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quinta-feira, 10 de setembro de 2015

HABLEMOS DEL IDIOMA

ines izquierdo HABLEMOS DEL IDIOMA 

 Los “viciosos” del idioma 

Por: Inés Izquierdo Miller

 Sí señores, al momento de usar el idioma, también hay vicios y personas con “adicciones” terribles porque “consumen” todos los conocidos a la misma vez, en una especie de cóctel molotov ortográfico. Recordemos que los vicios del lenguaje son usos o formas incorrectas de hablar o escribir entre ellos podemos hablar de la anfibología que no es más que una mala sintaxis que se traduce en un doble sentido que genera oscuridad en lo dicho, por ejemplo: “Juguetes para niños chinos” o “medias para mujeres azules”. Cuando la forma adecuada es “Juguetes chinos para niños” o “medias azules para mujeres”. Otro vicio muy frecuentes es el pleonasmo, el cual no es más que el uso innecesario de palabras, lo que origina repetición de ideas. Como en el caso de “Lo vi con mis propios ojos” ¿Acaso puedes verlo con los ojos de otra persona? Claro que no, solo debes decir “Lo vi” y es suficiente. Otros ejemplos son: Volar por el aire( lo correcto es volar.) Muy idóneo (Idóneo es lo correcto). Tubo hueco por dentro (Tubo es lo correcto). Persona humana, solo debes decir persona. Muy óptimo (Óptimo). Etc., etc., etc (Solo Etc.). No confundamos esto con la redundancia que es la repetición innecesaria de palabras o conceptos: “Salió de dentro de su taller” – Salió de su taller. (correcto). Sube arriba y trae eso. ( Sube y… (correcto). A mí, personalmente, me parece que (Me parece que…). Tenemos otro vicio, es los llamados barbarismos que son el error de pronunciar o escribir mal las palabras o emplear vocablos impropios: Poner los puntos sobre las is – Poner los puntos sobre las íes (correcto). Mil nuevecientos noventa y tres – Mil novecientos noventa y tres. (correcto). Aprobastes el examen – Aprobaste el examen, (correcto).

Ver contenido original de esta noticia en: http://www.laprensa.com.ni/2015/09/01/hablemos-del-idioma/1893429-los-viciosos-del-idio

EL LENGUAJE EN EL TIEMPO

Resultado de imagem para LA HACHE     La hache 

Consejos de ortografía de Fernando Ávila, delegado para Colombia de la Fundéu BBVA.

De la letra hache se ha dicho tradicionalmente que es muda, excepto cuando forma con la ce precedente el dígrafo che, en voces como Chapinero / chusco / Chespirito / chichipato. Pues la noticia, mis amigos, es que ahora la hache tiene sonido en algunas palabras.
La hache suena como jota suave en hachís / haikú o haiku / hámster / hándicap / Hawái / hawaiano / Hegel / hegeliano / Helsinki / Hitler / hitleriano / Hong Kong / hongkonés / Honolulú o Honolulu; tiende a sonar como ge suave en huaca / huacal / marihuana / cacahuate, etc., y llega a sonar como la consonante ye en hielo (/yélo/), hiedra (/yédra/), hierro (/yérro/), etc., según dice la Ortografía de la lengua española, 2010, en las página 144 y 146.

Esta letra se usa en palabras de origen latino, escritas con hache en esa lengua, como anhelar / exhibir / hábil / hernia / vehemencia, pero también en palabras del mismo origen escritas como efe; por ejemplo, hacer / harina / hijo, que vienen de las voces latinas facere / farina / filius. La información etimológica resulta útil, si a la hora de escribirlas se relacionan con parientes que han conservado la efe, como factura y fáctico, parientes de hacer; farinácea, pariente de harina; filial, pariente de hijo.
Las palabras que empezaban con ue- llevaban hache como señal gráfica para que la vocal u no se confundiera con la consonante uve (v), pues las dos se escribían igual. Así se hacía con hueso, escrita antiguamente veso y pronunciada /béso/. A esa razón corresponden las haches iniciales de hueco / huevo / huérfano / huerto / huella, etc.
Hay también hache en palabras de origen francés, hotel / higiene / halar; inglés, hamburguesa / hipnotismo / hurra; americano (lenguas nativas), hamaca / huracán / bahareque, y árabe, alcohol / alhaja / alharaca / alhelí / almohada / azahar / harén / hazaña / rehén.
Una buena colección de palabras con hache corresponde a voces de origen griego, como las que comienzan con el prefijo helico-, que significa ‘espiral’, helicóptero / helicoidal; hema-, ‘sangre’, hemorragia / hemoglobina; hetero- (‘distinto’), heterosexual ; hidr-, ‘agua’, hidroeléctrica / hidráulico; hiper-, ‘exceso’, hiperactividad / hipermercado; entre otros.  
FERNANDO ÁVILA
Experto en redacción y creación literaria

ups

ups

¿Qué representa la onomatopeya ups?
Esta interjección es un anglicismo por ¡uy!, ¡mecachis!, ¡vaya!… (en inglés es oops).
Fuente: FUNDÉU - España.

