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segunda-feira, 29 de julho de 2013

NUEVO PORTAL WEB DE LA RAE



La RAE busca «alguna manera de financiación» para ofrecer sus obras gratis en la web
EPABC_ES / MADRID

La Academia presentará en octubre su nuevo portal, desde el que intentará mostrar de forma gratuita parte de los trabajos que posee
La RAE busca «alguna manera de financiación» para ofrecer sus obras gratis en la web
ABC - España


La Real Academia Española (RAE) presentará el portal web de la institución, que ya conocen los académicos y que está patrocinado por Telefónica, el próximo 20 de octubre en el marco del sexto Congreso Internacional de la Lengua Española, que se celebrará en Panamá.

La novedad de este portal es que la Academia intentará que el acceso a parte de las obras que posee y los recursos sean de acceso gratuito. Así lo ha anunciado este lunes, en Santander, el director de la RAE, José Manuel Blecua, en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), donde participa en el encuentro «Español, lengua internacional y del conocimiento», aunque ha detallado que la gratuidad de esos servicios dependerá de que la institución consiga «algún tipo» de publicidad con la que mantenerlo.

«Nuestra intención es que la academia ofrezca estos servicios gratuitos, pero habrá que ver con que publicidad de alguna manera se puede financiar», ha indicado Blecua, que también ha avanzado que, en materia de nuevas tecnologías, la RAE tiene en marcha un proyecto de I+D+i para construir una plataforma que dé servicio tanto a los usuarios como a los expertos, que contarán con un apartado especial.

Asimismo, ha indicado que la Real Academia ya ha terminado la primera fase del CORPES XXI, que está patrocinado en una parte por el Banco de Santander y que consistirá en una recopilación «ordenada y estructurada» de datos léxicos que corresponde a los últimos años del estudio de la lengua. De estos datos, el 70 por ciento son americanos y el 30 por ciento europeos.

Edición del diccionario y aniversario

La nueva edición de Diccionario saldrá en 2014

El director ha indicado también que el nuevo diccionario saldrá en octubre de 2014, coincidiendo con el 300 aniversario de la fundación de la RAE (3 de octubre de 1714), y en el que se integrarán nuevas entradas sobre temas técnicos como la nanotecnología, americanismos o las directivas de la Unión Europea sobre pesos y medidas, entre otros.
Por otro lado, Blecua ha avanzado que en el año 2015 la RAE celebrará los 400 años de la publicación de la segunda parte de 'El Quijote', obra que supuso «una revolución de la técnica novelesca». Así, la institución ya está trabajando en la organización de los diferentes actos con los que se recordará esta efeméride.

CHANTECLER


¿Cómo hacer callar a la señora Lagarde?
GUY SORMAN en El País - España

«¿Se encontraría peor la economía mundial? ¿Alguna vez ha prestado el FMI el más mínimo servicio? En realidad, si desapareciese, no pasaría nada, salvo que los 10.000 funcionarios del Fondo tendrían que buscarse un empleo útil»
Guy Sorman: ¿Cómo hacer callar a la señora Lagarde?
EFE

El mayor problema económico actual no es la recesión, sino el malentendido entre el discurso político y la economía real. Para comprender mejor la naturaleza del mismo, nos remitiremos a una obra de teatro, Chantecler, escrita por Jean Rostand y representada en París en 1908.

Las mejores lecciones de economía no se encuentran necesariamente en los manuales. Chantecler es la historia de un gallo de corral que cada mañana, al despertarse, canta cuando sale el sol. Está convencido, por tanto, de que es él quien hace que salga el sol. Hasta que una mañana fatídica, en la que se despierta demasiado tarde, descubre que el sol ya ha salido sin que haya cantado y se suicida.

Pues bien, la mayoría de los políticos occidentales, y más aún los tecnócratas de las instituciones internacionales, se creen Chantecler y se imaginan que su palabrería y sus previsiones determinan la tasa de crecimiento. Los pueblos, intoxicados por tantos discursos, acaban por creérselos y esperan que esta clase política local e internacional cree el crecimiento anunciado. Por desgracia, el crecimiento no obedece a las conminaciones públicas. La historia económica nos enseña que los Gobiernos y las instituciones internacionales tienen una gran capacidad para destruir la economía, pero muy poca para construirla. ¿La destrucción? Es fácil: producir inflación monetaria; aumentar los déficits públicos; financiar infraestructuras inútiles; descalabrar los intercambios comerciales, nacionales e internacionales; anunciar pronósticos absurdos; paralizar el mercado de trabajo; y planificar inversiones industriales en boga. Esas son las flechas envenenadas que están en el carcaj político.

Para perfeccionar nuestra demostración, imaginémonos por un momento que las instituciones internacionales con vocación económica, como por ejemplo el Fondo Monetario Internacional (FMI), desaparecen de la noche a la mañana. ¿Se encontraría peor la economía mundial? ¿Alguna vez ha prestado el FMI el más mínimo servicio? En realidad, si desapareciese, no pasaría nada, salvo que los 10.000 funcionarios del Fondo tendrían que buscarse un empleo útil. Si nos deshiciésemos de los quiquiriquíes de los dirigentes del FMI (Christine Lagarde consigue imitar el canto del gallo muy bien), que se imaginan que hacen que salga el sol, el conocimiento popular de la economía real mejoraría.

