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quinta-feira, 13 de março de 2014

WhatsApp (Guasá para los amigos)






Proponemos a nuestros jóvenes emprendedores que hagan del WhatsApp ("guasá" en español) una aplicación heroica y la pongan al servicio de la recuperación del idioma español y del lastimoso estado en el que las últimas generaciones lo han dejado postrado.

por Frido Carrascosa http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=4608



¿Qué pasaría -nos preguntamos- si la Real Academia Española pudiera y decidiera ordenar y sufragar los gastos necesarios para hacer que la empresa ucraniana del masivo y popular WhatsApp (“guasá” en español) ahora en manos de la norteamericana Facebook, no pudiera usarse de manera alguna sin que cualquier cosa escrita por el usuario de tal aplicación, no estuviera correctamente escrita; es decir, no gozase del visto bueno que la modificación introducida nos diera una vez revisado el texto?

No parece que sea pedir un imposible. Al fin y al cabo sería como lo que ocurre ahora sólo que sin permitir incorrección lingüística alguna. O dicho de otro modo, sería como educar a la población en el uso del idioma español con el simple acicate de usar una aplicación de comunicación telefónica gratuitamente.

Hoy, por tanto, proponemos a nuestros jóvenes emprendedores que hagan del WhatsApp (“guasá” en español) una aplicación heroica y la pongan al servicio de la recuperación del idioma español y del lastimoso estado en el que las últimas generaciones lo han dejado postrado.

Aplicaciones como: Viver, Messenger, Line, Facebook, Twitter y sobre todo WhatsApp- quizá la más popular de todas ellas-, son utilizadas masiva y gratuitamente -con la voz cuando se dispone de conexión inalámbrica a internet, y con el dedito cuando la agilidad va más rápida que el cerebro- con tal suerte que el idioma español agoniza cada día y ve ante si la desaparición de su estructura gramatical sin que los académicos de la lengua cesen en sus sillones, en sus atribuciones ni en sus remuneraciones.

A través de estas aplicaciones, y del uso que la gente les da, puede verse con toda claridad hasta qué punto llega el analfabetismo del usuario y el deterioro escrito del idioma, aún mayor que el hablado, sin que nadie se despeine por ello.

Así, después de esa corrección en el sistema de esas aplicaciones ya no sería posible escribir “xq” en sustitución de “por qué”; ni “tq” en sustitución de “te quiero”, ni el signo “+” en sustitución de “mas o más”; “n” en sustitución de “en”; y la “k” en sustitución de “q”, o la “x” por la “ch”. O no utilizar las mayúsculas en los nombres propios y nada de puntos y comas. Y tampoco nada que tenga que ver con una sintaxis aceptable. Ni sería posible enviar el dibujito de una cara para expresar alegría o sorpresa sino que se verían obligados a expresar esas emociones con oraciones estructuradas y adecuadas.

Pretendemos, es un decir, que esa aplicación gratuita y otras similares, sigan siéndolo en España, pero de tal forma que al usarla sea imposible cometer ni una sola falta de ortografía, abreviatura incorrecta o sintaxis mal estructurada. Nuestro propósito es hacer algo bueno por algo que lo necesita con urgencia cada día más, so pena de terminar teniendo conversaciones a través de gruñidos, toses y suspiros, o trasmitir mensajes onomatopéyicos y con ruidos al raspar con las uñas paredes y objetos.

Otras aplicaciones telefónicas e informáticas similares, utilizadas a diario por usuarios de teléfonos móviles y televisiones “inteligentes”, comprueban cada día que sus gustos y datos personales son sustraídos al descuido o sibilinamente por el propio software de sus aparatos.

Desearíamos que el software del WhatsApp “guasá” obligase a los usuarios a valorar y proteger el idioma que les es propio en vez de contribuir a hacerlo desaparecer de la manera más empobrecida e indigna.

No es poca gente (nos da lo mismo si sólo fuese una persona) la que se pregunta hasta dónde va a llegar, no ya el deterioro, sino la degeneración escrita y hablada del idioma castellano.

