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terça-feira, 24 de junho de 2014

LA LENGUA VIVA




 Ausencias de un juramento real


 en Libertad Digital - España


Desde un punto de vista simbólico (que es el que aquí interesa), más bien pareció un juramento irreal. En efecto, se jura siempre ante Dios o sus símbolos, especialmente cuando se trata de Su Majestad Católica. La Monarquía o es tradición o no es nada.
Pase lo de la austeridad en un momento de crisis y todo eso, pero la ocasión de un juramento real se presenta una vez en cada generación. Así pues, no habría estado mal respetar un poco las formas. Que conste que el Rey no se proclama porque su padre firme el acta de abdicación o porque esta se convierta en ley. No, el Rey comienza a serlo cuando jura la Constitución o equivalente. Por eso mismo hay que seguir las tradiciones.
Los españoles echamos en falta en el solemne acto la presencia del rey saliente, la de la infanta Cristina y la de los dignatarios extranjeros. Tanto Juan Carlos como Felipe se han hartado de asistir a proclamaciones de jefes de Estado o de Gobierno en muchos países. La elemental cortesía implicaba haber invitado a esos mandatarios al acto de la proclamación de Felipe VI. Por cierto, en buena lógica, tendría que ser Felipe V de Aragón, pues en Aragón no llegó a reinar Felipe I. Pero bueno, eso es lo de menos.
Lo fundamental es que el juramento real debería haber recogido la plástica de mil años de Historia. Pocas monarquías en el mundo han acumulado tanto espesor histórico como la española. Por ejemplo, era imprescindible algún símbolo religioso. ¡Pues no habrá crucifijos o Evangelios antiguos que son obras de arte! No se me diga que el Estado español es aconfesional. Mucho más lo es el norteamericano y ahí tenemos al presidente de los Estados Unidos jurando sobre una Biblia antigua, de hace cien años. Por otra parte, lo de eliminar los símbolos religiosos resulta imposible. En la corona que se expuso en el acto vimos cómo se remataba con una crucecita. No se la iban a limar para la ceremonia. Sobre el pecho de Felipe VI brillaban algunas cruces militares. No era cuestión de eliminarlas. Son joyas simbólicas. Por lo mismo, no habría estado de más que la Reina hubiera llevado alguna diadema, collar y pendientes de la Casa Real. Esa ausencia nada tiene que ver con la austeridad por la crisis.
Lo de la comitiva en un Rolls (herencia de Franco y con chófer a la derecha) queda cutre. El Patrimonio Nacional cuenta con docenas decarrozas reales. Cualquiera de ellas habría sido el símbolo perfecto para trasladar a los Reyes por las calles de Madrid. Desde fuera nos ven como una nación milenaria. ¿Por qué no ostentar esos símbolos que tanto pueden ayudar a la marca España?
Solo un detalle de elegancia. Cuando suena el himno nacional, los futbolistas pueden colocarse como les da la gana; para eso son analfabetos, políticamente hablando. Pero el jefe del Gobierno debe ponerse en rigurosa posición de firmes, con los tacones juntos y abiertos los pies formando un ángulo de 45º. El Rey cumplió esa posición, pero vimos al presidente con las piernas abiertas. Por cierto, ¿no posee alguna condecoración el presidente? Era la mejor ocasión para colocársela sobre el chaqué. Sin ella más parecía un camarero de un hotel de lujo.
A todo esto, seguimos sin saber por qué abdicó Juan Carlos. A Felipe VI se le espera con esperanza. Bastará un gesto suyo para parar las veleidades de los Gobiernos catalán y vasco. Los señores Urcullu y Mas ni siquiera se dignaron aplaudir el discurso del nuevo rey. Empezamos bien.

