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quinta-feira, 9 de janeiro de 2014

LA LENGUA VIVA






La comunicación icónica
Amando de Miguel en Libertad Digital - España



Hablábamos aquí (es decir, escribíamos y leíamos) de la comunicación no verbal. En muchos casos no era solo gestos sino imágenes, como las de las películas, la televisión o la fotografía. En esos casos entramos en el reino de lo icónico, que es el más típico de nuestra época. Solo los ciegos se ven privados de esa forma de comunicación, pero, como compensación, desarrollan nuevas capacidades para percibir significados en los sonidos. Por lo mismo, los sordos totales perciben detalles insospechados en los gestos de las personas. Ellos mismos emplean un lenguaje de gestos para comunicarse. Debe de ser tristísimo ser sordo y ciego a la vez.

Ignacio de Despujol se pregunta por qué los futbolistas se besan cuando meten un gol. Es evidente que lo hacen porque saben que la televisión les está enfocando. No solo se besan, sino que se abrazan y se tocan apasionadamente. Es decir, sobreactúan. Hay que mantener la emoción. Añado que, en cambio, los jugadores de baloncesto no suelen ser tan expresivos cuando encestan. Quizá sea porque el baloncesto hay más puntos que goles en el fútbol. En el resto de los deportes los que ganan o llegan a la meta no manifiestan esos extremos alegría. Uno relativamente reciente es el de agitar una botella de champán abierta y derramar su contenido sobre el público que asiste a la entronización de un ganador. Habrá que suponer que ese champán es de pega.

José Cuevas nos proporciona algunos datos sobre la comunicación no verbal o icónica. Sintetizo su largo documento con algunos comentarios míos sobre la marcha:

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1. El gallo de las veletas lo introdujo un papa en el siglo IX como rememoración de la triple negativa de San Pedro a reconocer a Jesús "antes de que canta el gallo tres veces". Añado que en la Biblia hebrea se dice que el gallo es muy sabio, pues sabe distinguir muy bien el día de la noche. Esa distinción era fundamental para muchos ritos judíos.

2. El verbo testificar o atestiguar se origina en la costumbre de los tribunales romanos de jurar por los testículos. Añado que, en efecto, testis en latín era el testigo. Por tanto, el testículum era el pequeño testigo. ¿De qué?, de la virilidad.

3. El símbolo de la ciudad de Pompeya era un pene con alas. No se me alcanza qué pudiera significar.

4. El saludo militar de llevarse la mano a la sien se deriva del acto de levantar la celada del casco. De esa forma los caballeros con armadura se daban a conocer a sus superiores. En nuestros días indica la disposición de "a sus órdenes". En España no se emplea ese saludo cuando la cabeza va descubierta.

En las películas vemos con envidia los españoles que en otros países se hace el gesto de poner la mano a la altura del corazón para indicar respeto a la bandera o al himno. En España no sabemos qué hacer en esa ocasión. La norma de mantenerse en posición de firmes se sigue por muy pocas personas, fuera de los uniformados. Es de lamentar el rito que han inventado los futbolistas cuando oyen (y no parece que escuchen) el himno nacional español: se enlazan con los brazos por el cuello. No parece muy respetuoso. Claro es que en España hay gente que silba despreciativamente cuando oye el himno nacional. No creo que esa situación pueda darse en otros países.

Contacte con Amando de Miguel

¡Muy buen día, su señoría!








