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terça-feira, 17 de junho de 2014

DR. JOSÉ MANUEL BLECUA, DIRECTOR DE LA RAE:


"La lectura y la escritura son fundamentales 


para la formación del ciudadano"

Este académico es el 29º director de la Real Academia Española. En estos días la institución corre con los preparativos para celebrar en Madrid los 300 años de creación de la academia

TOMÁS GUEVARA, CORRESPONSAL EN WASHINGTON
Es una prominente figura en los estudios y enseñanza del español, al que por méritos en su larga trayectoria profesional se le ha encomendado dirigir la Real Academia Española (RAE), encargada de proteger y preservar la lengua que interconecta a una veintena de países iberoamericanos con Europa y el mundo.
En entrevista para El Diario de Hoy, en una reciente visita a Washington DC para inaugurar el primer congreso de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, celebrada en la Biblioteca del Congreso, el académico habló sobre un idioma robusto, que se apresta en proyecciones para el año 2030 a tener un universo de más de 535 millones de hispanohablantes.
¿Cuál es la situación del español en este momento en la esfera global y particularmente en España e Iberoamérica?
Es un momento de extraordinaria riqueza, de fluidez y sobre todo de posibilidades futuras muy grandes, basta con ver un poco las cifras de los hablantes de la lengua española en el mundo, y si le suma el efecto del Censo del año 2010 en Estados Unidos es sumamente revelador; pero, por otra parte, en estos momentos de crisis económica los países americanos emergentes se mantienen bastante bien, como Perú, Colombia, México y Chile. Porque los cambios en las estructuras económicas desde el Mercosur han sido fundamentales para el español también. Una relación económica amplia abre el mundo del español a otros mundos, e igual otros mundos penetran en el español, eso sin duda enriquece.
¿O sea que el español es una lengua de mercado también?
Claro, porque imagínese la situación del chino en derecho no es lo mismo que Hispanoamérica. Nosotros venimos de una tradición del Derecho Romano, que no tienen los países orientales; todo esto crea un extraordinario dinamismo y repercute siempre en la lengua.
Lo he visto muy atento en la ponencia sobre el Spanglish en Estados Unidos, si es o no es una lengua. ¿Cuál es su valoración como director de la máxima instancia de conservación y preservación del castellano?, ¿se le puede llamar castellano?
Sí, sí, aunque en la historiografía cambia a partir del Siglo XVI, pero se le puede decir español o castellano. En cuanto al uso del español en Estados Unidos, pues creo que seguirá igual, las lenguas en contacto tienden a funcionar bastante bien, es un fenómeno que se conoce bastante y que ha sido muy estudiado. Es muy difícil que exista una lengua extraordinariamente pura, que nunca entre en contacto con las demás, que no tenga préstamos. En el caso del español en Estados Unidos es indudable que el préstamo inmediato es el inglés, porque la vida cotidiana lleva a eso.
¿Por qué cree usted que en la comunidad europea con un vecindario multilingüe, están bien trazadas las fronteras de los idiomas y en el caso Iberoamérica con Estados Unidos el contacto ha sido más poroso?
Es distinto, porque cuando pensamos en regiones -y pongo un ejemplo como el estado de Oaxaca, en México, que tiene unas 30 lenguas y sus dialectos o las lenguas mayas en Guatemala que son 25 grandes grupos-, cada lengua tiene a su vez los dialectos y cada vez uno encuentra hasta 120 lenguas metidas en la vida de la lengua española. Sería como comparar a Chiapas con Nueva York, dos mundos totalmente distintos.
Sobre el papel de los medios de comunicación en Iberoamérica. ¿Están funcionando estos como los canales para la conservación y buen uso del idioma?
Creo que los medios de comunicación son fundamentales para preservar el español; además, realizan una labor modélica de corrección e innovación, las dos cosas, pero es indudable que cuando hicimos el Congreso de Zacatecas, en 1997, que se trató sobre la lengua y los medios de comunicación, había unos mil medios en español ya en digitales, suponemos que ahora tiene que haber el doble, porque eso permite que haya muchos blog chiquitos, que haya una vida de los medios muy diferente a la que había antes con el papel. En eso se lleva una ventaja muy grande y la lengua española tiene que salir beneficiada necesariamente.
