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quinta-feira, 2 de janeiro de 2014

ALGAS






SIN NECESIDAD DE SECARLAS
Convierten algas en petróleo en una hora
Si el proceso fuera suficientemente barato e industrializable, convertiría al petróleo en una energía renovable.
por DANIEL RODRÍGUEZ HERRERA SEGUIR A @ESMULTIVAC
http://www.genifuel.com/


Científicos del Pacific Northwest National Laboratory (PNNL) de Estados Unidos han creado un proceso químico que produce petróleo crudo a partir de algas similar al que tiene lugar en la naturaleza, pero ligeramente acelerado. De hecho, reduce el tiempo necesario de varios millones de años a menos de una hora. Aunque ya se han probado procesos similares, los investigadores creen haberlo mejorado lo suficiente como para hacerlo económicamente viable.

"El coste ha paralizado el combustible basado en algas", asegura Douglas Elliott, que ha dirigido el proyecto de investigación. "Creemos que el proceso que hemos creado ayudará a hacerlo mucho más barato". Una empresa norteamericana de biofuel, Genifuel, ya ha licenciado la tecnología para construir una planta experimental y comprobar su viabilidad.

El sistema funciona como una olla exprés a lo bestia, sometiendo a una pasta verde de algas –similar en consistencia a un puré de guisantes– a 350 grados centígrados y una presión de 204 atmósferas. La principal novedad consiste en que se pueden usar algas que consistan en un 80 o 90 por ciento en agua en lugar de tener que secarlas antes, un proceso muy costoso en energía y dinero. Además, el sistema es continuo, en lugar de funcionar por lotes como anteriores intentos.

El hecho de no secar las algas tiene un plus según explica el propio Elliot: "se puede extraer gas del agua y luego reciclar el agua y los nutrientes que quedan para producir más algas, reduciendo así los costes". Y es que, además del petróleo, el proceso produce agua limpia, gas combustible –que puede usarse directamente o transformarlo en gas natural– y nutrientes esenciales para el crecimiento de las algas como nitrógeno, fósforo y potasio.

De convertirse en un proceso económicamente viable, el petróleo producido sería más neutral en términos de emisiones de dióxido de carbono, ya que las algas al crecer lo capturan de la atmósfera. Además, sería renovable, porque podríamos seguir cultivando algas para producir más petróleo. Pero aunque el proceso se haya mejorado, aún no está claro que sea rentable... como por otra parte sucede con otras energías renovables.

CIENCIA

Las personas son más lógicas al resolver conflictos en una segunda lengua

Un estudio pone de manifiesto que cuando un problema se plantea en una segunda lengua, diferente de la lengua nativa, disminuye la carga emocional que conlleva el conflicto a resolver a la vez que disminuyen también los prejuicios relacionados


Los seres humanos toman decisiones continuamente. En muchas situaciones estas decisiones se ven influidas por procesos intuitivos (automáticos) y por procesos de razonamiento lógico (más controlados).

La contribución de los procesos intuitivos, y los sesgos que estos provocan en la decisión final, depende en cierto modo de la respuesta emocional que provoca el problema. En este contexto, ante un problema a resolver, situaciones en las que se reduce la carga emocional deberían resultar en un impacto más pequeño de la intuición en la decisión final que se toma.

Un estudio en el que han colaborado investigadores del Center for Brain and Cognition (CBC) de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) demuestra que la toma de decisiones se ve afectada por la lengua en que se presentan los diferentes problemas.

Concretamente, cuando los problemas a resolver, desde un punto de vista cognitivo, se presentan en una segunda lengua, distinta de la nativa, las personas parecen guiarse menos por las intuiciones y más por el procesamiento lógico.

Para llegar a estas conclusiones, los científicos han diseñado cuatro experimentos de la economía experimental y han evaluado el comportamiento de 700 personas, cuyos resultados se han publicado en la edición en línea de la revista Cognition. Los participantes en el estudio tenían el castellano como primera lengua y sabían inglés.

Menos emociones en inglés

En cuanto a las principales conclusiones, como ha indicado Albert Costa, primer firmante del trabajo y director del grupo de Speech Production and Bilinguism (SPB) del CBC, "hemos visto que las personas, ante una segunda lengua, se ven menos influidos por sesgos de carácter intuitivo o emocional que cuando se enfrentan a los mismos problemas en su lengua nativa".