http://www.mdzol.com/nota/510435/

Las canciones infantiles que cantábamos en la niñez tenían el valor y el encanto de las tradiciones que llegaban, de boca en boca, de una generación a la otra. Las aprendíamos de nuestras madres, abuelas y maestras y las repetíamos, una y otra vez, sin pensar en el origen o en la antigüedad de lo que cantábamos. Así, había una que rezaba: “¡Muy buen día, su señoría!, mantantirulirulá…!”. La memoria las atesoraba y transmitía, sin pensar, como en este caso, que encerraba modos de expresión propios del pueblo. Así, la fórmula con que comienza esta canción es un saludo: Muy buen día. Podría haber sido también Buen día. Y entonces, surge la pregunta: ¿”buen día” o “buenos días”? En primer lugar, debemos aclarar que, para un hispanohablante, la jornada se divide, a la hora de saludar, en tres grandes partes: “el día”, que equivale a la mañana, desde el alba hasta el mediodía; “la tarde”, desde el almuerzo hasta la caída del sol o el cese de la luz, y “la noche”, desde la llegada de la oscuridad hasta un nuevo amanecer. Para el segundo momento del día y para el tercero, la fórmula de saludo no incluye la alternativa de singular: “¡Buenas tardes!” y “¡Buenas noches!”, a diferencia de lo que ocurre en otros idiomas en que esos saludos son en singular: Buona sera, buona notte, bonsoir, bonne nuit, serán en italiano y francés, respectivamente, esas salutaciones. ¿Por qué en plural? Hay quienes atribuyen el uso en plural a la influencia de la liturgia que, en cuanto a las horas, siempre las enuncia pluralizadas: “laudes”, “vísperas”, “completas”.

Si nos referimos específicamente al saludo matinal, nos encontramos con la solución brindada por las Academias que, en la actualidad, no dan como correcta una norma única sino que recogen los usos que se dan en todo el mundo, con criterio panhispánico. Así, los diferentes diccionarios académicos dan cuenta de la fórmula “buenos días”, con el significado de saludo que se da por la mañana; la misma aparece recogida en el Diccionario de uso del español de América y España (2003).

Su variante “buen día”, con el mismo significado, es usada es diversos países de Hispanoamérica según el Diccionario de Americanismos (2010): Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Panamá, República Dominicana, Perú, Bolivia, Chile, Paraguay, Argentina, Uruguay.

Si dejamos de lado el saludo, pero seguimos pensando en los diferentes momentos del día, nos encontramos con los términos ‘mediodía’ y ‘medianoche’. Veamos cada uno: el ‘mediodía’, nos dice el diccionario, es el “momento en que está el Sol en el punto más alto de su elevación sobre el horizonte” y “doce de la mañana”; también significa “momento situado en las horas centrales del día”: Prefiero trabajar desde muy temprano hasta mediodía. Hace una pausa al mediodía para salir a almorzar. Su plural es “mediodías”: Todos los mediodías, me hago una escapada a la casa de mis padres. Precedido de la preposición a, puede usarse con artículo o sin él: a mediodía, al mediodía. Esta voz es también sinónima de Sur y, en ese caso, se escribe con mayúscula en los mismos casos que los puntos cardinales: Son países del Mediodía.

Con cualquiera de estos sentidos, se escribe siempre en una palabra. No debe confundirse este sustantivo con la combinación ocasional del adjetivo medio y el sustantivo día: Me llevó medio día localizar a ese encuadernador.

Veamos qué ocurre con el sustantivo ‘medianoche’; nos dice el Panhispánico: “Doce de la noche”. Con este sentido, se aconseja su escritura en una sola palabra, aunque también se admite la grafía en dos palabras “media noche”: La votación se prolongó hasta la media noche del domingo. El plural, según escribamos una o dos palabras, será, respectivamente, ‘medianoches’ y ‘medias noches’: Casi todas las medianoches de sábado llegaba al destacamento. Me llama todas las medias noches. Se escribe siempre en dos palabras en la locución ‘a media noche’ (en medio de la noche): El otro día me desperté a media noche. No debe confundirse este sustantivo con la combinación ocasional del adjetivo ‘media’ y el sustantivo ‘noche’: Estuvo media noche llorando de dolor.