¿Pero este torbellino de formas y medios de expresión no genera también alteraciones para mantener la esencia del idioma y evitar que se deforme por usos inadecuados?
Pues se ha mantenido siempre así como funciona en todas las lenguas, las terceras de los periódicos, los editoriales son los que han creado modelos, si uno piensa en Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez son importantes porque crearon modelos de periodismo. Los textos de García Márquez son excelentes, los artículos de Vargas Llosa que publica cada 15 días El País, (de España y que retoma El Diario de Hoy) son una maravilla. En este momento siguen siendo un modelo lingüístico.
¿Qué opinión le merece como director de la RAE el trabajo de los sistemas educativos para el correcto dominio del español?
Es un tema importante el papel educativo, sobre todo en la primaria, porque es cuando se crean los automatismos del lenguaje. Nosotros no tenemos competencia en materias educativas, cada vez más las academias americanas si que están en contacto con los ministerios de educación, pero la RAE, no lo hace, pretendemos ser fuerza motriz para ayudar a los ministerios, ya hemos firmado pactos con el ministerio de educación como el de Panamá, pero solo para la formación de maestros… Es decir que se puede ser desde las academias una fuerza matriz, pero la gran competencia es de los ministerios respectivos porque es un tema muy delicado.
¿Pero entre más desarrollado esté el sistema educativo de un país habría más ganancia para el idioma también?
Claro, porque el libro sigue siendo el camino del conocimiento. El texto, la lectura y la escritura son fundamentales para la formación del ciudadano, desde todos los puntos de vista.
Y para una persona que se siente intimidada por los elevados conceptos de los académicos ¿usted cree que hay una muralla entre los intelectuales y el ciudadano común?
Yo creo que todos los profesores y los académicos tendríamos que hacer verdaderos esfuerzos para aproximar no solo nuestras ideas, sino claro, para aproximar nuestra expresión lo más cercana a todos los hablantes del idioma con las mejores formas.
¿Qué consejos simples ofrece el máximo representante de la RAE para mejorar y promocionar el español?
La lectura es fundamental, pero también la conversación, más ahora que hay tantas posibilidades de comunicación con las nuevas tecnologías de información y las redes sociales; yo creo que es un momento que no se puede desaprovechar con estos medios magníficos que ahora existen para difundir la lengua.
¿Hay alguna preocupación de la academia sobre el uso que se hace del español en los mensajes de textos vía redes sociales y otras formas electrónicas?
No tanto, nosotros tenemos un Twitter en la academia que la semana pasada pasó de 600 mil seguidores, que funciona magníficamente, si lo abre en este momento lo verá, se llama RAE Informa.
¿Hay un esfuerzo entonces de estar en la era digital con lo que hay?
Continuamente, y ésta es una forma de interactuar con los públicos, la gente pregunta y se le responde.
¿El texto electrónico es más proclive al error?
Desde que en los periódicos escriben directamente los periodistas, aparecen más faltas de ortografía, por la velocidad con la que se escribe y todo esto. Es un riesgo que ahora se juegan los periódicos, antes todos los diarios tenían unos jefes de cierre que corregían y revisaban, ahora eso ha cambiado mucho, cuando se sube la información al momento. Se ha vuelto ideal el periodista que lleva un teléfono y desde ahí hace fotos, video, escribe la noticia y la envía. Se ha acabado el proceso.
¿Y eso que retos presenta para los comunicadores?
Formarse más, y por eso decía lo de la primaria, si se tienen los automatismos sólidos desde la primaria, en el resto de la formación ya no se requeriría de grandes cuidados.
¿Las innovaciones y aceptaciones de palabras de la RAE cuánto tiempo se llevan y cómo funciona?
Pues eso sí es muy complejo, a veces se lleva mucho tiempo. Una palabra se introduce y puede tardar varios años en ser admitida en la vigencia del español y a veces no, por ejemplo "tableta" fue de inmediato. La tableta electrónica...
¿Cómo absorbe la academia los americanismos?
Eso es muy complejo de absorber, pues lo que se hace con los americanismos es crear enormes depósitos de texto, se intenta ver que distribución tienen, en frecuencia y ubicación, si son homogéneos o no, y hay un programa para ver en el mapa la difusión que tienen.
¿Qué significa América Latina para la lengua española?
Iberoamérica es el futuro del español, no hay otra cosa.

