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quarta-feira, 13 de novembro de 2013

Polémicas buenas para el idioma

La abundancia de obras que abordan la lengua española corre un único riesgo
El peligro es que tales producciones se contradigan entre sí

ÁLEX GRIJELMO en El País - España


La continua aparición de obras que abordan la lengua española da una buena pista sobre el interés que esta materia despierta entre los hispanohablantes. Tanto la Real Academia como el Instituto Cervantes se han esforzado por entregar al público una buena colección de libros que ayudan a hablar y escribir mejor; y a estas dos instituciones se ha sumado la Fundación del Español Urgente (Fundéu), promovida por la agencia Efe y patrocinada por el BBVA.

Esa abundancia, que podemos proclamar sin duda como una bendición para todos, corre un único riesgo: que tales producciones se contradigan entre sí. En algunos puntos ya sucede entre el Diccionario, la Ortografía, el Panhispánico de Dudas y la Gramática, pues las modificaciones se introducen en la última obra publicada y desautorizan tácitamente a la norma anterior. Sin embargo; la Academia ha tomado pronta conciencia de ello y aspira a resolverlo en breve. Para empezar, algo arreglará la inminente nueva edición del Diccionario.

Ahora acaba de publicarse Las 500 dudas más frecuentes del español, libro editado por el Cervantes. Pero, igual que sucede con los consejos de la Fundéu (tutelada por la Academia), este manual didáctico y amable, y de espíritu también americano, se remite en todo momento a la doctrina de la docta casa, lo cual reduce el peligro de descoordinación.

Las decisiones originales de la Real Academia que se van ramificando luego en esta serie de trabajos merecen en ciertos casos alguna que otra discusión, seguramente parecidas a las que ya se dieron entre los propios académicos; pero incluso esa polémica le hace bien al idioma. Tales debates demuestran que nuestra relación con las palabras no se ciñe al mero uso de una herramienta. También les damos un gran valor sentimental, porque vemos en ellas y en sus grafías todas las lecciones y todas las ideas por las que hemos transitado.

MORRIÑA GALEGA









A morriña galega, un mito nacido no XIX
Un traballo dunha viguesa vincula a «saudade» á represión política
JORGE LAMAS
Vigo / La Voz 13 de noviembre de 2013 13:47

Os estereotipos da Galicia sentimental e feminina, dominada pola saudade ou a morriña, naceron a finais do século XIX motivados por razóns políticas. É a idea principal do libro Galicia, a sentimental nation, que traza a historia cultural e política dos estereotipos sentimentais da identidade galega. É un traballo de Helena Miguélez-Carballeira, titular de estudos hispánicos na Universidade de Bangor (Gales).
Eses estereotipos que atribúen calidades aos galegos como a morriña, a saudade ou o lirismo, foron planificados polo Estado español para frear un nacionalismo que proclamaba a idea de Galicia como un pobo celta belixerante e fero, que tiña un instinto de independencia. «O efecto que tivo foi desmobilizar politicamente a unha corrente que tiña a vontade de acabar con séculos de sometemento», explica Miguélez-Carballeira. A profesora incluso cre que houbo o interese por difundir unha visión «chorona e lacrimóxena» de Rosalía de Castro. «Calquera que lea os seus textos sen o prisma do sentimentalismo atopa furia e carraxe en textos moi posicionados?, engade.
A xeración das Irmandades da Fala, xa a comezos do século XX, tentaron frear estes estereotipos nos seus idearios. «Eran conscientes de que existía ese estereotipo do sentimentalismo galego e pulaban por facelo desaparecer; os irmáns Villar Ponte incluso dicían "deixade de ser un pobo de mulleres"».
A ditadura só permitiu un galeguismo cultural que tivo que volver aos estereotipos sentimentais por «pura supervivencia». Esa idea, segundo Miguélez-Carballeira, foi herdada pola Galicia actual. «O PP, por exemplo, propón un neorrexionalismo que bebe aínda dese imaxinario porque é moi manexable, así todo o mundo pode ser galeguista porque é un galeguismo sentimental», explica. A profesora ve tamén que esa mesma imaxe se difunde cara a fóra con motivos comerciais, transmitindo a idea dunha Galicia remota, pasiva e sentimental.

