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segunda-feira, 18 de maio de 2015

EL IDIOMA ESPAÑOL


HACIA LA UNIDAD POR EL CAMINO DE LA DIVERSIDAD

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Graciela Melgarejo en La Nación - Buenos Aires

La "unidad del español" es un concepto que está poniéndose de moda. Probablemente ha influido en ello el hecho de que desde hace años, la RAE toma muchas decisiones consultando con sus colegas académicos del resto del mundo hispanohablante (quizá no tanto como estos querrían, pero mucho más que antes, indudablemente).

Por supuesto, también hay que celebrar la "diversidad". Eso fue lo que hizo el filólogo catalán Alberto Gómez Font en la 48a. edición de la Feria del Libro de Valladolid, en abril pasado. Ex director del Instituto Cervantes en Rabat y ex coordinador general de la Fundación del español Urgente (Fundéu), en su intervención "Castellano, español y americano" apuntó a esa característica que enriquece la lengua, dijo, y que no es obstáculo "para que nos entendamos entre todos".

También el escritor y periodista Álex Grijelmo dedicó su artículo de El País Semanal, "Todas las voces del español", el 10/5, al famoso, prometido y quizá también muy esperado "diccionario del español universal". Grijelmo recuerda que el proyecto existe desde 1997, y que es coordinado por el lingüista mexicano Raúl Ávila con la participación y contribución de material de 26 universidades de 20 naciones -"en España, las universidades de Alcalá y de Almería"-, pero que nadie sabe cuándo estará terminado.

Uno de los temas más atractivos que desarrolla Grijelmo en su artículo es el trabajo que se está haciendo para determinar cuál sería ese corpus general del español del que todos participamos sin malentendidos: por ejemplo, las palabras comunes y las variantes con mayor número de usuarios. Esa clasificación surge de cruzar miles y miles de datos, con la esperanza de jerarquizarlos luego, de acuerdo con una serie de parámetros, como grado de difusión internacional, nacional y regional, a través de los medios, en los que (variantes más, variantes menos), según el equipo de estudiosos, se encontraría la mayor parte del español común a todos, porque también los medios, sostiene Raúl Ávila, "desde la imprenta a Internet, siempre han promovido la unidad de las lenguas".

Por supuesto, estas normas generales no rigen para textos literarios ("donde aflora la riqueza léxica peculiar de cada autor y de su entorno") ni para conversaciones familiares ni para la lengua de todos los días. En cambio, sería -o será, de terminarse algún día- útil para alcanzar una comunicación internacional y masiva, cuando se trata de redactar de manera más comprensible que la actual cierto tipo de textos, como los manuales de instrucciones de uso de artículos del hogar o herramientas, o los prospectos de los remedios.

Estos debates y trabajos cada vez más frecuentes logran "visibilizar" (un verbo que también se usa cada vez más) desde los medios el proceso de crecimiento y desarrollo de nuestro idioma que va ocupando lugares estratégicos en la comunicación mundial, avalado por el número también creciente de millones de hablantes.

Contra los muchos pronósticos agoreros, no son solo los académicos y los escritores los que se interesan y reflexionan sobre el fenómeno lingüístico.

PALABRAS




Héctor G. Barnés (elconfidencial.com, España)

Utilízalas con propiedad: 

las expresiones en 

latín que más empleamos en español


Es muy fácil equivocarnos y emplear una locución latina con un significado muy diferente al que tiene de verdad. Esta pequeña guía nos enseña muchas cosas sobre el idioma del que nace el castellano.

Nuestro idioma está plagado de palabras que proceden de otros idiomas, y cada vez es más frecuente quetérminos ingleses afloren en nuestras conversaciones diarias. Pero, como buena lengua romance que es el español, la mayor parte de las palabras que utilizamos han sido adaptadas del latín. Sin embargo, hay muchas expresiones que no han sufrido ningún cambio y que seguimos utilizando tal y como se emplearon hace siglos: son los latinismos crudos, que no se adecuan a la ortografía española.

Debido a que muchos de ellos se utilizan frecuentemente en los medios de comunicación o en conversaciones informales, por aquello de darse un poco de lustre cultural, no es tan raro que los empleemos de forma completamente equivocada. El libro Hic et nunc (Gedisa) de Toni Battlori, Pere Led y Josep Manuel Udina es una buena guía para adentrarnos en tan procelosas aguas. A continuación recogemos algunos de los términos más habituales para aclarar dudas e intentar evitar esos errores fatales. Aunque, claro, ya se sabe: quod natura non dat, Salmantica non praestat.