LENGUAJE DEPORTIVO ESPAÑOL


Pasión de multitudes 



y de lingüistas


El cambio en la lengua, con humor
Paco Fernandez - El Tribuno - Salta

Jesús Castañón, considerado uno de los mejores especialistas en lenguaje deportivo en español, ha dicho en un reportaje con la agencia Efe que tradicionalmente al periodismo deportivo “se le han achacado errores que también se daban en información general”, y ha subrayado que los éxitos del deporte y la creciente formación especializada de comunicación en la universidad han ayudado a una paulatina mejora.
 Castañón (Palencia, 1964) cumple medio siglo; lo hace en el podio mundial de los grandes investigadores avalado por un extenso bagaje de producción, que incluye la autoría de 15 monografías y 15 capítulos de libros así como colaboraciones en medios de comunicación de 14 países. Este escritor, hijo de asturianos, es profesor de Lengua Castellana y Literatura en Valladolid; ha sido colaborador externo de la Real Academia Española y fue galardonado con el Premio de Poesía Deportiva Juan Antonio Samaranch 1990. 
Usted asegura que descubrió la fuerza de la comunicación deportiva en el estadio de Maracaná (Brasil) en 1999, año en el que fundó la web “idiomaydeporte.com”. ¿Qué ocurrió entonces? 
Allí disfruté del respeto y la seriedad de fondo y de unas formas alegres que empleaba un guía para dirigirse a un grupo de escolares no como niños sino futuros atletas del país. 
¿En qué situación convive actualmente el castellano con la influencia de los extranjerismos? 
El mundo del deporte en español cuenta con términos procedentes de 39 lenguas distintas. Cuando un extranjerismo aparece como necesario, al no existir un término en español, lo normal es que se justifique su uso. El paso del tiempo logrará que entre deportistas, aficionados y los medios de comunicación se acabe encontrando alguna forma de adaptación. 
En su amplia relación de trabajos sobre el estudio del lenguaje y el deporte cuenta con publicaciones en Argentina, Brasil, México... 
Mi colaboración con Latinoamérica ha consistido en escribir artículos y bibliografías y participar en consejos asesores de publicaciones. La relación con Argentina se remonta a 1998 y comprende la primera revista de educación física en español publicada en internet “EFdeportes.com”, la revista “Investigación y Educación Física”, y el Centro de Estudios Olímpicos y Ciencias Aplicadas al Deporte José Benjamín Zubiaur, de San Luis. Desde 1997, he colaborado en Brasil en la publicación pionera en internet sobre el español “elcastellano.org”, y con otras divulgaciones que me han proporcionado grandes satisfacciones como “Apuntes”, en Nueva York, y la digital de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). 
¿En qué ha centrado su minuciosa dedicación al lenguaje y al deporte en España? 
He participado en los másteres de la Agencia Efe y el periódico ABC y también en el de la Universidad Pontificia de Salamanca. En ellos se trabajaba sobre libros de estilo, recursos de redacción, fuentes de consulta y orientación de dudas sin olvidar el facilitar criterios para la creatividad y la formación de palabras. 
Como experto en publicaciones y literatura deportiva, ¿Por qué se siente atraído por Argentina? 
Reúne a la vez una promoción polideportiva constante, una extensa producción de estudios sociales del deporte, una documentada historia de su deporte, un lenguaje periodístico innovador que transmite alegría, fervor y esperanza. Además, posee una enorme capacidad para unir ese sentimiento a otras expresiones artísticas como la música, el cine, la literatura o el humorismo gráfico. 
¿Los Juegos Olímpicos constituyen una oportunidad de actuación y revisión para el lenguaje deportivo en el ámbito mundial? 
Los Juegos Olímpicos muestran lo mejor del deporte. Siempre hay actualizaciones que son consecuencias de cambios de reglamentos, nuevas modalidades y especialidades o avances tecnológicos. En España, es un ámbito tradicionalmente muy bien atendido desde 1972 a la actualidad con diccionarios de equivalencias entre varios idiomas, gracias a instituciones como el INEF o el Centro de Terminología de Cataluña (TERMCAT). 
¿Percibe un incremento en el interés sobre el buen uso del idioma? 
En 2001, el Congreso Internacional de la Lengua Española decidió observar la lengua del deporte por su influencia social. Esto impulsó su presencia en numerosas publicaciones académicas e institucionales y la elaboración de especiales de la Fundéu BVA coincidiendo con citas olímpicas y campeonatos mundiales...
¿Cuál es el legado del idioma castellano en el deporte? 
Entre otros, la participación social sin exclusiones, el trabajo de los estamentos del deporte, un lenguaje periodístico variado, una numerosa producción artística y cultural, la extensión de sus expresiones a la lengua coloquial y el uso del lenguaje deportivo como recurso de redacción de medios de información general y en formas expresivas del mundo empresarial, religioso y turístico. 
Los dos amores
En pleno clima mundialista, es oportuno referirnos al periodismo deportivo y el uso de la lengua española. El lingista de Valladolid, Jesús Castañón Rodríguez, quien a pesar de su juventud -solamente está cumpliendo sus primeros 50 años de vida- ha realizado mucho en este campo al que no se ha dedicado mucha gente. El presente es un fragmento del artículo publicado el 18 de mayo pasado en la página “elcastellano.org”.
El amigo Castañón Rodríguez, a quien conozco desde hace unos quince años, colocó en su página web (desde donde puede leérselo) mi artículo titulado “El léxico futbolístico de Salta, en Argentina”, publicado asimismo por la Facultad de Humanidades de la UNSa en el año 2000, en el Cuaderno de Humanidades N´ 12. Desde entonces, hemos tenido numerosos contactos con el especialista en los que hemos analizado la cuestión idiomática desde la perspectiva del deporte.