Lo que es válido para el FMI también lo es, en cierta medida, para las políticas monetarias llevadas a cabo por los bancos centrales. Sin lugar a dudas, el Premio Chantecler corresponde a Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal estadounidense, ya que al multiplicar las declaraciones crípticas, como un augur antiguo, y dar a entender que podría incrementar o bajar una centésima de punto los tipos de interés, hace creer que el crecimiento estadounidense depende de sus sabios cálculos. La experiencia de estos últimos años demuestra que es falso. Si correspondiese realmente a los gobernadores de los bancos centrales o a los ministros de Economía estimular el crecimiento según sus deseos y declamaciones, ¿por qué diablos nos privarían de él? Lo que sucede es que, en realidad, no tienen la influencia que se atribuyen, excepto cuando la ejercen de forma negativa, generando incertidumbre e inestabilidad.

¿Quién hace que salga el sol entonces? Los empresarios, por supuesto, y solo ellos crean valor real, siempre que los Gobiernos se ciñan estrictamente a su labor —indispensable— que es la de establecer unas reglas de juego legales, estables y previsibles. Sin este Estado de Derecho, no hay crecimiento. En un Estado de Derecho, observaba hace no mucho Milton Friedman, el crecimiento es casi natural porque los empresarios no pueden evitar crear: es más fuerte que ellos. Los Gobiernos también son indispensables (contrariamente a lo que dicen algunos liberales demasiado integristas) para hacer frente a las dolorosas consecuencias sociales del cambio, lo que Joseph Schumpeter llamaba «la destrucción creadora». En resumidas cuentas, un buen gobierno económico debería preguntarse cuál es la manera de no impedir que los emprendedores emprendan y la manera de hacer que la «destrucción creadora» sea aceptable para la sociedad. Todo lo demás es, o bien perjudicial, o bien un síndrome de Chantecler.

LA LENGUA VIVA

Falsos sinónimos
Amando de Miguel
Habitamos un mundo tan prono a la falsedad que ya no nos importa mucho que oigamos palabras engañosas. La almendra del dominio de una lengua está en entender que hay muchos vocablos que agrupan significados distintos aunque emparentados. Por tanto confluyen muchas voces que son sinónimas. No quiere decir que tengan significados iguales sino parecidos. Ya ese término de "sinónimo" es ambiguo. No es que sea un nombre equivalente o intercambiable. Más que de sinónimos habría que hablar de voces afines. La existencia de esos vocablos afines es lo que permite que haya creaciones literarias, pero también (ay) es lo que posibilita que haya mendacidad.

Francisco Moreno Doncel vuelve a la carga con la batallona cuestión de "honesto" y “honrado”. El hombre se parapeta tras el tomo del DRAE para concluir que ambas palabras son intercambiables. Lo son realmente por influencia del inglés, donde "honest" significa las dos cosas. No estaría mal que volviéramos a su prístino origen castizo para distinguir la honra, que es algo más amplio que la honestidad. No se pueden confundir unos Mandamientos con otros. Se trata del código más antiguo de los vigentes.

En realidad, como digo, no hay palabras que sean estrictamente intercambiables. Es algo que solo sucede algunas veces en los nombres de plantas o animales, pero porque en unos sitios las llaman de una forma y en otros de otra. Se me ocurre, por ejemplo, la hiniesta o retama, el rape o pixín (en Asturias), la anchoa o el boquerón (bocarte en el Cantábrico). Aun así, siempre habrá algún entendido que me diga que esas equivalencias tampoco son exactas. Para el entendido no es lo mismo la sepia que el pulpo, el calamar, el chipirón o el chopito. Hay más clases. Para empezar, no es lo mismo un "pez" que un “pescado”, aunque en inglés todo sea "fish". Claro que los ingleses distinguen el “pork” del “pig”, para nosotros el “cerdo”.

En la tele he oído y visto últimamente que se emplea mucho lo de "vergonzante" para indicar que causa mucha vergüenza. Pues no, "vergonzante" es que tiene vergüenza. Lo que causa vergüenza, o debería causarla, es “vergonzoso”. No está muy claro si tener vergüenza es bueno o malo.

Con ocasión del accidente de tren en Santiago de Compostela también he oído lo de "incidente", como si fuera un accidente más grave. Pues tampoco. El accidente es un suceso que altera el orden natural de las cosas, pero en el que interviene el azar, aparte de otras causas concomitantes. El incidente es algo que sobreviene igualmente por sorpresa, pero en el que interviene más el ánimo de alguna persona o varias de ellas. Los incidentes suelen acabar en un conflicto o pelea entre distintos intereses o ideas. Está claro, son ideas afines.