Basta con que dos españoles se pongan a “hablar” entre sí en la calle, en Mercadona, o en el bar, para comprobar en el acto, que más que utilizar un idioma de forma comprensible y correcta, éste es subvertido y destrozado con cada palabra, con cada frase, y eso sin que al final se haya dicho nada razonadamente interpretable.

Tanto es así que muchos españoles (y aunque fuese sólo uno) aquellos a quienes no les parece bien contribuir a la pérdida de una gramática brillante -como lo fue en tiempos pasados- se preguntan si no hay autoridad alguna en España que haga algo por cuidar el idioma y protegerlo. Todo parece indicar que, en efecto, no hay autoridad ni institución que lo haga o lo vaya a hacer.

Es más, en tiempos del fatuo presidente Zapatero se llegó incluso a convertir en delito el buen uso del idioma español. En efecto, poner un anuncio de trabajo en el periódico solicitando “operario” supone un delito de apología racista, ya que según la ley, atenta contra el sexo femenino. Las instituciones del gobierno, al parecer, no tienen por qué entender de gramática ni saber que el término “operario” es de género neutro y engloba a los dos sexos.

No revelamos nada nuevo al decir esto ya que otros muchos han denunciado y hablado públicamente del desastre que supone el mero uso de nuestra lengua en boca de españoles, pero siempre, sin que esas denuncias hayan obtenido el menor eco o reconocimiento, ni entre las sencillas gentes del pueblo ni entre las altas instituciones del Estado. De tal manera que es probable que terminemos comunicándonos de la manera arriba señalada, esto es, a través de ruidos, internos y externos, o de gestos y piruetas o Dios sabe qué.

Voces públicas untadas en densa gelatina democrática, argumentan que no se puede obligar a nadie a que conozca su propio idioma ni a que haga un uso correcto de él. Dicen incluso que bienvenido sea el argot (o lo que sea) que usan los jóvenes cuando “escriben” -es un decir- los mensajes en sus teléfonos móviles o en los correos de internet. Ser incapaz de expresar una idea (si se tuviera), al parecer, es señal de riqueza cultural en nuestra moderna sociedad, avanzada y progresista como ella sola.

A nosotros se nos ha ocurrido esta idea una noche de mucho frío, y la damos a conocer, por primera vez aquí y sin que sirva de precedente. Lo hacemos con la intención de resolver, de una vez por todas y de forma eficaz, esta vergonzosa utilización de la lengua castellana que los españoles hacen de su propio idioma cada vez que abren la boca, con las honrosas excepciones de rigor porque haberlas, siempre las hay.

Por otra parte no hacemos más que servirnos de lo que, por suerte y también por desgracia, todo el mundo utiliza hoy, el teléfono móvil.

Las compañías telefónicas luchan entre ellas para llevar a su corral el mayor número de clientes posible, y al hacerlo ofrecen tal suerte de combinaciones que es necesario ser un completo idiota para no caer en la cuenta de que, de un modo u otro, todas ofrecen lo mismo; esto es, un servicio caro y pobre en prestaciones pero en apariencia avanzadísimo que en modo alguno resulta ventajoso para el bolsillo común, pero que es masivamente adoptado a pesar de ello. Quizá tanto o más que en su día lo fue el aparato de la televisión, rey incontestable hoy en todas las casas del mundo. Ya sabemos, por cierto, a lo que nos ha conducido tal estirpe.

Con el teléfono móvil, mucho más reducido en tamaño, esta pasando lo mismo. Se trata de un artilugio que todo el mundo lleva en el bolsillo a todas horas y en todo lugar a modo de fetiche. Hay en él, de entre todas las aplicaciones utilizables gratuitamente, un grupo de ellas que gozan de aceptación universal y que con un pequeño retoque de sus diseñadores informáticos, acabaría de la noche a la mañana con el analfabetismo y mal uso de la lengua castellana.

No censuraríamos en absoluto que la Real Academia Española y el Instituto Cervantes subvencionaran económicamente a los programadores de esas aplicaciones en España para que modifiquen su utilización de tal manera que resulte del todo imposible escribir mal ni una sola palabra o expresión.