LA LENGUA VIVA


La Biblia nacional


 en Libertad Digital - España

Me refiero a nuestra Constitución, que algunos llaman falsamente la "carta magna". Es nuestra Biblia nacional porque dirige nuestros destinos políticos. (Biblia procede de la antigua ciudad de Biblos, en Fenicia, donde se hacía el primer papel con la corteza del papiro). Es evidente que el texto de 1978 se ha quedado anticuado. Cumplió su función admirablemente, sobre todo en los primeros lustros de vida. Pero ha rebasado el límite de una generación (30 años), como indica la abdicación de Juan Carlos I en su hijo Felipe (VI), ya cuarentón. Por cierto, qué extraña constancia la de los regímenes políticos españoles: duran 40 años. De paso, habría que recordar que los reyes en España no se coronan; juran.
Puesto que la Constitución es un compendio fundamental de palabras, no estaría mal que en esta seccioncilla se abriera un concurso de ideas para que puedan utilizarla los señores de lacomisión constituyente. Espero que no todos sean juristas y que haya también señoras. Es necesario que sepan escribir en castellano y que no ostenten la representación de partidos o corrientes ideológicas. Adelanto algunas propuestas. Todas son discutibles, pero para eso están. Obsérvese que en casi todas ellas la cuestión está en definir bien las palabras:
  • En la Monarquía parlamentaria la condición de Jefe del Estado la hereda el hijo mayor del Rey, sea varón o mujer.
  • Se prohíben los referendos o consultas populares para cuestiones políticas fundamentales. Esas decisiones corresponden al Parlamento. Sería mejor que fuera unicameral y con menos diputados.
  • Las huelgas son legítimas mientras sean pacíficas y no se conviertan en generales o políticas. Serán solo de los empleados de una empresa u organismo contra la dirección.
  • Los sindicatos, las patronales, los partidos políticos y otros grupos de interés no recibirán subvenciones de la Administración Pública.
  • El número de municipios se irá reduciendo progresivamente hasta llegar al equivalente de los tradicionales partidos judiciales.
  • Desaparecerán las Diputaciones y los Parlamentos regionales.
  • Las autonomías volverán a ser regiones, pues son heterónomas respecto al Estado y a los organismos de la Unión Europea.
  • Todos los españoles tendrán el derecho a que en la enseñanza pública la lengua vehicular sea el castellano o español. La enseñanza privada podrá utilizar otras lenguas. Las lenguas son de las personas, no de los territorios.
  • Se prohíbe la secesión de las regiones.
  • La bandera de España (no el escudo real) lo es de la nación. Ondeará en todos los edificios públicos, incluidos los centros de enseñanza pública. A su lado podrán ondear otras banderas.
  • El texto constitucional deberá ser aprobado por dos tercios de las Cortes Generales. Debe contener la posibilidad de enmiendas(por dos tercios) para facilitar su revisión continua.
Los puntos anteriores son solo para abrir boca, para sentar las bases de la discusión. Luego ya entraremos en detalle.

MARCA ESPAÑA

La lengua española, tema del nuevo 

sello de la serie filatélica Marca 

España

 |  
AGENCIA EFE

Correos ha presentado en la sede del Instituto Cervantes en Madrid el sexto sello de la serie filatélica Marca España, que corresponde a la letra Ñ y que rinde homenaje a la lengua española.



Sexto sello de la serie filatélica Marca España que corresponde a la letra Ñ. Foto:© EFE/ FERNANDO ALVARADO
SEXTO SELLO DE LA SERIE FILATÉLICA MARCA ESPAÑA QUE CORRESPONDE A LA LETRA Ñ. FOTO:© EFE/ FERNANDO ALVARADO
El objetivo del nuevo sello es «contribuir a difundir la imagen y los valores de nuestro país en el mundo» a través de una lengua que hablan más de 500 millones de personas, ha informado Correos en un comunicado.
El acto ha contado con la participación del director del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha; del alto comisionado del Gobierno para la Marca España, Carlos Espinosa de los Monteros, y del presidente de Correos, Javier Cuesta Nuin.
El nuevo sello concede un gran protagonismo a la letra Ñ, en mayúscula y en primer plano, y usa los colores característicos de Marca España.
Además, aparecen los lomos de dos obras maestras de la literatura en lengua española: El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha, de Miguel de Cervantes, y La ciudad y los perros, de Mario Vargas Llosa.
Con un valor facial de un euro, el sello tiene una tirada de 300 000 ejemplares, presenta un tamaño de 40,9 x 28,8 milímetros y está editado en formato prémium.

EL 'CHIP' COLONIAL


 |  
MIGUEL ÁNGEL BASTENIER (EL PAÍS.COM, ESPAÑA)

El periodista latinoamericano se embarca en un lenguaje administrativista, protocolario, normalmente impermeable a los usos de la calle. Lo que también ocurre en España.


La constelación formada por la América Latina de lengua española y España es tan variada como su propio uso del idioma. Unos y otros introducen legítimamente los modismos que les son propios. Pero aún así lo que une, pongamos por caso, a Tegucigalpa con Buenos Aires es la lengua española, y algo parecido ocurre con la gran variedad de formas periodísticas que existen en ese universo. Pero sostengo que cuando menos hay un elemento común que se extiende, con matices, de Río Grande a Tierra del Fuego, al que llamo el chip colonial.
Una gran amiga colombiana lo expresa divinamente cuando dice que el periodista latinoamericano «se pone corbata a la hora de escribir». En otras palabras, se embarca en un lenguaje administrativista, protocolario, normalmente impermeable a los usos de la calle —lo que también ocurre en España—, en la que una voz externa se impone a la del autor para fabricar productos informativos que suenan a rueda de prensa, boletín o comunicado. El periodista parece sentirse incapacitado para explicar las cosas directamente, sin mayor dilación. Un ejemplo, extremo sin duda, pero absolutamente veraz, lo encontramos en expresiones como «fulanito de tal que cuenta en la actualidad … años de edad». Y el año pasado, uno menos.

