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terça-feira, 2 de setembro de 2014

LA ESQUINA DEL IDIOMA


La esquina del idioma: ¿Cuál es la diferencia entre ingerir e injerir?

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PIEDAD VILLAVICENCIO BELLOLIO (EL UNIVERSO.COM, ECUADOR)



Ingerir (con /g/) es ‘introducir en el estómago por medio de la boca medicamentos, comida o bebida’. Ejemplo: «Aún no ha ingerido sus medicinas». Es sinónimo de ‘comer, tomar, deglutir’.


Para indicar la acción de ingerir hay dos sustantivos: ingestión e ingesta. Ejemplo: «Si continúas con la ingesta de frituras, tu salud se va a deteriorar».
No es correcto el uso de la palabra ingerencia (con g).
Injerir (con /j/) es ‘introducir una cosa en otra’, como injertar plantas o injertar en una frase una palabra o una observación. Con este sentido tiene uso transitivo, es decir, la acción pasa de un elemento a otro: «El editor injirió algunas frases en el texto». También se suele emplear la variante inserir: «Se ha inserido una tachuela en el neumático».
Asimismo, injerir es ‘inmiscuirse, entrometerse (o entremeterse) en un asunto en el que no se tiene ninguna competencia. Con este significado tiene empleo intransitivo y pronominal, por lo tanto el complemento se introduce con la preposición en, así: «Por favor, ya no te injieras en mi vida».
Entre los sinónimos de injerir están intervenir, zampar, terciar, mediar, interponerse.
Los sustantivos relacionados son inserencia o injerencia (introducir, inmiscuirse): «Este asunto no es de su inserencia o de su injerencia».
[...]
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RAE


Vida e Historia RAE

Víctor García de la Concha: 


La Real Academia Española. 


Vida e historia

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FRANCISCO ESTÉVEZ (EL IMPARCIAL.ES)



Nadie mejor que Víctor García de la Concha, al frente de la Real Academia durante 12 años y hoy su director honorífico, para desvelarnos con gran amenidad el devenir de esta institución en su III Centenario.


Ninguna persona más cualificada como quien fuera secretario académico de 1993 a 1998 y durante doce años director de la Real Academia Española y actual director honorífico para dar buen cumplimiento al encargo de los académicos, con motivo del III Centenario de la Corporación, de redactar una actualización oportuna de la vida e historia de la Academia. No consiste en un relevo con los reajustes pertinentes de aquella Historia de la Real Academia Española, estilada por la diestra mano de Alonso Zamora Vicente, sino complemento idóneo a modo de «intrahistoria», narración interna de la institución y compatible con el catálogo de la exposición conmemorativa del tricentenario: La lengua y la palabra. Trescientos años de la Real Academia Española.

Un grupo de novatores reunido en la tertulia semanal promovida por Juan Manuel Fernández Pacheco en su biblioteca del palacio madrileño de la plaza de las Descalzas con acta el 3 de agosto de 1713 y naturaleza de Academia otorgó cargo de director y presidente al propio marqués de Villena y de secretario a Squarzafigo con solicitud al mismo rey de su real protección bajo empeño de trabajar en un diccionario de la lengua y con el fin de «cultivar en el modo posible la pureza y elegancia de nuestra lengua». Depurar las carencias de ese gran hito que fue en 1611 el primer diccionario monolingüe romance, Tesoro de la lengua castellana o española de Sebastián de Covarrubias, no fue el único aliento de la institución. Seguirá la elaboración de una gramática, una poética española, incluso una historia de la lengua. También desde sus primeros tientos la Corporación calzará atención a la producción literaria americana gracias a figuras como González de Barcia. Desde 1714 la institución del crisol en el fuego —como perfila su sello— Limpia, fija y da esplendor a nuestra fértil lengua bajo cédula real de Felipe V. De allí en adelante trascurren los 300 años festejados en este calendario. El repaso hasta la actualidad es sin desperdicio alguno. 

