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quinta-feira, 27 de junho de 2013

POESÍA

Poetas de 45 países estarán en el XXIII Festival Internacional de Medellín
Por Venezuela estará presente William Osuna, presidente de la Casa de Bello.



EL UNIVERSAL - Venezuela
miércoles 26 de junio de 2013 05:24 PM
Bogotá.- Unos 60 poetas de 45 países participarán en el XXIII Festival Internacional de Poesía de Medellín que se realizará entre el 6 y 13 de julio próximo en esa ciudad del noroeste de Colombia, informaron hoy los organizadores.


El tema conductor de este nuevo recorrido por la poesía del mundo está dedicado a la "resignificación del mito como parte fundacional de la existencia humana", según un comunicado de la revista Prometeo, organizadora del evento.

El festival destaca además a la utopía como punto de partida hacia la construcción de una sociedad en donde la vida esté determinada por el principio del goce, el equilibrio con la naturaleza y la justicia, lo que es una sociedad anhelada por todos, según el texto.

Los más de 60 poetas y escritores que llegarán a Medellín contarán con 150 escenarios culturales en donde se realizarán recitales y lecturas de poemas para los amantes de este género literario.

Destacan en esta ocasión poetas de América como el brasileño Thiago de Mello, la argentina Aitana Alberti, el haitiano Josaphat-Robert Large, el peruano Marco Martos, el colombiano Juan Manuel Roca y el venezolano William Osuna, entre otros.

Igualmente participarán autores africanos como Tanure Ojaide (Nigeria), Werewere Liking (Camerún), Gabriel Okoundji (Congo), Zolani Mkiva (Sudáfrica) y Mildred Kiconco Barya (Uganda).

Por Europa estarán el francés Gérard Noiret, la polaca Krystyna Rodowska, el noruego Jan Erik Vold, el belga Leonard Nolens, entre otros, mientras que por Asia destacan la filipina Marra PL. Lanot, el indio K. Satchidanandan y la siria Maram Al-Masri.

De manera simultánea al festival se realizará la XVII Escuela Internacional de Poesía, donde se ofrecerán espacios de formación y creación a través de cursos, talleres y conferencias gratuitas.

Desde su fundación en 1991 el Festival de Poesía de Medellín se ha consolidado como un espacio único de encuentro de las más diversas culturas del mundo en el que han tomado parte más de 1.100 poetas de 156 países.

EL MANUSCRITO DE VOYNICH

Hallan indicios de un idioma secreto en el misterioso libro de Voynich
JOSÉ MANUEL NIEVESABC_CIENCIA / MADRID - ABC

Un equipo de la Universidad de Manchester ha estudiado el conocido manuscrito, que algunos consideraban un fraude, sometiéndolo a un sistema de análisis sobre la entropía de sus palabras

















U. YALE
El manuscrito de Voynich


El misterioso y bello texto de Voynich, datado en el siglo XV y que muchos investigadores han considerado recientemente como un galimatías, podría no tratarse de un fraude después de todo. Un nuevo estudio de la Universidad de Manchester sugiere que el texto comparte bastantes características con lenguas auténticas, así como que podría contener mensajes codificados. Para alcanzar esta conclusión, el equipo científico ha manejado un sistema que analiza la entropía de las palabras empleadas en el manuscrito y la pone en relación con sistemas similares de otros lenguajes ya existentes.

La afirmación acerca de la posible existencia de un idioma secreto surge del empleo de una técnica estadística que pone una cifra en la información contenida por los elementos de un texto o código, incluso si su significado es desconocido. Esta técnica también podría ser empleada para determinar si hay un significado en los genomas, posibles mensajes alienígenas, e incluso para esclarecer las señales entre las neuronas en el cerebro.

El manuscrito de Voynich ha confundido y fascinado a partes iguales a los investigadores desde que el vendedor de libros Wilfred Voynich lo encontró en un monasterio italiano en 1912. El texto contiene ilustraciones de ninfas desnudas, plantas inidentificables, diagramas astrológicos y páginas y páginas de texto escrito en un alfabeto no identificado.

Aunque el patrón de longitud de las palabras y de la combinación de signos en el texto es similar a otros de lenguas conocidas, varios estudios recientes sugerían que el libro era un claro fraude del siglo XV, diseñado para timar a los coleccionistas de libros del Renacimiento, y que las palabras no tenían significado. Un trabajo científico mostraba, incluso, que técnicas ya conocidas de los criptógrafos del siglo XVI podrían haber permitido que alguien creara estos patrones utilizando un conjunto sin sentido de caracteres. Otro estudio concluía que las propiedades estadísticas de la escritura eran coincidentes con un galimatías.

Entropía de las palabras
Ahora, Marcelo Montemurro, de la Universidad de Manchester (Gran Bretaña), ha analizado el texto junto a otros colegas, utilizando una técnica que retira la mayoría de los términos con significado. “Decidimos que era la fórmula ideal para analizar este misterioso manuscrito –afirma Montemurro-. La gente ha estado discutiendo y discrepando durante décadas si se trataba de un engaño, así que esta nueva técnica podría permitir un acercamiento a la verdad”.

Sus resultados convalidan la idea de que el texto de Voynich contiene realmente un lenguaje secreto. Más allá de buscar patrones en las propias palabras, el método de Montemurro persigue más un patrón global en la frecuencia y el agrupamiento de las palabras que podría producir un significado. “Los resultados que conseguimos gracias a esta búsqueda arrojan una nueva luz sobre el contenido del volumen”, indica.

