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quarta-feira, 27 de agosto de 2014

LONDON CITY de Perú y Avenida de Mayo - Buenos Aires

 Cien años de Cortázar, 


el gran renovador de las letras hispanas

Las Jornadas Internacionales de Lecturas y Relecturas de Julio Cortázar (1914-1984) comenzaron hoy en Buenos Aires, con una exposición de escritores y críticos sobre la relación que tuvo el escritor argentino con el lenguaje popular de la música y el boxeo.

En el marco del homenaje organizado por el Ministerio de Cultura argentino por el centenario del nacimiento del autor, los escritores Martin Kohan y Oliviero Coelho y el crítico Pablo Gianera expusieron en la Biblioteca Nacional en una mesa denominada "jazz, tango y boxeo: el problema de lo popular".

"El boxeo en sí le transmitió un lenguaje a Cortázar, un lenguaje de lo popular que idealizó desde el exilio", dijo a Efe Oliviero Coelho.

El novelista agregó que "Cortázar fue el escritor argentino internacional que, de alguna manera, exportó un imaginario local", por lo que "para muchos, el acceso a la cultura argentina está marcada por él."

Las jornadas de homenaje se extenderán hasta el próximo miércoles con un programa muy amplio de actividades y personalidades que expondrán sobre distintas cuestiones de la vida y obra de Cortázar.

El café vuelve a la mesa del bar London City donde escribía Julio Cortázar
"'La marquesa salió a las cinco', pensó Carlos López. '¿Dónde diablos he leído eso?'. Era en el London de Perú y Avenida", escribió Julio Córtázar en las páginas de su novela "Los premios" (1960), ambientada en el café London City de Buenos Aires, que el genial autor argentino solía frecuentar.

Coincidiendo con el centenario del nacimiento de Cortázar, "el London" reabrió hoy sus puertas después de un año cerrado, para ofrecer café y medias lunas a los centenares de transeúntes que cada día pasan por el cruce entre la calle Perú y la avenida de Mayo, en pleno corazón de la capital argentina.

Aunque Cortázar ya no se sentará en ella, "el London", inaugurado en 1954, conserva una mesa con un cenicero en homenaje al escritor y en las paredes, citas de sus obras homenajean al hombre que inmortalizó el establecimiento con su literatura universal.

"Y bueno -dijo López- vamos al London, che, Perú y Avenida", recoge una de esas citas de "Los premios" que hoy adornan las paredes del café en el que fue escrita esta novela, hace más de medio siglo.

"Homenaje y reconocimiento de London City al gran escritor que dejó inmortalizado el nombre de nuestra confitería en una de sus memorables obras", reza una placa en la mesa donde se sentaba Cortázar, apuntan orgullosos los empleados del clásico establecimiento, vestidos de elegante blanco y negro.

La mesa y el asiento Cortázar están ubicados en una esquina del café, retirados y pegados a la ventana, de espaldas a la Casa Rosada que se levanta a pocos metros más allá, en la Plaza de Mayo, aunque los responsables del café afirman que no se sabe exactamente el lugar en el que estaban colocados en la época del escritor.

Además de para el autor de Rayuela, el London City fue también parada habitual de figuras de la cultura y la política como los expresidentes Arturo Illia (1963-1966) o Raúl Alfonsín (1983-1989).

"El London" es además uno de los "Cafés notables" de Buenos Aires, una distinción que reconoce los establecimientos porteños más emblemáticos y tradicionales de la capital argentina.

Su nombre es un homenaje a la emblemática tienda de trajes de telas inglesas que ocupó el edificio hasta 1974, llamada "Gath & Chaves".

La cafetería cerró en agosto de 2013 y fue remodelada para recuperar el espíritu original del local, que se había perdido por culpa de sus numerosas reformas, según explicó a Efe la arquitecta María Salazar, del estudio D+Arq, encargado de las obras.

"Los cafés notables conservan en la memoria de la gente algún hito importante de la idiosincrasia argentina", puntualizó Salazar.

"La idea fue restaurarlo (...) se han demolido los cielorasos y hemos encontrado molduras originales", detalló Salazar.

Las puertas del London volvieron abrirse hoy, la víspera del centenario de Cortázar, con una gran afluencia de gente.

"Es habitual que yo pase por aquí y lo vi cerrado tantas veces que me daba pena... un lugar tan importante de Buenos Aires y estaba cerrado", dijo a Efe Carlos Moreno, que hoy aprovechó el estreno para volver a sentarse en una de las mesas del London.

"Uno habla de este bar y se acuerda de Cortázar inmediatamente", continuó Moreno, quien destacó la trascendencia de la obra del escritor para la cultura argentina y la literatura en general.