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LA LENGUA VIVA



La lengua 


divertida 


es


 en Libertad Digital - España


Insisto en la estrecha relación entre la lengua y el humor. Los niños empiezan a servirse del idioma materno cuando entienden los chistes sencillos, los juegos de palabras. La esencia del asunto está en la polisemia de ciertas voces. Los niños gozan al descubrir quecaca-pis-culo son palabras útiles, corrientísimas, pero también prohibidas. Esa doble significación les hace reír.
Jesús Laínz me cuenta el dato de la carta más breve de la historia. Fue la de Víctor Hugo a su editor para preguntarle sobre las ventas de su último libro. El texto consistió solo en un signo de interrogación. El editor le contestó con igual brevedad: una carta con un solo signo, el de admiración. Don Jesús me recuerda otra cita de la literatura francesa. El escritor Stendhal recomendaba que cada noche, antes de dormir, el escritor leyera un artículo del Código Civil. Lo podríamos aplicar a España. El texto del Código Civil de Alonso Martínez, todavía vigente después de más de un siglo, representa un modelo de buena escritura. Miguel Delibes contaba que la lectura que más le había impelido a ser escritor fue la del Manual de Derecho Mercantil de Garrigues. No sabría decir yo qué modelo actual podríamos adoptar para estimular a los escritores en ciernes.
El Quijote es la coronación del sentido del humor en la literatura española. Es la gran ocasión para que los españoles despleguemos nuestra capacidad de imaginar futuribles. Jesús García Castrillo sostiene que el Quijote de Avellaneda lo escribió el mismo Cervantes para reírse por anticipado de las huestes de críticos posteriores. Modestamente, yo he atribuido el espurio Quijote al cura del pueblo de don Quijote, el que dirige la quema de su biblioteca. Necesitaría escribir un libro para probar mi tesis. Ya lo he publicado y no me voy a repetir.
Juan José Carballal me envía una crónica hilarante sobre algunosextravagantes topónimos españoles. Algunos han avergonzado tanto a sus habitantes que han logrado cambiarlo. Así, Matajudíos se llama ahora Mota de Judíos. Alija de los Melones se transformó en Alija del Infantado, Porquerizas en Miraflores de la Sierra. Añado que el famoso Mazcuerras, lugar donde se desarrolla el bellísimo relato de Concha Espina La niña de Luzmela, consiguió cambiar su título por el de Luzmela. Pero sus vecinos, erre que erre, se empeñaron que el pueblo volviera a su original nombre, y ahora se llama otra vez Mazcuerras. La lista de topónimos malsonantes que me envía don Juan José no tiene desperdicio. Una muestra: Matanzas, La Degollada, Peleas, Pocilgas, Barba del Puerco, Guarromán, La Guasa, Asquerosa, Contamina, Extramundi, La Hija de Dios, Los Infiernos, Villapene, El Tocón.
Miguel Gutiérrez está de acuerdo conmigo sobre la similitud formal entre Podemos y el Partido Nazi. Pone el ejemplo de los métodos que emplean los chicos de Podemos para reventar un mitin de otro partido. Es la famosa acción directa de los nazis o los anarquistas. No pueden disimularlo. A los chicos de Podemos les encanta la violencia en cualquiera de sus formas. La más elemental e infantil es no dejar hablar al otro. La más vulgar es apoyar a los terroristas palestinos. No es ninguna broma.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

evitar o impedir 


que no


uso inadecuado

Recomendación urgente del día
Los verbos evitar e impedir incluyen en su significado el intento de que algo no suceda, por lo que seguidos por una negación (evitar/impedir que no…pueden dar lugar a frases que dicen lo contrario de lo que se pretende expresar.
En los medios se pueden leer con alguna frecuencia frases como «¿Cómo podemos evitar que no haya muertes gazatíes?», «Colocan láminas, lonas y telas para evitar que no se filtre el agua» o «Hay que estabilizar la tasa de paro; impedir que no crezca más».
En todos esos casos, dado que la negación ya está implícita en los verbos empleados, el uso del adverbio no altera el sentido de las frases, de modo que parecen decir que se busca el modo de que haya más muertos, que se colocan las láminas, lonas y telas para que el agua pueda filtrarse o que se pretende que el paro crezca más.
Lo apropiado en esos casos habría sido escribir «¿Cómo podemos evitar que haya muertes gazatíes?», «Colocan láminas, lonas y telas para evitar que se filtre el agua» y «Hay que estabilizar la tasa de paro; impedir que crezca más».
Otra opción, si se quiere mantener la palabra no, es cambiar los verbos por otros o incluso eliminarlos: «¿Cómo podemos lograr que no haya muertes gazatíes?», «Colocan láminas, lonas y telas para que no se filtre el agua» o «Hay que estabilizar la tasa de paro; conseguir que no crezca más».
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