REAL ACADEMIA ESPAÑOLA

Las mujeres de la Real Academia 
toman la palabra

INÉS MARTÍN RODRIGO
IMARTINRODRIGO / ABC - MADRID


Margarita Salas, Soledad Puértolas, Inés Fernández-Ordóñez y Carme Riera, frente al futuro de la institución

Las mujeres de la Real Academia toman la palabra
FOTOS: ERNESTO AGUDO
La Academia y los hombres. Las mujeres y la Academia. Los académicos y la Academia. Pero, sobre todo y por encima de todo, la Academia. La Real Academia Española. La misma institución que, desde hace 300 años, vertebra los latidos de una lengua que hermana pueblos y culturas, personas y sentimientos. Bajo esta premisa se reunieron en la Casa de ABC las académicas Margarita SalasInés Fernández-OrdóñezSoledad Puértolas y Carme Riera, en una charla que transcurrió bajo la atenta mirada del director de ABC, Bieito Rubido.
Las mujeres de la Real Academia toman la palabra
Carme Riera
Si nos atenemos a las cifras, siempre objetivas,Aurora Egido es la novena mujer que ingresa en la Academia en 300 años. Lo hizo el pasado domingo, con un discurso sobre Baltasar Gracián. En los últimos 40 años, se han incorporado 80 académicos y, de ellos, solo nueve eran mujeres (la primera, Carmen Conde, ingresó en 1979). Lejos quedan los tiempos en los que se rechazó a Gertrudis de Avellaneda por ser mujer o cuando Emilia Pardo Bazán tuvo que escuchar que «la severidad académica cuadra mal en boca que habla de trajes y modistas».

«Aún somos pocas»

Pero, ¿refleja la Academia la sociedad del siglo XXI? Según Margarita Salas, la decana de las académicas presentes en la Casa de ABC, «no es cuestión de hablar de mujeres, pero aún somos pocas y la Academia no está con el siglo XXI, pero es verdad que el siglo XXI tampoco está con las mujeres». La prestigiosa investigadora, elegida académica en diciembre de 2001, reconoce que «en investigación estamos más a la par». De hecho, como puntualiza la escritora y catedrática de Literatura Española Carme Riera, elegida en abril de 2012, «en la Universidad somos entre un 13 y un 15% de mujeres». Mujeres que, al menos en la generación de Salas (nacida en 1938), tenían que aguantar la pretendida superioridad intelectual de los hombres, pues «no era normal que un chico reconociera que una mujer era más lista».
Las mujeres de la Real Academia toman la palabra
Soledad Puértolas
«¡Ahora no!», exclama con vehemencia la escritora Soledad Puértolas, que ingresó en la Academia en 2010. «No está en la calle la idea de que las mujeres son inferiores intelectualmente», remata. Es cierto que, muchas veces, eran ellas quienes se ponían sus propias barreras, sin tiempo para la «famosa conciliación». Una conciliación «un poco falsa», a juicio de Carme Riera, Y es que, según Soledad Puértolas, asistimos a «un momento de transición» y está claro que «la sociedad va por delante de ciertos estamentos». En eso de ir por delante, los jóvenes tienen la clave, aunque es cierto que, como explica Riera, «el problema es que no tienen noción histórica». Tanto es así que, en cierta ocasión, la filóloga Inés Fernández-Ordóñez, académica desde 2008, preguntó a sus alumnos qué era la Guerra de Independencia y la clase enmudeció.
Un silencio que la Academia no ha mantenido en lo que a nuevas tecnologías se refiere, aunque, como advierte Fernández-Ordóñez, siguen siendo «un gran reto». «Vamos a trabajar en los próximos años para hacerlo más accesible a los usuarios, es un reto que dará sus frutos», matiza. De hecho, esos frutos ya se van viendo, con una página web (www.rae.es) que anualmente recibe 45 millones de visitas, tiene ocho millones de usuarios únicos y donde, curiosamente, la palabra más consultada es el término «cultura». «¿Por qué? ¿Es que nadie sabe lo que es?», bromea Puértolas con espontánea naturalidad. Una espontaneidad que invade a las cuatro cuando se les pregunta por cuotas o discriminación positiva. Las cuotas les «molestan muchísimo». Salas tiene claro que está «en contra de la discriminación positiva, pero que no se dé la discriminación negativa». ¿Y cómo se combate? Pues, según Carme Riera, «con esfuerzo» (como decía Camilo José Cela, «el que resiste gana») y, según Fernández-Ordóñez, «con el ejemplo de muchas personas, poco a poco», hasta sobrepasar el umbral.

«La mujer está espabilando»