"THE WORD GAMES"



Las medallas de los Juegos Mundiales dicen 'Word' y no 'World'
Por: REDACCIÓN DEPORTES |El Tiempo - Colombia
8:16 p.m. | 28 de Julio del 2013

Así luce grabada la medallería de los juegos: 'The Word Games'.Foto: Santiago Saldarriaga/ETCE



La Organización de las justas envió un comunicado para disculparse con los deportistas premiados.

Un error, no menor, cometió la Organización de los Juegos Mundiales, las 1.221 medallas de oro, plata y bronce que se entregarán durante las competencias están grabadas con la palabra ‘Word’, que en inglés significa palabra, y no con ‘World’ (mundo), como debería ser.
Cada vez que los europeos reciben una medalla y después de la respectiva foto, la miran, no pueden evitar reírse, pues la palabra le da otro sentido a la presea que reciben los ganadores de las justas que se realizan en Cali hasta el 4 de agosto.
Disciplinas como rugby, balonmano de playa, patinaje artístico, gimnasia acrobática, gimnasia rítmica, sumo, ju-jitsu, billar, bolo, batalla de fuerza, escalada, esquí náutico, salvamento, softball, parapente y fútbol de salón tienen su espacio en estos juegos. En total, unos 40 deportes compiten en los Juegos Mundiales de Cali.

El siguiente es el comunicado:

La organización general de los IX Juegos Mundiales Cali 2013, se permite informar:
En el proceso de elaboración de los textos incluidos en las medallas destinadas a la premiación de los Juegos Mundiales, se presentó un error ajeno a la voluntad de esta organización por lo cual presenta disculpas a cada uno de los atletas premiados.
Esta equivocación involuntaria en ningún momento empaña el valor de la medalla ni el merito del triunfo y se están tomando los correctivos necesarios.

"Microsoft desaparecerá en cinco o diez años y Facebook en tres"






Según Karsten Gerloff, presidente de la Fundación de Software Libre de Europa, solo las herramientas opensource permiten escapar del control de Google y Facebook

BILBAO, 30 (EUROPA PRESS) El presidente de la Fundación de Software Libre de Europa (FSFE), Karsten Gerloff, ha denunciado que "para Google y Facebook somos productos, no clientes" y ha alertado de que esas mismas compañías, "sin ningún aviso previo, están nutriendo a los servicios secretos". Asimismo, ha considerado que "Microsoft desaparecerá en cinco o diez años y Facebook, en tres".
En su ponencia, pronunciada en la Euskal Encounter, que se ha celebrado hasta este domingo en el BEC de Barakaldo (Bizkaia), Gerloff ha criticado duramente a las multinacionales del sector y ha dicho que "algunas corporaciones roban nuestra información. Nosotros no solo les damos datos, sino también nuestra confianza, pues pensamos que van a proteger nuestra privacidad". Sin embargo, ha denunciado que esas mismas compañías, "sin ningún aviso previo, están nutriendo a los servicios secretos". "Para ellas somos productos, no clientes. Tus datos son el producto que vende Google", ha advertido.
El experto internacional ha añadido que estas multinacionales "han cogido nuestros ordenadores, nuestras redes, y encima han erigido unas estructuras de control", y ha explicado que en este reparto de tareas "Facebook define quiénes somos. Amazon establece lo que queremos y Google determina lo que pensamos". El presidente de FSFE ha calificado la situación actual de "traición", y ha puesto como ejemplo "la entrega por parte de Yahoo de información confidencial de sus clientes al Gobierno chino". "Ahora lo hacen todos", ha lamentado.
También ha arremetido contra los dirigentes políticos, a los que censura su "ausencia total de conciencia" en cuestiones relacionadas con los derechos humanos básicos. "Una vez que han entendido cómo funciona Internet, lo han convertido en una herramienta de opresión. Ahora mismo sabemos que nos escuchan, que no somos libres", ha denunciado.
Pese a todo, no ve tan claro el futuro de dichas compañías. "Si Google quiere sobrevivir a largo plazo, tendrá que reinventarse. Microsoft todavía no lo ha hecho. Por eso, creo que va a desaparecer dentro de cinco o diez años", ha dicho. Por otro lado, ha considerado que cuando Facebook "vaya cuesta abajo, será muy rápido". "A Facebook le doy tres años. Es una ley matemática. Pasó con MySpace y sé que volverá a pasar", ha augurado.
El objetivo de su fundación es que "la gente sea consciente de que puede decidir cuál va a ser la tecnología de mañana y en qué tipo de mundo vamos a vivir". Por ello, el experto alemán ha señalado que "siempre hay que estar alerta y observar los nuevos sistemas". "Tienes que preguntarte: ¿Quién lo controla?".
Asimismo, planteó que "se pueden hacer cosas muy sencillas" para evitar dicho control, tales como construir sistemas "que no tienen punto central de control, en los que cada uno de nosotros habla con el otro. Eso ya no es una utopía", ha señañado. Por tanto, Gerloff anima a todo el mundo "a poner un servidor en cada casa. Los routers, por ejemplo, pueden funcionar como pequeños servidores". De esta forma, ha dicho, "sería posible dar otros pasos, como salir de Facebook, o cambiar el correo electrónico a una compañía pequeña". "El software libre nos da todas las herramientas para hacerlo", ha asegurado


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Antes de llegar a la mesa, la fruta vive un infierno químico

Por Enric Urrutia, director de Bio Eco Actual

Entrevista a Jordi Bigues, periodista, activista y ecologista. Con los libros Lletra petita (Letra pequeña), Tot el que et pots estalviar per tenir una bona vida (Todo lo que te puedes ahorrar para tener una buena vida) y el programa de televisión Lletra Petita (en el canal autonómico catalán TV3), nos ayuda a que nuestro día a día sea lo más respetuoso posible con el planeta que pisamos y con nosotros mismos.

