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segunda-feira, 9 de junho de 2014

FUNDÉU BBVA Y AEMET

La Fundéu BBVA y la AEMET, 

unidas para mejorar el lenguaje 

informativo sobre el tiempo

 | 
AGENCIA EFE

Un acuerdo firmado hoy entre la Agencia Estatal de Meteorología y la Fundéu BBVA pretende mejorar el uso del idioma y la calidad lingüística de las informaciones meteorológicas, las más seguidas e importantes entre la ciudadanía española, según han explicado los responsables de ambas entidades.


Joaquín Muller (Iz) y el presidente de  la AEMET, Ángel López, durante la firma del acuerdo. Foto: © Efe/Chema Moya
JOAQUÍN MULLER (IZ) Y EL PRESIDENTE DE LA AEMET, ÁNGEL LÓPEZ, DURANTE LA FIRMA DEL ACUERDO. FOTO: © EFE/CHEMA MOYA
Uno de los objetivos principales del convenio es que el ciudadano interprete mejor los datos meteorológicos que se le ofrecen en su vida diaria, han recalcado después de la rúbrica en la sede de la Agencia Efe el presidente de la AEMET, Miguel Ángel López, y Joaquín Müller, director de la Fundéu BBVA.
Con este convenio no solo se intentarán evitar errores comunes entre los periodistas que informan sobre el tiempo, sino también mejorar las propias informaciones meteorológicas que emite la agencia estatal.
Para López la información del tiempo está muy próxima al ciudadano, ya que muchas veces su vida y su bienestar dependen de entenderla correctamente.
López ha añadido que el correcto uso de estos datos necesitaba de un asesor técnico basado en la figura de la Fundéu BBVA que corrigiera y ayudara en la elaboración de estas informaciones.
Desde ahora, ambas entidades ayudarán a comprender términos meteorológicos como laciclogénesis explosivaagujero de ozono o cambio climático, muy usados en la terminología científica, pero más difíciles de incorporar de una manera más correcta y fácil en el habla habitual.
Asimismo, el presidente de la AEMET ha explicado que otros términos, como llovizna oprobabilidad de precipitaciones, provocaban a veces inseguridad entre los ciudadanos que no acertaban a interpretarlas.
Por otro lado, la AEMET elaboró en 1992 un manual de términos meteorológicos, que se está actualizando con el objeto de ofrecer mayor exactitud y concreción a esta información, así como para evitar posibles imprecisiones en su difusión, especialmente en situaciones de emergencia.
La Fundéu BBVA participará en la revisión actual de este manual de términos meteorológicos y examinará regularmente los boletines de predicción para analizar sus contenidos y formular las recomendaciones necesarias sobre el correcto uso del idioma en su redacción.
La AEMET asegura que la firma del convenio es el comienzo de una mejor forma para hacerse entender, porque «lo importante no es solo tener conocimiento, sino saber transmitirlo de forma correcta para que se entienda».
Joaquín Muller ha asegurado que a su entidad le preocupa esta información por la «responsabilidad que tienen los hombres y las mujeres del tiempo» a la hora de contar las cosas, no solo por el uso de palabras específicas, sino también por el contexto del discurso en general.
Asimismo ha destacado que esta colaboración entre las dos entidades denota una «gran sensibilidad» por parte de la AEMET, empeñada en ofrecer información y un mensaje claro al ciudadano.
Tanto la AEMET como la Fundación del Español Urgente se han comprometido a impartir anualmente un curso para actualizar la formación sobre el uso correcto del español, que estará dirigido a los responsables de la elaboración y difusión de información meteorológica, así como a los medios de comunicación relacionados con esta información.

LA PUNTA DE LA LENGUA


“Desafección”, un sentimiento nuevo

El significado parece obvio, pero según el ‘Diccionario’ equivale a “mala voluntad”