Las mujeres de la Real Academia toman la palabra
Margarita Salas
A sobrepasar ese umbral no ayuda la creencia de que existe una mirada femenina sobre el mundo, distinta y casi contrapuesta a la masculina. «No existe. Hay la mirada que tiene cada persona. Todos somos únicos y originales. Tú eres el conjunto de todas las cosas que sientes y piensas», argumenta Puértolas. Fernández-Ordóñez está de acuerdo, pero tira de filología para asegurar que, «si analizamos el comportamiento lingüístico desde el punto de vista social, hay ciertas constantes que se repiten en distintas sociedades». Constantes como la especial sensibilidad de las mujeres hacia la «valoración social de los usos lingüísticos», porque «quizás han estado más constreñidas». Aunque, como advierte Salas, «la mujer está espabilando, ya no está sometida». Es más, «las chicas de hoy son muy asertivas», remata Fernández-Ordóñez. Tanto como la propia Salas, a la que todas imaginan como futura directora en una Academia encabezada por una mujer.
La investigadora, a la que no le gusta perder el tiempo, tiene «una visión muy positiva» del funcionamiento de la Academia: «Es fantástica». Integrada por cinco comisiones (dos de ellas de Cultura), «es la revisión continua del diccionario». Un diccionario que, como puntualiza Fernández-Ordóñez, «es el poso de muchos siglos» y su «revisión es transversal». No es extraño que en las reuniones y los plenos las discusiones sean «apasionantes», hasta el punto de que, según Soledad Puértolas, «el diccionario de este año va a reflejar muchas contradicciones». Porque el lenguaje siempre ha estado contaminado y «cuando se decide desde arriba no cunde», explica Fernández-Ordóñez en relación a los cambios lingüísticos. Cambios que también afectan a las palabras en desuso, que terminan incluidas en el diccionario histórico.
Las mujeres de la Real Academia toman la palabra
La académica Inés Fernández-Ordóñez
Cascaciruelas («Persona inútil y despreciable», según la RAE) es una de esas palabras que, si no en desuso, sí permanecen arrinconadas en el uso cotidiano del lenguaje. El término protagonizó una de las últimas discusiones de una de las comisiones de cultura, con un final «bonito», «divertido» y, sobre todo, productivo para la lengua. Una lengua cuya unidad, según Inés Fernández-Ordóñez no está comprometida: «No hay ningún problema para la unidad del idioma. Ahora mucho menos que en siglos anteriores, los dialectos siempre permanecen, nunca hay una convergencia absoluta». Lo que está claro, como demuestra este encuentro, es que «a la gente le gusta hablar de la lengua, de las palabras», y la Real Academia Española, con ese «prestigio que lo trasciende todo», lleva 300 años salvaguardando la lengua. Gracias a la insigne labor de los académicos. Y las académicas.

Cuatro académicas, en la Casa de ABC

INTRADUCIBLE

'La Torre de Babel', de Brueghel.


Intraducible: (adj.) del latín, 


'tradere'...


  • El 'Diccionario de intraducibles' retrata 400 palabras imposibles de llevar de un idioma a otro. Jacques Lezra, coordinador de la edición inglesa, es un madrileño medio sefardí que se ve a sí mismo como un intraducible andante.



¿Quién no ha pensado con angustia en los estudiantes de español que llegan desde el inglés, el francés o el alemán y descubren que sus 'to be', 'être' y 'sein' se desdoblan en una cosa que se llama 'ser' y otra cosa que se llama 'estar', que no significan nada en concreto pero que tienen bien delimitadas sus jurisdicciones? Puede ser aún peor, porque en portugués hay un tercer verbo copulativo, 'ficar', que está más cerca de estar que de ser. ¿Y qué significa esto de tener un ser y un estar? ¿Nos cambia en algo la vida, la manera de ordenar nuestras ideas?
Los interesados pueden buscar la respuesta en el 'Vocabulaire européen des philosophies: Dictionnaire des intraduisibles', un proyecto que arrancó en Francia en 2004 bajo la dirección de Barbara Cassin y que esta primavera ha aparecido en una nueva versión en inglés con el título de 'Dictionary of untranslatables'. 400 entradas, 12 idiomas, 150 colaboradores, más de una década de trabajo... Que nadie espere una simple relación de modismos fotogénicos:'Zeitgeist', 'saudade' y ese tipo de palabras que a veces usamos para hacernos los sofisticados.
No: cada intraducible da pie a un ensayo entre la Lingüística y la Filosofía sobre el origen de la palabra y las connotaciones que las separan de sus traducciones. El caso, por ejemplo, de la española 'vergüenza' que está a mitad de camino entre 'shame' y 'modesty' pero que no es exactamente ninguna de las dos.
El coordinador de la edición inglesa se llama Jacques Lezra, nació y creció en Madrid y es profesor de Literatura Comparada de la NYU. "En casa hablábamos inglés -mi madre es norteamericana-, y en el colegio y en la calle, castellano. Los veranos los pasábamos en Tánger, donde vivían mis abuelos paternos. Soy, por ese lado, de familia sefardita. Tánger es, y era de forma algo distinta en esos años, un entorno riquísimo: un hervidero de idiomas, religiones, ideologías, prácticas sexuales, historias... En casa de mis abuelos se hablaba castellano, árabe, algo de ladino, inglés, la jaquetía (el idioma de la comunidad judía de Marruecos, una forma dialectal del ladino) y, sobre todo, el francés. Era el mundo de Ángel Vázquez, el de 'La vida perra de Juanita Narboni'. Pues esa especie de bullir de lenguas, de experiencia babélica, de que todo se podía decir de más de una forma, en más de un idioma, con fines y con consecuencias distintas, ese estar-en-muchas-lenguas es lo que más me ha marcado. Es lo que escogería, ese errar de lengua en lengua, como si yo también fuera una palabra un poco intraducible".
Ya tenemos sujeto. Ahora, vamos al predicado. Las grandes preguntas que surgen del 'Diccionario de intraducibles' son las de siempre: ¿condiciona un idioma la manera de vivir de sus hablantes? El vocabulario, la sintaxis... ¿Hay una reflejo entre las estructuras laxas del inglés y la tradición liberal-positivista, por poner un ejemplo? O la sonoridad: vivir en un idioma melodioso como el italiano, ¿convierte a sus hablantes en gente alegre y teatral?

