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terça-feira, 8 de setembro de 2015

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

adolescente


mejor que 


teenager

Recomendación urgente del día
El término inglés teenager puede traducirse en español como adolescente.
En los medios se pueden leer frases como «El teenager de carita angelical se nos está haciendo mayor», «Aquí, acudiendo como una teenager más al estreno de Glee» o «Qué leen los teens: atracción mayor para las editoriales».
La palabra teenager y su acortamiento teen se emplean en inglés para referirse a la persona de edades comprendidas entre los 13 y los 19 años, según el Diccionario Oxford. Esta voz alude al hecho de que en ese idioma todos los números comprendidos en ese intervalo terminan en -teen(thirteen, fourteen… nineteen).
Aunque su uso se ha extendido mucho entre los hispanohablantes, el término tiene un equivalente claro en español: adolescente, que el Diccionario académico define como la persona que está en laadolescencia (‘edad que sucede a la niñez y que transcurre desde la pubertad hasta el completo desarrollo del organismo’).
La Organización Mundial de la Salud apunta que se consideraadolescentes a las personas en el intervalo de edad que va desde los 10 hasta los 19 años, lo que permite que se asimile de forma aproximada al concepto de teenagers. Consecuentemente, se recomienda emplear el término español en lugar del anglicismo innecesario teenager, siempre y cuando no forme parte de un nombre propio en inglés.
De este modo, en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir: «El adolescente de carita angelical se nos está haciendo mayor», «Aquí, acudiendo como una adolescente más al estreno de Glee» y «Qué leen los adolescentes: atracción mayor para las editoriales».
Si, en cualquier caso, se opta por el extranjerismo, lo apropiado es emplear la cursiva o, si no se dispone de este tipo de letra, escribirlo entre comillas.

LÍNEA DIRECTA


   A la sombra de los maestros admirados




El último domingo de agosto falleció el neurólogo y escritor inglés Oliver Sacks. Dejó tras de sí una multitud de lectores agradecidos y apenados de no tener ya más la posibilidad de dejarse enseñar tantas cosas, esas que Sacks, no tanto como científico sino como ser humano, sabía descubrir y compartir.
Alguna vez, desde esta columna dedicada mayormente a tratar temas del idioma español, se comentó algún párrafo de uno de sus libros, Los ojos de la mente (Anagrama, 2011). En realidad, de ese libro y de los muchos otros que escribió Sacks se pueden extraer siempre lecturas iluminadoras no solo sobre distintos tipos de trastornos neurológicos, sino también sobre de cuántas maneras distintas y enriquecedoras somos capaces de superarlos o neutralizarlos, individual y colectivamente.
Todos sus lectores reconocimos siempre esa particular "empatía" -una palabra que se ha puesto incluso de moda ahora- con el otro, una manera distinta de contar, a través de una prosa límpida y atractiva, problemas que todos, incluido él, podemos llegar a tener.
¿Por qué, hoy y aquí, Oliver Sacks? Porque un tuit de otro gran maestro, este de periodismo y para periodistas, Miguel Ángel Bastenier, nos lo evocó. Escribía hace unos días Bastenier, a propósito de un tuit de otro periodista: "El colombiano no está más cerca del venezolano que del español peninsular, y el chileno, de nadie en particular. Cada uno es todo un mundo".
Por supuesto, el maestro catalán-colombiano se refería al español de Colombia, por contraste con el español de España, el de Venezuela y el de Chile. Podríamos agregar que el de la Argentina también es un mundo aparte, y estaríamos no sé si todos contentos, pero sí de acuerdo.
Sin embargo, hubo un segundo tuit de Bastenier, mucho más combativo: "El doblaje de los telefilmes norteamericanos al español es un vasto plan de destrucción del idioma". Es decir, la empatía lingüística también tiene un límite.
Este último tuit fue inmediatamente contestado por otros tuiteros de muy distintas maneras. Por ejemplo, esta: "Sobre todo por el monopolio mexicano, que uniforma todos los dialectosen el suyo".
Las vueltas que damos, y daremos, en torno de los mismos temas. Hasta hace muy poco, los "villanos" parecían ser los españoles de España, que han intentado ejercer el monopolio del idioma contra el parecer y buen uso del resto de los hispanohablantes. Hoy, desde la aceptación de que algunas palabras de su vocabulario son evidentes "españolismos", algo de terreno se ha ganado hacia el deseado panhispanismo.
Pero a juzgar por los datos que cada vez con mayor frecuencia se recogen desde este humilde otero que es Línea Directa, el español de México (que no Méjico), que tiene una institución señera en la defensa de sus bienes culturales -el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), coordinador de las políticas, organismos y dependencias de carácter cultural y artístico de México-, parece decidido a probar que "su" español puede ser el mejor y el más puro, además de la penetración que de a poco va haciendo en el país vecino, los Estados Unidos, con sus mexicanismos (que no mejicanismos).
En disputas de este tipo, en la que nadie tiene la razón, conviene practicar la empatía, que, según elDRAE, es un "sentimiento de identificación con algo o alguien" y, mejor aún, "la capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos".
Twitter: @gramelgar.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

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FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

motu proprio


no(de) 


motu propio

Recomendación urgente del día
Motu proprio es la expresión latina correcta, no (de) motu propio.
Motu proprio —con una r tras la segunda p— es la fórmula latina recomendable para referirse tanto a la locución adverbial que significa ‘voluntariamente o por propia iniciativa’, como al sustantivo con el que se alude a la ‘bula pontificia o cédula real expedida motu proprio’.
Sin embargo, en la prensa se encuentran ejemplos del uso como sustantivo con otra grafía: «El papa Francisco decidió emitir dos “motu propio” con los cuales modificará y agilizará los procesos de nulidad de los matrimonios católicos».
Cuando se utiliza como locución, es frecuente encontrar ejemplos en los que además se emplea la preposición de, como en «La comisaria provincial abandona el cargo de motu propio», cuyo uso la Academia considera inapropiado.
Por lo tanto, en ambos casos habría sido preferible escribir motu proprio.
Se recuerda, además, que la Ortografía académica apunta que lo más adecuado es emplear cursiva (o comillas si no se dispone de este tipo de letra) para las locuciones latinas.
Ver también locuciones latinas, escritura correcta.
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