Suba ‘p’arriba’ y entre adentro



El Cervantes edita 'Las 500 dudas más frecuentes del español' para aclarar dilemas de la lengua
TEREIXA CONSTENLA en El País - España



Hace unos días Víctor García de la Concha salió de su despacho corroído por una duda imperiosa.
—¿A gusto se escribe junto o separado?, le preguntó a su secretaria.

García de la Concha, director del Instituto Cervantes y antes de la Real Academia Española, confesó ayer cuál había sido su último dilema lingüístico y también que le asaltan frecuentes titubeos a propósito de las transliteraciones. “Dudar es comenzar a acertar”, afirmó durante la presentación del manual Las 500 dudas más frecuentes del español, editado por Espasa, para resolver cuestiones apremiantes sobre pronunciación, ortografía, gramática o léxico. “El año pasado”, recordó, “decía que hablábamos un español zarrapastroso. Este año tendríamos que empezar con una campaña positiva: ‘No maltrate el español. Hable y escriba bien”.

No parece que en un año se pueda superar lo zarrapastroso, aunque García de la Concha intentó desmarcarse del tono catastrófico. “El gran problema proviene de la lectura. La fijación de la norma y la riqueza de uso no se aprende en la teoría de un libro, se aprende a base de leer, uno se va empapando. Más libros, más libres. Más libros, más cultos. Más libros, más ricos”, resaltó. El buen hablar no significa atrincherarse frente a lo nuevo. “Todas las lenguas están en ebullición. Hay normas emergentes. La norma no es una prescripción de la Academia, es un aspecto de la descripción de la lengua que toma como referente al hablante medio culto”, precisó García de la Concha.

La nueva obra de consulta, coordinada por Florentino Paredes, profesor de Lengua española de la Universidad de Alcalá, sale a la calle un año después de El libro del español correcto, también del Instituto Cervantes, que se convirtió en un éxito editorial con más de 15.000 ejemplares vendidos, según Ana Rosa Semprún, directora general de Espasa.

El volumen se divide en cinco capítulos. El primero responde a seis cuestiones generales, entre ellas cuál es el nombre correcto o dónde se habla el mejor español. Los restantes resuelven incertidumbres sobre pronunciación, ortografía, gramática, léxico o redacción de textos, de las cuales se extraen los siguientes ejemplos.


FERNANDO VICENTE
— ¿Se debe escribir internet o Internet? “El DRAE, en su avance de la 23ª edición, presenta la entrada en minúscula, pero admite que se pueda escribir con mayúscula”.

— ¿Se puede usar la expresión bajo mi punto de vista? “No se considera recomendable. La preposición bajo aporta a las construcciones en las que aparece el significado de posición inferior, sea esta real o metafórica”.

— ¿Es correcta la frase yo de ti no me preocuparía tanto? “No, debe usarse la fórmula yo que tú”.

—- ¿Es correcto decir capaz que viene esta noche? “Sí, es correcto. Su uso es habitual en el español de América”.

— ¿Se puede escribir mp3? “Lo correcto es escribir MP3, con mayúsculas, puesto que se trata de siglas (Moving Picture Experts Groups, versión 3)”.

— ¿Está mal dicho iros ya, que se hace tarde? “Sí, la frase tiene dos errores. El primero es que se emplea mal el infinitivo por el imperativo. El segundo consiste en usar mal la forma del imperativo del verbo, cuya versión correcta es idos en el sistema que conserva la forma vosotros”.

— ¿Está bien dicho sube para arriba? “Sí, aunque es una expresión redundante. Estas expresiones, subir para arriba, bajar para abajo, entrar adentro, salir afuera, son admisibles en el uso oral y coloquial de la lengua, donde se utilizan generalmente con valor expresivo o enfático, pero debemos evitarlas en textos escritos”.

— ¿Hay dequeísmo en me alegro de que me hagas esa pregunta? “No, es una oración perfectamente construida. Hay que tener en cuenta que la secuencia de que no siempre es incorrecta”.

— ¿Me voy pa mi casa es un vulgarismo o un coloquialismo? “Depende. En la lengua hablada esa expresión habría que considerarla un coloquialismo (...) En el registro coloquial, por tanto, es posible decir pa en lugar de para. En cambio, la expresión pa mi casa habría que considerarla un vulgarismo si el hablante utilizase siempre pa, independientemente del contexto en que se encuentre”.

