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quarta-feira, 27 de janeiro de 2016

VII CONGRESO INTERNACIONAL DE LA LENGUA ESPAÑOLA



Español e inglés, 

dos lenguas obligadas a entenderse

El VII Congreso Internacional de la Lengua Española, del 11 al 18 de marzo, abordará en Puerto Rico la "coexistencia" de los dos idiomas.


Miami - el país - españa



Quiso el azar que los dos principales genios de la literatura en español y en inglés, Miguel de Cervantes y William Shakespeare, murieran en abril de 1616. Este año se cumplen 400 años de este guiño del destino y el debate sobre la convivencia de ambas lenguas, la ventaja del inglés en las nuevas tecnologías, el surgimiento de vías intermedias como el spanglish o el deseado bilingüismo, está vivo como nunca. Los responsables de las 22 academias de la lengua española, guardianes de las esencias, no son ajenos a estos fenómenos, que serán objeto de análisis en la gran cita que la comunidad hispanohablante tiene cada tres años. El VII Congreso Internacionalde la Lengua Española (CILE) se celebrará en marzo en Puerto Rico, el estado libre asociado a Estados Unidos, un ejemplo diáfano de cómo el español y el inglés conviven y se retroalimentan para crear una sociedad bilingüe.
El congreso empezará el 11 de marzo y acabará el 19, pero los actos académicos centrales se concentrarán entre el 15 y el 18. El evento fue presentado ayer en Puerto Rico, en un acto en el que intervinieron, entre otros, Alejandro García Padilla, gobernador del Estado Libre Asociado de Puerto Rico; José Manuel Sánchez Ron, vicedirector de la Real Academia Española; Rafael Rodríguez-Ponga, secretario general del Instituto Cervantes; y José Luis Vega, director de la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española.

El gobernador de Puerto Rico abundó en que el español es “la lengua materna” del estado libre asociado, pero que la convivencia con el inglés ha permitido un enriquecimiento de la sociedad. “Puerto Rico es la sede perfecta para este evento”, añadió García Padilla.
Fue Rodríguez-Ponga quien señaló que la gran cita de la lengua española tiene este año un valor especial por el aniversario de la muerte de Cervantes y Shakespeare. “Reflexionaremos sobre la lengua y la cultura, el papel de la lengua en la ciencia, en los medios de comunicación, sobre la literatura en español y en inglés, sobre su coexistencia y sobre el bilingüismo”, afirmó el secretario del Instituto Cervantes.
El CILE, que tiene el lema La lengua española y la creatividad, se ha dividido en cinco paneles a los que acudirán 130 ponentes de 27 países. El CILE se abre a la diversidad con invitados procedentes de Brasil, Corea del Sur, Francia y Reino Unido. Además de sobre la coexistencia del español y el inglés, los académicos y los expertos debatirán acerca de la influencia de la lengua española en la creatividad, el arte o la ciencia.

Reforzar la ciencia

Sánchez Ron, físico e historiador de la ciencia, hizo énfasis en el panel dedicado a la ciencia y la tecnología, esferas en las que la comunidad hispanohablante “no ha brillado igual” que en la literatura. Uno de los invitados especiales del congreso será el mexicano Mario Molina, premio Nobel de química en 1995 por sus hallazgos sobre el agujero en la capa de ozono. También estará presente Jean-Marie Le Clézio, Nobel de Literatura en 2008, quien hará una ponencia sobre la creatividad.
El congreso está organizado por el Instituto Cervantes, la Real Academia Española de la Lengua, la Asociación de Academias de la Lengua Española y el Gobierno de Puerto Rico. Los profesores de lengua y los alumnos, al fin y al cabo quienes tienen que poner la semilla para que el español germine, tendrán un papel protagonista en el encuentro. La previsión es que la cita suponga una inyección de 6,5 millones de dólares (6,1 millones de euros) para la maltrecha economía de Puerto Rico, un país que vive al borde del abismo económico. El español es la lengua materna de 470 millones de personas y se espera que en solo 15 años lo sea de 530 millones, según los organizadores del CILE.


LA POESÍA Y RUBÉN DARÍO, PROTAGONISTAS


Una de las claves del VII Congreso Internacional de la Lengua Española es la poesía, un género muy presente en Latinoamérica y porque Puerto Rico ha acogido a importantes poetas a lo largo de su historia.
Rubén Darío y el centenario de la muerte del poeta nicaragüense tendrá una presencia especial. Habrá conferencias, coloquios, lecturas. La RAE presentará una gran antología del autor de Azul, en su edición conmemorativa de cada congreso. La Academia de Puerto Rico publicará otro volumen.
Otros poetas homenajeados serán los españoles Pedro Salinas y Juan Ramón Jiménez y el puertorriqueño Luis Palés Matos.
EL PAÍS, en el marco de la celebración de su 40º aniversario, participará en el Congreso con un completo programa de actividades.

