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segunda-feira, 26 de maio de 2014

LA LENGUA VIVA


Correcciones 


fraternas


 en Libertad Digital - España

Frans Bakker corrige mi afirmación de que los castellanoparlantes aprendemos mal otros idiomas porque el nuestro es de una fonética clara. La tesis de don Frans es que el holandés tiene también una fonética clara y sin embargo los nativos aprenden muy bien otras lenguas, como el inglés. Es evidente que el inglés posee una fonética oscura, en el sentido de que la m con la a no siempre se pronuncia "ma". La clave para él está en que en Holanda no se traducen los parlamentos de otros idiomas en la tele o en el cine. En todo caso, se superponen las traducciones escritas. En cambio, en España no se sigue esa norma. Me convence parcialmente el razonamiento, pero se puede matizar. El holandés es un idioma minoritario o regional en el mundo. No creo que sea una lengua que se cultive mucho en la Literatura de Indonesia. En cambio, el español es uno de los pocos idiomas de comunicación internacional, común en una veintena de países. Hay grandes escritores en España y en los países hispanoamericanos que han sido traducidos a otras lenguas. Eso produce una especial pereza a los hispanohablantes para aprender otros idiomas. Otra cosa en la que estoy de acuerdo con don Frans es que en España es penosa la selección de profesores de lenguas extranjeras. Añado que es penosa la selección de profesores de cualquier materia.
Hay más razones culturales para resistirse a aprender otros idiomas en España: el gran sentido del ridículo que ostentamos los indígenas. Simplemente nos irrita mucho que los demás adviertan que hacemos mal cualquier cosa. Frente a ello, perdonamos muy bien las incorrecciones que puedan hacer los extranjeros cuando intentan balbucir el español.
El sardónico de A. Rodríguez a veces se pasa de listo. Con abuso tipográfico se cachondea de mí porque estampé el adjetivo irresuelto. Su comentario en latín macarrónico es: "Parturit mos Amandianus; nascetur ridículus 'irresuelto'. El horrísono verbo irresolver no existe". Es claro que don A. saca a colación la famosa frase de Horacio sobre el ratón que parieron los montes. Don A. se apoya en el DRAE. Pero si hubiera consultado el más completo Diccionario del español actual, de Manuel Seco y colaboradores, habría visto esto: "Irresuelto. No resuelto o no solucionado". Que es lo que yo quería decir. Poco tardará el DRAE en admitir esa útil palabreja. El vocabulario del DRAE es el que han empleado los autores de libros en español; ni siquiera recoge el idioma que se vierte en artículos. Es un criterio conservador y necesario, pero no es suficiente.
En cambio, acierta A. Rodríguez al señalar la frase del ministro Margallo: "Si croa como un pato, es un pato". Y añade nuestro crítico mordaz: "Si confunde la rana con un pato, es un ministril". En efecto, los patos graznan, las ranas croan, los pájaros pían, los elefantes barritan y los burros rebuznan.
Tengo por costumbre enviar el original de algunos de mis escritos a los amigos para que se deleiten y me corrijan. Parece que les agrada la atención, pero normalmente no se atreven a enmendarme nada y menos a sugerir cambios. La reacción normal es algo así como "muy bueno lo tuyo" o "muy divertido". Está bien y agradezco la complacencia de mis amigos, pero compruebo la resistencia a corregir las faltas de un texto. A veces incluso me piden perdón por advertir algunos errorcillos. Esas y otras correcciones son bienvenidas porque siempre mejoran el texto, pero insisto en que son raras. Se cumple aquí la norma de la resistencia de los españoles a esa función tan necesaria de corregir errores. Puede que la asociemos a la disciplina tradicional de las escuelas o quizá intervenga esa resistencia que digo de los españoles a hacer el ridículo. Nos importa mucho la forma, el quedar bien, el qué dirán. España y yo somos así, señora.

IX Seminario Internacional de Lengua y Periodismo

¿Hacia dónde llevan al español internet y las redes sociales?

 | 
AGENCIA EFE

¿Desaparecerán los signos de apertura en interrogaciones y exclamaciones? ¿Seguiremos usando teclados o nos limitaremos a dictar a máquinas cada vez más sofisticadas? ¿Usaremos abreviaciones y emoticonos en los textos más formales? ¿Hacia dónde llevan al español internet y las redes sociales?