Lo curioso es el uso de ‘medianoche’ para nombrar un bollo pequeño para bocadillos’: Debería haber pedido una medianoche, ese sándwich habanero. Su plural es ‘medianoches’. Aunque se aconseja su escritura en una sola palabra, también es admisible la grafía ‘media noche’, con su plural ‘medias noches’: Con una cucharita de café se rellenan las medias noches.

¿Y cómo hacer alusión a algún suceso que ha tenido lugar recientemente? ¿Debo usar ‘el otro día’ o ‘los otros días’? Se considera no correcta la forma pluralizada, que se escucha en nuestro país y en algunas zonas del Caribe; por consiguiente, diremos: El otro día tuvo lugar ese encuentro largamente esperado.

Finalmente, ¿de dónde proviene el término ‘hoy’? El origen del vocablo es latino y se da la evolución de dos términos a uno solo: hoc die significaba “en este día”. Sin embargo, el hablante común no tiene conciencia etimológica y, muchas veces, necesita enfatizar que se trata del momento en que está viviendo y actuando y no de otro. Entonces surgen las locuciones ‘hoy día’ y ‘hoy en día’, que significan lo mismo: “en este momento”, “en la actualidad”, “en estos tiempos”; aunque las Academias prefieren ‘hoy en día’, no excluyen la forma del lenguaje coloquial de algunas zonas ‘hoy día’, con el sentido de "hoy" (el día en el que estamos o la época en que vivimos): Hoy en día se ha valorado el uso del lunfardo. Hoy día jurarán las nuevas autoridades, en horas de la tarde.

Nené Ramallo

De nuestra lengua: El español nuestro (II)






09/01/2014 | MARÍA LUISA GARCÍA MORENO ( LA CALLE, CUBA, SEPTIEMBRE-DICIEMBRE, 2013)
El pintoresquismo en el habla del cubano se refleja de modo muy especial en la fraseología popular, es decir, en frases que se convierten en reflejo de una situación, de un momento… Algunas de ellas permanecen por más tiempo en el lenguaje y otras desaparecen con prontitud —recuerdo el caso de «Completo Camagüey», que en determinada época se aplicaba en cualquier circunstancia y muy poco después dejó de escucharse—.

Muchas veces surgen de algún programa televisivo o radial, se convierten en la identificación de un personaje, generalmente cómico —como el «¿Y dónde quedo yo?» de Aurorita Basnuevo— o provienen de alguna pieza de la música popular de moda —lo cual resulta tema para otro comentario—. En fin, su procedencia puede ser muy diversa; pero su simpatía y cubanidad resultan invariables.

Voy a mencionar algunas de esas frases, que, probablemente, los más jóvenes desconocen; pero que hicieron época en otros tiempos y, de seguro, algún abuelo repite todavía.

Por ejemplo, durante la República, cuando se quería caracterizar a un personaje de esos que parecen extraordinarios si se les juzga solo por lo que dicen, lo cual casi nunca se concretaba en los hechos, se decía «buche y pluma na’ma». Y si se deseaba expresar que algo era especialmente malo se le definía como «retama de guayacol»; para describir a alguien con gran afición o dependencia con respecto a la bebida, se empleaba la frase «le chupa el rabo a la jutía»; para referirse a una traición o «embarque», «me hicieron un fu» y para manifestar la intención de castigar o dañar e, incluso, matar a alguien, en serio o en broma, se manifestaba «le parto la siquitrilla».

Para describir al individuo muy flaco se decía que era «un esqueleto rumbero»; al mísero y hambriento, que se «comía un cable»; al muy anciano —u objeto muy antiguo—, «es más viejo que andar a pie» y al vago, «está tirando un majá» o «majaseando».

Expresiones como «te queda pintaíto» para elogiar como le quedaba a alguien una prenda o «sambuyo, suelta lo que no es tuyo» para hacerle saber al interlocutor que se ha reconocido que lleva algo prestado, o incluso hurtado, hicieron época en otros tiempos.