La propuesta no es en absoluto difícil de realizar ya que con unos simples cambios en el programa codificado de esas aplicaciones el usuario se vería obligado a escribir correctamente cada palabra si quiere seguir aprovechando la gratuidad relativa de tales formas de comunicación telefónica.

No sólo sería imposible cometer esos atropellos lingüísticos sino que tampoco sería admitida en la pantalla palabra alguna con falta de ortografía ni frase escrita de forma incorrecta. Las nuevas aplicaciones llevarían incorporado un diccionario de sinónimos y antónimos y en ningún caso llegaría un mensaje a su destinatario sin haber sido escrito enteramente de forma correcta.

Lograr eso es perfectamente posible desde el punto de vista técnico. Y teléfonos móviles tiene todo el mundo. De modo que no se tardaría demasiado en conseguir que la población, en su totalidad o buena parte de ella, se familiarizase con su idioma del modo en que nunca debió dejar de hacerlo.

Existe el riesgo, eso sí, de que,a lo mejor, con el cabreo que cogería la gente por tan intolerable exigencia, hicieran una revolución instantánea y directa en un periquete.

LENGUAJE RENOVADO





El vocabulario de internet
Javier Atienza http://www.elsemanaldigital.com/articulo.asp?idarticulo=134229

Las nuevas tecnologías nos han traído muchas palabras que se han tenido que inventar, una nueva jerga que se está implantando rápidamente y que puede hacer de nosotros unos analfabetos.



Si alguien le dice que está haciendo egosurfing por la web 2.0 se ha encontrado con frikis muy geeks, probablemente no entienda nada, ponga cara de poker y le siga a conversación a ver por donde sale su interlocutor, que acaba de utilizar cuatro palabras de la nueva terminología que internet nos ha traído. Traducido, lo que le acaban de decir es que buscando su propio nombre por internet ha encontrado a amantes de los últimos avances en tecnología muy extravagantes.

Cuando ya estábamos familiarizados con palabras como web, blog o hacker, nos empiezan a ser conocidas otras como elearning, las aplicaciones orientadas a la educación a distancia, o una wiki, una página web realizada de forma colaborativa, gracias a la www.wikipedia.com o el famoso caso Wikileaks, nacen otras como selfie, que son las fotografías que se hace uno mismo para subirlas a internet y compartirlas en las redes sociales.

El egosurfing consiste en buscarse uno mismo en Google y ver que encuentra el buscador de nosotros, una cuestión que no supone ningún esfuerzo para todos aquellos que son nativos digitales, es decir, que han crecido al calor de las nuevas tecnologías. Probablemente, muchos de estos jóvenes serán gamers, o unos apasionado de los video juegos, y otros tantos pueden llegar a convertirse en auténticos geeks de la tecnología, que son esas personas fascinadas por lo último en ordenadores, tabletas, tecnología y todo tipo de aparatos que tengan que ver con este mundo. Esto último, llevado al extremo, los convertirá en extravagantes, estrafalarios y fanáticos, es decir en frikis. O en el peor de los casos en adictos o ciberadictos

En la actualidad se empieza a hablar de la marca personal 2.0, del valor que tiene nuestra presencia y posicionamiento en internet, especialmente valioso en el caso de profesionales que viven de su reputación online. El desarrollo del correo electrónico y de la comunicación por las redes sociales ha creado la nettiquetta: serie de convenciones sobre los buenos hábitos en grupos de noticias, foros de internet, uso del correo electrónico y comportamiento en las redes sociales.



Formalización reglada

Las posibilidades de crear y compartir libremente por medio de la red han traído las licencias creative commons, que ofrecen al autor de una obra una forma simple y estandarizada de otorgar permiso al público cambiando fácilmente los términos y condiciones de derechos de autor de su obra de “todos los derechos reservados” a “algunos derechos reservados”.