¿Crees que la sociedad del llamado primer mundo sabe lo que come y le importa?

Creo que sí. Cabría preguntarse cómo los medios de comunicación predican la conformidad y la idoneidad del pienso que se administra: la resignación diaria de la publicidad. Es curioso que todas las religiones tienen principios éticos respecto a qué se puede comer y qué no y en cambio mucha gente cree que la comida está al margen de los criterios éticos. De vez en cuando, y cada vez más a menudo, se produce un escándalo alimentario. Se demuestra que los mecanismos de control de la industria no funcionan pero tienen la desfachatez de decir que estaban alerta.

¿Qué valor tiene una semilla sin manipular en la sociedad actual?

La semilla, más que un patrimonio es un matrimonio de la humanidad, la unión legítima de la humanidad con la madre Tierra. La semilla es y ha sido siempre el gran capital y una de las máquinas naturales más fascinantes. Su protección de cualquier alteración ha sido una constante en la humanidad que a estas alturas se ha agrietado por el monopolio y por la contaminación tecnogenética del origen de las diferentes plantas alimenticias para nuestra especie.
¿Qué le puedes explicar al ciudadano que descubre que la mayoría de frutas y verduras que encontramos en el mercado han sido probadas en animales antes de ir al consumo doméstico?
Antes de llegar a la mesa, la fruta ha vivido en un infierno químico: los biocidas. Algunas ni siquiera han visto el sol. No sabemos ni con qué productos la han tratado ni si tan solo quedan residuos. ¡Es un Top Secret! Todo lo contrario a la transparencia. ¿Hay que fiarse de los controles de una administración cerrada, desacreditada y arrodillada ante la industria? Los funcionarios deberían rebelarse y negarse a ocultar lo que ven y encuentran.
Las vacas de raza Holstein (de manchas negras y blancas) viven unos 17 años en estado natural y de 3 a 4 años cuando son explotadas para obtener unos 45 litros de leche diarios.
¿Es este el futuro a seguir para alimentarnos: explotar todo ser de otra especie para nuestro provecho?
No dejan que las vacas crezcan y así no desarrollen enfermedades como la de las vacas locas. De vez en cuando detectan vacas que han desarrollado la enfermedad, pero todavía no hay ninguna prueba analítica que detecte la presencia de los priones malditos. Una cosa es ser portador y otra es desarrollar la enfermedad. Como esta se desarrolla preferentemente en vacas adultas... las matamos antes. La precaución de no comer las vísceras o la médula no tiene ningún sentido. Una cosa es la presencia de los priones y otra cosa es dónde se desarrolla la enfermedad, la encefalopatía espongiforme bovina (EEB).

¿Reduciendo el consumo de carne, reduciríamos los gases de efecto invernadero?

Sí, es así. Se había menospreciado el impacto climático del modelo ganadero industrial. No son sólo los gases gástricos de las vacas. Es el tráfico internacional del pienso, el modelo alimentario e, incluso, el empobrecimiento de los suelos.
La reeducación social en materia de consumo en general, por parte de los estamentos gubernamentales, es prácticamente nula. ¿Por qué?
Hay una dejadez de responsabilidad. Uno de los primeros objetivos fue controlar con subvenciones a las asociaciones de consumidores. Por cada euro que recibían, las asociaciones ecologistas recibían un centavo. Estaba claro quiénes eran los que defendían los bienes comunes y la gran distancia entre unos y otros. En todo caso, gracias a la Unión Europea, las leyes se han ido actualizando, pero no se ha logrado ni transparencia ni sistemas de regulación concertada (donde todos tengan voz) a excepción de la agricultura ecológica certificada y la certificación energética y el ecolabel. Piensa que desde pequeños nos cuentan que nada puede cambiar, que nuestra voz no tiene peso. Y sin embargo, los hechos lo desmienten.

¿Será Francisco el nuevo Moisés de la Iglesia?

La revolución que el Papa ha lanzado desde Brasil a todo el mundo, como ya se esperaba, va en serio
JUAN ARIAS el El País - España

En Brasil, la Iglesia - con Francisco como un nuevo Moisés bíblico - ha sido llamada a atravesar su desierto en busca de una tierra nueva para huir de la esclavitud en que la había colocado su alejamiento de la gente.