Algunas de esas frases no tenían un sentido muy definido y podían utilizarse en múltiples ocasiones. Es el caso de «le ronca el merequetén» o «a mi plin», posteriormente relacionada con la historia de uno de los personajes de las historietas más queridos por nuestros niños: el capitán Plin.

En esas frases —y en otras muchas, que los lectores que peinan canas recuerdan seguro— se evidencia la idiosincrasia del cubano. El humor criollo, una de nuestras más distintivas características, está presente en nuestro modo de hablar.

Chispitas de Lenguaje

Por Enrique R. Soriano Valencia







Extranjerismos


Los extranjerismos son palabras que proceden de otro idioma y poco a poco van ganando terreno en nuestra lengua. En algunas ocasiones está justificado su uso; en otras no son recomendables.
Actualmente, ningún idioma es «químicamente» puro. Todos han tenido influencia de otros. Por ello, no son censurables; pero sí recomendable tomar en cuenta las normas ortográficas para acercarlas lo más posible a las características propias del español.
Los académicos distinguen dos tipos de incorporaciones: crudas y adaptadas. Las primeras son vocablos que se usan en nuestro idioma con la misma grafía (forma de escribir) que en su origen. Tenemos casos como ‘jazz’ («Género de música derivado de ritmos y melodías afronorteamericanos»), procedente del inglés o ‘pizza’ («Especie de torta chata, hecha con harina de trigo amasada, encima de la cual se pone queso, tomate frito y otros ingredientes como anchoas, aceitunas, etc. Se cuece en el horno»), del italiano. Y los adaptados son los que, para respetar el sonido, modificaron su grafía, como ‘mitin’ (del inglés meeting, reunión) o ‘futbol’ (también del inglés foot ball, balón pie o juego de pelota que se juega fundamentalmente con los pies).
No obstante, también hay extranjerismos que se han incorporados crudos gráficamente, pero en algunas partes se pronuncian como se escribe y en otras con la fonética original, iceberg por ejemplo; en España se pronuncia como está escrito, pero en México la fonética es como en el inglés.
Por esta diversidad, conviene considerar las recomendaciones académicas.
Por una parte, evitar los extranjerismos superfluos o innecesarios. Estos se refieren a vocablos de los que existe su equivalente en español, por lo que su uso en el idioma original puede ser confuso para muchas personas. Es el caso de *resetear (del inglés reset). Se usa con mucha regularidad en aparatos electrónicos que bien puede aplicarse ‘reiniciar’. También están muy extendidas voces como consulting (consultoría), back up (respaldo).
Los considerados extranjerismos necesarios o no superfluos son aquellos que no tienen equivalente en español (como tsunami) y que para describir algo, darle presencia en nuestra habla y en la mente, se hace necesario incorporar el vocablo.
En este sentido pueden dejarse con la ortografía original: hardware, aunque deberá resaltarse con cursivas o comillas –indica la norma, siendo preferente las cursivas, pues las comillas podrían interpretarse como ironía, imprecisión o incorrección–. En buena medida ello también se debe a que se ha popularizado tanto el vocablo con su grafía original, que modificarlo podría propiciar una incomunicación (escribirlo como suena, *járguord, por ejemplo).
No obstante, con el propósito de conservar el idioma en su característica original, la que le distingue de otras lenguas, lo preferente será ya sea adaptar la grafía a la pronunciación en el idioma original o conservar la grafía, pero pronunciarlo acorde a la fonética de nuestro alfabeto.
Con esto último se evitaría darle un sonido que no corresponde a determinadas letras. Es el caso de niños con nombres como Jonathan y se les llama Yónatan. En estos casos, la consonante «J» se le atribuye un sonido que en español no le corresponde y que resulta más parecido a la «Y».

sorianovalencia@hotmail.com

COM O TEMPO TE DAS CONTA











Jorge Luís Borges


“Depois dum tempo, você aprende a sutil diferença
entre suster uma mão e acorrentar uma alma.
Você aprende que o amor não significa transar,
e que uma companhia não significa segurança,
e você começa a aprender…

Que os beijos não são contratos e os presentes não são promessas,
e você começa a aceitar suas derrotas com a cabeça alta
e os olhos abertos,
e você aprende a construir todos seus caminhos no hoje,
porque o terreno de amanhã é demasiado inseguro para planos…
e os futuros têm sua forma de cair pela metade.