Mañana, en el centenario de su nacimiento, Argentina celebrará a Cortázar con la inauguración de un busto en la Biblioteca Nacional y charlas y coloquios en las que sociólogos y escritores repasarán la importancia de sus obras.

Nacido en Bélgica en 1914, Julio Cortázar se afincó en París, pero visitó frecuentemente Buenos Aires, aunque su obra se mantuvo fiel al espíritu de la narrativa latinoamericana. 

HAMBRE

“Los hambrientos son la gente que le sobra al capitalismo”




 - El PaísMadrid 






El cronista Martín Caparrós publica un libro sobre la gran magnitud de la crisis alimentaria mundial



Un día, en un pueblo de Níger, Martín Caparrós (Buenos Aires, 1957) estaba sentado sobre un tapiz de mimbre frente a la puerta de una choza. En medio del sudor del mediodía conversaba con Aisha, una mujer entrada en los treinta que durante toda su vida había comido —cuando tenía— una bola de harina de mijo. Al cabo de un par de horas, el escritor —blanco, calvo, con bigote de manubrio— le dijo: “Si pudieras pedirle a un mago cualquier cosa, ¿qué le pedirías?” La mujer lo pensó bastante y al fin respondió: “Una vaca que me dé mucha leche. Si vendo un poco de leche puedo comprar las cosas para hacer buñuelos y venderlos en el mercado y con eso más o menos me las arreglaría”. Sorprendido, Caparrós replicó: “Pero lo que te digo es que el mago te puede dar cualquier cosa, lo que le pidas”. Entonces ella soltó: “dos vacas. Con dos nunca más voy a tener hambre”. Así que, después de oír eso en medio de aquella tierra seca, este periodista viajero se propuso abordar el problema del hambre en distintos espacios y desde diferentes puntos de vista. Una vaca. Dos vacas. “Era tan poco, pensé primero. Y era tanto”, reflexionó aquella vez.

Durante cinco años, Martín Caparrós visitó Níger, Kenia, Sudán, Liberia, Zambia, Bangladesh, Madagascar, India, Argentina, Estados Unidos y vio a quienes sufren hambre por sequías, pobreza extrema, guerras, marginación. Vio a obesos malnutridos y a famélicos desnutridos y vio la especulación rapaz de los que controlan los precios de los alimentos. Por eso ahora, en un libro de 600 páginas —El Hambre (Planeta), de momento publicado en América Latina, pero que llegará a España en febrero de 2015— sostiene que el mal reside en la distribución. Porque hay comida para todos los habitantes del planeta, y para más, pero también hay quien se queda con una cantidad superior a la que le corresponde. Y “los hambrientos”, dice el autor, “—unos mil millones— son la gente que le sobra al capitalismo.”

El hombre que fue director de una revista gastronómica —Cuisine&Vins—, que recientemente ha publicado una recopilación de sus crónicas gastronómicas —Entre dientes (Almadía)—, una novela sobre la decadencia de un tragón —Comí (Anagrama)— y que es padre de un cocinero, ofrece ahora un libro atravesado por una pregunta: “¿Cómo carajo conseguimos vivir sabiendo que pasan estas cosas?”



“Los hambrientos son la gente que sobra en el capitalismo”

“Somos animales muy extraños”, dice desde Colombia, donde se encuentra ahora presentando su investigación. Lo que ha escrito no es un relato “tradicional”. Se trata de “una crónica que piensa, un ensayo que cuenta” porque quiso hacer “un libro que cruzara la crónica con el ensayo, que intentara narrar y pensar al mismo tiempo, porque quería entender”, explica este etnógrafo que transitó entre los hambrientos del mundo y que, un día antes de esta entrevista, desayunó “jugo de naranja, un pancito y café; almorcé un ajiaco (estaba en Bogotá) y cené un bife de atún en Cartagena de Indias. Sí, no hay duda de que me alimento bien. Soy un privilegiado”.

¿En el origen del hambre está la desigualdad? “El hambre es la desigualdad: la forma más brutal, más violenta, más intolerable de la desigualdad”.

—Y ahora desde que hace dos años vive en Barcelona, ¿qué piensa del hambre en España?

—Que no hay dato que convenza más a los españoles de que realmente están en crisis que las noticias de que en este país también hay malnutridos. Pero esos malnutridos siguen siendo, casi siempre, otros.

—¿Y en América Latina?

—Que es el continente que más redujo el hambre. Y, aun así, le falta mucho.

—¿Y en su país, Argentina?

—Que si el hambre siempre es desigualdad, el hambre en un país de 40 millones de personas que produce alimentos para 300 millones es violencia pura.


