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sexta-feira, 5 de dezembro de 2014

LA LENGUA VIVA


 La frondosa 


conversación de los 


españoles


El español medio es verbomotor. Su afición a parlar se ha facilitado mucho por el teléfono móvil. Da la impresión de que muchos de mis compatriotas –especialmente los pasajeros del AVE o los de los autobuses de mi pueblo– tienen tarifa plana. Una conversación larga se resiste porque los interlocutores apelan al repertorio de muchas expresiones convencionales, que se dicen sin pensarlas mucho.
El saludo de las conversaciones amistosas comienza por preocuparse por la salud del interlocutor: "¿Cómo estás? ¿Cómo te va? ¿Qué tal?". No se espere una contestación narrando problemas sanitarios. Se trata de una pura fórmula. El interlocutor viene obligado a asegurar que está muy bien. A partir de tal prólogo ya puede dar carrete. La conversación no parece tener final.
En sus dilatadas conversaciones, los españoles acostumbran a dar todo género de detalles (fechas, nombres, parentescos, etc.). Diríase una deposición judicial. Son amigos de divagaciones, circunloquios, paréntesis, repeticiones. Al narrar un diálogo con otra persona, gustan de repetir algunas preguntas y respuestas. Apelan a muchas formas para alargar las frases: "Que si patatín, que si patatán", "Por hache o por be", "Y tal y tal", "Nada de nada", "Ni te cuento", “¿Entiendes lo que te quiero decir?”, “¿Sabes?”, “¿No?”, “¿Vale?”, “Bueno, no veas”, “Pues”, “Y dale que dale”, “¿No te jode?”. Las preguntas intercaladas de esa forma no esperan respuesta.
Los adverbios terminados en -mente constituyen una plaga de las conversaciones. No hay que tomarlos en su literalidad. Por ejemplo, "completamente diferente" no quiere decir que no haya similitudes. "Absolutamente distinto", ídem de lienzo. "Verdaderamente gilipollas" quizá no lo sea tanto.
En las conversaciones resulta muy convincente apelar a cantidades.Hay algunos números fastos y otros nefastos. Consideremos el cuatro. Significa escasez en un sentido despectivo: cuatro duros, gatos, letras, paredes, tiros. Quiere decir pocos o "un número indeterminado o insignificante". Hay más palabras y expresiones en las que tal número aparece como prefijo con el resultado de quitar importancia. Veamos:cuadrillacuatrojoscuarto poder (la prensa en una función poco legítima), a la cuarta pregunta (sin un duro), chiquilicuatre. Para indicar una cantidad grande se recurre a expresiones vagas: la tiramogollón,demasiadoa porrillociento y la madretela marinera.
Da mucho prestigio soltar algunas apreciaciones difusas, que en el fondo no quieren decir nada. Por ejemplo, "esto es lo que hay", "lo mismo que te digo una cosa te digo la otra", "tú dirás", "a ver". Son de temer las afirmaciones de las personas que aseguran llamar siempre "al pan, pan; y al vino, vino". Suelen enrollarse como las persianas.
Las exageraciones en el habla corriente son tantas que no impresionan. De ahí que se recurra a expresiones manidas, que literalmente pueden resultar disparatadas. Anoto algunas: echar la casa por la ventanacomer el cocono caber ni un alfiler (en una multitud),comerse los codos (de hambre), con el corazón en la manocostar un ojo de la caradarse con un canto en los dientesdescojonarse de risamojar la orejaestar hecho polvoser un meapilasmezclar la velocidad con el tocinono casarse con nadieno tener uno donde caerse muertorespirar por la herida. Son expresiones que un hablante de otro idioma y que intente aprender el nuestro encuentra difíciles de entender. Puede ser un buen test para comprobar que va adelantando en el aprendizaje del español.

ALES STEGER

 Ales Steger estará en el Salón de la Poesía


GUADALAJARA, JALISCO (04/DIC/2014).- Aleš Šteger presenta esta tarde El libro de las cosas y los cuerpos, "Dos libros son hermanos, han recibido muchas respuestas por los lectores". El título fue publicado por la editorial tapatía Arlequín; se trata del segundo libro de poemas que Šteger tiene en el catálogo de dicha editorial.

"El libro de las cosas ha sido traducido a diez idiomas, incluso recibió un premio como mejor poemario extranjero, es uno de los poemas recientes más traducidos", afirmó Šteger.

En la primera parte del libro no aparece la palabra «yo», ni nombres de personas. Es una exploración que el autor hace, "es un libro conceptual".

