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quarta-feira, 15 de abril de 2015

LA LENGUA VIVA



Más allá del politiqués

el en Libertad Digital - España



Eso del politiqués empezó por una broma, pero es algo que empieza a cansar. Los caprichos nacionalistas han calado en la población. No solo en Cataluña, en toda España ya se dice "Estado" para no aludir a la ominosa España. La confusión es babélica. El otro día oí a un alto funcionario de la Generalidad de Cataluña que hablaba de establecer no sé qué protocolos en "todos los ámbitos territoriales del Estado". Creí entender que se refería a “todas las provincias españolas”. Habría bastado “las provincias”; no van a ser extranjeras. Lo de los “protocolos” empieza a ser fatigoso. Cualquier día el churrero de mi pueblo establece un protocolo para hacer los pedidos de antemano: cuántos churros o cuántas porras.
El politiqués no consiste solo en repetir los caprichos de las nuevas denominaciones. Se aferra a nuevas palabras de moda. Por ejemplo,empatía. Alguien ha descubierto que es la cualidad especial de los políticos. Pues nada, todos a la búsqueda de la empatía, sin saber muy bien qué significa la condenada palabreja.
Coral Morera me indica que va a más el capricho de la llamadacorrección política a propósito del odioso juego de "ciudadanas, ciudadanos". Para evitar las incómodas repeticiones, ahora se buscan palabras neutras. Por ejemplo, estudiantes en lugar de "alumnos/alumnas", o integrantes en lugar del horrísono "miembros/miembras". Añado más casos. En lugar de "padres/madres" se recurre a progenitores. El problema surge cuando el hijo o hija ha sido adoptado o adoptada. Sería absurdo hablar de "progenitores adoptivos".
El politiqués no es solo un vocabulario caprichoso sino una forma de razonar que puede resultar oscura. A. Rodríguez destripa la frase de uno de los implicados en los ERE fraudulentos de Andalucía: "Los ERE no eran un sistema para ocultar nada". Apostilla mi puntilloso corresponsal: "Ergo eran un sistema para ocultar algo". Entiendo que no hay que hilar tan fino. En la lógica del habla, en español toleramos perfectamente que dos negaciones no den una afirmación. La doble negación sirve para resaltarla todavía más. Pero, en fin, todo eso es discutible.
José Luis García-Valdecantos apunta, minucioso, que la famosa frase de Churchill, "sangre, sudor y lágrimas", no es la única que ha sido tergiversada por la Historia. Por ejemplo, la célebre triada "libertad, igualdad, fraternidad" de la Revolución Francesa fue realmente “libertad, igualdad, propiedad”. O también, la maldición primordial de “parirás con dolor” de Génesis (dirigida a Eva) es solo la primera parte. La frase completa es: “Parirás con dolor y buscarás afanosamente a tu marido, el cual te dominará”. Eso se escribió unos 4.000 años antes de que apareciera el feminismo. Pero no hay por qué censurar el Génesis. Ya de paso, añado que la frase entera de Churchill fue “sangre, sudor, lágrimas y brega” (toil en inglés). ¿Por qué hemos eliminado la cuarta virtud?