El autor recuerda que países como España también sufren esta lacra

No sólo aquellos que dominan el mercado de los alimentos salen mal librados en las numerosas páginas deEl Hambre. También las ONG, que muchas veces se convierten en un instrumento de los países ricos para que “los países pobres dependan de su ayuda humanitaria”. O personajes como la Madre Teresa de Calcuta. “No tengo nada contra laMadre Teresa. Pero muchas veces me pregunto qué tiene el mundo a su favor. Sobre todo, pereza para averiguar qué era, qué hacía”, señala ahora en referencia a que, a pesar de que la fundación de la monja beata tenía suficientes recursos económicos, nunca hizo clínicas para dar atención médica a los desfavorecidos y se dedicó a abrir “casas para morir mejor”, pues sostenía que “hay algo hermoso en ver a los pobres aceptar su suerte”.

En cuanto a sus probables lectores, el autor les lanza una advertencia: “Si usted se toma el trabajo de leer este libro, si usted se entusiasma y lo lee en —digamos— ocho horas, en ese lapso habrán muerto de hambre unas ocho mil personas: son muchas ocho mil personas. Si usted no se toma ese trabajo esas personas se habrán muerto igual, pero usted tendrá la suerte de no haberse enterado”.

GENTILICIOS

La Chingada o Está Cabrón se cuelan 

entre los nombres de pueblos 

mexicanos

 | 
AGENCIA EFE


La Chingada o Está Cabrón no son solo palabras malsonantes en México, sino también nombres de localidades que están registradas oficialmente y cuyos habitantes conviven frecuentemente con las burlas de visitantes y vecinos.



Foto: «mundohispanico.com»
FOTO: «MUNDOHISPANICO.COM»
Dulce María García vive en Salsipuedes. No es una advertencia de que quien acuda a esa localidad tendrá problemas para salir, sino el nombre de una tranquila comunidad de unos 300 habitantes, ubicada en el municipio de Acapulco de Juárez, en el estado suroccidental de Guerrero.
«No sé por qué lo llamarían así, pero así se ha llamado desde que nació el pueblo», cuenta a Efe por teléfono y añade que los vecinos de otros lugares siempre se están riendo de tan peculiar nombre.
Los ya mencionados La Chingada, Está Cabrón y otros del estilo como Chingadazo o más sugerentes como Las Tetillas también forman parte de los nombres curiosos destacados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en un estudio de toponimia difundido esta semana.
Las Tetillas pertenece al municipio de Peribán en el estado de Michoacán y en realidad no llega a ser un pueblo como tal, según explicaron a Efe fuentes del mencionado municipio, sino que es un rancho.
Y es que el Inegi cuenta como unidad poblacional al «lugar ocupado con una o más edificaciones utilizadas como viviendas, las cuales pueden estar habitadas o no», y «reconocido por un nombre dado por alguna disposición legal o la costumbre».
Así, muchos de los pueblos existentes en México obtienen sus nombres de las costumbres de sus habitantes, de las características del terreno o, por supuesto, del humor de sus fundadores.
Por ejemplo, hay varios nombres que contienen palabras en inglés como The Flower Game y Rancho Little Joe, o de lugares exóticos como Nuevo Hawai o Nueva Grecia, un fenómeno que, según el Inegi, se debe a la migración de los ciudadanos.
«Cuando los migrantes regresan a sus lugares de origen traen consigo términos procedentes del país al cual viajaron y los utilizan para nominar a nuevas localidades o bien para renombrar algunas que anteriormente tenían topónimos indígenas», apunta el estudio.
Pese a esto, continúan predominando en México los nombres prehispánicos, creados por los antecesores para nombrar sus asentamientos haciendo referencia a la descripción de las propiedades y configuración del terreno, a las características de tipo climático del ambiente, así como a la flora y fauna del lugar.
Sin embargo, el Inegi alerta que con el paso del tiempo y de los distintos periodos históricos estos nombres han ido desapareciendo.
Periodos como la conquista española hicieron muchos de estos nombres se perdieran o se modificaran, bien por adaptaciones fonéticas o por la llegada de la religión católica que hizo que los nombres indígenas se cambiaran por los de santos.
«Además, en etapas posteriores vendrían los nativos del país a asignar nombres relacionados con los sucesos históricos de México, como La Independencia, La Reforma y La Revolución Mexicana, todos ellos, eventos que fueron semilleros de grandes héroes y prohombres locales y nacionales», apunta el estudio del Inegi.
Según destaca el organismo, resulta «contundente» que el paso de los años ha mermado mucho el uso de los nombres indígenas y, de continuar con esta tendencia, «en poco tiempo se estará hablando de ellos como algo que se extinguió».
Esto sería «una situación lamentable» por lo que es muy importante que se implementen acciones para evitar su pérdida ya que estos nombres «representan la personalidad de los antepasados indígenas» y «forman parte de la esencia del país».