Para completar el proyecto, el escritor quiso hacer algo más, y de ahí surgió El libro de los cuerpos. El proceso de escritura de ambas piezas duró aproximadamente diez años: "Escribir requiere mucho esfuerzo, encontrar el lenguaje adecuado para este libro, inventar sus formas, pensar", dijo, y agregó: "Todo está presente cuando escribes, no se puede evitar, no se puede olvidar, escribes con todo".

En su poesía, Šteger trata de descubrir la relación entre la voz: "Es algo extraño, algo extraterrestre en nuestros cuerpos. Nosotros mismos somos extraterrestres en nuestros cuerpos y los dejamos al final de nuestra vida".

Para él, la poesía cobra un lugar importante en el mundo: "No podemos sobrevivir sin poesía, no debemos sobrevivir sin poesía. Pero la poesía no está en los versos solamente, está en otras formas, no sólo en poemarios. Es una forma de ser en el mundo, en el cosmos, es una forma de pensamiento, una forma de comunicación", dijo.

El libro de los cuerpos está dividido en tres partes: una con 25 poemas breves, seguida por 25 poemas en prosa y concluida por 25 poemas. Cada texto de esta última sección es sobre una palabra, de esta forma Šteger recorre el alfabeto esloveno. La edición da cuenta de ello con una pequeña tabla donde enumera esas 25 palabras, una para cada letra del alfabeto, junto a la traducción al español.

Sobre la práctica literaria de trasladar un poema a otro idioma, Aleš Šteger platicó: "Una buena traducción es recreación, necesita su propio modo. El traductor es un autor para hacerlo, capaz de pensar y de articular en su propia lengua".

En particular, al escribir en idioma esloveno, es difícil encontrar poetas que traduzcan desde esa lengua: "Es difícil hallar poetas que hablaran esloveno". La traducción publicada por Arlequín es de Tina Šlic, Pablo Juan Fajdiga, Špela Markic y Oscar Leonel Ruiz-Ramírez (estos dos últimos en conjunto).

De las versiones en español, Aleš dijo: "Es muy interesante leer mis poemas en español, estando traducidos ya no son mis poemas, es como un espejo que te hace ver más grande o más pequeño".

"La lectura más intensa es la traducción", afirma el poeta, quien también traduce. De hecho, habla español perfectamente, gracias a que se adentró en el idioma por el interés literario. De la lengua de Cervantes ha vertido al esloveno poemas de Pablo Neruda y Olga Orozco, mientras que del alemán ha hecho lo propio con la obra de Gottfried Benn y Paul Celan. "Es como comer, te alimentas, lo transformas", apuntó sobre la labor de traducción.

Aseguró que no es experto en literatura mexicana: "Pero amo a poetas como José Emilio Pacheco, Coral Bracho". En su juventud leyó a Octavio Paz: "Empecé a escribir en la época en que leí a Paz, en traducción eslovena. La literatura latinoamericana tuvo mucha influencia en Europa del Este, hace unos años. Siento una relación más cercana con Latinoamérica, es una riqueza increíble: cambias cuando entras en una cultura, en alguna cultura nos sentimos más vivos, en otras menos, no sé por qué, quizá tengo algún espíritu maya en mis ancestros", concluyó.

AMIGOVIO


 |  
LUIS MARÍA ANSON (EL MUNDO.ES)

Justino Sinova hizo el pasado martes un elogio del Diccionario de la Real Academia Española en una relevante cadena de radio. El director del programa —excelente periodista, por cierto— expresó su reticencia porque el DRAE ha incluido en su última edición la palabra amigovio.