 en El País - España

Los últimos resultados electorales en España han alentado el uso periodístico del vocablo “desafección”. Y cabe comprender que se nos pringue en los dedos al teclear, pues tiene un significado deducible. Pero engañoso, porque “desafección” se define con sólo dos palabras en el Diccionario: “Mala voluntad”.
“Afección” procede del latín affectionis, sustantivo que tenía el neutral significado de “acción de afectar” o “resultado de una influencia” (diccionario Vox, 1990).
El actual diccionario académico del español remite en “afección” a uno de los significados de “afecto”, el relativo a las “pasiones del ánimo”; y cita entre ellas el amor y el cariño, pero también la ira y el odio. De ahí que el Diccionario de Autoridades (1737) definiese así la palabra “ojo”, por ejemplo: “Órgano por donde el animal recibe las especies de la vida y por donde explica sus afectos”. Todos los afectos, lo mismo la sorpresa que las lágrimas.
Por su parte, el sustantivo “desafección” figuraba en el diccionario del jesuita Esteban Terreros y Pando, en 1786, como sinónimo de “desafecto”, vocablo que definía luego con estas palabras: “Desamor. (...) Enemistad, aversión”.
Ahí tenemos ya un testimonio de que “desafección” no se limitaba a señalar de forma aséptica cierta distancia respecto de algo, sino más bien unos sentimientos adversos. La Academia se sumará en 1884 a este parecer, pues incorpora entonces el término y lo identifica también con “desafecto”, que define como “opuesto” y “contrario”. Y añade una tercera acepción: “Malquerencia”. La “mala voluntad” en esta entrada aparece en 1950.
El vocablo se ha desarrollado desde hace siglos con un sentido negativo propio
Por tanto, “desafección” se ha desarrollado desde hace siglos con un sentido negativo propio, mientras que “afección” y “afecto” se usaron con ambivalencia en su origen, desde el latín affectus; y han servido y sirven para referirse tanto a la furia como a la ternura. El más frecuente uso de “afecto” en su sentido positivo ha connotado la percepción que tenemos hoy del término, pero “afección” no le acompañó en ese camino, y hasta vinculamos este vocablo con algo tan malo como una dolencia.
Otra de las razones de que los millones de hablantes del español no hayan necesitado hasta ahora decir “desafección” puede residir en que ya disponían de “desapego”. Y de algunos términos más. En suDiccionario de los sentimientos, José Antonio Marina y Marisa López Penas (Anagrama, 1999) sitúan “desafecto” y “desapego” en la tribu de las palabras que remiten al sentimiento amoroso que va desapareciendo, y que por tanto parten de un estado previo de emociones positivas. En esa colectividad figuran vocablos como “desamor”, “decepción”, “desencanto”, “desengaño”, “chasco”, “desilusión”.
De ellos, la voz “desencanto” adquirió enorme uso en los últimos años de la Transición, cuando el entusiasmo por la nueva democracia dio paso a la cruda realidad de las dificultades económicas de entonces.
¿Por qué ahora se usa tanto “desafección” y no cualquiera de esos otros sustantivos? Pues quizá porque quien lo escribe desea en su subconsciente marcar las diferencias. No hay “desamor” si no hubo amor. No hay desencanto porque no se recuerda ya encantamiento alguno. Ni hay “decepción”, puesto que no existe un “pesar causado por un desengaño”. Y no hay “desengaño” porque no existía engaño: la gente sabía antes sobre la clase política lo mismo que sabe ahora (si bien ahora lo tolera menos). Tampoco hay “desilusión” ni “chasco”, que implicarían asimismo una euforia previa. Ni hay “desapego”, porque no hubo apego en realidad.
Y en eso llegó “desafección”, un término que ya no sugiere la idea de un sentimiento positivo anterior, porque “afección” no lo connota, como hemos visto.
Así pues, quizás el incipiente cambio de significado en “desafección” sirva para designar con tal palabra esa nueva actitud que se concreta en el alejamiento respecto de una clase política que estaba próxima, sí, pero a la cual ya hacía mucho tiempo que se había dejado de apreciar. 


LA ESQUINA DEL IDIOMA


Piedad Villavicencio Bellolio


http://www.eluniverso.com/

¡Que viva o qué viva la santa!
Siempre hay que ver con atención el contexto para marcar u obviar esa tilde.

Si la frase transmite mandato o ruego, es una construcción desiderativa y en estos casos «que» va sin tilde aunque esté entre signos de admiración: ¡Que viva la santa! ¡Que bailen hasta el amanecer!

En los ejemplos que anteceden, cáptese que se transmite un anhelo o deseo: «[Quiero o queremos] que viva, que bailen...», y esa es la pista para no emplear el acento gráfico.

Se usa con tilde cuando «que» precede a sustantivos y adjetivos para encarecer o intensificar el sentido de los nombres a los que acompaña: ¡Qué día tan hermoso! ¡Qué lúcido!

PARA RECORDAR: Escribir y pronunciar con énfasis «¡qué viva la santa!» equivale a ‘qué vivaz, audaz, astuta o ingeniosa que es la santa’. Si esta no es la intención comunicativa, hay que evitar esa virgulilla.

¿Por qué se debe escribir «chiita» y no «chiíta»?

Las palabras con hiato formado por dos vocales iguales, o por dos vocales abiertas diferentes, se atienen a las reglas generales de acentuación.

El adjetivo chiita (perteneciente o partidario del chiismo) no se acentúa ortográficamente por ser palabra grave o llana. Y estos vocablos no se tildan cuando terminan en -n, -s o vocal.

PARA RECORDAR: Pronuncie [chiíta], pero escriba «chiita», ya que esta palabra solo tiene acento prosódico.

¿En qué ocasiones se usa la diéresis?

La diéresis, que también se conoce como crema o puntos diacríticos, es un signo ortográfico que se usa sobre la vocal u (ü) de las sílabas gue, gui, para marcar un sonido especial, así como se pronuncian las palabras pingüino y ambigüedad.

En textos poéticos se puede emplear este signo diacrítico sobre otras vocales, además de la «u». Se trata de una licencia que se denomina diéresis o dialefa y consiste en la separación de un diptongo. Esto hace que la palabra y el verso, a los que afecta el signo, cuenten con una sílaba más para efectos métricos (medida de un verso). Ejemplo: ¡Oh sueño pïadoso! (Gutierre de Cetina, 1520 - 1557). El vocablopiadoso tiene tres sílabas: pia.do.so. La primera sílaba está constituida por un diptongo gramatical (pia); al aplicar la diéresis, el diptongo se separa generando cuatro sílabas métricas: pï.a.do.so. Así, el verso «¡oh sueño pïadoso!» tiene seis sílabas gramaticales, pero, para efectos poéticos, siete sílabas métricas.

FUENTES:
Diccionario de la lengua española (2001), Diccionario panhispánico de dudas(2005) y Ortografía de la lengua española (2010), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española.

AURORA EGIDO

Aurora Egido, novena mujer en ingresar en la 
Real Academia Española

La estudiosa de Gracián afirmó que «la lucha contra el olvido es la ambición de todo ser humano»