EL IDIOMA Y SU GRACIA



Por Gloria Cepeda Vargas

http://www.diariodelhuila.com/


El 23 de abril, aniversario del fallecimiento de Cervantes, se conmemora el Día del Idioma.
Contamos con la suerte de hablar en bella forma. Nuestro idioma, originario de Castilla y expandido inicialmente en las graves o salerosas tierras peninsulares, como por arte de birlibirloque, surge envuelto en burdo ropaje para después crecer vestido con los aditamentos venidos allende las fronteras de entonces y erguirse hoy con la seguridad que dan trasiegos, expediciones y vigilias constantes.
Miguel de Cervantes pulió su arista en los caminos de La Mancha y Teresa de Ávila definió su grandeza sobre piedras y meditaciones seculares. Penosamente al principio y luego lleno de gracia y señorío, expresó las angustias de la Iberia batalladora. Castillos y templos, donde los pueblos calcinados por el fuego de la religión y de la guerra sembraron su tradición oral, hoy son motivo de asombro. Fue en Lope de Vega ardor cubierto por estameñas áridas y desplantes amatorios; catarata o cúpula barroca en Góngora, flexible vocablo en Quevedo, luz mística en San Juan de la Cruz. Grito de rebeldía o yunque de vasallo en las murallas medievales, burda expresión en soldados y abates, síntesis de grandeza en el verbo inflamado de oradores sagrados. El Siglo de Oro lo singularizó y legiones trashumantes lo enriquecieron con jergas tabernarias y vocablos camineros. Profundo sin desdeñar lo que de seductor tiene el barniz, depurado hasta la excelsitud sin olvidar la esencia, universal e individualizado, soez y puro, grande y pequeño, plasma con elocuencia esa amalgama desconcertante que define la comunicación verbal.
Durante casi ocho siglos se abrió para asumir el aporte arábigo. Giros casi palpables y llenos de una melodía acongojada, vigorizaron su ramaje. El árabe le entregó con su arquitectura de arabescos, fuentes, patios y minaretes, un aporte oral inapreciable. El idioma se dulcificó con esta nueva manera de cantar. La letra hache, erguida en la cintura de fonemas gustosos, confirió nuevo ritmo a las viejas palabras.
Este río  de piedras multicolores, desembocaría en el mar de la poesía andaluza. Y fueron entonces: Antonio Machado delirante en las arquerías de “un patio de Sevilla”, Miguel Hernández, hundido tras las rejas de una cárcel fascista, García Lorca, el andaluz de Antoñito y Preciosa, Juan Ramón de humo y sol, Aleixandre, Cernuda, Alberti, donde el mar no deja de clamar, sin olvidar a Bécquer, detenido para siempre en el ala de una golondrina.
En la voz de estos hombres el idioma español creció hasta hacer suyo el ámbito sonoro. Clamor forjado a golpes de martillo, doblegado en la espalda del galeote, restallante en el látigo del amo, adulterado en la queja del esclavo bozal, adoptado a regañadientes por el indígena, amado hasta el delirio por el conquistador, esgrimido como herramienta casi única por el estudioso y el sabio. En su vientre germinó una raza renovada con la savia venida de ultramar. La gracia intocada lo engendró y lo hizo gallardo en el talante de caballeros andantes, faenas de tronío e ideales profesados más allá de la muerte.
En el mar tenebroso llegó con las carabelas descubridoras para sembrarse y ramificarse en tierras de América. Aquí se convirtió en un híbrido garboso que unió en su acento de maíz y de azúcar la miel de las tierras primigenias y el deslumbramiento de los nuevos tiempos.
Hoy una lengua hablada por infinito número de pueblos jóvenes y no tan jóvenes, hierve en el hechizo de los desenfadados escritores caribeños o parpadea en el acento cauto de los hombres del sur.
Y sería Juana de América, fiel exponente de este mestizaje, quien diría de su plenitud delirante en el “Elogio a la Lengua Castellana”: “¡Oh lengua de los cantares!/ ¡Oh lengua del romancero!/ te habla Teresa la mística/ te habla el hombre que yo quiero!/ Lengua en que reza mi madre/ y en la que dije: “te quiero”/ una noche americana/ millonaria de luceros/ Lengua de toda mi raza/ habla de plata y cristal/ ardiente como una llama/ viva cual un manantial”.

Por: Gloria Cepeda Vargas

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

activismo de salón


mejor que 


slacktivism

Recomendación urgente del día
Activismo de salón es una denominación adecuada para sustituir al anglicismo slacktivismque se emplea para aludir a una cierta forma de apoyar causas sociales, políticas, etc., con poco esfuerzo o sacrificio.
En los medios puede verse ese anglicismo o algunas de sus adaptaciones en frases como «La campaña ha sido acusada de ‘slacktivism’ —pequeñas acciones en línea que no se transforman en un cambio real—» o «Algunos ponen en cuestión esas formas que califican de slactivismo».
Slacktivism es una combinación del adjetivo inglés slacker (‘gandul’) y el sustantivo activism (‘activismo’), que se utiliza, en general de forma peyorativa, para referirse a una manera cómoda y poco peligrosa de mostrar apoyo a una causa.
En español, la expresión de salón tiene, según el Diccionario académico, un sentido peyorativo en la acepción de ‘puramente teórico, o que no entraña esfuerzo ni riesgo’, por lo que activismo de salón, que ya goza de cierto uso, constituye una alternativa fiel al anglicismo.
Así, en los ejemplos anteriores habría podido escribirse «La campaña ha sido acusada de activismo de salón —pequeñas acciones en línea que no se transforman en un cambio real—» y «Algunos ponen en cuestión esas formas que califican de activismo de salón».
Con una connotación menos negativa y en ese mismo contexto, la expresión inglesa clicktivism puede adaptarse al español como clictivismo. Aunque en ocasiones se intercambian los dos términos como si fueran sinónimos, el clictivismo no siempre es activismo de salón; puede serlo, si se usa como una forma única y aislada de apoyo a ciertas causas, pero no si es parte de una estrategia más amplia o es una fase de la misma.
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