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terça-feira, 23 de junho de 2015

MENSAJES ELECTRÓNICOS

"Un cordial salido" (y otros errores de bulto en los 'mails' del trabajo)

Los escribimos deprisa y no los repasamos. Pero, cuidado, tu jefe puede recibir un correo con un saludo 'atontamente'

GETTY IMAGES












Juan Ramón Jiménez, Nobel de Literatura, escribía como mejor le parecía, que era mágico con j, quitando la p de septiembre o la n en transparencia. Lo hacía así porque, entre otras razones, entendía que era mejor escribir tal y como se habla.
Gabriel García Márquez, también Nobel de Literatura, ya proclamó la necesidad de jubilar la ortografía. “Enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites entre la g y la j, y pongamos más uso de razón en los acentos escritos (…)”, dijo en elcongreso de Zacatecas.
El debate sobre si se deben seguir o no las reglas que marca la Real Academia es viejo. Pero la realidad es que, a día de hoy, saltárselas (intencionadamente o no) tiene consecuencias para el común de los mortales. Uno de los últimos sonoros casos ha sido el de la concejal de Cultura de Valencia y su post de despedida en Facebook.
Está claro que en el entorno laboral debe evitarse cualquier fallo. Y eso incluye los del lenguaje escrito. En la mayoría de los trabajos mandar y recibir decenas de correos electrónicos diarios es algo tan corriente como tener papelera, criticar al jefe o bajar a tomar el café con los compañeros. En un correo de trabajo poner un a ver cuando se quiere decir haber o escribir María, dimite cuando se pretende comunicar María dimite pueden desembocar en una cadena de malos entendidos e incluso influir negativamente en la reputación de uno.
Un beso" no es lo mismo que "un peso", las mayúsculas llevan tilde y los días de la semana van en minúscula
David Gallego pertenece al equipo de la Fundación de Español Urgente y es profesor de la Escuela de Escritores. En esta última organización tiene especial contacto con la escritura de mensajes electrónicos, ya sean de los alumnos o de empleados de diversas empresas. Repasamos con él algunos de los errores más comunes en los correos electrónicos del trabajo.
EL ENCABEZAMIENTO
Lo apropiado es escribir dos puntos después de poner el nombre de la persona a la que se dirige y no una coma.
Correcto: Estimado Alfredo:
Incorrecto: Estimado Alfredo,
Si la fórmula de saludo incluye un hola o buenos días hay que añadir una coma antes del nombre de la persona a la que se dirige.
Correcto: Hola, Alfredo
Incorrecto: Hola Alfredo:
SOBRE LOS CARGOS EN LA EMPRESA
Los cargos o títulos se escriben en minúscula a pesar de que algunos se empeñen en lo contrario.
Correcto: director
Incorrecto: Director
MESES Y DÍAS DE LA SEMANA
Siempre, siempre, siempre van en minúscula. Salvo fechas históricas, festividades o nombres propios.
Correcto: Hoy es el primer miércoles de febrero.
Incorrecto: Hoy es el primer Miércoles de Febrero.
EL INFIERNO DE LAS TILDES DIACRÍTICAS
Aunque los criterios respecto al adverbio solo y los pronombres demostrativos este/ese/aquel hayan variado, el resto de las tildes diacríticas (acentos que marcan la diferencia entre dos palabras) deben mantenerse. Por ejemplo, en el caso de  o se.
Correcto: Sé lo que vas a decir.
Incorrecto: Se lo que vas a decir.
LAS ENUMERACIONES
Las enumeraciones no van anunciadas por dos puntos cuando se combinan con como.
Correcto: El nuevo modelo incluye, entre otras, las siguientes novedades: airbags traseros, motor de cilindros y sistema de parada.
Incorrecto: El nuevo modelo incluye novedades como: airbags traseros, motor de cilindros y sistema de parada.
Los 'mails' corporativos que están decididos a protegerme contra'destinatarios no indicados' me ponen tan nervioso como los que me amenazan con que 'todos los datos' que pueda mandarles 'serán incluidos en ficheros de la entidad
Luis Magrinyà, especialista en lenguaje
EL BAILE DE MAYÚSCULAS SIN TILDES
Sí, las mayúsculas también llevan tilde.
Correcto: África.
Incorrecto: Africa.
EL AGUJERO NEGRO DE LA ADVERTENCIA LEGAL
A Luis Magrinyà, traductor, editor y autor de Estilo rico, estilo pobre(Debate), entre otros, le causa especial inquietud esa parrafada final que suelen incluir por defecto algunos mails corporativos y a la que nadie presta atención: “Me inquieta tanto su contenido como su estilo administrativo/intimidatorio. Los que están decididos a protegerme contra destinatarios no indicadosme ponen tan nervioso como los que directamente me amenazan con que todos los datos que pueda mandarles serán incluidos en ficheros de la entidad”.
Y añade: “Suelen venir adornados con mayúsculas infames, de acuerdo con la Política de Privacidad y de Seguridad de la Empresa, y algunos de los tics más torpes del lenguaje burocrático, como ese uso de pronominal de el mismo que no solo los burócratas sino hasta los novelistas parecen encontrar eficiente. Algunos dirán: es que eso nadie lo lee. Peor: lo que no se lee y está escrito es lo que más influye”.
MENSAJE DE DESPEDIDA
Una recomendación de Magrinyà que puede prevenir más de un sonrojo: “Ojo, un cordial saludo no es lo mismo que un cordial salido. Esto no lo detectan ni el universo correctivo ni el corrector automático”.