Aurora Egido, novena mujer en ingresar en la Real Academia Española
RAE
Es la novena mujer que ingresa con pleno derecho en la Real Academia Española. Gran experta en el Siglo de Oro, Aurora Egido ha pronunciado esta tarde su discurso de ingreso en la RAE, "una peregrinación" por la obra de Baltasar Gracián para analizar en ella la búsqueda de la inmortalidad, un deseo que no solo atañe a los escritores sino a cualquier ser humano.
Egido (Molina de Aragón, Guadalajara, 1946) está considerada unaautoridad mundial en Gracián, y hoy demostró en su intervención hasta qué punto conoce a fondo la obra del jesuita aragonés, informa Efe. Tuvo que leer una versión abreviada dado que el libro que permanecerá en la Academia para recordar su ingreso oficial es un ensayo de 350 páginas, sin duda de los más extensos que se recuerdan.
Lleva años dedicada al estudio del autor de "El Criticón" y de otros muchos, porque considera "perniciosa la especialización absoluta que hay ahora". Pero no puede ocultar su pasión por Gracián. "Leerlo es una aventura y un desafío porque su propio texto es laberíntico. Y es interesante ver cómo el laberinto del estilo, del lenguaje y el conceptual refleja también el laberinto del mundo y de la sociedad", dijo esta catedrática de Literatura española de la Universidad de Zaragoza, que ha impartido clases, además, en universidades de Estados Unidos y Reino Unido.
Pero antes de centrarse en la obra de Gracián, Egido recordó la figura del cineasta José Luis Borau, su antecesor en el sillón B de la Academia y al que conoció "gracias a una amiga común, Carmen Martín Gaite". Egido vivió durante ocho años en la misma calle donde Borau residió con sus padres y cuando ella fue a Los Ángeles de profesora visitante, el cineasta acababa de dejar la ciudad después de haber pasado allí diez años para rodar la película "Río abajo".
Experta también en autores como Cervantes, Calderón y Lope de Vega, Egido evocó la trayectoria cinematográfica y literaria de Borau, que fue guionista, actor, productor, director, editor, profesor y crítico decine. Un hombre "inasequible al desaliento", como dijo Mario Vargas Llosa en su contestación al discurso de ingreso en la RAE de Borau, titulado "El cine en nuestro lenguaje".
Acompañada por sus hijos y sus nietos y por numerosos amigos, venidos algunos de ellos desde Estados Unidos, Aurora Egido fue viendo cómo desde su primer libro, "El héroe", Gracián (1601-1658) "estabaobsesionado por dos búsquedas, la de la felicidad y la de la inmortalidad".
En "El Criticón", esa primera búsqueda se transforma en la de la inmortalidad, que ya "para los clásicos era muy importante porque indica que la persona no desaparece en la cueva de la Nada sino que se perpetúa en la memoria ajena a través de sus obras", señaló Egido, que en 2001 fue comisaria del IV Centenario del Nacimiento de Gracián.
Esa doble intención de "eternizar sus propias obras y a la vez otorgargloria a los héroes y autores destacados en ellas por su probada excelencia", la tuvo Gracián "en un doble plano, ético y estético, pues, para él, ser persona era también un estilo", afirmó la nueva académica.
Gracián, cuyo pensamiento "se adelantó a su tiempo", particularmente con el "Oráculo", ofreció en esa obra y en "El Criticón" "sutiles e ingeniosos hilos de oro para encontrar salidas en el laberinto del mundo".

<< CON DOS HUEVOS >>


El origen de «poner los cuernos», 
«dormir la mona» o «manda huevos»

La filóloga Héloïse Guerrier desvela de dónde vienen algunas de las expresiones castizas más empleadas en su obra «Con dos huevos»


El origen de «poner los cuernos», «dormir la mona» o «manda huevos»
EDITORIAL ASTIBERRI

Cuando en la Edad Media un señor feudal ponía en práctica el derecho de pernada sobre la esposa de un vasallo, se colocaba en la casa una cornamenta de ciervo que dio origen a la conocida frase «poner los cuernos», una de las expresiones cuyo origen revela la filóloga Héloïse Guerrier en un divertido glosario titulado «Con dos huevos».
Acompañados por los dibujos realizados «al pie de la letra» por David Sánchez, la filóloga francesa analiza castizos modismos como «estar en todos los fregados», «dar el coñazo» o «cágate lorito» en esta obra que la propia Guerrier sugirió a la editorial Astiberri ante el desconcierto que le produjeron como extranjera estas expresiones populares formadas con palabras y términos sencillos, entre el surrealismo y lo escatológico, y cuyo significado real no tiene nada que ver con lo enunciado.
A Guerrier (Francia, 1981), que estudió filología hispánica en la Sorbona, el interés por estas frases le vino cuando se trasladó a vivir a Madrid, hace diez años. «En la Facultad no te enseñan las expresiones de este tipo que se usan en la calle, y las españolas son muy gráficas: 'cagarse en la leche', 'montar un pollo', 'que te folle un pez'... Yo me las apuntaba porque si te paras a pensar en ellas son verdaderamente perturbadoras», explica.
Investigó su origen en diccionarios de dichos, frases hechas y populares (como los de Buitrago, Celdrán o Seco), «buceó» por internet y comprobó que detrás de cada una de esas expresiones «había mucha miga». La filóloga analizó la etimología, cuál era el uso inicial, en qué contexto se creó, y cómo habían ido evolucionando.
«Dormir la mona», por ejemplo, se remonta al siglo XVI y que hace referencia a la costumbre que había de dar vino a los monos para ver el efecto que les provocaba.
«Montar un pollo» viene de la palabra poyo, un banco de piedra arrimado a la pared junto a la puerta de las casas de los pueblos. Así de llamaba en el siglo XIX al podio en la que los oradores pronunciaban sus discursos en las plazas y que solían terminar en polémicas y encendidas discusiones.
«Manda huevos» es la versión romance del «mandat opus!» («la necesidad obliga»), que se empleaba en el ámbito jurídico, según recoge el libro.
Por encima del machismo residual que lleva consigo en ocasiones la lengua -«es la polla» para referirse a algo positivo, mientras que «menudo coñazo» se asocia a algo negativo- Guerrier encontró que muchas expresiones utilizaban palabras vinculadas a la comida y el sexo: «estar metido en el ajo», «que te den morcilla», «joder la marrana», «echar un polvo»...
«En Francia hay expresiones así, pero aquí son más bestias», comenta la autora que aún recuerda su sorpresa cuando un compañero de Astiberri cansado de que algunos autores se pasaran por la editorial sin avisar gritó: «Esto parece el coño de la Bernarda».
Precisamente, esta extraña frase se incluye en el libro (hace referencia a una curandera granadina cuya vagina se halló intacta al desenterrarla), pero en otras, Guerrier y Sánchez se dieron por vencidos ante la dificultad para convertirlas en una imagen.
«Frases como 'no tengo el chichi para farolillos' y con 'verdades como templos' tuvimos que sacarlas de la lista porque eran demasiado complicadas», comenta sonriente la autora del libro.
David Sánchez (Madrid, 1977), premio al autor revelación del Salón del Cómic de Barcelona en 2012 con su obra «Tú me has matado», reconoce que en este caso ha actuado más como ilustrador que como coautor y que ha intentado elegir las expresiones que resultaran más gráficas.
«Buscar la literalidad en dibujo de expresiones como 'dar el coñazo' ha sido raro», explica el ilustrador que ha optado por representarla con una surrealista vagina en forma de balón que es entregada en mano. Nada que ver con el origen etimológico de la frase, ya que no tiene nada que ver con el órgano genital femenino sino con el término latino «conatus» (esfuerzo) relativo a la persistencia empleada en conseguir algo.
Las explicaciones de las locuciones está traducida al inglés y al francés (tanto en su significado real como literal: 'to shit in the milk', 'etre fourré dans l'ail', por citar dos ejemplos) por lo que el glosario saciará la curiosidad de los nativos y ayudará a combatir las dudas de los extranjeros que suelen «hacerse la picha un lío» cuando buscan la literalidad de algunas expresiones.
Para el escritor Pablo Martín Sánchez, la obra presenta «una combinación hilarante de modismos y de imágenes que producen cosquillas en el cerebro».