Se sumaba así a lo expresado por un columnista habitualmente constructivo que escribió: «Me han extrañado voces y acepciones nuevas que no están todavía en la calle… Lo de ‘amigovio’ es, sencillamente, una hueca y extravagante majadería».
El Diccionario define así la palabra: «amigovio-via. (Fusión de amigo y novio). m. y f. coloq. Arg., Méx., Par. y Ur. Persona que mantiene con otra una relación de menor compromiso formal que un noviazgo». Tal y como figura en la definición, amigovio es sustantivo coloquial que se emplea de forma generalizada en Argentina, México, Paraguay y Uruguay. Es decir, más de 170 millones de hispanohablantes utilizan o conocen ese término. España, con 47 millones de habitantes, apenas significa el 10 % de nuestro idioma, segunda lengua internacional del mundo aunque a mucha distancia del inglés. Conviene recordar, sin embargo, que el español es ya, como idioma materno, el primero del mundo. 550 millones de personas se expresan en el idioma de Cervantes y Borges, de San Juan de la Cruz y Neruda, de Ortega y Gasset y Octavio Paz, de García Lorca y Gabriela Mistral, de Pérez Galdós y García Márquez, de Baroja y Vargas Llosa.
Ni reticencias ni majaderías. El Diccionario ha incluido casi 20 000 americanismos nuevos porque así lo exige la ciencia del lenguaje. En España no se utiliza amigovio sino amigo con derecho a roce, pero casi 200 millones de hispanohablantes lo emplean. Y, por fortuna, el Diccionario de la RAE lo firman las 22 academias de las naciones que se expresan en español. Por otra parte, la fusión de dos palabras es fórmula habitual que enriquece nuestra lengua. Personalmente considero que argentinos, mexicanos, paraguayos y uruguayos han acertado al aprovechar amigo y novio, para sintetizar una realidad nueva en la vida social de la mayor parte de las naciones occidentales.
[…]
Leer más en elmundo.es

PALABRAS



¿Felicitaciones o felicidades?

 |  
INÉS IZQUIERDO (LA PRENSA.COM, NICARAGUA)



Ahora que se aproximan las fiestas navideñas es común escuchar cómo las familias se abrazan y dicen: ¡Felicidades!

Otros, por su parte, dicen ¡Felicitaciones!, y hay quienes se preguntan cuál de estas dos expresiones es la forma correcta.
Demos un viaje lingüístico alrededor de estas palabras y veamos ciertos aspectos muy interesantes que nos esclarecerán las dudas que tengamos sobre este tema.
Les puedo decir que en inglés, ambas suelen usarse con una sola palabra, que es congratulations, pero en nuestro bello idioma español ambas formas se deben emplear, porque portan en sí unos matices diferenciadores, que indican sentidos muy específicos.
Veamos estos matices, podemos resumirlo así: al dar una «felicitación» usted elogia o reconoce algo en una persona, pero con «felicidad» usted solo se refiere a ese sentimiento propio de la sensibilidad humana, que es contrario a la tristeza.
[…]
Leer más en laprensa.com.ni

RÁPIDO Y PRONTO



 |  
JAIRO VALDERRAMA V. (FACULTAD DE COMUNICACIÓN, UNIVERSIDAD DE LA SABANA, COLOMBIA)

En una llamada telefónica, una madre nonagenaria le insiste a su hijo que «venga rápido», y él llega a los dos días a Bogotá para cumplir fielmente el deseo materno.