LA LENGUA VIVA



Discusiones y disparates
Amando de Miguel en Libertad Digital - España

Eso de discutir, aparte de la polisemia (pelearse o llegar a acuerdos), se presta a un mito: "De la discusión sale la luz". También puede salir la oscuridad o la confusión. El mito contrario es que "todas las discusiones acaban mal". No, señor. Pueden acabar bien. Creo que esta seccioncilla es una parva demostración de que esos dos mitos no se mantienen. Pero sigamos.

José A. Martínez Pons agradece que, como estudiante de Ciencias, en su día se chapuzara en el latín. Arguye que los actuales estudiantes de Ciencias deberían ampliar sus conocimientos humanísticos. Redarguye que los de Letras no deben excusarse para ignorar los avances de la Física. Más ridículo es que aleguen esa condición "de letras" para no saber manejar (lo que antes se llamaba) una regla de tres. Estoy de acuerdo con el mallorquín, pero disiento de otro comentario suyo sobre la aversión que le producen los diminutivos y los hipocorísticos. Son un gran hallazgo del castellano y de los otros idiomas españoles. El inglés, por ejemplo, es mucho más pobre en ese recurso. Supone un tono de familiaridad y ternura en el lenguaje que siempre viene muy bien. Un español llamado José puede ser Pepe, Pepito, Pepet, Pepín, Xosé, Pepón, Josechu, Pepiño, Josín, etc., según la región y el ambiente. En Aragón no es lo mismo "una docenica de ostras" que "una docena de ostricas". Un inglés no lo entendería.

Luis Cáceres precisa que el delito de parricidio ha desaparecido de la legislación actual. En su lugar se habla de "homicidio con la [circunstancia] agravante de parentesco". Me parece mal. El circunloquio choca contra la necesidad de precisión y concisión que deben tener los códigos. No sé por qué tenemos que abandonar las palabras técnicas que han funcionado durante siglos.

Agustín Fuentes (Escribano Mayor de la Cofradía de los Orates, a la que pertenezco) nos comunica el origen de la expresión castiza "echar un polvo". Por lo visto, en los salones del siglo XIX los caballeros elegantes se salían un momento de la tertulia para echar un polvo (de rapé) con el fin de no molestar a las señoras. Reamente era una excusa para tener un encuentro íntimo y fugaz con alguna damisela previamente citada para la lúbrica ocasión. Eso último acabó siendo el verdadero polvo. Entiendo que la historia es curiosa, pero me resulta inverosímil. No recuerdo ninguna novela del siglo XIX que aluda a esa treta. Aunque bien pudiera ser que mis lecturas fueran limitadas. Ni siquiera el procaz Camilo José Cela recoge esa historia. Sigue el misterio de por qué llamamos "polvo" a lo que es líquido viscoso.

Llamo a declarar otra vez a José Antonio Martínez Pons a propósito de los disparates de los exámenes. Hace algún tiempo le tocó ser vocal en un tribunal de reválida, de los que se hacían antes al terminar el bachillerato. Al alumno le tocó a la suerte hablar de "la transmisión de los caracteres hereditarios". Lo cantó muy bien, pero, para mayor lucimiento, lo remató con este estrambote: "Por ejemplo, si se cruza un caballo blanco con una yegua negra, sale una cebra". A pesar de ese incidente, don José Antonio sigue siendo partidario de esas pruebas orales, y no de las de tipo test, que en mallorquín significa "tiesto". Le doy la razón.

EL LENGUAJE EN EL TIEMPO


El corazón en la mano
Por: FERNANDO ÁVILA |

Cita de la portada de Elenco: “Confesiones con el corazón en la mano”.

