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quinta-feira, 31 de outubro de 2013

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

Halloween se escribe con mayúscula inicial

Recomendación urgente del día
La fiesta de Halloween, que se celebra en algunos países la víspera del Día de Todos los Santos, se escribe con mayúscula inicial, en redonda y sin comillas.

Según la Ortografía de la lengua española, los sustantivos y adjetivos que forman parte del nombre de festividades, ya sean civiles, militares o religiosas, se escriben con inicial mayúscula en todas las palabras significativas.

Por tanto, lo adecuado es escribir con mayúscula inicial Halloween, que es la contracción de la expresión inglesa All Hallow’s Eve y cuyo significado es ‘víspera del Día de Todos los Santos’.

También se escriben con mayúsculas iniciales Día de Todos los Santos, Día de los Fieles Difuntos y Día de los Muertos.

Además, dado que uno de los disfraces habituales de esta festividad es el de muerto viviente, se recuerda que en español, para referirse a uno de los cadáveres reanimados mediante prácticas de brujería, se emplea la palabra zombi, en plural, zombis, en lugar de las formas zombie y zombies, que no son españolas, sino propias del inglés, idioma a través del cual llegó al nuestro esta voz de origen africano.

LA LENGUA VIVA


Política y más que palabras
Amando de Miguel en Libertad Digital - España


Este rincón sobre el habla de los españoles se sale un poco de la almendra política que distingue a Libertad Digital. Pero tampoco estorba que de vez en cuando recordemos que la política se hace también con palabras, puesto que en ellas se esconden símbolos y emociones. En la política cuenta mucho la forma de decir las cosas.



José Luis García-Valdecantos me proporciona una reflexión del gran Josep Pla que viene al pelo de la actualidad: "En cualquier actividad humana se pueden encontrar mejores personas que en la política". Luego el asunto no es de ahora. Da que pensar. Mi impresión es que, cuando se generaliza esa observación de Pla, es que se van a presentar revoluciones o cambios más o menos espectaculares. "Cambio de ciclo", dicen los economistas. Puede que estemos ahora a las puertas de un acontecimiento de ese tipo. Es lo que los pedantes académicos llamamos “pérdida de legitimidad de la clase política”. Por lo menos esa es la impresión que saqué el otro día en la presentación en Madrid del Movimiento Ciudadano, donde se criticó abundantemente esa pérdida de legitimidad. Personalmente lo de Movimiento no me hace muy feliz, quizá porque tuve que jurar un día los Principios Fundamentales del Movimiento. Bien es verdad que lo hice con una íntima "restricción mental", según indicación de un alto funcionario de la Universidad. Pero, como me señaló Iván Espinosa de los Monteros, que asistía conmigo al acto indicado: "Muchos de los que están aquí no tienen ninguna vivencia del Movimiento franquista". Pero la sustancia de esa asamblea ciudadana es que los grandes partidos actuales empiezan a ser también históricos. No es fácil averiguar las razones de ese paso tan rápido sobre el tiempo. Es algo próximo a la rutinización del carisma. Suele acontecer a los que llevan mucho tiempo mandando. Algunos nuevos partidos se desgajarán de la izquierda (como este de Ciudadanos) y otros lo harán desde la derecha, en todos los casos con talante moderado. Lo fundamental es que los líderes de ambas facciones puedan entenderse con facilidad. Hablando se entiende la gente, suele decirse. En la política, más.

En esta seccioncilla las citas no suelen ser de autoridad. Antes bien, las traemos a colación para disfrutar un poco con los disparates verbales que cometen algunas gentes empingorotadas. Pero por una vez va este párrafo bien escrito y con mucha enjundia que me remite Agustín Fuentes:

Cuando adviertas que para producir necesitas obtener autorización de quienes no producen nada. Cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes no trafican con bienes sino con favores. Cuando percibas que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por su trabajo, y que las leyes no te protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra ti. Cuando descubras que la corrupción se ve recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrás afirmar, sin temor a equivocarte, que tu sociedad está condenada.

El dictamen lo emitió la escritora norteamericana (de origen ruso) Ayn Rand, sobrenombre de Elissa Rosenbaum, en 1950. El párrafo me recuerda el estilo de "If", el famoso poema de Kipling. Refleja la misma moral individualista. Resulta asombrosa la actualidad de esa reflexión de una escritora de talante conservador (o liberal, en el sentido europeo del término). Se podría haber leído en el aplec urbano de Albert Rivera y sus huestes. Por cierto, don Albert despliega la facilidad de hablar en público sin tener que leer el texto. Lo señalo como algo excepcional en el panorama político español.