Por ejemplo, ha continuado explicando Costa, "sabemos que los humanos tienen una aversión a la pérdida que es un sesgo cognitivo y no está fundamentado lógicamente. Cuando los participantes resuelven tareas que promueven la aversión a la pérdida, o la aversión al riesgo, se ven menos afectados por estos sesgos si se hace en una segunda lengua. Las decisiones tomadas en una segunda lengua parecen ser más racionales y menos intuitivas".

FILOSOFÍA








La Filosofía aprende a vivir como ‘maría’

Profesores y filósofos responden a estas preguntas: ¿a quién se le ocurre relegar el pensamiento en la enseñanza? ¿Qué repercursión tiene esta ausencia en el aprendizaje de la vida?
JUAN CRUZ


Profesores y filósofos responden a estas preguntas: ¿a quién se le ocurre relegar el pensamiento en la enseñanza? ¿Qué repercursión tiene esta ausencia en el aprendizaje de la vida?

Pero ¿a quién se le ocurre quitar la Filosofía de la primaria, de la secundaria, del bachillerato? Al Gobierno. Y, ¿por qué? Además, ¿a quién sirve que el pensamiento se relegue entre las materias que forman parte del aprendizaje de la vida? ¿Cómo han reaccionado los filósofos? ¿Y los que enseñan Filosofía? Pues con estupor, cómo van a reaccionar.

Fuimos con esas preguntas y otras a distintos representantes del primer argumento de la educación: la enseñanza. Respondió así Xavier Serra, profesor de Filosofía y Ética y responsable de Filosofía en el Instituto Salvador Espriu de Girona. ¿Qué supone este desmejoramiento de la Filosofía en la enseñanza?: “En realidad, hay que decir que la Filosofía en sí está en plena forma, que la gente —los ciudadanos reflexivos, sensibles a los valores, conscientes de su responsabilidad...— sigue pensando con profundidad filosófica. Lo que está muy mal es la clase política, que mete su zarpa en la capacidad crítica y la autonomía mental de los ciudadanos permitiendo, sin inmutarse, la telebasura y la pobreza mental en el ámbito público”.

“No es cómoda para los amigos de lo convencional”, dice Ángel Gabilondo
Serra cree que “leyes ideológicas de educación como la que se acaba de aprobar pretenden eliminar —sencillamente, a un plazo no muy largo— un área docente de la enseñanza secundaria y, si pudieran, de la universitaria: la filosofía se enseña al menos desde la Academia de Platón hace 2.500 años, y una generación de personajes pendientes solo de los votos, de los resultados PISA y de moverse para seguir flotando, la pretenden aniquilar”.

Serra constata, con cierto regocijo melancólico, el acuerdo unánime del Parlament de Cataluña a favor de la enseñanza de filosofía y ética “en un currículum básico del alumnado”. “Es una proposición no de ley... Se pide al Gobierno catalán que comunique al Gobierno del Estado el error que está cometiendo en este punto. Pero lo importante no es solo la unanimidad, ni tan solo la claridad, sino la explícita aseveración de dar esa formación a nuestros jóvenes. ¿Quién podría oponerse? Nunca se respetará la dignidad humana, ni la pluralidad de opiniones, ni el deseo noble de buscar el bien común si se niega la filosofía: en eso están de acuerdo el 100% de los representantes electos de Cataluña”.

Países como Francia o Finlandia incluyen esta formación desde la primaria
Y mucha más gente. Por ejemplo, el filósofo Ángel Gabilondo, que fue ministro de Educación en el último Gobierno socialista y que sigue siendo catedrático de Metafísica en la Universidad Autónoma. Él dice: “La filosofía es determinante para impulsar el camino hacia un pensamiento crítico, racional y razonable. Es indispensable conocer no solo la historia de las ideas, también la historia del pensamiento, la generación de determinados conceptos, la visión que procuran, sus efectos y su funcionamiento. Pensar no es una mera actividad mental, comporta todo un modo de hacer y de proceder. Y requiere conocimiento”.

¿Qué supone esta dejadez? Según el filósofo Gabilondo, “la filosofía es un modo de saber, necesario para comprender el seguimiento de las categorías que constituyen nuestro presente, que se cuestiona sobre el estado de cosas, lo problematiza y abre posibilidades de pensar de otra manera. En este sentido, no resulta cómoda para los amigos de lo convencional. Que se lo plantee no significa que no aporte respuestas, que siempre zanjan la pregunta, sino que a menudo la desplazan hacia posiciones menos cómodas y más ricas”. Para quienes consideran que el conocimiento ha de ser inmediatamente aplicable, añade Gabilondo, “y es únicamente interesante como medio o instrumento, semejante pensar les resulta infecundo”.