Es posible que, como Moisés, tampoco Francisco vea a la Iglesia llegar a esa tierra prometida que el sueña, en la que no exista ya la “psicología de príncipes” en los obispos; en la que estos sean pobres de corazón y de bienes; que no suspiren por las cebollas y los cocidos de carne que dejaron atrás y que no vuelvan a adorar los becerros de oro.

La revolución que el Papa ha lanzado desde Brasil a todo el mundo, como ya se esperaba, va en serio. No existen dudas después de su discurso duro, con autoridad, sin concesiones, pronunciado a los representantes de las conferencias episcopales de América Latina y de algún modo a los 3.000 obispos del mundo.

Francisco quiere acabar con una Iglesia que se ha revestido hasta ahora de mil oropeles ideológicos que poco tienen que ver con la sencilla, y a la vez exigente, propuesta evangélica.

Ha desnudado a la Iglesia de las falsas ideologías tanto de izquierdas como de derechas que habían cambiado la idea evangélica del encuentro con los excluidos, de la misericordia sin reservas, del encuentro incluso corporal, físico, con el prójimo, sin miedo al cuerpo, por categorías de sociología o de psicología que acabaron acuñando en la Iglesia una espiritualidad elitista, desencarnada, sin compromiso con su realidad primitiva cuando desafiaba a los ídolos del poder.

Les ha venido a decir a los obispos que la Iglesia no puede continuar como hasta ahora. Que tiene que cambiar de piel, dejar de ser burocrática, olvidarse de los demonios del carrierismo. Les ha dicho que, más que en el mañana de sus vidas, piensen en el hoy de los que sufren ahora y no pueden esperar. “El hoy es la eternidad”, les dijo a los obispos. Y ese hoy y esos marginados de la sociedad son “la carne de la Iglesia”.

Hasta ahora, incluso los papas más abiertos,hablaban siempre de reformar a la Curia, el Gobierno central del Vaticano. Francisco, que deberá hacer también eso y con urgencia, ha propuesto en Brasil una revolución global de la Iglesia.

Cuando habló de la “humildad social”, estaba traduciendo el mandato evangélico de que el mayor se haga el menor para ir al encuentro del prójimo, que es un igual a nosotros.

No sabemos aún cómo los diferentes movimientos de la Iglesia como el Opus Dei, los pentecostalista, los de Comunión y Liberación o los mismos teólogos de la liberación analizarán ahora las graves palabras de Francisco en Río.

Para él no sirven las metodologías liberales ni las marxistas para encarnar el evangelio en la gente. Las ha tachado a todas de ideologías elitistas. Como alternativa a los conceptos políticos de derechas, centro o izquierdas, Francisco ha acuñado para su pontificado una nueva: la de la periferia, que es, les ha dicho a los obispos, donde se deben colocar como “pastores” y no como “príncipes”; como anunciadores de esperanza y no como burócratas o administradores de una empresa o de una ONG.

En cierto modo les ha dicho a los obispos que se dejen de bizantinismo y que salgan a la calle a tomar de la mano a todos los que buscan una ayuda, un consuelo, un consejo o simplemente un hombro donde llorar ese dolor que no hay ideología capaz de consolar.

¿Dejarán a Francisco - que se ha presentado despojado y cercano a la gente, sin las insignias reales del papado -llevar a cabo esa novedad histórica que obligará a la Iglesia a una catarsis colectiva?

¿Lo escucharán y seguirán en esa travesía del desierto? ¿En esa conversión existencial para desnudarse, como hizo el joven Francisco, de su cómoda vida pasada para seguir al pie de la letra el evangelio compartiendo la vida de los sin poder y sin dinero?

Difícil de adivinar. Moisés no llegó a ver la Tierra prometida, pero el pueblo judío consiguió, al final, librarse de la esclavitud de los ídolos.

“Hora menos en Canarias”

Giros nuevos y fórmulas tradicionales para la rutina de dar la hora. ¿Le suena a usted bien eso de “hora menos en Canarias”?
ÁLEX GRIJELMO en El País - España

Debe de resultar tedioso repetir cada día las mismas fórmulas. “Son las dos menos diez, damos paso a la publicidad”, “son las tres de la madrugada, una hora menos en Canarias”. Por eso a menudo oímos en la radio cómo las cambian quienes soportan tamaña rutina: “Faltan 10 minutos para las dos”, “pasan 15 minutos de las seis de la tarde”, “son 40 los minutos que faltan para las nueve”, “son las tres de la tarde, las dos de la tarde si están ustedes en Canarias”.

Cierto que eso de “pasan 15 minutos de las seis” y “faltan 10 minutos para las dos” suena más próximo a la fórmula inglesa que a la española, pero pelillos a la mar. Y también habrá quien defienda que las horas son las que son independientemente de dónde esté quien escucha (es decir: que son las dos de la tarde en Canarias tanto si uno está allí como si no).

Pero en la última temporada radiofónica nos ha sorprendido un nuevo giro en peligro de extensión: “Les esperamos a las doce, hora menos en Canarias”... Así: “hora menos”, sin la acostumbrada palabra “una” que acompañaba antes a esa expresión. Y además nos descoloca tal afán economizador en las mismas personas que luego sueltan “son quince los minutos que faltan para que sean las once de la noche” en vez de “son las once menos cuarto”.