Las palabras no nos hacen libres

En resumen, no: "Esa idea tiene que ver con un nombre, [el del antropólogo] Franz Boas, y, dentro de la filosofía del lenguaje, con la llamada hipótesis Whorf-Sapir. Controvertidísimos los dos. Vamos a exagerar un poco y llevar al absurdo el argumento: El idioma-mundo del alemán nos ofrece la posibilidad de diferir la acción, de postergar el verbo, hasta el final de la frase. Eso debería implicar toda una forma de ver el mundo, un concepto del tiempo propio, un pensamiento y una experiencia de la posible extensión del momento, del valor añadido de la descripción y del adjetivo, que son aspectos de la frase que nos mantienen, trémulos, en el instante o en el sustantivo, sin acceder a la acción. Ésta, la acción, llegará, como para aclarar las cosas, en el último momento. En resumen, el alemán sería el idioma del apocalipsis, y las instituciones alemanas, infinitamente dilatadas, facilitarían el infinito demorar de la decisión. En cambio, el latín permite una enorme flexibilidad en cuanto a la posición en la frase de tal o cual vocablo; le correspondería, suponemos, una mayor flexibilidad social que al árabe o al hebreo».
Y continúa: "En castellano decimos: 'Se me cayó el vaso', y en inglés, 'I dropped the glass'. De la expresión castellana se podría concluir que el hispanoparlante tiene poco sentido de la responsabilidad por la expresión impersonal-reflexiva. Diríamos que, o bien el idioma le lleva a una posición de irresponsabilidad, o bien refleja, en la sintaxis, esa misma disposición anímica. El inglés, en cambio, parecería ofrecernos un sujeto que asume sus acciones, para el cual no caben ambigüedades, y cuyo idioma-mundo ofrecería instituciones ordenadas, y jerárquicamente transparentes. El hispanoparlante, armado de sus dos verbos existenciales, ser y estar, existe en el mundo (temporal, físicamente) de forma distinta al angloparlante o al germano, que no gozan más que de una: 'He is stupid' o 'he is silly' pueden ser 'está tonto' o 'es tonto', y el hispanoparlante consigue así una distinción que los que hablan otros idiomas no podrán entender...".
Pero no: "Descreo de este esquema, tanto del esquema filosófico, limitado y contradictorio, como del antropológico, que me parece en el fondo racista. No existen, que yo sepa, diferencias psíquicas, institucionales, culturales, sociales o raciales, que se puedan atribuir a variaciones lingüísticas de este nivel. Pongamos la frase de Rousseau, 'L'homme est né libre, et partout il est dans les fers', donde el verbo copulativo 'être', usado por Rousseau dos veces en paralelo, nos lleva en castellano primero hacia el ser ('El hombre es libre cuando nace, el hombre nace libre...'), y después hacia el estar ('...el hombre está, se encuentra, encadenado'). La diferencia no es ninguna tontería pero no expresará, jamás, una condición ontológica, existencial, caracterológica, que distingue a priori al hispanoparlante del francófono: un español nace tan libre como un francés, o nace prisionero, o consigue librarse antes que aquél de los hierros que lo encadenan, pero por razones circunstanciales, no lingüísticas. Para mí -y creo, para el grupo de Cassin en general- el relativismo lingüístico (la idea de que el idioma condiciona la manera de ver el mundo, y que por consiguiente lo que experimenta, digamos, el transeúnte griego, es un mundo distinto del que experimenta un marroquí), que puede parecer casi una evidencia, nace en realidad o bien de presupuestos ideológicos que lo hacen insostenible, o de una incoherencia, o de los dos. Y se debe abandonar".
¿Y hay alguna explicación de por qué unos idiomas se hacen más complejos que otros? "Habría mucho que decir al respecto, empezando por un cuestionamiento del concepto de la relativa complejidad de los idiomas. Nos acecha la tautología. Los idiomas son instrumentos: sirven para lo que sirven. No hay un idioma que sea más o menos filosófico, o complejo, o abstracto, que otro. Es indiscutible, no quisiera negarlo, que hay idiomas con más palabras que otros, e idiomas con una sintaxis que puede parecer mucho más flexible o más rígida o menos sistemática. Lo preocupante de la escala de relativa complejidad es que es impensable fuera del patrón ideológico que heredamos de la ilustración europea, en el que prima la complejidad, asociada con ciertas tradiciones y con ciertas preguntas, y con determinados idiomas -los idiomas clásicos, el alemán, el francés... y muy poquitos más: hasta el inglés, idioma de mercaderes, no da la talla. Lo que muestra el 'Diccionario' es que no hay idioma intrínsecamente más o menos filosófico que otro, y que empezamos a filosofar en el momento en que tomamos conciencia de este hecho, y abordamos sus consecuencias".
Última pregunta: ¿no es un poco desalentador ver todas estas precisiones intraducibles y pretender llevar un texto poético o filosófico de un idioma a otro? "He sido traductor y, con este proyecto, me he convertido en editor y un poco en superego de traductores. Y la sensación no es de desánimo, sino casi lo contrario. En el momento en que abandonamos el mito de la perfecta traducibilidad del idioma -se dice fácil, pero no lo es, ni por asomo- podemos acogernos a la complejidad de connotaciones y aprovechar de ella para crear traducciones útiles, bellas, efectivas, interesantes, controvertidas, polemizantes, adecuadas al momento histórico... Es decir, que la casi infinita complejidad de las connotaciones y hasta de las denotaciones, de los conceptos, que a veces manejamos sin pensarlo demasiado, llega a ser fuente de placeres, de usos y de sentidos insospechados. Este diccionario es una especie de caja mágica donde, buscando un poco, nos topamos con lo lingüísticamente inesperado e incontrolable".