LA ESQUINA DEL IDIOMA


 Piedad Villavicencio Bellolio


¿Acefalia o acefalía?
En el DRAE consta con tilde (acefalía) y con las acepciones de ‘cualidad de acéfalo’ e ‘inexistencia de jefe en una sociedad, secta, comunidad, etc.’.
Pero en el Diccionario panhispánico de dudas (DPD) figura sin tilde (acefalia) y con el sentido de ‘carencia de cabeza’ e ‘inexistencia de jefe en una sociedad o comunidad’. Y se indica, además, que no es correcta la forma con hiato.
A pesar de que la articulación de [acefalía] está muy enraizada en el Ecuador, la recomendación de que se escriba con diptongo tiene un sustento lingüístico, veamos de qué se trata:
A partir del DPD, -cefalia es un elemento compositivo sufijo, proveniente del griegokephalé (‘cabeza’), que forma sustantivos femeninos para designar cualidades o estados relacionados con la cabeza: hidrocefalia (‘dilatación anormal del encéfalo’), macrocefalia (‘tamaño excesivo de la cabeza’). Este diccionario también indica que las dos vocales finales forman diptongo, no hiato: [sefália, zefália], no [sefalía, zefalía]; y puntualiza que la /i/ es átona en todas las palabras que contienen este elemento compositivo: acefalia, bicefalia, braquicefalia, dolicocefalia, etc.
Con este fundamento, al margen de cómo se pronuncie este vocablo, se recomienda que se escriba con diptongo: acefalia y no acefalía.
Oxímoron
Es una figura retórica que combina dos vocablos con acepciones opuestas para producir un concepto diferente.
En la generalidad de las veces, el lector no capta a primera instancia el significado de esas expresiones, porque tienen carácter metafórico o poético. Así, en un artículo sobre guerras, «tensa calma» puede transmitir la idea de que ‘las hostilidades por el momento se han sosegado, pero el problema bélico aún persiste’.
«Cálido frío», dependiendo del punto de vista, expresa varios sentidos: ‘hace mucho frío, pero se siente la calidez de un ser querido’; ‘un frío que acaricia’; ‘alguien que ama, pero no como quisiera la otra persona que la amen’, etcétera.
La palabra oxímoron hace honor a su significado: está compuesta de elementos que tienen sentidos antagónicos, se originó del griego oxys (‘agudo, fino, puntiagudo’) y de moron (‘romo, estúpido, idiota’).
Estébanez Calderón, en su Diccionario de términos literarios, indica que el oxímoron es una figura literaria que consiste «en la unión de dos términos de significados opuestos que, lejos de excluirse, se complementan para resaltar el mensaje que transmiten»: «rugido callado» (Rubén Darío). (Este último segmento es una reproducción de La esquina del idioma del 27 de junio del 2006).
FUENTES:
Diccionario de la lengua española (2001) y Diccionario panhispánico de dudas(2005), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española; Diccionario de términos literarios, de Estébanez Calderón.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

urgir de


construcción 


impropia

Recomendación urgente del día
La expresión urgir de algo, con el sentido de ‘necesitar algo con urgencia’, es impropia, tal como señala el Diccionario panhispánico de dudas, de las Academias de la Lengua.
En los medios de comunicación aparece en ocasiones este giro, como se ilustra en las siguientes oraciones: «El puente es una de las estructuras que más urgen de intervención», «La zona sur urgía de un hospital privado» o «El sistema universitario urge de una reforma que nadie se atreve a acometer».
Posibles alternativas a este giro son, en función del contexto, necesitar,precisarrequerir (de), exigir y demandar; aunque igualmente se puede reformular la oración para que urgir tenga la construcción apropiada.
Así, en los ejemplos anteriores podría haberse optado con más propiedad por «El puente es una de las estructuras que más precisan una intervención», «La zona sur necesitaba con urgencia un hospital privado» y «Urge una reforma del sistema universitario que nadie se atreve a acometer».
Sí es adecuado emplear el verbo urgir con los sentidos de ‘pedir algo con urgencia o apremio’ e ‘instar a alguien a hacer algo sin dilación’, como en «Urge reformar la ley» y «China urgió a Estados Unidos a que corrigiera de inmediato el error», y en estos casos no se construye con de.
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