ERRORES MÁS COMUNES
Bien sea por las prisas o por el autocorrector existen una serie de erratas habituales en los correos electrónicos que todo el mundo preferiría no cometer. Estas son algunas de las más comunes:
- Atentamente / atontamente
- Un saludo / un salido
- Punto / puto
- Certeza / cerveza
- Despacho / despecho
- Mañana / mamada
- Un beso / un peso
- OMG (las iniciales en inglés de Oh My God -Dios mío, en español) / ONG (iniciales de Organización No Gubernamental)
- Sendos / senos
- Nueva York / Nueva Cork
- :) (emoticono sonriente) / :): (emoticono bipolar)
PAUTAS GENERALES A TENER EN CUENTA
Una vez que ya se tiene preparado el correo electrónico, Hortensia Soler, coach ejecutiva de habilidades directivas en la Escuela Europea de Coaching, recomienda tomarse un momento y revisar estas pautas antes de mandarlo:
- No despedirse con anglicismos en un texto escrito en español (queda poco sencillo).
- No firmar con la inicial de tu nombre en mayúscula en un escrito formal (queda aún menos sencillo).
- No abusar de las mayúsculas (equivale a chillar).
- No abusar de las negritas (no todas las palabras tienen la misma importancia).
- Comprobar que el correo expresa exactamente lo que se quiere comunicar.
- Repasar el asunto y las personas que están en copia.
Enviar.

LA PUNTA DE LA LENGUA



Verbos calificativos

Una afirmación como “soy licenciado en Derecho” puede reproducirse así: “Fulano se jacta de ser licenciado en Derecho”


 en El País - España


Las opiniones no se expresan sólo con los adjetivos: “bueno”, “feo”, “impresentable”, “hermoso”…, o con los adverbios ( “falsamente”, “acertadamente”…, “mal”, “bien”). También existen los verbos calificativos.

Nos centraremos aquí, por razones de espacio, en los verbos del habla.

Un periodista puede escribir “el presidente de la empresa dijo que los resultados de este año serán mejores que los del anterior”. Y con el verbo “decir” no le cabrá mayor ecuanimidad, lo mismo que con sinónimos como “manifestó”, “expresó”, “enunció”…

Las opiniones no se expresan sólo con los adjetivos o con los adverbios
No obstante, los redactores suben a veces un escalón al emplear verbos que dan información adicional: "El presidente de la empresa anuncióque"... (pues dijo algo nuevo), o “el presidente matizó”, o “corrigió” (antes había expresado algo distinto), o "pronosticó que"... (su afirmación se adelantó a los hechos), o "insistió en que"... (porque repitió sus ideas)…

El siguiente peldaño, el tercero de nuestro relato, supone otro salto cualitativo: ya no se trata sólo de verbos que añaden información sobre lo dicho, sino que describen la manera en que fue expresado. Por ejemplo, aseguró (el hablante dio por cierto algo y lo hizo con convicción), o balbuceó (discurso entrecortado, actitud insegura), omusitó, vociferó…

En un cuarto y último escalón figuran ya los verbos que, con acierto o sin él, no sólo interpretan o describen, sino que se adentran en el espíritu de quien habla. Así ocurriría en casos como “el presidente de la empresa se ufanó de que los resultados de este año serán mejores que los del anterior” (o se jactó, o presumió, aventuró, osó decir, fantaseó…).

