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sexta-feira, 6 de março de 2015

LA LENGUA VIVA

 

   El magno centenario cultural

 en Libertad Digital


Dentro de un año se empezarán a celebrar los fastos del IV centenario de la muerte de los dos escritores más influyentes del mundo: Miguel de Cervantes y William Shakespeare. Fallecieron el mismo día de sus respectivos calendarios: un 23 de abril. Bien es verdad que, en la práctica, esa fecha estaba separada por 11 días. Por una vez nos adelantamos a los acontecimientos. En LD estamos atentos a una celebración tan extraordinaria.
De momento, se acaba de constituir el germen de lo que puede ser una comisión no oficial para celebrar tan magno acontecimiento. La constituyen dos personas: José Enrique Gil-Delgado y un servidor. Los dos somos quijotistas, aunque yo más bien de la rama pancista. Además, el de Burgos es un eminente shakespiriano. Acaba de publicar un libro originalísimo, una especie de fabulación documentada: "…Y Shakespeare leyó el Quijote". Su tesis coincide con la mía: don Guillermo y don Miguel se conocieron y se apreciaron. La prueba objetiva es que el bardo inglés leyó el best-seller del momento, el Quijote. Del cual extrajo tema para una obra de teatro, Cardenio, que desgraciadamente se perdió después de representarse en Londres. El libro de Gil-Delgado describe los pormenores de esa pérdida y del donoso encuentro que tuvieron los dos escritores en Valladolid. Mi tesis es que se habían visto antes en Madrid en 1605 con ocasión de los festejos por el bautizo del que habría de ser Felipe IV. Lo he documentado en mi Sociología del Quijote. La indeterminación de tales encuentros va mucho con los personajes, ambos interesados en ocultar sus respectivas biografías. Don Guillermo fue seguramente de familia católica y don Miguel de familia de marranos o conversos del judaísmo. Aun así, sigue siendo un misterio por qué se escondieron tanto. Aunque Shakespeare fue dramaturgo y Cervantes novelista, los dos quisieron ser sobre todo poetas. Los sonetos de ambos son imperecederos.
La novela de Gil-Delgado nos relata una biografía imaginada de Shakespeare en torno a sus relaciones con Cervantes. Cuida mucho los decorados naturales, los detalles del paisaje y hasta el lenguaje, intencionadamente arcaico en ocasiones. Debería convertirse en una serie de televisión como parte de las honras del IV centenario. Me adelanto en esta seccioncilla a proponer la iniciativa. Precisamente el libro de nuestro autor ha sido prologado por Federico Trillo, embajador español ante la Corte de San Jaime, quien es también shakespiriano. Incorporado queda a la Comisión. Está abierta a todos los que profesen alguna querencia por don Miguel o don Guillermo.
Gil-Delgado practica la elegancia de editar su obra en formato electrónico con algunos ejemplares de papel para los amigos. Yo he hecho eso mismo con mi relato Amores septuagenarios. Puede que se convierta en el formato predominante del futuro. Gil-Delgado es, además, profesor de inglés y políglota, algo que deja en suspenso a sus compatriotas. Solo una persona así podría presidir la Comisión que digo. No debería ser oficial ni diplomática, sino formada por pecheros y aficionados a las Letras. Tampoco se excluyen a los funcionarios, políticos o emprendedores, sobre todo si proporcionan las munificentes ayudas que se van a necesitar. Lo fundamental es que no graven los presupuestos públicos. Voy a invitar a Ángel Martínez de Lara, un cervantista que anda ahora por tierras americanas celebrando el IV centenario de la segunda parte del Quijote. Es la verdadera obra maestra de Cervantes. Solicito igualmente la participación de Andrés Amorós, un embalse de sabiduría literaria. Esta seccioncilla está abierta a todas las iniciativas. Tenemos un año por delante.

EL IDIOMA ESPAÑOL

Defendiendo mi idioma

Hasta el final de mi tiempo humano seguiré escribiendo, amando, riendo... en español




L
RAFAEL DEL NARANCO |  EL UNIVERSA viernes 6 de marzo de 2015  12:00 AM
Es bien cierto: aguanta mi estructura espiritual y cada uno de los anhelos y quimeras de las que estoy cimentado. 

Con ella pronuncié el nombre de mi madre; de manera ineludible será una plegaria dicha en español el aval que me escoltará al valle de las sombras en el postrero lapso de la existencia. 