Su ausencia provoca falta de sentido crítico en el alumnado
Por ahí va el argumento de Antonio Campillo, presidente de la Red Española de Filosofía. Él cree que la reducción drástica de los estudios de Filosofía en la LOMCE “responde a razones claramente ideológicas”. Y cita estas dos: “Por un lado, la Ética de Cuarto de la ESO (actualmente denominada Ético-Cívica) se suprime, al igual que la Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos de Segundo de la ESO, para potenciar en su lugar la Religión, de modo que la Ética deja de ser una materia filosófica común para todo el alumnado y se convierte en una alternativa a la Religión bajo el nombre de Valores Éticos, devaluando su dimensión filosófica y eliminando su obligatoriedad”.

“Importa más el mercado de trabajo”, se queja profesor Manuel Cruz
La segunda razón “ideológica”, según Campillo: “La Historia de la Filosofía de segundo de Bachillerato también deja de ser obligatoria para todo el alumnado (ni siquiera es obligatoria en el bachillerato de Humanidades y Ciencias Sociales), porque se trata de potenciar la Historia de España, reservándose el ministerio la fijación del 100% de los contenidos de esta última asignatura, para no dejar margen competencial alguno a las comunidades autónomas, especialmente Cataluña y el País Vasco”.

¿Esto es así tan solo, profesor Campillo, o es una tendencia europea? “No hay una norma común en toda Europa. Hay países que incluyen la formación filosófica incluso desde la educación primaria, como Francia o Finlandia, porque la entienden como una manera de aprender a pensar desde la infancia, y hay otros países que, por el contrario, prefieren potenciarla en la Universidad, incluyendo títulos mixtos de Economía y Filosofía, o Derecho y Filosofía, etcétera, como en el Reino Unido. No obstante, hay una preocupante tendencia a identificar la sociedad del conocimiento con la trinidad I+D+I, de modo que se está imponiendo una concepción cada vez más tecnocrática y mercantilista del conocimiento, con la consiguiente devaluación de los saberes artísticos y humanísticos...”.

Aporta Campillo un preocupante ejemplo: “Se está llevando a cabo una reforma educativa en las Escuelas Europeas, que dependen de la UE y tienen centros en varios países del continente, entre ellos, España: pues bien, en esa reforma se pretende suprimir la Filosofía en los cursos de Ciencias, mientras que los alumnos de Humanidades contarían solo con una optativa, de modo que sería perfectamente posible estudiar en las Escuelas Europeas, sea en la modalidad de Ciencias o en la de Humanidades, sin haber cursado ninguna materia de Filosofía; en resumen, la reforma prevista supondría la eliminación casi completa de la Filosofía en las Escuelas Europeas”.

José Luis Pardo, filósofo ejerciente, analiza así las consecuencias que este desentendimiento de la filosofía tendrá en la enseñanza. “Todas las políticas educativas que se han emprendido en los últimos tiempos (como el plan Bolonia en las Universidades) tendrán, en el plazo medio y largo, graves consecuencias. Por lo que hace a esta reforma, no creo que hagan a nuestros jóvenes más sabios en matemáticas (a pesar de que esta es una de sus principales coartadas), estoy seguro de que no los harán mejores en Lengua (porque para ser bueno en lengua hace falta la poesía, que tampoco da de comer —ni siquiera de merendar, decía José Hierro—), y aunque la otra gran coartada es que mejorará nuestro puesto en el informe PISA esta es una promesa de futuro que permanece aún en lo quimérico, mientras que los daños provocados por el ‘recorte intelectual’ que constituye la disminución del horario lectivo de la Filosofía y de la Ética son bien ciertos e irrefutables”.

¿Estos son los daños que produce la dejadez?: “Desde luego”, dice Pardo, “es cierto que la filosofía no da dinero ni poder, pero la cuestión es que ni los mercados ni los ministerios pueden evitar que los seres humanos no estemos hechos exclusivamente para la rentabilidad. Alguien puede tener la ilusión de que, con estos cambios neoliberales en la cultura educativa, nuestra sociedad volverá pronto a la prosperidad... Pero la cuestión es que —como la crisis económica nos ha enseñado—, esa presunta riqueza hoy tan añorada puede ser también una forma de pobreza que, aunque sea menos ostentosa que la de las hambrunas, no es ni menos grave, ni menos injusta ni menos inhumana”.