LA LENGUA VIVA


Una nueva 



obligación social: 



leer el correo


 en Libertad Digital - España



Esta seccioncilla se mantiene con el aluvión de correos que me llegan todos los días sobre asuntos relacionados con la lengua. Me ocupo y preocupo ahora del instrumento: el correo. Han evolucionado tanto las cosas que "el correo" sin más es ya el que penetra por el ordenador o el teléfono y otros dispositivos similares. El otro correo, el postal, el clásico, se ha reducido mucho; prácticamente a los envíos publicitarios, las multas, los bancos, los impuestos y poco más. Una persona que no tenga hoy una dirección de correo (electrónico) es una indocumentada.
No voy a discutir la utilidad que tiene ese artilugio del correo metido en el ordenador, procedente no se sabe de dónde. El hecho es que nos llegan cartas (ahora llamadas mensajes) de las más diversas procedencias. Las hay íntimas, simpáticas, útiles, pero también insultantes, propagandísticas y hasta obscenas. Es la consecuencia de la libertad. Bienvenido sea el riesgo si es a cambio de aumentar nuestras posibilidades de comunicación, de estar informados y entretenidos.
Ahora empiezan los problemas. Supongo que hay algún dispositivo para discriminar los correos útiles de los que son basura. Yo no he llegado a tanto. Así que tengo que tragarme un conjunto heteróclito de comunicaciones de todos los pelajes. La primera dificultad, por tanto, está en cómo administrar mi tiempo para digerir todo ese material que me llega, normalmente sin pedirlo. Hace un par de años el número de correos no pasaba de la media docena diaria. Eso está bien. Pero ahora puede que en un día lleguen docenas e incluso centenares. A su vez, muchos hay que abrirlos para recoger la información literal o gráfica que viene dentro de ellos. Me siento desbordado por la cantidad de información que me llega todos los días, a todas horas, sin necesidad de que el ordenador esté abierto. Es un buzón gigantesco el que debo tener, pero nunca se llena. Me pregunto que, si la tendencia sigue su curso, dentro de poco tiempo serán miles los correos que tendré que abrir todos los días. De momento, esa operación de abrir el correo es una de las que más tiempo me insume al día. Llegará un momento en que no podré hacer otra cosa que abrir esos correos que me inundan.
La cuestión se complica porque, si bien la mayor parte de los correos no exigen respuesta, algunos sí lo hacen de manera perentoria. Sucede, incluso, que si no contestas a la petición correspondiente el corresponsal se enfada. "¿Cómo es que no me has contestado?". Hay que hacerlo, además, de manera inmediata. De lo contrario uno queda como descortés. Pero ¿hasta qué punto me pueden exigir los demás que yo queme mi tiempo en escucharlos? Bien está que esa exigencia provenga de un amigo o un pariente, pero se extiende cada vez más a personas que no conozco. Ya digo que todo es razonable mientras el número de comunicaciones sea digerible, como una especie de ocio. Pero el ritmo que lleva va a hacer que toda la población adulta y alfabetizada se pase las horas muertas delante de un teclado. Da la impresión de que empieza a ser lo más importante que tenemos que hacer en la vida.
Algo tiene que ocurrir para que se detenga esta tendencia que digo. Puede ser la comunicación hablada a través del ordenador o del teléfono, pero todo el mundo sabe que scripta manent (= lo que permanece es la escritura). Así que de momento seguimos esclavos del ordenador y la impresora como adminículo imprescindible. ¡Que Santa Tecla nos proteja!