TRADUCCIÓN







¿Traición a la traducción para reconciliar religiones?
El escritor Fernando Barrejón publica ‘El cielo roto’, relato de la intolerancia tras la caída de la Granada de Boabdil el Chico
FLOR GRAGERA DE LEÓN Madrid en El País

El escritor Fernando Barrejón. / BERNARDO PÉREZ


El relato hubiera sido muy diferente de haberse declarado su autenticidad. Eso dice el escritor Fernando Barrejón (Fuente el Fresno, Ciudad Real, 1946) de los libros del Sacromonte o libros plúmbeos, cuyo misterio, junto con la historia de varias generaciones de moriscos en la Granada que cae ante los Reyes Católicos, forman el eje de El cielo roto (Suma de Letras), su última novela. Y el cambio en las páginas de la Historia, el registro de la realidad con mayúsculas, hubiese sido ni más ni menos una relación distinta entre cristianos y musulmanes; la tolerancia, el entendimiento, "la comprensión del otro". Pero a título oficial aquellas planchas circulares escritas en latín y con extraños caracteres árabes y dibujos descubiertas a finales del siglo XVI fueron consideradas una falsificación. Se habló de ellas como del quinto evangelio, que había sido revelado por la Virgen en árabe para su divulgación en España. Pero los moriscos Alonso del Castillo y Miguel de Luna fueron acusados de manipular los documentos con el objeto de impedir su expulsión y lograr una reconciliación que por cierto, narra la novela, ya estaba rota por el incumplimiento de las Capitulaciones de Santa Fe por parte de los nuevos dueños de Granada. Ellos también protagonizan El cielo roto.

Barrejón es autor de relatos cortos, poemas y novelas como El crisalidario y otras históricas como El collar de la loba sobre Viriato que se publicó en 2010. Es un hombre de pocas palabras, y así es, asegura, desde que se decidió a marcharse de Madrid a Andalucía para vivir en el campo en 1987. Su amigo el periodista David Romero, quien ha participado en un grupo de investigación de 15 personas para la tarea de documentar la novela, es mucho más elocuente. Fue él quien le llevó la noticia que la Biblioteca Nacional de El Cairo había dado en 2009: la institución había descubierto un documento escrito por un granadino involucrado en el grupo de traductores de los libros de plomo, y que se exilió por estar en desacuerdo con las traducciones del arzobispo de la ciudad Pedro de Castro, que contribuían a la confusión. “Era una carta privada que veneraba esas reliquias. Ahí [el autor del documento] podría haberse jactado del engaño, pero no lo hacía…”, indica.

Barrejón, quien en primera instancia se resistió a escribir esta historia porque la veía inundada por la sospecha de la mentira, se lanzó al proyecto continuando así su adentramiento en una cultura que admira desde la juventud, la islámica. “La Iglesia se niega a investigar”, explica el escritor. “En un sínodo celebrado en 1600 los libros se consideraron auténticos, pero aquello despertó el miedo en Roma y ya se cerró el tema con Inocencio XV. Robaron las reliquias de la Abadía del Sacromonte en 1634….”, prosigue. En 2000 el entonces cardenal Joseph Ratzinger devolvió los 18 volúmenes confeccionados con 233 planchas de plomo y aún declarados apócrifos a su ciudad de origen “con la promesa de que se analizarían”. Pero esto no ha sucedido hasta la fecha.

“Se habla de los árabes a quienes se expulsó, pero estos eran una minoría, unas cuantas familias. Hubo una confrontación entre hermanos que tenían otra religión, pero no una reconquista porque tampoco existió jamás conquista, sino una filtración de la filosofía y de la religión, del orden que traía el islam ante el desorden que había con los últimos reyes godos...”, sostiene Barrejón. “La lección que falta por aprender es de respeto al otro… Todas las religiones han buscado dominar a las personas a través de las creencias. Hay que valorar y enriquecerse a través del otro”.

Así, el escritor insiste en que su libro representa “una llamada a reconocer la historia como realmente fue”, según él, “una guerra civil entre españoles”. “Quiero que se sepa la realidad histórica, no las leyendas”, agrega. Y para el autor lo que sucedió en Granada tras la salida de Boabdil el Chico “fue un atropello” por parte de los cristianos, un cielo roto de destrucción “del mundo cultural e intelectual maravilloso de Al Andalus”. “No podemos renunciar a ese legado”, concluye.

DICCIONARIO DE AMERICANISMOS



Ya se puede ver en Internet el diccionario de este continente
Tiene palabras como chabón, guagua, cancha y hasta pollera. La obra reúne 70.000 vocablos y 120.000 acepciones. Son términos que de país en país pueden tener significados muy diferentes.

POR GUIDO CARELLI LYNCH en Revista Ñ



Del chabón a la merca y la zunga
“¡Sobre mi cadáver!”, se exaltaba hace unos días en Panamá, durante el Congreso de la Lengua Española, Humberto López Morales, secretario de la Asociación de Academias de la Lengua (ASALE). Esa respuesta –aseguraba a Clarín – había preparado si sus colegas de la Real Academia Española (RAE) no daban rienda a su iniciativa de crear un Diccionario de Americanismos. Pero no hizo falta, este académico se salió con la suya y en octubre de 2010 la ASALE publicó su propio diccionario con 70 mil palabras y un total de 120 mil acepciones que se utilizan en este continente, donde vive el 90 por ciento de los hispanohablantes. Ahora, la obra está disponible en Internet, en http://lema.rae.es/damer/.