CARLOS, REY EMPERADOR

¿Hablaba algo de castellano Carlos I cuando llegó a España?

Lejos de la imagen dada por la nueva serie de TVE, la auténtica llegada del Rey a la península estuvo marcada por su nulo conocimiento del idioma. Su tía Margarita, en cuyo hogar de Flandes pasó la infancia, impidió que aprendiera la lengua

CÉSAR CERVERA   - http://laguiatv.abc.es/personajes/20150910/abci-carlos-hablaba-castellano-frances-201509091942.html


Para quienes esperaban un nivel de documentación histórica a la altura de la serie «Isabel» supuso un primer mazazo, en el estreno de «Carlos, Rey Emperador», el hecho de que el Príncipe de los reinos hispánicos -más tarde Emperador V de Alemania- hablara desde un primer momento un perfecto castellano sin el menor atisbo de acento. La realidad sobre su llegada a España fue mucho menos romántica. Carlos de Gante había recibido una educación estrictamente europea y apenas chapurreaba el castellano, lo cual causó malestar entre la nobleza española, que percibía como extranjero al nieto de los Reyes católicos.
En realidad, solo la casualidad había propiciado la llegada de los Habsburgo a España, que reinarían durante casi dos siglos sobre la unión de los dos principales reinos hispánicos. Así, cuando los Reyes Católicos decidieron casar al borgoñés Felipe de Habsburgo con su hija Juana «La Loca», ésta solo era la tercera en la línea de sucesión al trono. La muerte sin dejar descendencia de los hermanos mayores de Juana propició la llegada de Felipe «El Hermoso» al trono de Castilla. Más tarde, el hijo mayor del matrimonio, Carlos I, heredó ambas coronas, la de Castilla y la de Aragón, a consecuencia de la prematura muerte de su padre Felipe I, el fallecimiento sin herederos varones de Fernando «El Católico» -que hasta el último momento trató de engendrar un hijo con su segunda mujer- y la incapacidad para reinar de su madre. La educación que había recibido no estaba pensada para reinar en España, sino en los territorios europeos de los Habsburgo y de los Borgoña.

Una educación muy lejos de España

Felipe de Habsburgo, natural de Brujas e hijo de Maximiliano I -Sacro Emperador Romano-, quiso de esta forma que sus hijos nacieran y se criaran en los Países Bajos. A excepción del pequeño, Fernando de Habsburgo, que curiosamente acabaría gobernando fuera de España, todos los hijos de Felipe I y Juana se criaron allí. Ante la incapacidad de Juana para criar a sus propios hijos -presa de un amor obsesivo y tiránico-, en los primeros años de su vida Carlos y sus hermanas quedan confiados a la viuda de Carlos «El Temario»Margarita de York, que les enseñó a hablar francés, alemán (mal), inglés, flamenco, latín, pero no español. El resto de la educación del Príncipe continuó por la misma senda, sin que la historia o tradiciones españolas aparecieran entre las materias de sus estudios. No obstante, consciente de que Carlos podría ocupar algún día su trono,Fernando «El Católico» envió al humanista Luis Cabeza de Vaca a Flandes para que le enseñara castellano y las costumbres españolas, aunque a tenor de los resultados no debió cosechar mucho éxito. Buena culpa de ello la tuvo la tía de Carlos, Margarita, gobernadora de los Países Bajos, en cuyo hogar pasó toda la primera adolescencia, que se opuso a que aprendiera la lengua española.
Como le ocurriría a Felipe II cuando viajó a los Países Bajos a principios de su reinado sin saber apenas francés, Carlos I de España fue recibido con bastante recelo entre la nobleza castellana a causa de su incapacidad para expresarse en su idioma más allá del saludo protocolario. Carlos, que se había asegurado su posición como soberano de los reinos hispánicos gracias al reconocimiento del Papa León X, partió el 8 de septiembre de 1517 con su escuadra desde Flesinga rumbo a Santander, aunque finalmente una fuerte tormenta obligó a iniciar el desembarco ante la costa de Villaviciosa, donde los asturianos confundieron la expedición con un ataque turco o francés. Ya en Valladolid, recibió la noticia del fallecimiento del cardenal Cisneros, lo que le dejaba completamente allanado el gobierno de Castilla. Con el objetivo de ganarse a los españoles, durante cuatro meses se sucedieron fiestas, banquetes, desfiles, corridas de toros y justas, en las que el Rey se destacó como un excelente atleta.
Sin embargo, pese a sus esfuerzos, seguía mostrándose esquivo en el trato personal a causa de sus escasos conocimientos del idioma. Guillermo de Croy, señor de Chièvres, hacía las veces de interlocutor entre Carlos y la mayoría de nobles castellanos y aragoneses, que, a excepción de unos pocos como el marqués de Villena o el Obispo de Badajoz integrados en las filas flamencas, fueron apartados poco a poco de las esferas de poder. Chièvres, que apenas conocía el país, se dedicó a conceder una buena cantidad de beneficios a los nobles flamencos que le acompañaban y reservó para su sobrino, el cardenal Guillaume de Croy, que tenía 20 años, el principal de todos los cargos eclesiásticos: el arzobispado de Toledo. El asunto despertó una gran indignación entre la nobleza, que celebró por aquellas fechas unas cortes plagadas de desconfianza.
A principios de 1518, las Cortes de Castilla juraron fidelidad como Rey al extranjero Carlos, cuyo nombre incluso sonaba poco familiar a oídos locales. No en vano, entre las condiciones exigidas por las Cortes estaban la obligación de aprender a hablar castellano en el menor tiempo posible, el cese de nombramientos a extranjeros y un trato más respetuoso a su madre Juana, recluida en Tordesillas. La mayoría de estas peticiones nunca fueron satisfechas, lo que unido a la rápida salida de Carlos de Castilla con dirección a Aragón y luego a Alemania -donde acudió a reclamar el trono vacante de su abuelo Maximiliano I al frente del Sacro Imperio Romano Germánico- derivó en la conocida como Guerra de las Comunidades de Castilla, que precisamente reclamaba un mayor protagonismo castellano en el gobierno de estas tierras. Sin el apoyo de la alta nobleza, la rebelión duró poco tiempo y Carlos nunca vio peligrar realmente su corona en Castilla, aunque procuró rodearse a partir de entonces de más consejeros de esta región.