LÍNEA DIRECTA

 Del lenguaje de las oficinas al de los reyes


Estamos tan desorientados, que a veces los lectores ya no saben cómo pedir ayuda. Por ejemplo, desde Mendoza, Alejandro Abaca escribe este correo electrónico: "¡Ayúdeme en mi cruzada contra el uso incorrecto del adjetivo «mismo» como pronombre! En leyes y escritos administrativos, este error es generalizado. Pero está pasando al periodismo, e incluso lo he detectado en uno que otro escritor o traductor". El lector Abaca ha puesto el dedo en la llaga. Tiene razón, pero, como él mismo lo señala, ese uso es cada día más frecuente.
En estos casos, lo aconsejable es recurrir al Diccionario panhispánico de dudas (también está en línea: http://www.rae.es/recursos/diccionarios/dpd ). El desarrollo de la entrada mismo, ma (http://bit.ly/1pmQ9At ) es necesariamente extenso, pero para lo que nos interesa, tomaremos en cuenta aquí el apartado 3: "El adjetivo mismo puede sustantivarse, manteniendo los sentidos de identidad y de igualdad o semejanza que le son propios: «Sus ideas reformistas solo cambian de posición, pero son las mismas» (Vitier Sol [Cuba 1975]). A pesar de su extensión en el lenguaje administrativo y periodístico, es innecesario y desaconsejable el empleo de mismo como mero elemento anafórico, esto es, como elemento vacío de sentido cuya única función es recuperar otro elemento del discurso ya mencionado.
"En estos casos, siempre puede sustituirse mismo por otros elementos más propiamente anafóricos, como los demostrativos, los posesivos o los pronombres personales; así, en * «Criticó al término de la asamblea las irregularidades que se habían producido durante el desarrollo de la misma» País [Esp.] 1.6.85), pudo haberse dicho durante el desarrollo de esta durante su desarrollo ; en * «Serían citados en la misma delegación a efecto de ampliar declaraciones y ratificar las mismas» Excélsior [Méx.] 21.1.97), debería haberse dicho simplemente ratificarlas ; en * «El que su acción fuera efímera, innecesaria, no resta a la misma su significado» Abc [Esp.] 29.9.74), hubiera sido mejor no le resta su significado . A menudo, su simple supresión no provoca pérdida alguna de contenido; así, en * «Este año llegaremos a un billón en exportaciones, pero el 70 por ciento de las mismas se centra en el mercado europeo» Razón [Esp.] 18.12.01), pudo decirse, simplemente, el 70 por ciento se centra... "
Ojalá esta aclaración haya contribuido a la cruzada del lector Abaca. Y como hoy es todavía un tema de "candente" actualidad, recordemos el régimen del verbo abdicar a propósito del rey Juan Carlos de España. Dice el DPD : " abdicar. Ceder un monarca la soberanía sobre su reino' y renunciar a algo inmaterial que se tiene como propio'. Seguido a menudo de un complemento introducido por en favor de ), que expresa el nuevo beneficiario, puede construirse bien como transitivo, con el complemento directo frecuentemente implícito o sobrentendido: «Don Juan abdicó la Corona en su hijo» (Anson Don Juan [Esp. 1994]); «Carlos V abdicó en favor de su hijo»(Fuentes Espejo [Méx. 1992]); bien como intransitivo, con un complemento con de «Los diputados abdican de su tarea de control» Mundo [Esp.] 3.3.96). Es incorrecto introducir este complemento con : * «El riesgo es que puede uno traicionarse y abdicar a su propia vocación» Proceso [Méx.] 3.11.96)..