El español se ensancha todo el tiempo. Del este al oeste y del norte al sur. El diccionario de americanismos es un muestrario de ese desarrollo, que nunca es antojadizo. Porque con la primera intervención estadounidense en República Dominicana surgió el concepto de partywatcher, que era el vigilante de las fiestas adonde acudían los gringos. La palabra se dominicanizó: hoy un pariguayo es una “persona que hace el ridículo por no estar a la altura de las circunstancias” o un sinónimo de estúpido. En el mismo país y en Honduras, petardo se utiliza para denominar un “pedo estruendoso y de mal olor”. Pero en Puerto Rico el petardo es el rabo de gallo, una bebida. Una “traba”, en cambio tiene muchas y distantes acepciones. En Nicaragua, Bolivia y Chile (y también en la Argentina aunque el diccionario no dé cuenta) se utiliza como sinónimo de “gancho” para el pelo. En Colombia, en cambio, es el estado de euforia tras el consumo de algún estimulante. Una guagua, por el contrario, puede ser un “niño de pecho” en Colombia; un autobús en México y Centroamérica; o una “piedra en forma de media luna que se emplea para moler” en Bolivia. El diccionario identifica el argentinismo “gorila”, como “persona de ideas reaccionarias y gobiernos autoritarios”. Pero en Costa Rica, la palabra describe a los hombres corpulentos.

Por todos esos malos o buenos entendidos, López Morales creía que el Diccionario de Americanismos era una necesidad. Porque el diccionario de la Real Academia Española, que ya lleva 22 ediciones, sólo incluye los americanismos que se hablan en más de tres países o en España.

El proceso para unificar criterios para este diccionario llevó casi tres años. Cada una de las 21 asociaciones americanas y la propia RAE colaboraron con el proyecto, enviaron sugerencias y correcciones. Pero por distancias y política –la ASALE funciona en el edificio de la RAE y se financia con recursos del ministerio de educación español– las decisiones finales se tomaron siempre en Madrid.

El prólogo del diccionario precisa la génesis del proyecto. Los primeros intentos datan del siglo XIX, cuando surgió la mayoría de los academias latinoamericanas. Recién en el Congreso de la ASALE de Puerto Rico en 2002 se acordó avanzar en el proyecto.

Algunas críticas perduran. “No es exhaustivo ni exacto. Baste como ejemplo la palabra “mouse”, de amplio uso en América.

El Diccionario de Americanismos dice que se usa solo en Panamá y Estados Unidos, el DRAE la ignora y el Diccionario Panhispánico de Dudas la desaconseja. Las decisiones fueron tomadas en Madrid, como se admite en el prólogo”, dispara el uruguayo Ricardo Soca, editor del popular sitio elcastellano.org y un crítico asiduo de la RAE.

La filóloga argentina Ana María Gargatagli cree que un diccionario como el de americanismos refuerza la idea de que existe un castellano general (y culto) que se utiliza en España y cientos de formas dialectales que ni siquiera comparten todos los países de América.

En el diccionario de americanismos hay proporcionalmente más insultos que en el DRAE. “Hay palabrotas tremebundas, pero esto no es un diccionario de piedad, están las palabras que se usan”, afirmaba el secretario de la ASALE.

La Asociación prepara por estos días una nueva edición, que podría ser presentada después de su próximo Congreso, en noviembre de 2013. “Tenemos unas 700 enmiendas, nuevas acepciones, nuevos orígenes. Hay además palabras que nacen y otras que mueren, como la vida misma”, explicaba López Morales.

Basta echar un vistazo al diccionario y no ser ningún letrado pare ver cuántos significados y orígenes deben ser corregidos. Mientras tanto, lejos de las academias, nuevas palabras nacen y se forjan.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE





formar parte, no hacer parte

Recomendación urgente del día
La locución formar parte (de algo) es la adecuada en español, en lugar de hacer parte (de algo), calco del galicismo faire partie.

Sin embargo, en algunos medios de comunicación pueden encontrarse frases como «Se encontraron pruebas suficientes que permitieron inferir que hacían parte de la red de corrupción» y «La Gobernación entregó ayer 36 viviendas que hacen parte de las 150 que esta entidad construirá en Palenque»

Diccionarios de uso como el de Vox o el de María Moliner recogen formar parte, y no hacer parte, como locución establecida, y la definen como ‘entrar en la composición de lo que se expresa’ o ‘ser uno de los miembros, individuos o componentes de algo’.

Así pues, lo apropiado en los ejemplos anteriores habría sido escribir «Se encontraron pruebas suficientes que permitieron inferir que formaban parte de la red de corrupción» y «La Gobernación entregó ayer 36 viviendas que forman parte de las 150 que esta entidad construirá en Palenque».
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