¿Le suena a usted bien eso de “hora menos en Canarias”? Entonces no siga leyendo. Quédese tranquilo, no va a empeorar el PIB por este problema.

Debe de ser tedioso decir cada día la misma fórmula. Por eso la cambian quienes sufren tamaña rutina
¿Le suena mal? Entonces intentemos juntos averiguar por qué le pasa eso.

Tenemos en primer lugar los términos “un” y “una”, que pueden vestirse más de un traje gramatical; por ejemplo, el de artículo (“es un poner”, “una forma de hablar”) o el de numeral (“dos oros, una plata y un bronce”). Y además, “un” y “una” no significan lo mismo si están delante de un sustantivo que si van solos por la calle (en el caso que nos ocupa, “una” camina con el sustantivo “hora” en buena compañía). Si van solos, ejercen labor de pronombres (sustituyen o representan a un nombre): “Una es mejor que otra”. Y cuando preceden al sustantivo, como en el caso que nos ocupa, son actualizadores; es decir, esos elementos lingüísticos que permiten pasar de lo abstracto a lo concreto. Por ejemplo, podemos emplear la expresión “profesor de alemán” para referirnos en general a los profesores de alemán como concepto: “Ser profesor de alemán no me parece un mal oficio”. Pero si vamos a lo concreto, necesitaremos el artículo: ”Me da clase un profesor alemán”.

Bien, ya sabemos por tanto que un y una son polifacéticos: pueden pertenecer a categorías gramaticales distintas y asumir funciones diferentes como artículos indefinidos, adjetivos numerales o pronombres: Carne de pluriempleo (en la gramática no hay crisis). Pero aquí no termina este simpático asunto, porque hemos de contar con otra circunstancia gramatical, presente también en la expresión que comentamos. Se trata del uso de “más” y de “menos”, que pueden vestir asimismo ropajes diferentes con igual cuerpo serrano: cuando preceden a un sustantivo son actualizadores (recordemos: términos que permiten pasar de lo abstracto a lo concreto: “no aceptaré menos dinero”), y cuando lo siguen son modificadores: esos adjetivos o adverbios que alteran con su compañía la percepción que tendríamos de las palabras si no estuvieran ellos ahí (“le pagó 200 euros menos").

La norma sale de lo normal. Millones de hispanohablantes saben gramática sin darse cuenta
Y cuando son modificadores, como sucede con el menos de “una hora menos en Canarias”, el sustantivo abstracto se convierte en una idea concreta gracias a un cardinal, a otro indefinido o a un demostrativo (Leonardo Gómez Torrego, Gramática didáctica del español, 2011, páginas 86 y 89, 10ª edición). O sea: que el sustantivo que acompañe a “menos” debe tener delante un número cardinal (“una hora menos”, “dos horas menos”), un indefinido (“algunas horas menos”) o un demostrativo (“esa hora menos que tienen en Canarias”). Hasta ahora a nadie se le había ocurrido no poner nada delante, y decir “hora menos en Canarias”, y mira que llevamos decenios con ese hecho diferencial; como nadie había dicho tampoco “el Madrid marcó dos tantos, gol menos que el Barcelona” (o viceversa), y mira que llevamos Ligas disputadas.

Es cierto que la gramática permite la supresión del artículo: “Amalio era [un] hombre poco dado al vino”. Pero aquí no estamos -quizás en eso reside la confusión- ante un artículo, sino ante un adjetivo numeral. Y no son iguales en significado aunque ambos participen del mismo significante, “una”.

Los numerales sí se omiten en frases hechas (“hora más, hora menos, no importa”), y en las negativas (“no pierde detalle”), porque en esos casos presentan rasgos de indefinidos (“alguna hora más, alguna hora menos”; “no pierde ningún detalle”), pero no desaparecen, en términos generales, delante del sustantivo al que acompañan, ya que se oponen a los cardinales dos, tres, etcétera. Así lo han decidido durante siglos millones de hispanohablantes que sabían gramática sin darse cuenta.

La gramática no dice cómo se debe hablar. Dice cómo se habla. La norma sale de lo normal. Y por ahora no es normal suprimir los numerales delante de los sustantivos. Por eso le puede sonar tan raro al lector que haya llegado hasta aquí -muchas gracias- lo de “hora menos en Canarias”, donde hay palabra menos de las que usted y yo habríamos usado.

Estrategias para remediar el lugar común

Por Graciela Melgarejo | LA NACION
Twitter: @gramelgar | Mail: lineadirecta@lanacion.com.ar |

Hace un año, se comentaba en la columna "De tiempos pasados y otras formas de hablar" que el escritor y periodista Ernesto Schoo había sido declarado Personalidad Destacada de la Cultura porteña. Ahora que Ernesto ya no está más para seguir deleitando a los lectores de este diario con sus magníficas columnas sobre teatro en la sección Espectáculos, conviene recordar que, entre otras muchas razones, el nombramiento se debió a que había sabido "construir su lugar a fuerza de talento, sensibilidad de observación, erudición, calidad literaria y riqueza de expresión".