Esas son algunas de las preguntas que tratarán de responder la próxima semana lingüistas, periodistas y expertos en redes sociales y tratamiento automático del lenguaje en el IX Seminario Internacional de Lengua y Periodismo que organizan la Fundéu BBVA y la Fundación San Millán de la Cogolla y que inaugurará la princesa Letizia el miércoles 28 en esa localidad riojana.
La comunicación por medios electrónicos (webs, correo electrónico, sms, redes sociales…) lleva usándose de manera rutinaria apenas 20 años, «lo que en la historia del lenguaje equivale a un parpadeo» como señala el lingüista David Crystal en un artículo («Internet y los cambios en el lenguaje»), recientemente publicado como parte del libro «Cambio. 19 ensayos clave acerca de cómo internet está cambiado nuestras vidas».
En ese estudio, que sirve como punto de partida de las reflexiones que se llevarán a cabo en el seminario de San Millán, Crystal señala que, pese a lo reciente del fenómeno, ese nuevo entorno ya plantea algunas novedades en nuestro modo de usar en lenguaje.
Una de ellas es la progresiva desaparición de las fronteras entre dos mundos hasta ahora claramente separados: los del lenguaje oral y el escrito. Algunos especialistas creen, por ejemplo, que en pocas décadas dejaremos de usar los teclados y nos comunicaremos con las máquinas casi exclusivamente a través de sistemas de dictado y reconocimiento de voz mucho más precisos que los actuales, lo que podría suponer una creciente oralización de lo escrito.
Otros hacen hincapié en que algunas de las nuevas formas de comunicarse «por escrito» como los mensajes de SMS o los wasaps son en realidad lenguaje oral adaptado a ese nuevo medio. «Los mensajes de texto son, a pesar de que utilizan la tosca mecánica de algo que llamamos escritura, habla con los dedos», resume el investigador estadounidense John McWorther.
Otras novedades afectan a la variabilidad de los textos digitales (que pueden modificarse una y otra vez a diferencia de los impresos), los cambios en la autoría (la extensión del anonimato en las redes o la creación colaborativa de los textos de las wikis), el apoyo de hipervínculos, fotos y vídeos, la necesidad de captar la atención de los buscadores de internet…
Cómo afectarán en el futuro -y cómo lo están haciendo ya- todos esos cambios al lenguaje en general y al idioma español en particular es el eje sobre el que girarán las sesiones de trabajo del seminario, en cuya inauguración intervendrán el intelectual mexicano Enrique Krauze y el escritor español Agustín Fernández Mallo.
Al acto inaugural asistirán, además de la princesa de Asturias, el director de la Real Academia Española, José Manuel Blecua; el presidente de la Comunidad de La Rioja, Pedro Sanz, y el de la Agencia Efe, José Antonio Vera.
En la primera de las mesas redondas («Del papel al píxel ¿hablamos el mismo idioma?») varios periodistas explicarán su experiencia en el paso desde la escritura sobre papel a la digital y su influencia sobre su lenguaje y estilo, mientras que en la segunda se hablará de «Periodismo y periodistas en la red».
La tercera de las sesiones servirá para analizar la incidencia en el lenguaje de los sistemas automáticos que ayudan a los profesionales a corregir, traducir y, probablemente muy pronto, a redactar sus informaciones («¿Sueñan los androides con noticia automáticas?»), mientras que en la última los ponentes tratarán de dar respuesta a la pregunta central del seminario: «¿Hacia dónde llevan al español lo nuevos medios?».
Pese a que el seminario está enfocado fundamentalmente hacia el lenguaje, se abordarán otras cuestiones relacionadas con el mundo del periodismo y los nuevos medios y que vienen ocupando el debate profesional en los últimos tiempos: la redefinición del papel del periodista y de los medios en un mundo interconectado y que parece no necesitarles como antes para obtener información, y el modo de impedir que las redes sociales se conviertan en una herramienta para quienes alientan el odio.
El Seminario Internacional de Lengua y Periodismo es fruto de la colaboración entre la Fundación San Millán de la Cogolla y a Fundación del Español Urgente, impulsada por la Agencia Efe, patrocinada por el BBVA y asesorada por la Real Academia Española, y cumple este año su novena edición.  El lenguaje políticamente correcto, el de la prensa deportiva y el de a crisis fuero algunos de los temas tratados en los años anteriores.