Puristas espontáneos del lenguaje que nunca faltan dicen que es incorrecto escribir “con el corazón en la mano”, porque nadie puede tener el corazón en la mano, salvo que fuera el corazón de otro.
En cambio, dicen, sí se puede tener la mano en el corazón, como cuando se canta el himno nacional en el estadio, para demostrar respeto por el símbolo patrio. Por lo tanto, concluyen, la forma correcta es “con la mano en el corazón”.
Por esa misma lógica, una de las frases populares en Colombia es “póngase la mano en el considere”, en la que la forma verbal considere se convierte en sustantivo, sinónimo de corazón.
Y corazón, por supuesto, no alude en este caso a la bombita que hace circular la sangre en los vertebrados, sino al símbolo del amor y de la franqueza de quien habla. Ponerse la mano en el corazón, o en el considere, son así gestos metafóricos en sí mismos, pues el corazón ya ha adquirido en ellos su carácter simbólico.
Sin embargo, la frase original surge de la imagen clásica del Corazón de Jesús. Este ícono, que se entronizaba en los hogares y que aparece en los escapularios, muestra un Jesús entregado, abierto, sincero, “con el corazón en la mano”, expresión que comienza a usarse para aludir a la hoy llamada transparencia del discurso o del comportamiento.
La locución “Con el corazón en la mano” da nombre a numerosos blogs dedicados a la poesía; a varias novelas, incluido un superventas británico, de Chris Cleave; al primer disco de Aterciopelados; a la gira y canción emblemática del grupo mexicano Rojo, y a un ejercicio frecuente en terapias de pareja, en que se dicen las verdades con sinceridad, y habla solo quien por turno tiene el corazón de cartón en la mano.
Según explica Wikilengua, la frase “con la mano en el corazón” surgió por ultracorrección. En todo caso, el Diccionario de la lengua española registra las dos formas (“con el corazón en la mano” y “con la mano en el corazón”), como expresiones adverbiales, con el mismo significado, ‘con toda franqueza y sinceridad’.
Una forma relacionada, al menos en la visualización que se hace de ella, es “tener el corazón en un puño”, que indica ‘estado de angustia, aflicción o depresión’.
Espabilarse
De otro titular de Elenco: “¡A despabilarse!”.
Comentario: Según el Drae, el verbo que tiene como sentido ‘sacudirse el sueño o la pereza’, es espabilarse, no despabilarse.
Apriétese
Titular de Donjuán: “¡Aprétese el cinturón!”
Comentario: Este imperativo de apretar es irregular, apriétese, no aprétese.
FERNANDO ÁVILA
DELEGADO EN COLOMBIA DE LA FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE, FUNDÉU BBVA

La expresión «¿eh?» es universal













La interjección que denota falta de entendimiento se utiliza en diez idiomas de todo el mundo. La biología de la evolución puede explicar esta coincidencia
La expresión «¿eh?» es universal

SINC

La misma interjección denota falta de entendimiento en diez idiomas
“¿Eh?”, en español. “Huh?”, en inglés. “Hein?”, en francés. Aunque en algunos idiomas se escribe diferente, la pronunciación y función de esta expresión que denota falta de comprensión es similar en todos los idiomas. Así lo demuestra un estudio lingüístico de su uso en diferentes lenguas de todo el mundo.

Los resultados del trabajo, publicado esta semana en la revista PLOS ONE, revelan que esta sencilla interjección, que en principio parecería no tener un significado concreto, resulta ser un elemento indispensable en la comunicación interpersonal.

Los investigadores del Centro Max Plank de Psicolingüística de Nijmegen (Holanda) analizaron 196 usos de “¿eh?” en extractos de conversaciones informales en diez idiomas de todo el mundo: siwu –una lengua minoritaria de Ghana–, italiano, chino mandarín, español, cha’palaa –un idioma de Ecuador–, islandés, lao –que se habla en Laos, Tailandia y Camboya–, holandés y murriny patha –una lengua aborigen australiana–.

Durante la primera parte del ensayo tres analistas lingüísticos estudiaron las expresiones que aparecían en cada uno de los 196 audios, que habían sido ordenados aleatoriamente, sin conocer el idioma en el que hablaban los interlocutores.

Después, se realizó un estudio fonético con el fin de verificar la calidad de los resultados que habían obtenido en la prueba anterior. Para ello, se centraron en dos de las lenguas –español y chapalaa– y compararon el tono de la primera y segunda vocal de cada término. Además, para cerciorarse de que las analogías que encontraron no se debían a la selección de los idiomas, también utilizaron ejemplos de la interjección en otros 21.

El elevado grado de similitud que hallaron revela que el uso de expresiones tan sencillas como “¿eh?”, que avisan a la otra persona de que no se ha captado un mensaje, facilitan la resolución de los malentendidos que surgen constantemente en las conversaciones, cualquiera que sea el lenguaje empleado.

Según el estudio, la biología de la evolución explicaría esta coincidencia: cuando diferentes especies conviven en las mismas condiciones pueden evolucionar con patrones iguales. Este fenómeno se conoce como evolución convergente.