Gracias a esa conversa, he podido comunicarme con los seres amados; canté melodías, narré historia, escribí baladas, grité de alegría y maticé las primeras balbuceantes palabras en la niñez. 

Gracias a ella, he podido expresarle a una mujer, hoy solapada de brumas, la perenne cadencia refrendada desde los albores de la existencia humana: "Te amo".

Clavel reventón

Esa lengua ha servido como mástil erguido frente a todas las marejadas, y gracias a esos alisios de Occidente, recalé en Venezuela cuando el cuerpo era lozano, la mirada acuciosa, el deseo de aventura henchido, el corazón bombeaba desbordante de ímpetu y la mirada, fresca, limpia, más clara que la alborada. Era un clavel reventón. 

Nebrija, quien dijo en proverbial acento "atreveos a saber", nos puso la primera gramática en las manos, y hoy, a más de quinientos años del suceso, el trabajo del conventual filólogo ha germinado sobre medio mundo. 

En la actualidad, unos 540 millones de personas hablan español. 

Don Quijote y Sancho Panza han sido -con creces- los mejores embajadores, y aún siguen cabalgando sobre los labrantíos de la patria mía y mucho más allá, deshaciendo entuertos y enfrentándose a gigantes que, miedosos ante el empuje del Caballero de la Triste Figura, se convierten, cobardes ellos, en molinos de viento. 

Aquella obra del acucioso humanista Elio Antonio de Nebrija estaba dedicada a Isabel de Castilla; en sus páginas le dice los propósitos de su esfuerzo. La reina, guarnecida en Medina del Campo, entre la villa de Olmedo y Valladolid, le pregunta al gramático, profesor durante algunos años en Salamanca y Alcalá, la razón de ese tratado. 

Debió de parecer una extravagancia, dentro de los muros desguarnecidos del Castillo de la Mota, decirle a la soberana que regular el habla desde la cuna debería ser "cual respirar". Isabel era tozuda, y a su vez abierta de luces: comprendió, y le abrió su reino a las hermosas palabras que se enlazaban entre sí de forma prodigiosa. 

Y como el idioma español rico y preciso, tampoco soy quien para abusar del tiempo regalado en esta cuartilla; porque según Alfonso X, llamado el Sabio, el mucho hablar hace envilecer las palabras y, además, dice don Miguel -siempre, para bien, Cervantes -, no hay razonamiento que, aunque bueno, siendo largo lo parezca. 

Nuestro hablar está construido sobre muchos marmolillos, pero aquí, en América Latina, se consolidó, se hizo marea abierta entre páginas de incontables escritores, aunque uno, Pablo Neruda, fue el malecón que ayudó a sujetar la barcaza, ya que en nosotros siempre dominó la poesía sobre la prosa. 

Ahora mismo, a la par de ir escribiendo, tomo entre las manos el pequeño libro de pastas blancas -obra póstuma- con surcos y heridas en sus hojas, y leo los primeros párrafos con sabor a heno fresco... 

"No falta nadie en el jardín. No hay nadie: / sólo el invierno verde y negro, el día / desvelado como una aparición, / fantasma blanco, fría vestidura, / por las escalas de un castillo...". 

El poeta -rostro triangular, gestos de campesino, voz de trueno- todo él es un rayo encendido. Cuando grita, se agrieta la tierra cobriza, y el viento va a esconderse cabizbajo en las grutas más profundas de los Andes. 

En español rasgueó todos sus inmortales versos. Neruda es anchuroso y sublime a cuenta de "Veinte poemas de amor y una canción desesperada"

Nadie ha superado en lengua castellana a partir del inicio de su tradición en las Glosas Emilianenses en el siglo X, las primeras estrofas del poema 15: "Me gustas cuando callas porque estás como ausente / y me oyes desde lejos y mi voz no te toca / parece que un beso te cerrara la boca"

Como niño asustadizo

No haría falta decirlo: me desentierro en estos instantes como niño asustadizo mirando olas del mar bravío de mi lejana infancia, mientras don Baudilio, el magnánimo maestro, nos abría la primera página del abecedario de la vida. 

A punto de finalizar estas líneas leo a Jurate Rosales haciendo un resumen de su libro "Las raíces de Europa" en el que taxativamente dice que el castellano llegó con la invasión de los godos a la península ibérica hacia el año 530. Todo es posible. Ya anteriormente, en otra obra de gran aceptación, titulada "Los godos", ya señalaba que lituanos, búlgaros, letones e ibéricos, tienen parientes comunes en sus idiomas, aunque sean remotísimos. 