ELECCIONES AL PARLAMENTO EUROPEO


elecciones europeas, claves de redacción


Con motivo de las elecciones al Parlamento Europeo, que se celebran a partir de mañana en los países miembros de la UE, se ofrecen una serie de consejos sobre términos que pueden presentar dudas en la redacción de noticias sobre este asunto.
1. Parlamento Europeo es la denominación oficial de la cámara cuyos miembros se deciden en estas elecciones, que son diputados al Parlamento Europeo, parlamentarios europeos o miembros del Parlamento Europeo. También son adecuadas las formas coloquiales Eurocámara yEuroparlamento para la institución y europarlamentarios para sus integrantes.
2. La denominación genérica instituciones europeas, con la que se alude al conjunto formado por el Parlamento Europeo, el Consejo de la Unión, la Comisión Europea, el Tribunal de Justicia y el Tribunal de Cuentas de la UE, se escribe con iniciales minúsculas.
3. La expresión cabeza de lista (como cabeza de serie) es común en cuanto al género; se dice el cabeza de lista si se trata de un hombre y la cabeza de lista si es una mujer.
4. El adjetivo electo se aplica a la persona que ha sido elegida para un cargo del que aún no ha tomado posesión.
5. Para referirse al ‘reconocimiento y cómputo de votos’ en unas elecciones pueden emplearse los términos escrutiniocómputoconteo recuento.
6. Las formas poselectoral y postelectoral (ambas válidas), así como preelectoral, se escriben en una sola palabra.
7. El término favoritismo alude a la preferencia injusta por algo o alguien, por lo que no es adecuado usarlo en el sentido de ‘condición de favorito’ o ‘ventaja’. La expresión favorito a priori es redundante.
8. La expresión los Veintiocho, que se utiliza para referirse al grupo de los Estados que forman la Unión Europea, se escribe con la uve inicial mayúscula.
9. Estados miembros, con e mayúscula y no estados miembros ni Estados Miembros, es la forma apropiada de referirse a los países integrados en la UE.
10. Coaligarse o coligarse (no coalicionarse) son los verbos que expresan la unión o confederación de personas o grupos.
Ver también el especial Palabras de Europa.

LENGUA ESPAÑOLA


Más curiosidades de la lengua española

resueltas por la Academia


            Dada la buena acogida que brindaron Vds. hace unos días al artículo que colgamos sobre algunas pequeñas cuestiones que todos nos hemos preguntado alguna vez sobre el idioma que hablamos, esa lengua universal que es el español, les traigo hoy aquí una nueva entrega, referida esta vez a un tema que a lo mejor ha podido llamar la atención de algunos de Vds., porque se trata de una de esas señas de identidad de nuestra lengua: la llamada “doble negación”.

            Nos dice al respecto la Real Academia:

            “En español existe un esquema particular de negación, que permite combinar el adverbio “no” con la presencia de otros elementos que tienen también sentido negativo. Los adverbios “nunca”, “jamás”, “tampoco”, los indefinidos “nadie”, “nada”, “ninguno”, la locución “en la/mi/tu/su vida” y los grupos que contienen la palabra “ni” aparecen siempre en oraciones de sentido negativo. Si estos elementos van antepuestos al verbo, este no va acompañado del adverbio de negación “no”: “Nunca voy al teatro”; “el tampoco está de acuerdo”; “jamás lo haré”; “nadie lo sabe”; “nada de lo que dice tiene sentido”; “ninguno de ellos es actor”; “en su vida lo conseguirá”; “ni su padre lo perdonaría”. Pero si van pospuestos al verbo, este debe ir necesariamente precedido del adverbio no: “no voy nunca al teatro”; “él no está de acuerdo tampoco”; “no lo haré jamás”; “no lo sabe nadie”; “no tiene sentido nada de lo que dice”; “no es actor ninguno de ellos”; “no lo conseguirá en su vida”; “no lo perdonaría ni su padre”. La concurrencia de esas dos “negaciones” no anula el sentido negativo del enunciado, sino que lo refuerza”.

            Por cierto, que todas las comillas del texto las he puesto yo. Prueben a leerlo sin comillas y verán que “ninguno de Vds. lo va a tener fácil”, o, en otras palabras, “no lo va a tener fácil ninguno de Vds.”. A lo mejor resulta que hasta hay que darles un coscorrón a nuestros sapientes académicos, aunque no seré yo el que lo haga vaya a ser que alguna de las reglas sobre las que sesudamente elucubran se refiera precisamente a las comillas en un texto como el que nos ocupa.

            Si sí como si no, no me resisto a terminar sin contarles una anécdota que viene bien a cuento cuando de esta doble negación hablamos. Una anécdota con la que, además,  se demostrará que esta complejidad del español no redunda siempre en un refuerzo del significado, como sostiene el texto de la Academia, sino que a veces lo atenúa y hasta casi lo anula.

            Hace casi un siglo ya, mi abuelo fue comisionado por el Ministerio de Asuntos Exteriores para cumplimentar en la estación del tren ni más ni menos que al Dictador Primo de Rivera, el cual, sin embargo, había dado instrucciones claras de que no acudiera nadie a recogerle (exactamente igual que ahora ¿verdad? ¿Se ha topado alguien alguna vez con la escolta del Rey o del Presidente del Gobierno?).