LATÍN

     El latín, 

un poco menos muerto

 |  
SOFÍA FERNÁNDEZ SAAVEDRA  (AGENCIA EFE)

El latín, germen de las lenguas que hoy hablan cientos de millones de personas, deja de estar «muerto» esta semana en Madrid en el curso estival CAELVM, donde sirve de lengua franca a un centenar de catedráticos y docentes de España, Alemania, Portugal, Alemania, Reino Unido, México, Colombia, EE. UU. y Dinamarca.

Desde la antigua Roma, llegan al siglo XXI frases latinas como Unde venis? -¿De dónde vienes?- Quota hora est? -¿Qué hora es? o Quid est? -¿Qué pasa?- de la mano de la segunda edición de este programa, que ha inaugurado y clausurará el catedrático emérito de la Universidad alemana de Heidelberg, Michael von Albrecht.
Durante esta semana, el colegio mayor Nuestra Señora de Guadalupe, ubicado en el campus de la Universidad Complutense, es el lugar elegido para que el latín se convierta en una lengua «más cercana» y se comunique «viva» a los alumnos.
«El latín no es solo un cadáver que se disecciona», apunta el arquitecto y mecenas de CAELVM, Antonio Capellán, que desde que estudió en un seminario nunca ha dejado de tener contacto con esta lengua.
¿Por qué este nombre? Porque CAELVM, además de ser el acrónimo de Curso Estival de Latinidad Viva Matritense, «significa cielo» en latín y es un guiño al popular dicho atribuido a Carlos III «De Madrid al cielo, y en el cielo, un agujerito para verlo».
Junto a Von Albrecht, imparten este curso en latín un profesor para el nivel de expertos que utilizará textos de Tomás Moro; y tres profesores españoles para los grados medios, que también se compaginarán con dos alemanes para las clases del tercer escalón.
Los alumnos son principalmente profesores de instituto españoles que buscan aprender un método de enseñanza del latín que despierte el interés de los estudiantes y que fomente la comunicación de esta lengua «por sí misma».
Las clases, que se caracterizan por la interactuación entre el profesor y los alumnos, giran en torno al método de enseñanza que Hans H. Orberg acuñó en su obra Lingua Latina per se ilustrata.
El objetivo es dejar atrás el recitado de declinaciones y homologar la enseñanza del latín a otras lenguas «vivas» para captar el interés de los estudiantes.
Nada más poner el pie en las aulas en las que se imparte el curso no se habla otra lengua que no sea el latín: «El latín se debe impartir en latín como el inglés se enseña en inglés o el francés en francés», afirma Capellán, que leyó en esta lengua al arquitecto romano Vitrubio para estudiar arquitectura.
Por su parte, Von Albrecht, quien aprendió la lengua clásica de niño mediante juegos gracias a su padre, señala que aprender las declinaciones es útil pero «monótono» y «aburrido».
Por ello, él opta por enseñar el latín, «raíz de todas las lenguas», de una manera «más viva» y placentera, como lo «aprendió el escritor alemán Goethe».
Para romper la monotonía de la primera clase de la mañana, Capellán ha contado un chiste en latín que ha provocado las risas de los alumnos y solo entendería un iniciado.
Capellán, calificado por Von Albrecht como un «auténtico hombre nacido en Roma», sostiene que no se puede seguir olvidando la lengua por la que se ha legado a generaciones y generaciones toda la cultura clásica.
«Es un acto de piedad con nuestra sociedad, hay que volver la vista atrás a los orígenes donde se fundamentan los valores de nuestra cultura», razona.
El programa del curso también incluye actividades relacionadas con la oferta cultural de Madrid y tendrá como broche final una disertación de Von Albrecht, el próximo sábado, sobre proverbios latinos.
Porque, según el erudito, «el latín en una lengua como las otras, incluso un poco más bonita que las demás».

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

la ELA, no el ELA

Recomendación urgente del día
La sigla ELA (de esclerosis lateral amiotrófica) concuerda en femenino con el artículo: la ELA. En los medios informativos se aprecia vacilación respecto al modo de referirse a esta enfermedad: «La campaña de ayuda para el ELA sigue mojando a famosos», «Europa se vuelca en la investigación del ELA y España participa» o «Nadal acepta el reto y se moja por la ELA».
Dado que el género de la sigla es el de la palabra principal que la compone, lo adecuado en este caso es emplear el artículo la, al seresclerosis un término femenino.
Además, se recuerda que la sigla se escribe en mayúsculas (ELA), pero si se opta por emplear el desarrollo de esta (esclerosis lateral amiotrófica) lo apropiado es escribirlo con minúsculas por ser un nombre común, al igual que otras enfermedades, como VPH y virus del papiloma humano, tal como señala la Ortografía de la lengua española.
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