E você aprende que se é demais
até o calor do sol pode queimar.
Assim que você planta seu próprio jardim e decora sua própria alma,
em lugar de que alguém lhe traga flores.

E você aprende que realmente pode aguentar,
que você é realmente forte,
que você realmente vale,
e você aprende e aprende… e assim cada dia.

Com o tempo aprendes que estar com alguém
porque te oferece um bom futuro,
significa que tarde ou cedo desejarás voltar a teu passado.

Com o tempo compreendes que só quem é capaz
de te amar com teus defeitos e sem pretender-te cambiar pode te brindar toda a felicidade.

Com o tempo aprendes que se estás com uma pessoa
só por acompanhar tua solidão,
irremediavelmente acabarás não desejando voltar a vê-la.

Com o tempo aprendes que os verdadeiros amigos são contados
e quem não luta por eles, tarde ou cedo,
se verá rodeado só de falsas amizades.

Com o tempo aprendes que as palavras ditas em momentos de ira
seguem ferindo durante a vida toda.

Com o tempo aprendes que desculpar qualquer o faz,
porém perdoar é atributo só das almas grandes.

Com o tempo compreendes que se tem ferido a um amigo duramente é muito provável que a amizade nunca seja igual.

Com o tempo te das conta que ainda sendo feliz com teus amigos,
choras por aqueles que deixaste ir.

Com o tempo te das conta de que cada experiência vivida,
com cada pessoa, é única.

Com o tempo te das conta que quem humilha
ou despreza a um ser humano, tarde ou cedo
sofrerá multiplicadas as mesmas humilhações ou desprezos.

Com o tempo aprendes a construir todos teus caminhos no hoje,
porque o sendeiro do amanhã não existe.

Com o tempo compreendes que apressar as coisas e forçá-las a que passem ocasiona que ao final não sejam como esperavas.

Com o tempo te das conta de que em realidade o melhor não era o futuro, senão o momento que estavas vivendo justo nesse instante.

Com o tempo verás que ainda sejas feliz com os que estão a teu lado, terás saudades dos que se marcharam.

Com o tempo aprenderás a perdoar ou pedir perdão,
dizer que amas, dizer que estranhas, dizer que necessitas,
dizer que queres ser amigo, pois ante um tumulo, já não tem sentido.

Porém infortunadamente, só com o tempo…”

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE


búmeran o bumerán, hispanización de boomerang

Recomendación urgente del día


Búmeran o bumerán, y no bumerang, son las adaptaciones recomendadas de la voz inglesa boomerang, tal como indica el Diccionario panhispánico de dudas.

En los medios de comunicación es habitual encontrar tanto la grafía bumerang como el sustantivo inglés boomerang: «Una medida implantada en los años setenta para luchar contra la superpoblación con efecto bumerang» o «Ese boomerang en forma de simposio y desafío soberanista le golpea en la cara rudamente».

Según la Academia, bumerang es una forma híbrida, que no es ni inglesa ni española y «no debe usarse». Por otra parte, la hispanización de boomerang presenta dos acentuaciones válidas: en algunos países de América, como Argentina, Ecuador o México, se pronuncia búmeran; mientras que en España y en otras zonas de América predomina la pronunciación aguda bumerán.

Así pues, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir «Una medida implantada en los años setenta para luchar contra la superpoblación con efecto búmeran» y «Ese bumerán en forma de simposio y desafío soberanista le golpea en la cara rudamente».

El plural de la forma esdrújula es invariable, los búmeran, mientras que el de la forma aguda es regular: los bumeranes.
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