POR EL CUIDADO DEL IDIOMA



Día de la prensa

Por:  Olegario M. Moguel Bernal (*)
A Gabo, porque no se ha ido. Sigue en mi biblioteca

Nada tengo contra Querétaro. Al estado y ciudad del mismo nombre apenas los conozco. He estado ahí, sólo de paso, rumbo a Guanajuato, y admirado su acueducto, su mercado y su árbol de espinas en forma de crucifijo. He visto también su imponente estadio de fútbol, de triste memoria para quienes llevamos a la UNAM en el corazón.
Pero nada tengo contra Querétaro. Sí tengo que reclamar, en cambio, al Instituto Cervantes por nombrar a la palabra “Querétaro” como la más bella del idioma español. Quizás influyó que Gael García Bernal no sólo la propuso, sino hizo de ella una defensa poética e inteligente, en la que realizó una apología de la letra u: “Hay una palabra que me encanta, se llama Querétaro, es una ciudad de México. Siento que no existe palabra más bella en el español que Querétaro, además, escrita es preciosa, es larga y tiene esta mezcla de q, la u, la e. La u que es silenciosa, pero es necesario ese espacio si no querer no sería querer”.
Y, reitero, nada tengo contra Querétaro, ni siquiera contra la palabra, que, no niego, es bella. No sublime, sí bella. ¿Pero dónde quedan otras como la propia “sublime”, una delicada palabra llana que parece silbar como el viento, o la también mencionada “apología”, tímido intento de aguda donde el acento en la í rompe el diptongo y la convierte en grave, o “poética”, esa poderosa esdrújula ya mencionada que inevitablemente nos lleva a pensar en Lorca y Neruda declamando al alimón?
El propio poeta chileno hace apología de otra palabra sublime al escribir, en el poema 15, “.y te pareces a la palabra melancolía”. También está esa bella esdrújula que se dice y escribe “lánguida”, que lo mismo se refiere a una vida que a una mirada, a las hojas de un árbol que a una tarde de lluvia.
¿Por qué Querétaro? ¿Dónde quedaron en la selección del Instituto Cervantes aquellas palabras de filigrana que se seleccionan con el cuidado de un orfebre, entre las cuales se encuentran las propias “filigrana” y “orfebre”?
Traigo a colación este asunto queretano y cervantino, que ocurrió en el lejano 2011, para invitar a una reflexión hoy, con motivo del Día de la Libertad de Expresión, en el que se ha hecho costumbre reconocer a la prensa, hablar de ella y, en muchos casos, “maicearla” -palabra que, aunque reconocida por la Lengua Española, no aspiraría a ganar concurso alguno por su fealdad y mala fama-.
La reflexión va en el simple y llano sentido de que es importante escribir bien, aprovechando la belleza del idioma. La mejor guía para escribir en forma correcta es leer, y un excelente mentor es Gabriel García Márquez, quien deja “ver con claridad el trabajo primoroso que realiza hasta el último momento para dar con el término preciso, el mimo con que cuida la gramática y su esfuerzo por lograr la expresión más rica en sugerencias”. Esto escribe de él la Real Academia Española en el prólogo de la edición conmemorativa de “Cien años de soledad” que hizo en 2007.
Y al referirnos a escribir bien y hablar del día de la prensa, el principal llamado va a quienes aspiran a vivir de esto.
García Márquez nos señala, en un discurso sobre periodismo pronunciado ante la Sociedad Interamericana de Prensa, que “La mayoría de los graduados (de las escuelas de periodismo, ciencias de la comunicación y afines) llegan con deficiencias flagrantes (al campo laboral), tienen graves problemas de gramática y ortografía, y dificultades para una comprensión reflexiva de textos”.
Eso lo decía en 1996, hace casi veinte años. ¿Cómo estamos hoy? Me temo que no mejor.
No es mi afán señalar errores ni enlistar los que a diario se ven en las salas de redacción -no sólo de aprendices sino también de aquellos con la piel curtida-, sino aprovechar esta fecha relacionada con la prensa para emprender una cruzada a favor del idioma. Rescatemos la belleza del español y el interés por escribirlo en forma correcta.
No es necesario ser un orfebre de la palabra. Empecemos por sacudirnos esa indiferencia ante el error ortográfico, dejemos de ser indolentes frente a la redacción incoherente y entonces comenzaremos a indignarnos al detectar fallas obvias y errores insolentes.
Invito a los jóvenes en general y a los que estudian periodismo y carreras afines en particular, a preocuparse por este tema. Al intentar ingresar al campo laboral, créanme que un buen currículum en contenido puede ser gravemente manchado por la mala ortografía. y rechazado por esa razón.
García Márquez dijo años después que habría que acabar con la ortografía. No es comprensible que Gabo hubiera dicho eso si se le ve sólo como el orfebre que cincela cada palabra y frase hasta convertirlas en obras de arte, pero si se le ve como el novelista que debe captar la atención del lector o del auditorio, queda claro lo que Gabo intentó hacer.
No olvidemos que el escritor que más lo marcó fue Kafka, cuya conversión de Gregorio Samsa en un monstruoso insecto es, si se le ve fríamente, un disparate, pero literariamente es una obra maestra.- Mérida, Yucatán.
—–
*) Director de medios de Grupo Megamedia