LA MIRADA EN LA LENGUA

La Voz de Galicia

Almóndigas y cocretas


por Francisco Ríos (La Voz de Galicia, España)

A juzgar por algunos títulos de periódicos y de blogs, la Academia Española se ha convertido en poco menos que la causa de todos los males que nos afligen: «Nueve enajenaciones mentales de la RAE», «22 palabras que nunca imaginarías que están admitidas por la RAE», «La deriva incomprensible de la Real Academia Española», «La Real Academia se tira de la amoto»...
Todas esas críticas obedecen a la inclusión en el Diccionario de voces que, según los feroces críticos, nunca deberían haber hollado el ara de la palabra. Es paradigmático el caso de almóndiga. Está en el DRAE desde su primera edición (1726), donde aparecía junto a almondiguillaalmondeguilla. Desde allí se remitía a albóndiga y albondiguilla. De estas últimas decía la Academia que eran «voces corrompidas dealbondiguilla, que es como debe decirse». Desde entonces han permanecido en el mismo sitio. Lo único que ha hecho la corporación en la última edición de su principal obra ha sido introducir dos notas en los artículos correspondientes: que ambos sustantivos están en desuso y que son vulgares.
Los vagabundos se han multiplicado con la crisis, pero a algunos les causa menos desasosiego ese fenómeno que el hecho de que el tumbaburros registre vagamundo. Hoy es este un vulgarismo poco usado, y así lo indican los lexicógrafos de la Academia. Pero es voz española desde antiguo. Ya en el diccionario de Palet (1604) aparece como sinónimo de vagabundo. El Diccionario de autoridades lo confirma en 1739 y dice del primero que «es formado del verbo vagar,y la voz mundo». Cervantes lo pone en boca de don Quijote, que se dirige así a Sancho: «Dime, ladrón, vagamundo...». La RAE precisa desde el 2001 que hoy es un vulgarismo y en el 2014 le puso también la nota de «poco usado».
Otros de los casos que llevan a muchos a rasgarse las vestiduras es el de murciégalo, que en el español moderno no emplean más que quienes se expresan con vulgaridad. Pero no siempre fue así. Estaba, junto con murciélago, en el diccionario de Oudin (1607). El de autoridades (1734) pone en este orden las tres formas de denominar al quiróptero: murciégalo, murciélago, murceguillo. Quevedo escribió: [A Dafne, huyendo de Apolo] «Tras vos, un alquimista va corriendo, / Dafne, que llaman Sol, ¿y vos, tan cruda? / Vos os volvéis murciégalo sin duda, / pues vais del Sol y de la luz huyendo».
Que esas voces solo aparezcan hoy en boca de iletrados ¿es razón para borrarlas del Diccionario? Creemos que no. Deben estar, aunque solo sea para saber que algunas tuvieron otra consideración. Casos como los mencionados son, entre otros, los de crocodilo (cocodrilo), toballa(toalla) o agora (ahora). A la Academia también se la acusa de registrar en el Diccionario voces como pícsel (píxel), cocreta(croqueta), mondarina, molocotón o malacatón, etétera. Pero estos barbarismos nunca estuvieron allí. Algunos fueron autorizados en inocentadas. Las redes sociales hicieron el resto.

ANÁLISIS | EL QUIJOTE



Un libro divertido y sencillo

El éxito editorial del Quijote no tiene parangón en la historia de las letras europeas


EL PAÍS - ESPAÑA

Ilustración de Gustave Doré para 'El Quijote'.Ilustración de Gustave Doré para 'El Quijote'.


El Quijote
 no ha conocido eclipses similares. En sus dos primeros decenios rozó la veintena de ediciones; entre 1625 y 1635 sufrió en Castilla el veto general de estampar novelas y comedias, pero siguió viendo la luz en las traducciones, y desde entonces apenas ha pasado año sin ser impreso, una o muchas veces, en español o en otras lenguas y sin que su valoración dejara de caminar in crescendo. Si Lope de Vega lo juzgaba indigno de merecer unos versos de elogio, con el tiempo se ha vuelto común, casi trivial, otorgarle la etiqueta que Cervantes asignó a otra novela española: “el mejor libro del mundo”. Así lo saludan ya en nuestro milenio encuestas de The New York Times y EL PAÍS, el Club del Libro noruego o The Guardian, avalados por escritores y críticos del máximo prestigioEl éxito editorial del Quijote no tiene parangón en la historia de las letras europeas. La colección canónica del teatro de Shakespeare, el First Folio de 1623, se reimprime nueve años después y no reaparece hasta 1663; en el ínterin, tampoco se publican sino tres obras sueltas, contempladas ya como antiguallas del “old Shakespeare”. En todo el siglo XVII, el escritor ‘nacional’, el poeta italiano por excelencia, es todavía Petrarca, y la Commedia dantesca se asoma a las prensas sólo tres veces.
Cuál es la clave de tan buena estrella no creo que nadie pueda averiguarlo con certeza. El aprecio para una obra de ficción lo consigue el autor con procedimientos literarios, pero la regla general es que el lector no lo conceda por razones literarias, sino, digamos, humanas, del mismo género de las que lo mueven a estimar otras realidades no literarias. Quizá va por ahí la pista más segura para explicar la fortuna universal del Quijote: la fascinación que produce la figura del protagonista (con la silueta de Cervantes al trasluz), siempre radicalmente inverosímil y absolutamente natural. Según la temprana descripción de Guillén de Castro, el héroe despierta inevitable e inseparablemente “lástima y amistad”. El caballero andante loco, desaforado, grotesco, y el Alonso Quijano lúcido, sensato e irreprochable, suscitan idéntica simpatía, y el deleite que provoca la novela consiste notablemente en el ir y venir del uno al otro, entre las acciones nacidas de la locura y las palabras inspiradas por la lucidez. Otro tanto cabría decir de Sancho, y también glosarlo indefinidamente.