            Cuando Primo de Rivera vio que mi abuelo, entonces un joven muchacho, se le acercaba, imagino que todo lo afable  y servicial que la ocasión requería, le espetó en tono agresivo:

            - ¿Pero no dije bien claro que no viniera nadie?

            A lo que mi ingenioso abuelo respondió:

            - Yo no soy nadie, Señor.

            Una respuesta sutil y al tiempo irreprochable, que precisamente perdió parte de su fuerza, su intencionalidad y su doble sentido a causa de la doble negación que acabamos de comentar. Sólo a modo de ejemplo, en inglés, donde dicha doble negación no existe, habría sonado, literalmente traducido a nuestra lengua, más o menos así:

            - ¿Pero no dije claramente que viniera nadie?

            A lo que mi abuelo habría respondido:

            - [Precisamente] yo soy “nadie”.

            ¿A que tiene mucha más fuerza?

LA ESQUINA DEL IDIOMA

Piedad Villavicencio Bellolio





El plural de gay es gais, no gays
La palabra gay se originó del inglés que tiene su misma forma. Puede ser adjetivo o sustantivo. En el primer caso, significa ‘homosexual’ o ‘relativo a los homosexuales’; y en el segundo caso se usa con el sentido de ‘hombre homosexual’.
PRONUNCIACIÓN
En algunos países hispanohablantes está muy difundida la pronunciación inglesa [géi], pero en el idioma español se sugiere la articulación [gái] para que esta guarde consonancia con la escritura (gay).
PLURAL
La palabra gay está incorporada a nuestro léxico, por lo tanto, debe cumplir con las normas de la lengua española.
Se escribe con letra redonda y al formar el plural no se recomienda la grafía gays, pues las reglas del idioma castellano indican que aquellos sustantivos y adjetivos que se han incorporado recientemente al léxico y que terminan en -y precedidos de una vocal abierta forman el plural con -is (la -y cambia a -i porque tiene carácter vocálico). Ejemplos: gay, pl. gais; espray, pl. espráis.
¿Es correcta la frase «tengo entendido»?
No hay de qué preocuparse pues esa construcción es válida. El infinitivo tenerfunciona como auxiliar en combinación con el participio de un verbo transitivo. De esta manera, son correctas las formas «tengo entendido», «tengo oído», «tengo aprendido» y otras similares.
En todas esas frases el verbo tener imprime énfasis, y la idea se transmite en función del significado del participio. Por ejemplo, «según tengo entendido» equivale a «según he entendido o según entiendo»; «según tengo oído» no denota que se tiene activado el sentido que permite oír o que se tiene orejas, sino que indica que la persona en cuestión «ha oído» el asunto de que se trata; «según tengo aprendido» equivale a «según he aprendido».
Tener + participio también suele transmitir la idea de insistencia o repetición, así: «Le tengo recomendado que no hable con desconocidos» = ‘Le he recomendado varias veces...’.
Cuando la secuencia de tener + participio se construye con un complemento directo (CD), el participio debe concordar en género y número con el CD: «Todas las lecciones las tiene aprendidas». «Los consejos los tiene interiorizados». En estas construcciones, no es correcto que el participio quede fijo en género masculino y número singular: «Juan cree tener asegurado las contrataciones».
FUENTES:
Diccionario de la lengua española (2001), Diccionario panhispánico de dudas(2005) y Ortografía de la lengua española (2010), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Agencia EFEFundéu - BBVA
FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Media Luna 


Roja con 


mayúscula, 


pero media 


luna islámica con 


minúscula

Recomendación urgente del día
La Media Luna Roja es una institución internacional dedicada a promover la ayuda humanitaria y sanitaria, por lo que es aconsejable que sus iniciales se escriban en mayúscula; en cambio, la expresión media lunacuando alude al símbolo que se relaciona generalmente con los países musulmanes, es un nombre común y lo adecuado es escribirlo con minúscula. 
En ocasiones, las noticias incluyen frases como «Atacan a la media luna roja en Siria» o «La Media Luna convivió durante mucho tiempo con otros símbolos».
La Ortografía establece que los nombres de instituciones  son nombres propios, de manera que lo apropiado es escribir sus iniciales con mayúscula, mientras que para los nombres que designan conceptos y entes del ámbito religioso se aconseja el uso de la minúscula inicial.
Así, habría sido preferible escribir los ejemplos anteriores de la siguiente manera: «Atacan a la Media Luna Roja en Siria» y «La media luna convivió durante mucho tiempo con otros símbolos», pues el primero se refiere a la organización y el segundo al símbolo.
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