Alma máter

Literalmente, «madre nutricia», aunque se utiliza para referirse de forma metafórica a una universidad y, por ello, es un término de género femenino. Suele llevarnos a la confusión, ya que pensamos que equivale al alma castellana, que en realidad proviene del latín «anima». Es una palabra que se emplea con mucha frecuencia en el inglés.

Annus horribilis

Pocas personas son tan mal pensadas como para traducir esta expresión por “ano horrible”, aunque nosotros lo hayamos hecho. Curiosamente, es una expresión más moderna que “annus mirabilis”, su antónimo. El diccionario de Oxford atribuye el origen de esta última expresión a un poema de John Dryden sobre el terrible año 1666, en el que dicho milagro era haber sobrevivido a todas las calamidades que se produjeron; este también reconoce que la primera vez que tiene constancia de “annus horribilis” es en 1992, cuando la Reina Isabel II lo utilizó para describir el 40 aniversario de su coronación.

Coitus interruptus

La popular “marcha atrás”, sólo que con un nombre más fino que funcionaba como un eufemismo. Curiosamente, suele utilizarse muchas veces para denotar frustración o interrupción, cuando en realidad se refiere al método anticonceptivo que consiste en eyacular fuera de la vagina.

Cunnilingus

Lo sentimos, pero es pura casualidad que aparezcan juntos en esta lista dos términos tan sexuales. Esta palabra proviene de juntar el latín “cunnus” (“vulva”, por no decir otra cosa) y “lingo, lingere” (“lamer”) y consiste en… Bueno, ya sabemos en qué consiste, ¿verdad? ¿Hace falta volver a explicarlo?

Exabrupto
En latín, la locución “ex abrupto” se escribía separada y, literalmente significa algo así como “desde la interrupción violenta”. Ha evolucionado al sustantivo “exabrupto”, es decir, “salida de tono, como dicho o ademán inconveniente e inesperado, manifestado con viveza”. No obstante, sigue pudiéndose utilizar la expresión “ex abrupto” como un adverbio; es lo que ocurre en una frase como “comenzó a insultarme ex abrupto”.

'HabeaEx aequo

Una locución latina que significa “por igual” (del latín “aequus, -a, -um”, “igual”) y que se emplea en las clasificaciones cuando varios participantes ocupan el mismo puesto. Nada de “ex-aequo” ni “exaequo”: se ha de escribir separado y sin guion. Muy semejante es la expresión “ex aequo et bono” que se utiliza en el ámbito judicial y que se traduce como “de acuerdo con lo correcto y lo bueno”, en referencia a la cualidad de los tribunales de tomar la decisión más equitativa.

Habeas corpus

Una expresión prácticamente intraducible que se utilizaba para referirse a la defensa de los derechos básicos del detenido. ¿De dónde proviene? De la expresión “habeas corpus ad subjiciendum”, algo así como “que tengas tu cuerpo presente para ser expuesto”. Tiene lógica: uno de los principios que se protegen es que el inculpado sea llevado físicamente ante el juez para poder ser escuchado y conocer la acusación.

Ictus

El infarto cerebral toma su nombre del latín para “golpe” o “ataque”. Pero no es la única aplicación que tiene dicha palabra en castellano: el ictus es también el acento de intensidad en un verso o en una frase melódica musical.

Motu proprio

Ni “motu propio”, ni “de motu proprio” ni “de motu propio” (aunque en latín sí son válidos “e motu proprio” y “e proprio motu”): la versión correcta es “motu proprio”, con su “r” correspondiente. Significa “espontáneamente”, aunque también hace referencia al documento de la iglesia católica que emana directamente del papa y promulga una ley particular.
Mari Puri no... ¡Morituri!

Oremus

Sí, es ese mismo “oremos” que se suele escuchar en misa, sólo que en latín. La palabra ha terminado utilizándose casi exclusivamente en la expresión “perder el oremus”, que quiere decir “perder el control” o “desorientarse”. Aunque no se sabe con exactitud por qué se produjo tal transformación, puede deberse a que este “oremus” era pronunciado repetidamente para introducir la lectura de la Biblia, así que perder el oremus era algo parecido a perder el hilo de lo que se estaba contando.

Plus ultra

El lema de España impuesto por Carlos I de España como lema personal es una redundancia, ya que significaría algo así como “más de más allá”. ¿A qué se debe dicha confusión? Los autores de Hic et Nunc sugieren que puede deberse a una negación del giro “non plus ultra”, que se utilizaba para recordar que más allá del Estrecho de Gibraltar no había nada.