LA LENGUA VIVA


Fiestas y 


política


 en Libertad Digital - España

España va arder en fiestas de un momento a otro. Ya no significan la recogida de la cosecha. Son una necesidad de gozo colectivo y ritual cada vez más intensa, quizá como conjuro con la miseria de la crisis económica que a casi todos nos alcanza. Las fiestas: mucho ruido y pocas nueces.
José María Navia-Osorio comenta con ironía la moda reciente de que a los asturianos les haya dado por celebrar la Feria de Sevilla. No me imagino a las gijonesas pasear en carretas de caballos, vestidas de faralaes, pero así es. Hay cosas inexplicables. Lo único que se me ocurre es que esa apropiación folklórica es consecuencia del imperioso deseo de fiestas que tienen los españoles. Cierto es que todos miramos con sana envidia las estampas de la Feria de Abril en Sevilla. En mi adusto pueblo serrano de Collado-Villalba acaban de publicar un periódico entero dedicado al anuncio de los innumerables festejos de este verano. Cada vez son más y más exóticos. Nada de lo lúdico no es ajeno a los villalbinos. El acto más simpático es el mercadillo de los primeros sábados de mes, cuando yo puedo vender mis libros viejos y comprar otros en la plaza pública.
Don José María sigue cronicando algunos aspectos divertidos de la política asturiana. Por ejemplo, en un edificio público han instalado un sistema de aire acondicionado, pero no funciona. La solución ha sido abrir las ventanas y colocar unas botellas de agua como cuñas para que no se cierren. La experiencia sanitaria de don José María hace que dude mucho del "hospital sin papeles" (en el sentido de que todo sea telemático) o de los robots para llevar automáticamente la comida a los pacientes. Pero todas esas innovaciones han supuesto millones de euros. Alguien se habrá beneficiado. Añado que no acabo de comprender esa meritoria campaña para llegar al objetivo de "víctimas cero" en las carreteras. Ni siquiera precisan "víctimas mortales". Sugiero que, para conseguirlo, se prohíban los vehículos automóviles.
No sé si estamos saliendo de la crisis, aunque aseguro que yo estoy en el pelotón de los rezagados. Lo que sigue siendo visible es el aire de despilfarro, como si fuéramos ricos. ¿Qué decir de la tomatina? Es una fiesta inventada no hace mucho por los alicantinos, que se ve imitada en nuevos municipios. Consiste en que los vecinos y visitantes se arrojen tomates unos a otros para general holgorio. Sugiero que se amplíe la fiesta con otros productos agrarios, como higos chumbos o melones.
Mayor asombro produce esa diáspora festiva de los cien mil hijos de Cibeles y Neptuno, que se trasladaron a Lisboa para ver un partido de los equipos madrileños. La mayoría iba sin entrada para el espectáculo directo. La exhaustiva información sobre ese episodio desplaza el interés de los medios por otros asuntos de mayor enjundia. Lo de siempre, el viejo pan y toros.
Asunto de más consideración es el despilfarro que significan losmítines en las campañas electorales. Incluso los carteles ubicuos están de sobra. Hoy contamos con sistemas de comunicación masiva mucho más baratos. Lo que pasa es que el mitin cumple la función de ser una fiesta, el equivalente político de la Feria de Sevilla. No se sabe de ningún mitin en el que se haya convencido a nadie para cambiar su voto. Su verdadera función es que los políticos se den pisto. Pobrecitos.

ESCRIBIR BIEN EN LA ERA DIGITAL


Apps en favor del español

POR: SIGLO NUEVO



El uso de internet y dispositivos móviles ha cambiado la forma en que la gente emplea el idioma, aún así existen instituciones que se han propuesto la misión de preservar su correcto uso aprovechando precisamente las posibilidades que brindan las nuevas tecnologías, pero ¿es esa la estrategia correcta?