“Y para combatir esa otra miseria que asola los países dejando en los huesos su espíritu”, dice el catedrático de Corrientes Actuales de la Filosofía de la Complutense, “de nada sirven los discursos propagandístico-ideológicos ni los rankings internacionales. La filosofía, y en general las humanidades, son justamente lo único con lo que poder alimentar un hambre de la que parece que quieren quitarnos hasta el gusanillo, a ver si a fuerza de disimular nuestra indigencia cultural nos resignamos a ser pobres de espíritu, sumisos y tristes”.

Sumisos y tristes, dice Pardo. ¿Cómo le ve su colega Manuel Cruz, filósofo también, que imparte su cátedra en la Universidad de Barcelona? ¿A qué se debe este desdén?. “Creo que se trata, en efecto, más de un desdén que de una planificada campaña en contra de la filosofía. Parece claro que las más altas autoridades tienen una concepción del proceso educativo extremadamente técnico-instrumental. No les importa otra cosa que no sea la adecuación al mercado de trabajo por parte de programas de estudio en sus diferentes niveles. De hecho, el propio ministro José Ignacio Wert llegó a hacer recientemente unas declaraciones en las que consideraba motivos espurios para decidir a qué se quería uno dedicar en la vida (esto es, a la hora de elegir una carrera) cosas tales como la pasión por una disciplina, la vocación, el deseo de enriquecer la propia tradición o similares. Lo que debía primar, según él, eran “las necesidades de la sociedad (esto es, del sistema económico)”.

Dos testimonios más, una profesora ejerciente de instituto y una profesora ya jubilada. Esperanza Rodríguez insiste en motivos ideológicos: “Eliminar la Historia de la Filosofía de las troncales obligatorias en segundo de Bachillerato facilita la implantación de la Historia de España como asignatura obligatoria para la prueba de evaluación final. Igualmente ideológica es la decisión de eliminar la obligatoriedad de cualquier materia ética, ahora sólo será alternativa a la Religión... Me temo que nuestros políticos (algunos) son un poco ciegos y no saben ver la importancia propedéutica que para la lectura comprensiva y la argumentación tiene esta materia”.

Ana Hardisson, ¿qué repercusión tiene en la formación de los chicos esta ignorancia? “La carencia fundamental en la formación del alumnado que no estudia filosofía es la falta de pensamiento crítico. Además de la carencia cultural que implica ignorar la historia del pensamiento occidental. No conocer el pensamiento lleva a no entender adecuadamente los distintos momentos históricos y culturales. Por ejemplo, no se puede entender la Revolución Francesa y la Ilustración, sin conocer el pensamiento moderno racionalista y empírico. De igual modo, no entenderíamos el romanticismo sin conocer El idealismo de Kant y Hegel. Asimismo, no se entienden las revueltas europeas del XIX sin conocer a Marx. El resultado de todo esto será un alumnado más sumiso, menos culto, menos crítico, menos maduro intelectualmente hablando y más fácil de convencer con cualquier propaganda”.

Como diría Pardo, la ausencia de filosofía construirá un ciudadano más gris y más triste. Pobre filosofía, camino de ser una ‘maría’ más.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE




Volgogrado, no Volvogrado

Recomendación urgente del día

Volgogrado, con dos ges, y no Volvogrado, es el nombre de esta ciudad rusa antiguamente conocida como Stalingrado, tal como indica el Diccionario panhispánico de dudas.

Sin embargo, con motivo de los atentados cometidos allí recientemente, en los medios de comunicación se está escribiendo y diciendo a menudo Volvogrado: «Putin visita Volvogrado para supervisar la investigación sobre los atentados», «La policía rusa detiene a más de 80 personas en Volvogrado» o «Este atentado es el segundo en menos de 24 horas perpetrado en Volvogrado».

El topónimo Volgogrado alude al río Volga, con la terminación -grado, que en lenguas eslavas se usa para formar nombres de ciudades, como Belgrado o Kaliningrado.

Así pues, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir «Putin visita Volgogrado para supervisar la investigación sobre los atentados», «La policía rusa detiene a más de 80 personas en Volgogrado» y «Este atentado es el segundo en menos de 24 horas perpetrado en Volgogrado».