Hasta el final de mi tiempo humano seguiré escribiendo, amando, riendo, tal vez alguna vez suspirando y pensando en el idioma de mi nacencia: el español.

rnaranco@hotmail.com

JESÚS CASTAÑÓN RODRIGUEZ

La inspiración del periodismo deportivo

Desde el siglo XIX, el periodismo deportivo en España ha estado presente en canchas, despachos, gradas y redacciones.

Jesús Castañón Rodríguez. Foto: ©Revista Gala Deporte Asturiano
Jesús Castañón Rodríguez. Foto: ©Revista Gala Deporte Asturiano
Desde 1910, ha vivido a diario las alegrías de los pequeños y grandes éxitos de los diferentes estamentos del deporte. Ha viajado con esta moderna forma de emigración en su afán por conquistar sus sueños en tierras lejanas. Ha hecho de aeropuertos, fuentes, avenidas y plazas, escenarios para expresar la alegría popular. No obstante, también ha tenido que describir numerosos momentos de confusión y decepción, de llantos inconsolables y aturdidos silencios.
Esta tarea ha creado expresiones originales y ha divulgado una cultura propia. Ha reunido el esfuerzo y la fantasía de las voces de los deportistas, las alegres expresiones de las tribunas, los términos de los medios de comunicación y las recreaciones artísticas de escritores. Ha generado un espacio de convivencia para sus manifestaciones cultas y populares y ha contribuido a hacer más agradable y valiosa la vida de sus seguidores.
Del tendido de los sastres a la recuperación de información en dispositivos móviles, del telégrafo a las redes sociales, del micrófono de carbón a estos tiempos de deportistas y entidades convertidos en marcas e iconos, el periodismo deportivo español ha puesto melodía a su relato, ha contado con un coro de múltiples voces para su análisis, ha llevado hacia el entusiasmo global a masas y ha creado una historia cultural que influye en comportamientos y valores sociales.
Su capacidad de transmitir alegría, fervor y esperanza ha hecho que sus expresiones saltaran de los recintos deportivos a la vida cotidiana de la gente y a los recursos para la redacción de otras áreas informativas. Esa es una de las principales claves de la calidad de esta forma especializada de periodismo.
Asturias no ha sido ajena a esta aventura de las gentes y palabras en movimiento y ha participado activamente desde la creación de los Juegos de la Era Moderna en 1894 hasta la actual diversificación de actividades rurales, olímpicas, paralímpicas, extremas, de aventura, de turismo activo… Favoreció su expansión por playas, explanadas junto a las plazas de toros, campos de maniobras y programas de festejos; también, por los despachos con la descripción de actitudes de chupópteros y abrazafarolas; y hasta ha sabido adaptarse para ir a toda velocidad con el fin de no dejar de parpadear y así no perderse la vuelta rápida.
Prensa escrita, radio, televisión y comunicación digital han ayudado a la gente a buscar la felicidad, han inventado soluciones con imaginación y bondad y han sido una historia de fantasía y esfuerzo por detener los momentos especiales para fijarlos en el recuerdo de la población.
En resumen, la labor del periodismo deportivo es, además, una fuente de inspiración para la información y el entretenimiento de todas las generaciones comprendidas entre el siglo XIX y el XXI.

FUNDÉU RECOMIENDA...

Foto: ©Archivo Efe/Casa real

realeza o miembros de la realeza, mejor que royals

Foto: ©Archivo Efe/Casa real
Las expresiones españolas realeza o miembros de la realeza, según los casos, son adecuadas para sustituir al anglicismo royals, que se usa con frecuencia en los medios de comunicación.
En las noticias es cada vez más frecuente ver frases como «Las fotos navideñas de los royals», «Lágrimas reales: los royals muestran sus sentimientos» o «Hubertus von Honhenlohe, un royal representando a México».
El sustantivo inglés royal se utiliza para referirse a los miembros de las familias reales y en los medios se emplea generalmente en plural y como nombre colectivo: los royals; en esos casos el término realeza es una alternativa válida en español.
Para mencionar, como en el último de los ejemplos, a una persona concreta de ese grupo, puede emplearse la expresión miembro de la realeza o miembro de la familia real, si se quiere restringir a una sola de las familias que forman la realeza.
Así, en las frases anteriores habría sido preferible escribir «Las fotos navideñas de la realeza», «Lágrimas reales: la realeza muestra sus sentimientos» y «Hubertus von Honhenlohe, un miembro de la realeza representando a México».
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