“Escribir bien en la actualidad se nos está yendo entre los dedos”, parece ser el sentir de muchas personas que ven con preocupación, cómo el idioma ha perdido cierto rigor en las formas de expresión entre las nuevas generaciones, inmersas en la dinámica social de esta era digital. Si bien el idioma es un elemento vivo que evoluciona de acuerdo a las necesidades de la sociedad que lo usa, en realidad estas modificaciones lo han dejado en un nivel muy básico. Pero estas mismas dinámicas de comunicación pueden permitir que el idioma se fortalezca, al establecerse una necesidad de saber escribir con un mejor sentido.
La escritura ha sido parte fundamental en la creación de esto que llamamos humanidad. Su trascendencia va más allá de darnos la oportunidad de comunicarnos; es parte de nuestra vida, del pensar y del sentir de cada uno de nosotros; capaz de mostrarnos cómo somos o cómo quisiéramos ser.
Esta forma de expresión se ha ido modificando y enriqueciéndose a medida que el hombre ha avanzado en el tiempo, del tal manera que cuando es necesario crear una palabra para darle un significado a un nuevo suceso, llegamos a consensos generales o de grupo y usamos en nuestra expresión un nombre, un adjetivo, un verbo, una nueva palabra.
UNA CONSTANTE EVOLUCIÓN
El español es un idioma en constante evolución y, por ello, no es de extrañar que sufra modificaciones como las que presenta en la actualidad. Desde antes de su nacimiento, en la época del Imperio Romano, la raíz propia de su origen y de otros tantos que se hablan en Europa (lenguas romances) es el «latín vulgar». Se le conoce como vulgar porque era el latín que hablaba el pueblo, el vulgo, el cual no seguía las reglas depuradas que tenía el latín culto, desarrollado por los escritores, pensadores, juristas y demás personas que pertenecían a las clases altas de aquella sociedad.
El latín vulgar se expandió gracias a que casi todos los soldados que pertenecía a las legiones romanas hablaban de esa forma su idioma. De modo que al entrar en contacto con los pueblos originarios de los territorios conquistados, se fueron generando otros idiomas diferentes al mismo latín, pero guardando gran parte de su estructura. Los romanos conquistaron la península ibérica en el siglo III a. C., y ello significó el primer paso para el nacimiento del castellano.
A través de diferentes épocas el español ha integrado palabras provenientes de otras latitudes aumentando así su vocabulario y dándole mayor amplitud a su capacidad de expresión. Las influencias han sido variadas, algunas provenientes de los territorios germánicos, otras heredadas de los árabes y judíos, debido a la presencia de estos pueblos en la península ibérica, y unas más llevadas desde el nuevo mundo. En fechas más recientes el idioma ha incorporado o adaptado también algunas voces del francés, el italiano y el inglés.
El español ha sufrido variaciones que lo han enriquecido, pero la preocupación que existe ante la dinámica del uso de las nuevas tecnologías de información y comunicación reside en la falta de interés que muestra la gente, por conocer el idioma y sobre todo por saber cómo utilizar correctamente las palabras.
LA ESCRITURA DIGITAL
La era digital ha traído grandes beneficios al español; los números no mienten al decir que es uno de los idiomas más importantes de internet a nivel global, tanto por el número de hablantes como por su penetración en otros países como segunda lengua. No obstante, llama la atención el poco interés que despierta en las nuevas generaciones conocerlo a profundidad, y contrario a esto usar sólo lo más básico para poder expresarse ante la comunidad virtual.
En esta época, a diferencias de otros tiempos, los cambios en el idioma están a la orden del día. La irrupción de la tecnología a la cotidianidad de la gran mayoría de las personas, ha provocado que las formas de expresión se vayan adecuando a la velocidad en que se quiera compartir un mensaje con la comunidad virtual, o bien a la disponibilidad de caracteres que permitan las aplicaciones («apps») de los dispositivos móviles.
No cabe duda que las nuevas tecnologías, ya no son sólo una herramienta, se han convertido en un modo de vida en la medida en que han transformado casi todos los aspectos del actuar en sociedad, proceso en el que obviamente el lenguaje no podía permanecer exento.
En esta era de la información, a diario puede observarse cómo las palabras del idioma van adaptándose: se acortan, se deforman, se les atribuyen significados completamente distintos a los originales, en fin, cambian, lo cual genera nuevas formas de expresión que han llamado la atención de algunos sectores de la sociedad, que ven como un problema ese rumbo que va tomando la escritura.
Para ellos las señales de alerta están constituidas tanto porque la mayoría de la gente utiliza solamente un porcentaje elemental del idioma, como porque lo hace con una ortografía laxa, en donde la regla parece ser no respetar la regla. Para otras, esta dinámica es un proceso normal dentro de la misma sociedad, en la cual dichas formas de comunicación han permitido, que a diferencia de otras épocas, los mensajes se propaguen más rápidamente, casi de forma instantánea, y que lleguen a más personas.
Si bien es cierto que la escritura es la memoria del mundo, es decir que la gran mayoría del pensamiento humano, en todas sus acepciones, arte, ciencia, religión, historia, e incluso la propia tecnología, fue conocida por el hombre, gracias a que a lo largo de la historia se registró a través de la palabra. La inmediatez de los formatos contemporáneos, permitieron que el lenguaje fuera más flexible y permisivo.
La memoria de nuestros días, se registra no sólo con la palabra, como sucedió en la edad antigua, media y moderna, sino que ahora la fotografía, el videos y el audio, dan fe de las cosas, esto ha llevado a que cada vez más, los jóvenes que han nacido en la era digital, desplacen el uso de la palabra escrita, por lo que el reto se vuelve doble, porque si bien es cierto su lenguaje es valido en su formato, también deben aprender el uso tradicional de la palabra, opina Francisco Suárez, analista de nuevos formatos de comunicación.
EN BUSCA DE SOLUCIONES
Ante este panorama surgen instituciones que buscan con empeño preservar lo mejor posible el idioma, para lo cual ponen al alcance de dispositivos móviles, como smartphones y tablets, y de las redes sociales, herramientas que promueven el correcto uso de la lengua.
Tal es el caso de la RAE (Real Academia Española), que además de su portal en línea (www.rae.es) cuenta con una aplicación gratuita para móviles, la cual permite a los usuarios acceder, siempre y cuando se tenga conexión a internet, a las más de 80 mil definiciones y conjugaciones incluidas en su diccionario.
A pesar de su antigüedad -no hay que olvidar que fue creada hace 300 años-, la institución ha tenido que entrar al ámbito digital y si bien su objetivo de velar por el idioma español fue su principal motivo para hacerlo, la preocupante explosión de modificaciones al lenguaje a través de las redes sociales fue lo que obligó a esta institución a ponerse a la vanguardia.
Pero a pesar de su ingreso a este mundo, la velocidad en la que el «ciberlenguaje» se ha extendido ha convertido la tarea de la Rae en una empresa quijotesca. Lo cual queda de manifiesto al consultar los datos disponibles acerca de las descargas que de la aplicación se han efectuado.
Mientras que la tienda de aplicaciones de Apple (App Store), no muestra las cifras de descargas, las listas de Google Play Store, la tienda de los usuarios del sistema Android, revela que el diccionario de la academia lleva sólo un millón de descargas, una cifra ínfima si se toma en cuenta que dicho sistema operativo rebasó hace ya tiempo la cifra de mil millones de usuarios en el mundo.