En el terreno audiovisual, ahora podemos disfrutar de los podcast que nos facilitan los medios de comunicación de casi todos sus contenidos, que consiste en la distribución de archivos multimedia mediante un sistema de redifusión para que el usuario lo escuche cuando quiera, o del visionado de contenidos audiovisuales por medio de streaming, una tecnología para la visualización y la audición de un archivo mientras se está descargando, y que ha permitido la emisión por internet de eventos que antes no se podía por su alto coste de realización, como por ejemplo, retransmitir un congreso o cualquier otro evento público.

Un listado muy completo de toda esta nomenclatura, cada vez más extensa, se puede encontrar en El diccionario de Internet para torpes, que aunque su título puede llevar a engaño, es una obra muy completa en contenido y rigurosa.

Por su parte, la Real Academia de la Lengua ha sabido adaptarse rápidamente al cambio radical que el español está sufriendo con el uso de internet y dispone de varios medios sociales para consultar dudas. El más utilizado es su cuenta de Twitter @RAEinforma que tiene más de 400.000 seguidores, además de página en Facebook y canal en Youtube. Desde 2005, la Fundación del Español Urgente, Fundéu BBVA, impulsa también el buen uso del español en los medios de comunicación, y en 2012 la RAE presentó el manual: Escribir en Internet. Guía para los nuevos medios y las redes sociales.

MARTINA BASTOS ANDREU















La española Martina Bastos Andreu, Premio Don Quijote de Periodismo
13/03/2014 | AGENCIA EFE


La periodista española Martina Bastos Andreu ha sido galardonada con el Premio Don Quijote de Periodismo por su trabajo La lluvia es una cosa que sucede en el pasado, publicado en la revista peruana Etiqueta Negra en febrero del 2013.


El trabajo de Bastos Andreu desgrana la relación de los gallegos con la lluvia y refleja su influencia en la salud, la literatura, el idioma, el carácter y hasta las investigaciones criminales en la región española de Galicia.

Este reportaje estuvo inspirado por la anécdota personal de la autora, cuyos padres se conocieron compartiendo un paraguas bajo un aguacero en esta región del noroeste de España.

El jurado ha querido premiar «el estilo literario, aplicado con un enfoque original, y la belleza de la descripción, que traslada al lector la influencia del clima y la lluvia sobre el carácter, las costumbres y la forma de vida de una comunidad como Galicia».

Bastos, nacida en Galicia en 1980, es una periodista freelance que ha publicado trabajos en medios como Etiqueta Negra (Perú), Fronterad (España), Letras Libres (México y España) o Popoli (Italia).

El Premio Don Quijote de Periodismo, patrocinado por la empresa pública española TRAGSA, está dotado con 9.000 euros (unos 12.500 dólares) y una escultura conmemorativa y es otorgado por el mismo jurado que concede los Premios Internacionales de Periodismo Rey de España.

Además, el jurado del Premio Don Quijote concedió también una mención honorífica al mexicano Jesús Peña Sánchez por su trabajo Confesiones de un tatuador, publicado en el suplemento Semanario del diario Vanguardia de México el 11 de marzo del 2013.

El jurado reconoció «la manera original de relatar un hecho relacionado con la actualidad del país en un lenguaje llano y con un estilo que se acerca al de la narración breve más que al del reportaje».

El trabajo de Peña cuenta la experiencia de un tatuador cuyos servicios son requeridos por un capo del narcotráfico y en el camino a la mansión del cliente repasa las anécdotas de su vida como tatuador, los personajes famosos que acudieron a él y los más de 56.000 cuerpos en los que a lo largo de doce años dejó su impronta.

LA LENGUA VIVA






Expresiones militares
Amando de Miguel en Libertad Digital - España




Pedro Manuel Araúz me envía una curiosa lista de expresiones de la jerga militar que se han incorporado a la lengua coloquial. Selecciono algunas:

"Con cajas destempladas" (= tambores no ajustados, sonidos lúgubres).
"Vete a la porra" (= el lugar de castigo en el cuartel).
"Vete al carajo" (= la cofa en un mástil de un buque como lugar de castigo).
"A mí, plin" (= referencia al general Prim para sustituir a Isabel II).
"Estar baqueteado" (= castigo con golpes de las baquetas o varillas de los fusiles).
"De tiros largos" (= las correas que sujetan el sable a la cintura de un oficial).
"Meterse en camisa de once varas" (= lienzo de la muralla con una altura respetable). (Añado otra interpretación: la camisa amplia que se utilizaba en la ceremonia de adopción).
"Se le ve el plumero" (= penacho de plumas del morrión que llevaba la Milicia Nacional a partir de 1820).
"Perder los estribos" (= el control sobre el caballo).
"Ser un viva la Virgen" (= el grito que daba la guardia en los buques de guerra).
"Poner una pica en Flandes" (= dificultad de llegar hasta Flandes por el camino español).
"Dejar en la estacada" (= en el palenque o campo de torneo donde quedaba malherido el derrotado).
"Tener un ojo a la funerala" (= ojo contuso apuntando al suelo, como los fusiles en una ceremonia de duelo).
"Apaga y vámonos" (orden del cura castrense para concluir la misa de forma expedita).
"De punta en blanco" (= disposición de los caballeros medievales con las armas desenvainadas).
"Esto es un bicoca" (= por la batalla de Bicoca contra los franceses en 1522, ganada sin esfuerzo).
"A mansalva" (= disparo del artillero desde un lugar seguro, "a mano salva").
"Pasarlas canutas" (= el canuto o estuche donde se contenía la licencia del soldado sin muchos recursos para reemprender la vida civil).
"Oído al parche" (= atentos al sonido del parche o piel del tambor para alguna orden). (Añado que quizá sea también una corrupción del parte).
"Ojo avizor" (= galicismo por aviseur, el vigilante o centinela).
Aquí hemos comentado ya lo de "meterse en un jardín" (= por la voz jardín, que en los buques es la letrina que se halla en la popa). En mi libro Hablando pronto y mal me extiendo sobre la riqueza de las metáforas militares que se han introducido en el habla cotidiana. Véase esta lista: Ofensiva, vanguardia, estar en el punto de mira, estrategia, táctica, logística, cuartel general, estado mayor, cuarteles de invierno, búnker, cabeza de puente, movilización, banderín de enganche, bala en la recámara, munición, lucha armada, comando, campaña, cese de hostilidades, tregua, francotirador, ataque, objetivo, ir con el paso cambiado, quemar el último cartucho, cuatro y el cabo, hoja de ruta, aviso a navegantes, estar en el mismo barco, que cada palo aguante su vela. Hay muchas más, sobre todo de carácter náutico. Una frase celebérrima de tono militar es la que soltó Romanones cuando le dijeron que no le habían votado para entrar en la Real Academia Española: "¡Joder, qué tropa!".

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE








Fórmula 1: extranjerismos innecesarios



Recomendación urgente del día
Con motivo del comienzo del Campeonato del Mundo de Fórmula 1 en Melbourne (no Melburne), se proponen alternativas en español para algunos extranjerismos que se emplean a menudo en las informaciones:

Los slicks son los neumáticos lisos, pensados para rodar sobre un pavimento seco.
Los full wet son los neumáticos de lluvia, adecuados para lluvia extrema por tener dibujo en la banda de rodadura.
La pole position es la primera posición de la parrilla de salida.
La warm up lap no es otra cosa que la vuelta de calentamiento.
El pit lane se conoce en español como calle de garajes o calle de boxes.
La pared o muro que separa la calle de garajes de la pista, el pit wall, es el muro de boxes.
El grip es la adherencia o agarre del coche al asfalto.
La expresión set-up equivale a reglajes configuración o puesta a punto.
El feeling es la sensación de los pilotos sobre el coche cuando realizan la puesta a punto.
El safety car es el coche de seguridad.
Pare y siga y parada de penalización son las alternativas en español a la voz inglesa stop and go, una sanción que consiste en que el piloto debe ir a su garaje, parar diez segundos y luego continuar la carrera.
Drive-through penalty puede sustituirse por pase y siga; en este caso, el piloto está obligado a pasar por la calle de garajes sin pararse.
Además, se recuerda que las formas Fórmula 1 y Fórmula Uno son correctas e igualmente aceptables para referirse a la competición automovilística.
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