La españolización vino de manos femeninas

Con el paso de los años, las prestaciones de la infantería castellana -pronto conformada como tercios- y las grandes remesas de metales preciosos llegados de las Indias convencieron a Carlos I de España de la necesidad de dar preeminencia a este reino y a su nobleza dentro de la estructura imperial. La inclusión de castellanos entre sus hombres de confianza sucedió de forma natural y, en lo referido al idioma, su Cesárea Majestad consiguió aprender castellano en poco tiempo, pese a lo cual muchos de sus contemporáneos destacaron el marcado acento hasta sus últimos días de vida. Su esposa, Isabel de Portugal, tuvo buena parte de culpa de la españolización de Carlos; y el contacto reiterado con Garcilaso de la Vega, soldado y poeta, aceleró el aprendizaje de la lengua.
Años después, un incidente con el Papa da cuenta de la importancia que adquirió el castellano para el Monarca. Así, el aventurero y extravagante cronista Pierre de Bourdeille se refiere en su obra «Bravuconadas de los españoles» a que «estando Carlos en Roma habló delante del Papa, de los embajadores y de los cardenales bramando un tanto por arrogancia de su victoria en Túnez y La Goleta. Estaban presentes dos embajadores franceses y reconvinieron a su Cesárea Majestad por expresarse en español y no en otro idioma más inteligible. El Emperador dio la espalda a uno de los embajadores, el del Rey galo, y se dirigió al otro, el embajador francés ante su santidad: -Señor obispo, entiéndame si quiere; y no espere de mí otras palabras que de mi lengua española, la cual es tan noble que merece ser sabida y entendida de toda la gente cristiana».

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

los cíber

plural invariable

Recomendación urgente del día
El sustantivo cíber, acortamiento de cibercafé, tiene plural invariablelos cíber.
Se considera cibercafé al ‘local o establecimiento provisto de sistemas informáticos para navegar por internet’, tal como indica el diccionarioClave. Sin embargo, es frecuente que, en el lenguaje común, se produzca un acortamiento del término y se hable de cíber. En este caso, esta voz requiere la tilde y no es necesario el uso de cursiva ni comillas.
Respecto al plural, en ocasiones se forma de manera inadecuada mediante la adición de una ese, como en «Los ‘cibers’ españoles luchan contra la extinción», «La tecnología trajo consigo el surgimiento de uno de los lugares con gran concurrencia en sus comienzos, “los cibers”» o «Los cibers se reinventan y suman servicios para mantener clientes».
Tal como indica la Nueva gramática de la lengua española, algunosacortamientos de palabras como híper y súper mantienen su plural invariable. Lo mismo puede aplicarse al término cíber, ya que reúne características ortográficas y gramaticales similares a las dos anteriores.
Por tanto, en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir los cíbercon tilde, plural invariable y sin resalte tipográfico: «Los cíber españoles luchan contra la extinción», «La tecnología trajo consigo el surgimiento de uno de los lugares con gran concurrencia en sus comienzos, los cíber» y «Los cíber se reinventan y suman servicios para mantener clientes».
Ver también: ciberataque, no cíber-ataque ni cíber ataque y prefijos: cuatro claves para una buena redacción
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