500 DUDAS...


El Instituto Cervantes da respuesta a 500 dudas sobre el español
13/11/2013 | AGENCIA EFE

¿Idos o iros?, ¿Mahonesa, mayonesa o bayonesa?, ¿kiosco o quiosco?, ¿se permiten las falta de ortografía en un SMS?, estas son algunas de las 500 dudas más frecuentes de los hispanohablantes que el Instituto Cervantes ha recogido en un libro editado por Espasa.

500-dudas-mas-frecuentesLa obra da continuidad a la publicada el pasado año El libro del español correcto y pretende ser útil a un público muy amplio respondiendo al eslogan propuesto por Víctor García de la Concha, director del Instituto Cervantes, que dice «No maltrate el español. Hable y escriba bien».

Durante la presentación del libro dirigido por Florentino Paredes y en el que han colaborado Salvador Álvaro García y Luna Paredes Zurdo, De la Concha se refirió al Cervantes como la «casa del bien hablar y bien escribir» y señaló que los institutos «están en la calle de muchos países. Se trata de enseñar un español correcto pero muy vivo».

Recordó que el año pasado se pasó una etapa «de descuido» en la que se hablaba «un español zarrapastroso» por lo que se debe empezar una campaña positiva en pro de ese gran patrimonio que tenemos y en el que nos expresamos «cada vez peor».

En Las 500 dudas más frecuentes del español, se ha hecho «un esfuerzo» para entresacar las dudas más habituales. «Dudar es comenzar a acertar» y el libro pretende responder a «esas dudas que todos tenemos y que es importante que tengamos» afirmó García de la Concha, quien reconoció que la última que él ha tenido ha sido «saber si a gusto se escribía junto o separado».

En la introducción de la obra se considera que el lenguaje, como vehículo de la cultura, está en una transformación constante y en los últimos años internet y el uso de los teléfonos móviles han acelerado el proceso de mutación y han traído consigo cantidad de cambios significativos, variando la forma en la que nos comunicamos.

En opinión de Paredes, este libro es útil «porque resolverá problemas concretos», está hecho con rigor, con claridad, es «fácilmente legible evitando los tecnicismos gramaticales» y es actual, «ya que se ajusta a lo que hoy es la norma, que se va transformando con el paso del tiempo».

La obra se ha dividido en cinco capítulos. El primeros de ellos, compuesto por seis preguntas, responde a dudas generales mientras que el segundo, con 190 preguntas, da contestación temas sobre la pronunciación y la ortografía.

El capítulo más extenso, con 210 preguntas, es el que se refiere a las dudas sobre gramática. En el relativo al léxico y significado de las palabras se da respuesta a 66 preguntas y en las dudas sobre el texto se responde a veintiocho cuestiones.

La obra finaliza con tres apéndices sobre la bibliografía utilizada, un índice de dudas y un índice de palabras, expresiones y materias.

Todo ello ayudará a una mejor utilización del español en el que es imprescindible, en opinión del director del Instituto Cervantes, la lectura.

«La fijación de una norma ortográfica, la riqueza de uso y aspectos gramaticales no se aprende solo en la teoría de un libro o en un maestro que enseña, sino que se aprende leyendo».

Por ello su consejo es leer más. «Cuantos más libros, más libres, más cultos y más ricos. La lectura es la base de todo».

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

epoc, en redonda y con inicial minúscula

Recomendación urgente del día
La sigla EPOC, que responde a enfermedad pulmonar obstructiva crónica, puede considerarse ya un término común, como sida, por lo que es adecuado escribirla en minúsculas, epoc.

El nuevo nombre común establecido por el uso, epoc, forma su plural añadiendo una ese, epocs, tal como dicta la Ortografía para los plurales de las palabras acabadas en c (bistecs, coñacs…), y es de género femenino, la epoc, pues alude a una enfermedad pulmonar.

Sin embargo, con motivo del Día Mundial de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), que se celebra cada 14 de noviembre, se pueden ver noticias en los medios como «En España, se estima que la Epoc afecta a un 10,2 % de la población entre 40 y 80 años» o «Se prevé que en 2030 el EPOC será la tercera causa de muerte en el mundo, por delante de los accidentes vehiculares y el cáncer».

En estos ejemplos, teniendo en cuenta que epoc puede considerarse ya un nombre común y que es del género femenino, lo más apropiado habría sido escribir «En España, se estima que la epoc afecta a un 10,2 % de la población entre 40 y 80 años» y «Se prevé que en 2030 la epoc será la tercera causa de muerte en el mundo, por delante de los accidentes vehiculares y el cáncer».
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