La "riqueza de expresión", forma si se quiere ya antigua de calificar, debería seguir contando, sin embargo, para los hablantes del español. A propósito del asunto "Obvio, obviamente", escribió un correo electrónico a Línea directa el también escritor y periodista Norberto Firpo, autor por muchos años de la columna Rigurosamente incierto, para esta misma sección Opinión (una de ellas fue, precisamente, "Últimas frases hechas", del 27/10/2010).

"¡Cuidado! Las palabras «obvio» y «obviamente» andan sueltas y provocando estropicios idiomáticos. Todo el mundo las usa y casi siempre mal", alerta Firpo en su e-mail del 23/7. Y continúa: "En el diálogo parlante, la voz «obvio» no siempre señala una obviedad sino que sirve de retruécano o de respuesta convencional de asentimiento, en reemplazo de formulismos como «de acuerdo», «naturalmente», «por supuesto»... El animador de un programa radial vespertino dice «obvio» y «obviamente» unas cincuenta veces por audición (y la mayoría de las veces sin justificada obviedad). Asimismo, no pocos locutores radiales se revelan empecinados en presidir con la palabra «poderosamente» toda referencia a que tal cosa les llamó la atención. De manera que la frase «poderosamente la atención» y los latiguillos «obvio» y «obviamente» le están haciendo sombra y amenazan destronar a las palabras más trilladas, entre las que desde hace tiempo se florea «emblemático»".

Tiene razón Firpo. "Emblemático" formó, hace algunos años, un trío imbatible, junto con "modélico" y "paradigmático", pero ahora estas tres muletillas han ido cediendo terreno. Puede ser muy bien que pronto ocurra con "obvio" y "obviamente". Quien esto escribe, también años atrás, se descubrió diciendo "absolutamente" cada dos por tres. No fue un descubrimiento grato.

¿Hay formas de luchar contra estas modas tan contagiosas? Son solo modas, y a veces hasta sirven para marcarnos el paso del tiempo. Pero una estrategia para salirse del lugar común, cada vez más común, es leer o releer textos que consideremos escritos con "riqueza de expresión". El sábado pasado se cumplieron diez años de la desaparición de María Esther de Miguel, una escritora, periodista y docente argentina que siempre estuvo dispuesta a batirse por ese objetivo. Fue directora del Fondo Nacional de las Artes y secretaria de la Sociedad Argentina de Escritores, y entre muchas otras distinciones, ganó el premio Planeta en 1966 por su novela histórica El escritor, el pintor y la dama . Uno de sus primeros libros tiene un título muy sugestivo, Los que comimos a Solís (reeditado en 2005, por Ediciones Colihue), y es una lectura recomendable para estos tiempos de elecciones.

© LA NACION.

PALABRAS

Palabras sin traducción y otras rarezas lingüísticas
by ENRIQUE ALPAÑÉS(@SenorAlpa) July 25, 2013
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Un estudiante nadaba con una estudiante en el río. La chica era una deportista y él en cambio era un nadador desastroso. La chica lo amaba perdidamente y tenía tanto tacto que nadaba igual de despacio que él. Pero cuando la natación se acercaba ya a su fin, quiso pagar rápidamente la deuda que tenía con sus aficiones deportivas y se lanzó con rápidas brazadas hacia la orilla. El estudiante intentó avanzar más rápido y tragó agua. Se sintió humillado, puesto en evidencia en su inferioridad física y sintió lítost.

Milan Kundera escribió estas líneas en El Libro de la Risa y el Olvido, publicado en España por Tusquets y traducido casi en su integridad. Casi. Hay una palabra, ‘lítost’ que se mantiene en el checo original. Hace referencia a la agonía que se siente al ser consciente repentinamente de la propia miseria. “He buscado vanamente en otras lenguas el equivalente de esta palabra” asegura Kundera, “me parece difícil que alguien pueda comprender el alma humana sin ella”.

Decir que el español es muy rico es como decir que el gotelé es muy sufrido o que el Rey es muy campechano. Un lugar común que a fuerza de repetirse ha perdido ya su contenido. Según afirma José Antonio Pascual, vicedirector de la Real Academia de la Lengua Española, en el diccionario se registran 88.000 palabras; el inglés (que se suele poner como ejemplo de idioma pobre y con poco vocabulario) registra más de 170.000 definiciones en su diccionario de referencia, el Oxford, aunque también es cierto que ellos abusan más de las palabras compuestas.

“Se suele estimar el léxico de una lengua añadiéndole un 30% al que recogen los diccionarios”, asegura Pascual. Pongamos entonces por caso que hay cerca de 115.000 palabras en castellano. Son muchas, sin duda, pero no suficientes. Cada idioma tiene sus matices, sus inflexiones y sus palabras imposibles de traducir, lítost es solo una de ellas, hay muchas más.