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

desertificación y



desertización son 



sinónimos

Recomendación urgente del día
Desertización desertificación, así como desertizar ydesertificarsignifican lo mismo, de acuerdo con el Diccionario de la lengua española.
En los medios de comunicación aparecen ambos pares de palabras: «En 1994, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 17 de junio como el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía» o «Son cifras de la ONU en el Día Mundial contra la Desertización».
Conforme al Diccionario de la Academia, desertización es la ‘acción y efecto de desertizar’ y desertificación es la ‘acción y efecto de desertificar’; a su vez, desertizar remite a desertificar: ‘transformar en desierto amplias extensiones de tierras fértiles’.
Por otra parte, la página oficial de la ONU emplea desertificación para referirse a esta fecha, motivo por el que en el segundo de los ejemplos habría sido preferible escribir «Son cifras de la ONU en el Día Mundial contra la Desertificación».
Lo antedicho no impide que desertizar desertización se consideren igualmente válidas, en especial si se atiende al criterio de otorgar preferencia al término de mayor brevedad. Por tanto, una frase como «La desertización amenaza a más del 30 % de España» es perfectamente apropiada.
Por último, pese a que el Diccionario académico no establezca distinciones de significados entre estos pares, cabe señalar que otras obras de referencia sí introducen matices distintivos, cuya evolución terminará de perfilarse y consolidarse con el uso.
Así, el diccionario Clave señala que la desertización es la ‘transformación de un terreno en desierto’, en general; mientras que la desertificación es una desertización causada específicamente por el ser humano. Por su parte, el Diccionario del Medio Ambiente, de Ana Andrés y Olga Roger, apunta a que desertización hace referencia a la pérdida gradual de población en un área geográfica, mientras que la desertificación se relaciona con la pérdida de cubierta vegetal

LA LENGUA VIVA


La lengua española 



es muy divertida


 en Libertad Digital - España




Hay que combatir la creencia estudiantil de que la lengua castellana es una asignatura aburrida. Lo serán algunos textos y ciertos profesores, pero no la materia. Lo certifica esta veterana seccioncilla de LD. No me canso de aportar ilustraciones, a cual más divertida. Ha sido una agradable sorpresa comprobar cuánta gente está interesada en sacar un partido lúdico a las palabras. El chiste es casi siempre un sorprendente juego de significados. Son raras las conversaciones que no provoquen por lo menos sonrisas, incluso en los velatorios.
Jesús Laínz comenta la penúltima salida de pata de banco de Artur Mas: volver a pedir la incorporación de Cataluña a la Francophonie.Me temo que lo próximo va a ser la petición de entrada en la Commonwealth. Es la coronación lógica del "Freedom for Catalonia". ¿No parece todo un chiste?
José Antonio Martínez Pons se refiere a la perspectiva de la Gran Catalonia, que engullirá a las Baleares, entre otros territorios. Pero él se siente "español de Mallorca". Supongo que los baleares todos también tendrán derecho a decidir. ¿Qué hacemos con los españoles de Cataluña?
Iganacio Frías me recuerda la inutilidad de la expresión tirar de la cadena, cuando en el váter ya no hay tal cadena. Es la inercia de las costumbres. Para indicar que el interlocutor debe llamarme por teléfono, a veces me sale el gesto anticuado de dar vueltas al puño derecho a la altura del oído. Pero eso era para los teléfonos de hace un siglo, cuando yo no había nacido. Lo curioso es que me entienden. Otra incongruencia es la del gesto de escribir, como si fuera una mano que maneja una pluma, cuando lo que queremos decir es que nos envíen un correo. Ya se emplea el otro gesto más coherente, que es el de mover los dedos de las dos manos para simular la operación de teclear. Seguimos diciendo "a vuelapluma" cuando sería mejor "a vuelatecla".
Adolfo Ipiña Morón se lamenta de que en Libertad Digital se diga "Nadal firma una reacción espectacular". Seguramente el titular de LD quiso decir que Nadal tuvo una reacción espectacular. Por cierto, me gusta mucho ese diminutivo de "una firmita" que te piden cuando tienes que poner tu rúbrica a algo. A propósito, ¿no es un contrasentido que la firma sea ilegible? ¿Por qué se supone que la firma siempre es auténtica?
Maribel me envía un hilarante vídeo en el que cuenta la divertida historia de la formación de palabras cada vez más largas en el idioma alemán. Todo es cuestión de ir añadiendo adjetivos y acciones complementarias al sustantivo central. La dificultad es mayúscula para los hispanohablantes (y esa es ya una palabra alargada), pues nos gustan las palabras cortas. En inglés aún son más reacios a esos alargamientos. Me pregunto si no será esa facilidad para formar palabras sesquipedálicas una de las razones de la superioridad de Alemania sobre los demás pueblos europeos. Por si alguien tiene dudas de esa superioridad, piense que Alemania ha perdido las dos últimas y devastadoras guerras europeas. Ahí está la emperatriz Merkel, tan pita, con el símbolo del águila imperial, más impresionante que nunca en el Parlamento de Berlín. Hasta se permite el lujo de asistir con todos los honores a la ceremonia del aniversario de Normandía, el desembarco más caro de la Historia.
León Zeldis Mandel (desde Israel) me dice que probemos a agregar una a a Sefarad (= España en hebreo). Dado que en hebreo la p y la fse leen lo mismo, nos quedaría Separada. Comento que no habría que añadir nada; quedaría simplemente Separad, como un imperativo histórico. Efectivamente, eso es lo nuestro: siempre separándonos. Pero ahí seguimos.
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