LA LENGUA VIVA











Significados difíciles
Amando de Miguel



José L. Martín Tordesillas discrepa de la "versión pintoresca" (dice él) que da el filólogo Damián Galmés del apellido La Cerda. La versión de don José Luis es que se debe a que el primer La Cerda, Fernando de la Cerda, "nació con una especie de crin de caballo en la espalda". De ahí el mote, que se convirtió en apellido ilustre. Esa me parece a mí una versión todavía más pintoresca. Con ella no se explica por qué los descendientes de don Fernando no se cambiaron el apellido por otro que pudiera ser menos infamante. Hay otros correos en los que se apoya la tesis de la "crin en la espalda", aunque se refieren más bien a una mata de pelo en el pecho del bebé. Me parece tan inverosímil como pretender que a Cicerón se le llamaba así por un grano (cícero) que tenía en la cara. La historia más fehaciente es que la familia de Cicerón era agricultora y comerciaba con guisantes y garbanzos. Esos eran los quíqueros.

Maribel Fernández comenta con gracia que debemos tener cuidado con la palabra anfitrión (= el que invita con esplendidez). La razón es que el Anfitrión de la historia es un personaje de la mitología griega cuya mujer se acostó con Zeus. Por tanto, anfitrión es tanto como decir cornudo. Añado que, efectivamente, la cosa tiene gracia, pero en la mitología griega el comportamiento de Zeus no fue nada extemporáneo o vituperable. Además, en el relato de Anfitrión todo se aclaró al final y su mujer no fue culpable de nada. Ha quedado lo fundamental, que el tal Anfitrión, aparte de belicoso, daba unos banquetes muy generosos.

José Antonio Martínez Pons plantea la batallona cuestión de las relaciones entre la estadística y la democracia. Su parecer es que la regla de la mayoría en las elecciones no confiere ninguna cualidad moral al ganador. Tiene razón el mallorquín, pero es que la democracia nunca ha pretendido ese dislate de atribuir cualidades morales. Simplemente la regla de que el ganador de una elección es el que logra la mayoría y con ello asegura la transmisión pacífica del poder. Una consecuencia de ese principio es la validez del jurado popular en lugar de la decisión de un juez de carrera. El de Mallorca razona que el número 12 (el de los jurados) es bastante pequeño como para asegurar una sentencia justa. Le doy la razón. Personalmente no me place el sistema de jurado popular, sobre todo si no me considero culpable en un juicio.

En otro correo, don José Antonio me reprocha que se me haya escapado la "fea palabra esponsorización, cuando lo bonito es patrocinio". Lo siento. Si Homero a veces dormitaba, qué no se dirá de mí. Aun así, distinguiría entre patrocinador, cuando el que ayuda no desea publicidad, y espónsor, cuando esa munificencia pretende darse pisto. Yo he tenido ejemplos de los dos tipos en algunos de mis trabajos. Señalo dos admirables. Mercadona me dio un dinero para que yo escribiera un libro sobre alimentación, pero la empresa no quiso figurar de un modo destacado. Lo mismo hizo Alfonso Escámez (Banco Central) cuando patrocinó los informes sobre la Sociedad Española de la Universidad Complutense en los años 90. Hay señores que son señeros.

Jaime Lerner (desde Tel Aviv) sostiene con fundamento que la voz milicia en el famoso versículo de Job ("milicia es la vida del hombre sobre la Tierra") está mal traducido. Sería mejor decir brega, en el sentido de empeño con dificultad y penalidades. Añado que es una palabra que utiliza mucho Unamuno. Modestamente yo la he oído con frecuencia a mis padres. En su origen la brega es un rodillo por el que pasa la masa del pan. Se supone que la masa debe pasar por ese sufrimiento para que pueda salir un pan más rico. Otro sentido de brega es disputa ruidosa, alboroto.