Ahí tenemos ya los auténticos verbos calificativos, los que incorporan dos significados: uno objetivo (alguien dijo algo) y otro subjetivo (juzgamos a quien lo dijo). De ese modo, puede ocurrir que una persona exponga en su currículo con toda sencillez “soy licenciado en Derecho” y que luego lo vea reproducido así: “Fulano se jacta de ser licenciado en Derecho”.

En las últimas semanas hemos podido leer o escuchar en prensa y radio frases como éstas: “La ministra Ana Pastor se vanaglorió ayer de que su departamento licitará (…)”. “El Rey conmina a los becados de La Caixa a ayudar al resto de la sociedad”. “Renzi suplicó ayer la convocatoria de un Consejo Europeo extraordinario”.

Y quizás Pastor, el Rey o Renzi no se reconozcan en el verbo que alguien adjudicó a esas maneras de decir algo. Porque suplicar equivale a “pedir con sumisión”, conminar significa “amenazar” o “imponer”, y vanagloriarse implica “alabarse presuntuosamente”.

Vale la pena por ello prevenirse ante los verbos calificativos, que pueden ser tan discutibles, manipuladores o injustos como un adjetivo, sobre todo si se cuelan en un texto de aparente objetividad.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

tener prohibido


no 


estar prohibido de

Recomendación urgente del día
Para expresar que alguien no tiene permiso para hacer una cosa, el giro apropiado es tener prohibido algo y no estar prohibido de algo.
En los medios de comunicación se pueden encontrar en ocasiones frases como las siguientes: «El equipo está prohibido de hacer fichajes hasta 2016» o «Los parlamentarios están prohibidos de dedicarse a otras funciones».
El verbo prohibir es, según el Diccionario del estudiante de las Academias de la Lengua, ‘ordenar que no se use o no se haga (algo)’, por lo que la construcción apropiada es prohibir algo a alguien o, como alternativa, a alguien le está prohibido algo. La construcción alguien está prohibido de algo, en la que es sujeto la persona a la que afecta la prohibición, podría ser un calco del francés être interdit de o del inglés to be banned from.
Por ello, lo apropiado en los ejemplos anteriores habría sido «El equipo tiene prohibido hacer fichajes hasta 2016» y «Los 130 parlamentarios tienen prohibido dedicarse a otras funciones».
Dado que lo que se prohíbe va sin preposición, es un caso de dequeísmo el siguiente ejemplo: «Las autoridades chinas han prohibido de que se cante»; aquí debería haber sido «… han prohibido que se cante».

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

corralito


sin cursiva 


ni comillas

Recomendación urgente del día
El sustantivo corralito es un término válido en español, recogido ya en el Diccionario académico, por lo que lo apropiado es escribirlo sin resalte de ningún tipo.
Con motivo de la situación económica de Grecia, los medios están escribiendo este término en ocasiones entre comillas dobles o simples: «La ciudadanía griega cada vez está más preocupada por la posibilidad de un ‘corralito’» o «El “corralito” en Grecia podría ser una realidad el lunes».
Se trata de una palabra plenamente asentada en nuestro idioma, que la 23.ª edición del Diccionario de la Real Academia Española define como ‘limitación gubernamental impuesta temporalmente, con carácter general, a la libertad para disponer de los fondos depositados en las entidades financieras por parte de sus titulares, así como para transferirlos al exterior’, por lo que, como término incorporado al español, no necesita cursiva ni comillas.
Así pues, en los ejemplos anteriores, lo apropiado habría sido escribir «La ciudadanía griega cada vez está más preocupada por la posibilidad de un corralito» o «El corralito en Grecia podría ser una realidad el lunes».
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