Desde luego no puede asumirse que ese total de usuarios tengan el castellano como lengua común, sin embargo se intuye que una gran parte de los hispanohablantes que hay en el mundo lo utiliza, pues se sabe que Android acapara el mercado tanto en los países de América Latina como en España.
No resulta difícil imaginar que un buen porcentaje de los 500 millones de personas que hablan español alrededor del mundo se localizan en alguno de esos países y que utilizan algún tipo de dispositivo móvil con acceso a diversas aplicaciones y que, sin embargo, no están interesados en adquirir ninguna que les ayude a mejorar su escritura.
Aun ante este adverso panorama, los diferentes organismos comprometidos con el español siguen buscando la forma de lograr que el mundo hispano no pierdan de vista la importancia de escribir bien en estos tiempos.
Al esfuerzo de la Rae se suma el de la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA), una institución sin ánimo de lucro que al compartir esta preocupación se ha puesto como principal objetivo impulsar el buen uso del español en los medios de comunicación.
La Fundéu se originó en 2005 como resultado del acuerdo entre la agencia noticiosa EFE y el banco BBVA. Su labor consiste en hacer recomendaciones diarias a todos aquellos que utilizan el lenguaje en su trabajo diario, tales como redactores, reporteros y escritores, así como dar respuesta a las inquietudes que estos expresan a través de su página de internet (www.fundeu.es). Además, la fundación redobló estos esfuerzos al lanzar una aplicación, también gratuita, que cumple con esas mismas funciones.
Está también el ejemplo de Larousse, que entró al mundo de las aplicaciones con sus diccionarios de Español Básico, Sinónimos y Antónimos y Conjugación, que si bien no son gratuitos, tienen la cualidad de no requerir conexión a internet para poder realizar las consultas.
Otros esfuerzos promueven el buen uso del lenguaje por medio de cuentas en las redes sociales como Twitter y Facebook. La mayoría se dedican a dar consejos acerca de cómo emplear correctamente algunos términos, explicar la etimología de diversas palabras y aconsejar acerca de la conjugación de diferentes verbos, esto a través de un lenguaje sencillo y de ejemplos graciosos que pueden incluir bromas que hacen referencia a los temas del momento, así como de las famosas imágenes conocidas como «memes».
LA RAE CONTRA EL AISLAMIENTO
El escritor lagunero Saúl Rosales, quien es miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, considera que actualmente el uso del lenguaje, sobre todo el escrito, vive un momento de crisis, por lo que para él, los pasos que ha dado la RAE para aproximarse a las masas a través de estos métodos demuestran la preocupación que existe por garantizar la comprensión de los mensajes verbales.
En este sentido, considera que los términos y usos del «ciberlenguaje» le “meten ruido” a la comunicación en general y en términos particulares generan grupos que tienden a ser aislados por el uso cerrado de los códigos.
“Creo que difícilmente un campesino, un obrero, un adulto marginado, si llega a poseer el adminículo electrónico, pueda interpretar los mensajes que por ese medio le lleguen. Se están generando grupos de usuarios de la lengua que se deslizan hacia el aislamiento encerrados en su código”, explica.
Algo parecido opina el escritor español Juan Luis Cebrián, académico de la RAE desde 1997, quien ante el cambio que los medios digitales están ocasionando en el idioma oral y escrito considera que es necesario elaborar nuevas reglas de lo que es correcto, pues de lo contrario se fragmentará.
“Cambian la forma de hablar y de escribir; hay los mensajes instantáneos, hay una gramática diferente y una sintaxis diferente. Obviamente está cambiando y lo que convendría es normativizar, no dejarlo al libre albedrío, si no queremos que el idioma se fragmente”, fueron las palabras que trascendieron en medios de comunicación el pasado mes de mayo luego de una visita que el madrileño hizo a Chile.
APPS ¿RECOMENDABLES?
Según las estadísticas de Facebook, México ocupa el quinto puesto de esta red social, con 54 millones usuarios. Lo interesante de estos números es que el sector más numeroso de esta comunidad virtual es el que se encuentra entre las edades de 18 a 28 años, donde se concentra el 48.15 por ciento de total (26 millones), seguidos por el grupo de 29 a 34 años, con 7.4 millones y de 35 a 44 años, con cerca de 7.2 millones de personas.
Esto quiere decir que son los jóvenes los que más utilizan este tipo de lenguaje y por lo tanto quienes más requieren reforzar sus conocimientos formales del español. En este sentido, las apps que promueven su conservación y buen uso, pueden ser una muy buena herramienta. Saúl Rosales, recomienda su uso a todos aquellos jóvenes que tienen acceso a este tipo de dispositivos ya que llegará el momento en que necesitarán expresarse bien. “Aunque entre ellos escriban el español como quieran, en los textos escolares no se les pueden aceptar sus caprichosas grafías. Además algunos tendrán necesidad de llenar una solicitud de trabajo y no podrán usar allí el código que usan con sus amigos”, advierte.
EL CAMBIO ES NATURAL
Pero también el idioma se puede considerar como una convención que involucra a los actores a llegar a acuerdos, con él se pueden generar mensajes con sentido para un grupo determinado.
En ese sentido, la forma de comunicarse en las redes adquiere un sentido que es de cierto modo justificado por algunos especialistas como el argentino Roberto Igarza, investigador de consumo cultural en comunicación y tecnologías, quien ha argumentado que un lenguaje puede ser llamado como tal en la medida en que tenga la capacidad de poner en contacto al menos a dos personas y no cabe duda que el «ciberlenguaje» la tiene.
Para él esta nueva lengua de los medios sociales es mucho más fácil de comprender por los jóvenes que por las generaciones anteriores.
Este es tan sólo un ejemplo de que lejos de verla como una preocupación hay quienes piensan que la transformación del lenguaje es un proceso natural al que no se le debe temer, pues ha sucedido todo el tiempo a lo largo de la historia. La lengua cambió por ejemplo en las transiciones culturales, como el paso de la oralidad a la escritura y posteriormente quizá la imprenta.
Ante esos cambios la sociedad tuvo que adaptarse y hoy en día tal vez también tiene que suceder igual, acostumbrarse a escribir de otra manera.
HACIA NUEVAS REGLAS
El idioma, como una convención social, se está adaptando a las nuevas formas de relacionarse entre las personas, que son quienes lo que lo usan y le dan sentido. Existe la urgencia de no dejar en el mar del olvido y la desidia toda la riqueza que por siglos se ha ganado en el español , por ello es importante mantener en uso la palabra. Saber hablar y escribir correctamente el español no puede ser vista como una competencia que se adquiere naturalmente, sino como un proceso constante.
La red social es un campo con muchas posibilidades para compartir al instante sentimientos y pensamientos, no solo a un grupo de amigos, sino a todos aquellos que puedan conectarse desde un dispositivo a internet. Por ello si ha de crearse unas nuevas ortografía y gramática, éstas deberán encontrar un sentido en cada palabra, verbo, expresión, a fin de reconocer a cada persona de esta comunidad, donde las barreras se han desvanecido y han permitido a las nuevas generaciones vivir en un mundo del tamaño de teclado.
 
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