«Dos días —dice ella— es mucho tiempo para venir a visitarme». «Tú me dijiste que viniera rápido, no que viniera pronto», aclara él, luego de dejar sus maletas con los distintivos de la empresa aérea que cubre la ruta hasta Sidney, Australia.
Una semana después, la misma madre llama a su vecina, de la misma edad, quien reside en una pequeña casa situada apenas a unos 40 metros de allí. A los diez minutos, la vecina está tocando a la puerta: «Ajá, Gertrudiz, ya llegué». «¡Caramba, mija, llegaste rápido!», dice la mujer anfitriona. «Nada de rápido, Gertru. Al contrario, me vine caminando muy lentamente, porque este bendito reumatismo no me deja, pero sí te aseguro que llegué pronto».
Hace muchos años, existía la costumbre en los pueblos y ciudades de salir hacia el mediodía del lugar de trabajo para ir a la propia casa a almorzar, beber un café y, en seguida, tomar una siesta. Minutos después de espantar a Morfeo (el dios de los sueños), los pausados trabajadores retornaban al sitio donde laboraban. La costumbre, que, según cuentan, se conserva en algunos municipios, estaba lejos de requerir la rapidez, pero a esta sí la envolvía la prontitud. Por supuesto, la cercanía entre los puntos de trabajo y de residencia favorecía estas acciones generalizadas, así como la poca cantidad de vehículos, de comercio, de diligencias, y la reducida extensión de las ciudades.
Ahora, con el aumento del tamaño (de todas las maneras) de las ciudades, la gente desea llegar más pronto y, por lo regular, llega más tarde, a pesar de movilizarse más rápido. Quizás (es solo un presentimiento), algunas personas supongan que las acciones rápidas son proporcionales a las acciones acertadas e inmediatas. La velocidad, se cree, dizque agiliza el desarrollo, porque lo confunden con el dinamismo. Por supuesto, estas dos ideas son distintas.
Muchos de los estudiantes prometen traer el trabajo pendiente en el menor tiempo posible. Sin embargo, las tareas son más exitosas —digo yo— si se hacen bien, no tanto si se hacen rápido. A pesar de todo ello, la aceleración de este ritmo de vida en la mayor parte de la Tierra lleva a que cada quien proceda más a partir del impulso que de la sensatez, y con ello aumentan las probabilidades de error.
Los mismos alumnos empiezan a padecer de angustia cuando fijan el cursor en algún ícono de su dispositivo electrónico y pasan tres segundos sin que este les muestre la información que buscan. «Este aparato está lento», proclaman, y se sienten más inclinados a la desesperación que a la paciencia. No quiero imaginar qué hubiese sucedido al mojar la pluma en un tintero para escribir una carta y esperar, luego, algunas semanas para recibir una respuesta de los destinatarios residentes en países del exterior: eran tiempos en que se pensaba para escribir.
Otra vez acudo a uno de los maestros por antonomasia, Sócrates. Él preguntaba a sus interlocutores, antes de iniciar cualquiera de sus famosas charlas, si contaban con tiempo suficiente para conversar, debido a la intención por dilucidar algunas verdades. Y esos Diálogos, escritos y compendiados por Platón, su discípulo, probaron que las más adecuadas compañías del pensamiento claro son la constancia, la paciencia y la tolerancia.
Mientras más distantes se encuentren las integrantes de este florido trío del ambiente donde intentamos razonar, mayor será también la posibilidad de cometer errores o de aferrarnos solo especulaciones para tomarlas como verdades. Eso mismo les pasa a quienes gritan en un estadio (¿aúllan?) o aplauden en el desenlace feliz de una película.
No lleguemos pronto; lleguemos a tiempo. No lleguemos rápido; lleguemos bien. Y, claro: también vámonos a tiempo.
Con vuestro permiso.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Cumbre 


Iberoamericana: 


claves para una 


buena redacción

Recomendación urgente del día
Con motivo de la celebración en Veracruz (México) de la XXIV Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, se ofrecen algunas recomendaciones sobre términos que pueden plantear dudas.
1. XXIV Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno se escribe con mayúsculas iniciales. También es correcto emplear el número cardinal y denominarla 24 (veinticuatro) Cumbre Iberoamericana, así como el ordinal escrito preferiblemente en una palabra (vigesimocuarta), aunque también es posible hacerlo en dos (vigésima cuarta), en este caso convigésima en femenino y con tilde.
2. Hasta ahora las cumbres iberoamericanas se venían celebrando con periodicidad anual. A partir de esta de Veracruz, la reunión pasará a serbienalBienal es ‘lo que sucede o se repite cada dos años’, según el Diccionario académico, mientras que bianual es ‘lo que ocurre dos veces al año’.
3. México, con equis, es la grafía recomendada para el topónimo de ese país, aunque su pronunciación correcta es /Méjico/ y no /Méksico/. Lo mismo ocurre con las palabras derivadas mexicanomexicanismo, etc.  y con otros topónimos como Oaxaca o Texas, tal y como señala el Diccionario panhispánico de dudas.
4. Los sustantivos que designan los cargos o empleos se escriben en español con inicial minúscula: presidente del Gobiernoministro de Asuntos Exterioressecretario general iberoamericano…
5. Asimismo, lo apropiado es escribir en minúscula, excepto si forman parte de un nombre propio, palabras como reuniónencuentrosesión, etc.: reunión de ministrosencuentro de embajadoressesión plenaria,grupo de reflexión…
6. En las informaciones sobre la cumbre a menudo se hace referencia a quienes participan en ella (jefes de Estado y de Gobierno) como dignatarios(‘persona investida de una dignidad’). Aunque se trate de un uso correcto, el término mandatario (persona que ocupa ‘un cargo muy relevante en la gobernación y representación del Estado’), encaja mejor con el perfil de los participantes en este encuentro.
7. Se recomienda escribir con todas las letras en mayúscula las siglas de los organismos relacionadosBID (Banco Interamericano de Desarrollo),SELA (Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe), OECO(Organización de Estados del Caribe Oriental). En cambio, es preferible escribir solo con inicial mayúscula los acrónimos compuestos por cinco letras o más, como Segib (Secretaría General Iberoamericana).
Ver también: HispanoaméricaIberoamérica y Latinoamérica no son sinónimos.
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