El Quijote no ha conocido eclipses en su divulgación. La clave de su estrella no se sabe a ciencia cierta

El Quijote es muchas cosas, que cada época ha valorado en diversa medida. El lector moderno tal vez se impacienta con la novelita pastoral de Cardenio, pero no otro fue el episodio que Shakespeare se complació en escenificar en un drama ¿perdido? No obstante, por encima de contener todas las posibilidades de la futura narrativa, es en primer término una historia cómica, un libro que siempre se ha juzgado enormemente divertido. No faltan la ironía y el gracejo apacible, pero no nos engañemos: el suyo es principalmente un humor de sal gruesa, de slapstick,bromas pesadas, garrotazo y tente tieso. En tal elementalidad, como de dibujos animados, radica considerablemente la excepcional acogida que se le ha dado a lo largo de cuatro siglos. Vale la pena recordar, con el gran Leo Spitzer, que “en Europa Don Quijote es ante todo un libro para niños”.
En línea con esa comicidad primaria está la evidencia de que la novela “es tan clara, que no hay cosa que dificultar en ella”, nada que no se comprenda en seguida: “los niños la manosean, los mozos la leen, los hombres la entienden y los viejos la celebran” (II, 3). El testimonio de Sansón Carrasco parece convincente: si la obra de Cervantes ha sido “tan trillada y tan leída y tan sabidade todo género de gentes”, tiene que ser muy transparente y muy sencilla. En la acción, ni raras enseñanzas ni mensajes trascendentes. Las moralejas y las disquisiciones teóricas son uniformemente las de un sentido común que nadie en sus cabales puede rechazar y a nadie disgustar.
Et pourtant... Sin embargo, en ningún otro libro se ha hallado, como apuntaba Ortega, “tan grande poder de alusiones simbólicas al sentido de la vida”. Conviene aquí tener presente que el Quijote es un texto y es un mito, independiente del texto, no sujeto a él, y que hoy resulta casi imposible abordarlo sin falsillas previas. Las más pertinaces las fijó el romanticismo alemán: el tema de la obra, definía Schelling, es “la lucha de lo real con lo ideal”. ¿Por qué no? A mí me gusta lucubrar que El Quijote ilustra en grado soberano un aspecto esencial de la condición humana: vivir contándonos a todo propósito historias sobre nosotros mismos que se enfrentan con las limitaciones y condicionamientos de las circunstancias. Refútelo quien quiera. Porque, como fuere, la invitación a ir más allá de la letra, y aun a postergarla, forma parte de la grandeza y la vigencia del Quijote.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

tacticismo político


no 


tactismo político

Recomendación urgente del día
Tacticismo es el término apropiado para describir el uso de maniobras tácticas, y no tactismo.
En las noticias referentes a las negociaciones entre partidos políticos es habitual encontrar frases como «Montón acusó al Gobierno en funciones de jugar al tactismo, mientras los asesinatos continúan», «La nueva política es tan maquiavélica como la vieja, no deja de ser el tactismo de toda la vida» o «Han sido unas elecciones que se apoyan únicamente en el tactismo y no en el interés general».
La palabra tacticismo es un derivado correctamente formado a partir detáctica y que figura en el Diccionario del español actual (de Seco, Andrés y Ramos) como ‘uso de maniobras tácticas’, con una marca que advierte de su connotación despectiva.
En cambio, tactismo aparece en diccionarios de uso como Clave y Vox, entre otros, para referirse en el ámbito de la biología al ‘movimiento de aproximación o de huida de un organismo ante un estímulo’ («Se habla de tactismo positivo cuando el movimiento del animal se dirige hacia el estímulo y de tactismo negativo si el movimiento tiende a alejarlo»).
Por tanto, en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir «Montón acusó al Gobierno en funciones de jugar al tacticismo, mientras los asesinatos continúan», «La nueva política es tan maquiavélica como la vieja, no deja de ser el tacticismo de toda la vida» y «Han sido unas elecciones que se apoyan únicamente en el tacticismo y no en el interés general».
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