Chispitas de Lenguaje







Por Enrique R. Soriano Valencia

Prontuario ortográfico 2013


A lo largo del año pasado abordé en distintos momentos temas ortográficos. A manera de resumen anual, trataré algunos de forma enunciativa.
La expresión ‘y/o’ es inadecuada. Es poco lógico que algo esté enlazado a otro elemento y al mismo tiempo sea una alternativa. Si para un trámite enuncian que debo presentar mi credencial para votar y/o mi pasaporte, ¿a qué hago caso? Si atiendo a la ‘y’ debo llegar con ambos documentos; si atiendo a la ‘o’ puede ser uno u otro. Entonces, son instrucciones incompatibles en la misma unidad de tiempo. Por ello, debe evitarse. En casos complejos en los que pudiera presentarse ambas alternativas es preferible formular oraciones más explícitas: Deberán presentarse el titular y el cotitular de la cuenta o alguno de ellos con carta poder notariada, en caso de imposibilidad de su contraparte.
Las palabras ‘estado’ y ‘municipio’ son nombres comunes. Por tanto, deben escribirse con minúscula inicial por no ser propios, más aún cuando acompañen a un nombre exclusivo: «Vivo en el estado de Guanajuato, en el municipio de Celaya». Pero si ocupan el lugar de la designación específica se enunciarán con mayúscula inicial por ser antonomasia: «El Estado cuenta con 46 municipios» (en este ejemplo la palabra ‘estado’ ocupó el lugar de Guanajuato). Tome en cuenta, amigo lector, que sólo será posible recurrir a la antonomasia cuando se sobrentienda a quién o a qué elemento singularizado está sustituyendo.
No existe la conjugación *‘habemos’, usada como plural de ‘hay’. Ese tiempo y persona se conjuga como ‘hemos’ y fundamentalmente se usa como auxiliar en los tiempos compuestos. Por tanto, no se enuncia Aquí *habemos muchos interesados en eso; sino Aquí somos muchos los interesados en eso o Aquí hay muchos interesados en eso.
Los pronombres demostrativos ‘ese’, ‘este’ y ‘aquel’ con sus femeninos y plurales, acorde a la nueva Ortografía (OLE-2010), ya no llevan tilde (acento gráfico). Asimismo, se les ha quitado a: la vocal ‘o’ cuando se enuncie entre cifras, como sucedía antiguamente para no confundirla con el cero; la palabra ‘solo’ cuando significa ‘únicamente’; las palabras ‘guion’ y ‘truhan’, por ser monosílabos (se enuncian en una sola emisión de voz), pero lo conservan los que se escriben igual, pero tienen significado distinto, como ‘mas’ (pero) y ‘más’ (cantidad).
Los nombres, encabezados o títulos de obra (publicaciones: libros, revistas, álbumes discográficos, columnas periodísticas, folletos, etc.) citados en un texto deberán distinguirse mediante cursivas. Antiguamente se escribían entrecomillados, ahora las comillas sólo aplican en el nombre de una sección de una publicación. Por ejemplo, Correo publica los jueves Chispitas de lenguaje. Sin embargo, si solo se cita el nombre de la columna sin hacer referencia a la publicación mayor, entonces se enunciará en cursivas: Este dato lo extraje de la columna Chispitas de lenguaje publicada el 2 de enero de 2014.
Los títulos de los libros y los encabezados de documentos sólo llevarán mayúscula en las palabras que corresponda; excepto leyes y reglamentos que los tendrán en los vocablos significativos.
Cuidado con confundir los números de orden (primero, segundo, tercero…) con las fracciones (onceava, dieciochoava, etc.). Algunas campañas de 2013 tuvieron este error.

sorianovalencia@hotmail.com

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE




liberal, mejor que swinger

Recomendación urgente del día
El término liberal es apropiado para aludir al movimiento de intercambio de pareja y otras prácticas relacionadas, así como a sus seguidores, y es preferible al anglicismo swinger.


La palabra liberal es de amplio uso por quienes forman parte de este movimiento o siguen sus prácticas, y este significado ya está recogido en el Diccionario de uso del español, de María Moliner, que la define de la siguiente manera: ‘muy libre en su forma de pensar o actuar; particularmente en lo relativo a las relaciones sexuales’; también se aplica a lo relacionado con ellos, como encuentro liberal o club liberal.

De este modo, en lugar de «Maxwell explica que incluso desde alguna asociación de “swingers”, los que practican el intercambio sexual de parejas, la han felicitado», podía haberse escrito «Maxwell explica que incluso desde alguna asociación liberal, de quienes practican el intercambio sexual de parejas, la han felicitado».

De usarse la palabra swinger, lo apropiado es escribirla en cursiva, por ser una voz inglesa no adaptada al español, o entre comillas si no se dispone de este tipo de letra, y para aclarar a qué se refiere puede emplearse la expresión intercambio de pareja (o de parejas), pues es su faceta más conocida (aunque no la única), como por ejemplo en «La empresa se especializa en organizar fiestas de swingers (de intercambio de pareja) para ricos europeos»; en este caso, también se podría haber escrito «organizar fiestas liberales».
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