Si un idioma es un reflejo de sus hablantes los alemanes cumplen los tópicos y se revelan como unos trabajadores incansables. Torschlusspanik es el miedo a que las oportunidades disminuyan a medida que nos hacemos viejos, freizeitstress, el estrés del tiempo libre y todas las actividades que haces para ocuparlo.

Pero hay otra palabra, schadenfreude, que ha cobrado más relevancia e incluso se ha tomado prestada en distintos idiomas. Hace referencia al sentimiento de gozo que se produce al observar el sufrimiento ajeno. No es sadismo, no es envidia, es un término intermedio que encarna a la perfección ese ansia (tan común en la prensa rosa) de asistir a la caída a los infiernos de los ídolos, esa risa involuntaria que brota al ver una caída ajena o el gozo interno que nos invade cuando vemos al final de la película que el villano de turno recibe su merecido.

Tenemos que irnos al otro extremo del planeta para encontrar el antónimo de schadenfreude, hablamos de mudita, un concepto budista que hace referencia a la felicidad que genera la felicidad ajena.

También el japonés refleja en su vocabulario la cultura trabajadora de sus gentes, desde la castrense kyoikumama (madre que presiona despiadadamente a sus hijos para que obtengan logros académicos) hasta gaman, la determinación para afrontar los obstáculos en la vida, de persistir frente a desafíos que parecen insuperables.

Pero el término psico-laboral más extraño que tienen los japoneses no es ninguno de los anteriores, es karoshi, una palabra tristemente de moda en el país que hace referencia a la muerte por estrés laboral.

Gigil expresa en filipino lo que sienten todas las abuelas cuando cogen a sus nietos en brazos, esas ganas de morder o pellizcar algo insoportablemente tierno.

Tartle se utiliza en Escocia para denominar ese momento de vacilación cuando vas a presentar a alguien y no recuerdas su nombre.

Boh es probablemente la mejor expresión que tiene el italiano, sirve para decir con solo tres letras que no tienes ni idea.

Más románticos son los árabes que al pronunciar ya’aburnee (literalmente, tú me entierras) aluden al deseo de morir antes que su interlocutor para no tener que soportar su pérdida. Y seguimos con el macabro tema de la muerte, solo hay un idioma conocido para nombrar algo tan desgarrador como la pérdida de un hijo. Hay huérfanos, hay viudos, y en Israel hay hore shakul.

Los franceses no son de palabras sino de expresiones únicas, y sorprenden nombrando conceptos tan concretos como el ingenio de tener la respuesta acertada cuando es demasiado tarde (l’esprit de l’escalier) o pasar la mañana vagueando en la cama (grasse matinée).

No hay nada intraducible y los que se dedican a ello profesionalmente son conscientes. Todo puede solucionarse con un circunloquio, con una palabra equivalente en el fondo y distinta en los matices. Tampoco existe nadie que domine todos los idiomas del mundo (7.105 según ethnologue), así que es un poco exagerado asegurar que hay palabras únicas. Pero sí que existen palabras sin equivalente en la mayoría de los idiomas conocidos, conceptos que por su mayor uso o por la evolución idiomática han derivado en pequeñas rarezas lingüísticas. Joyas hechas palabras.

Vladimir Nabokov, además de escribir Lolita, la tradujo del inglés al ruso, esa y muchas obras más, propias y ajenas. Era un defensor de la traducción literal, sin cambiar ni un ápice (a pesar de que fuera el responsable de que en Rusia no hablen de Alicia sino de Ania en el País de las Maravillas).

Sin embargo, reconocía que había palabras que no tenían traducción posible y hacía hincapié en una: toska. “Ninguna palabra del inglés traduce todas las facetas de toska”, decía el autor.

“En su sentido más profundo, es una sensación de gran angustia espiritual, a menudo sin causa específica. En el aspecto menos mórbido es un dolor sordo del alma, un anhelo sin nada que nada haya que anhelar. En su nivel más bajo, se reduce al hastío, al aburrimiento”.

Tanto toska como lítost hacen referencia a sentimientos. Haciendo un breve repaso nos damos cuenta de que la mayoría de palabras sin traducción lo hacen. Y dicen más de lo que encierra su estricto significado, dicen cosas sobre quien las habla.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE



el día antes, mejor que el día de antes

Recomendación urgente del día

Cuando antes y después complementan a un sustantivo que expresa tiempo, como día, mañana, noche, semana, mes o año, no resulta apropiado anteponer la preposición de: el día antes, mejor que el día de antes.

Es relativamente frecuente, sin embargo, encontrar secuencias de este tipo en los medios de comunicación: «El hombre pudo morir la tarde o la noche de antes» o «¿Cómo fue el día de después de proclamarse campeón?».

Tal y como señala el Diccionario panhispánico de dudas, en este contexto antes y después se comportan como adjetivos y significan, respectivamente, ‘anterior’ y ‘posterior’, por lo que resulta innecesario el uso de la preposición, que se siente hoy arcaizante.

En los ejemplos anteriores, por tanto, habría resultado preferible escribir «El hombre pudo morir la tarde o la noche antes» y «¿Cómo fue el día después de proclamarse campeón?».
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