Quisque

Aunque “todo quisque” a nuestro oído suene a macarrismo propio de los años setenta, la realidad es que se trata de una locución latina que significa “cada uno”. Por eso, expresiones como “cada quisque” o “todo quisque” resultarían redundantes.



Rara avis

Pocas personas dudan que esta locución signifique “ave rara” y sirva para designar a alguien único en su especie. El problema surge cuando tenemos que ponerle delante un artículo: ¿es femenino o masculino? Según la RAE, se utiliza con más frecuencia en femenino, ya que las aves lo son, aunque se admite su empleo en masculino.

Spa

Muy pocas de esas personas que se pasan los fines de semana entre chorrito y chorrito conocen el verdadero origen de esta expresión, conformada por las siglas de “sanitas per acquam” (“salud por el agua”). ¿Y “jacuzzi”? Nada que ver: debe su nombre a los hermanos Jacuzzi, empresarios italianos que desarrollaron dicho equipo terapéutico a comienzos del pasado siglo.

Vademécum

Según la RAE, un “libro de poco volumen y fácil manejo para la consulta inmediata de nociones o informaciones fundamentales”. Hasta ahí, poco misterio. Quizá lo más interesante de este término es que proviene de la locución “vade mecum”, es decir, “ven conmigo”, que es el antónimo de “vade retro” (con o sin Satanás), es decir, “aléjate de mí”.

EL IDIOMA GALLEGO

El gallego nunca sería un idioma extranjero en la órbita lusófona

Por el 17 de mayo de 2015 en · 

Autor

Arturo Lezcano
Periodista. Fue redactor jefe de varios medios, director de 'Ferrol Diario' y, en la actualidad, es columnista de prensa, colaborador de MUNDIARIO -donde mantiene la sección Caverna- y vicepresidente de la Fundación Vicente Risco.
Manifestación a favor del gallego.
Manifestación a favor del gallego.
Eduardo Agualusa: “O português que me interessa é o português total (…)  esta criaçao coletiva de brasileiros, angolanos, portugueses, moçambicanos, caboverdianos, santomeses, guineenses e timorenses (…).”

Esto del gallego es más fácil y más difícil a la vez. Si sobrevivió a todas las autocracias foráneas gracias al habla de nuestro pueblo, tampoco desaparecerá en la era de la nueva Torre de Babel. El riesgo lo corre la lengua escrita. Cuando los rectores de las tres, tres, Universidades gallegas advierten el peligro de que nuestro idioma se convierta en extranjero , nos permitimos discrepar, en castellano, “a ver si se nos entiende,” del que la actual grafía propende a convertir en dialecto de la  lengua oficial en todo el Estado.
Si la propia de Galicia hubiese sido el portugués, quizá no se considerase extranjero. O sí, si tenemos en cuenta la “condescendencia” de cierto turismo “gallego” en el país hermano.
Sin detenernos en el indiscutible pasado de lengua única, debería convenirse en que sólo una normativa artificial y asimilista nos aleja a tierra de nadie.
Como desiderátum transcribimos esta reflexión del inspirado escritor angolano Eduardo Agualusa: “O português que me interessa é o português total (…)  esta criaçao coletiva de brasileiros, angolanos, portugueses, moçambicanos, caboverdianos, santomeses, guineenses e timorenses (…).”
Un futuro posible: Un galego perto dos case 300 millós de lusófonos non havia ser un idioma estranxeiro.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

alógeno

no es lo mismo

que halógeno

Recomendación urgente del día
Las voces halógeno y alógeno son dos términos completamente distintos, ya que el primero alude a un tipo de iluminación y el segundo equivale a ‘extranjero’.
Sin embargo, en los medios de comunicación es frecuente encontrar frases como «Los agentes observaron cómo los detenidos circulaban en un vehículo, alumbrando con un foco alógeno» o «Una lámpara alógena fue la culpable de que el cantante recibiera una descarga eléctrica».
Según el Diccionario de la Academia el término halógeno se aplica a las lámparas o bombillas que contienen algún elemento químico del grupo que tiene ese nombre (fluor, cloro…) y que producen una luz blanca y brillante, mientras que alógeno es una persona extranjera o de otra raza ‘en oposición a los naturales de un país’.
No obstante, y como los ejemplos anteriores se refieren a la primera acepción, lo adecuado habría sido escribir «Los agentes observaron cómo los detenidos circulaban en un vehículo, alumbrando con un foco halógeno» y «Una lámpara halógena fue la culpable de que el cantante recibiera una descarga eléctrica».
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