El método emplea una fórmula para encontrar la entropía de cada término, lo que supone una medida sobre cómo de frecuente es su utilización en el texto. Para uno de estos términos, los investigadores determinan su entropía en el texto original y en una versión mezclada de él. La diferencia entre las dos entropías, multiplicada por la frecuencia de la palabra, da la medida de cuánta información aporta.

El procedimiento reconoce que las palabras que son particularmente importantes aparecerán más frecuentemente, al tiempo que hace una distinción entre las palabras con un nivel bajo de información, como ‘y’, que aparecen por doquier en el texto, y las que aportan un nivel alto de información, como ‘idioma’, que podrían aparecer sólo en las áreas del texto en las que se aborde esa cuestión.

Marcadores de relación
Volviendo al origen de este trabajo en el año 2009, el acercamiento por medio de la entropía se centró en las palabras con significado en textos famosos de varios idiomas. En ‘El origen de las especies’, por ejemplo, las 10 palabras más informativas identificadas por esta fórmula incluían ‘especies’, ‘variedades’, ‘híbridos’, ‘formas’ y ‘géneros’. En ‘Moby Dick’, una de las palabras más importantes según este procedimiento era ‘ballena’.

Cuando se aplicó al texto de Voynich, la fórmula tomó varias palabras con una alta entropía que parecían ser específicas de diferentes secciones del manuscrito. El equipo también aplicó un análisis más exhaustivo del que se deducía cómo se relacionaban las palabras desconocidas, basándose en cómo lo hacían las agrupaciones de palabras en lenguas conocidas. A partir de ahí aplicaron estos marcadores de relación para comparar las diferentes partes del texto.

Siguiendo este método, el equipo encontró que los términos con una alta entropía en la sección que por sus ilustraciones parecía tratar de temas farmacéuticos y herbales eran más fáciles de relacionar con otros que los términos que aparecían en secciones sobre astrología, biología y fórmulas. “Eran los más fuertemente conectados lingüísticamente y también al nivel de sus representaciones pictóricas, puesto que sólo hay dos secciones en las que aparezcan estas plantas –explica Montemurro-. Nuestro análisis es el primero que, de hecho, relaciona, estas secciones a partir de su estructura lingüística exclusivamente”.

Agrupaciones de palabras
La técnica también medía la mejor manera de agrupar las palabras seleccionadas para maximizar su valor informativo. En novelas o capítulos que pertenecían a ciertos tópicos, las agrupaciones de los términos elegidos por su alta entropía tendían a ser bastante grandes, ya que contenían varios cientos de palabras. En contra de esto, en los libros que eran simplemente una lista de notificaciones, es decir, cuyas partes se presentaban sin ninguna conexión entre ellas, las agrupaciones de palabras –conocidas como escalas dominantes- podían ser mucho más pequeñas.

Montemurro y su equipo compararon las escalas dominantes en el manuscrito Voynich con las existentes en textos de un tamaño similar en varias lenguas distintas: en ‘El origen de las especies’ (en inglés), ‘Los archivos del Gran Historiador’ (en chino), las ‘Confesiones de San Agustín’ (en latín), más el código informático del lenguaje de programación Fortran y algunas secciones del código del ADN.

La escala dominante de las lenguas humanas tiene un tamaño de entre 500 y 700 palabras, mientras que la de Fortran se sitúa en torno a 300, y la del ADN sobre 10. Para el texto de Voynich era de unas 800. “Buscábamos ver si la estructura que emergía del análisis podía ser tan consistente como la de un idioma real –confiesa Montemurro-. Si hubiéramos dado con algo como el código del ADN, las conclusiones habrían arrojado más dudas sobre la naturaleza del manuscrito, pero dados los valores que obtuvimos, afirmamos que no puede descartarse que se trate de una lengua”.

Los defensores de la hipótesis sobre que se trata de un fraude no están convencidos todavía por estos hallazgos. En 2004, el científico informático Gordon Rugg, de la Keele Univertsity de Gran Bretaña, propuso un método de baja exigencia tecnológica por el que un bromista inteligente podría haber creado el manuscrito de Voynich completo sin haber inventado un idioma secreto previamente.

Un chiste viable
El ‘chistoso’ podría haber escrito primero una tabla de sílabas de galimatías en la que se incluyeran las raíces, prefijos y sufijos encontrados en el texto de Voynich, para después cubrirla con una carta con tres agujeros que desplazaría sobre su superficie para encontrar las ‘nuevas’ palabras. Empleando varias cartas diferentes con distintas disposiciones de los agujeros, se produce un texto que tendría la apariencia de un idioma, aunque no lo sea.

“El chiste es perfectamente viable”, afirma Rugg, y podría producir varias de las características que Montemurro encontró en las distribución de palabras del manuscrito Voynich. “La aparición de una estructura compleja no tiene por qué haber sido producida por una estructura interna compleja. Hay muchos procesos simples que generan resultados de mucha complejidad”.

El especialista en computación añade que este esfuerzo podría estar justificado por la sofisticación de los coleccionistas de libros de esa época, que podrían haber sometido el texto a algunos test antes de adquirirlo. Rugg también apunta que el manuscrito no muestra evidencias de errores que hayan sido cometidos durante la escritura. “Si el manuscrito de Voynich es una muestra un idioma real, o la persona que lo escribió no se preocupó de si estaba cometiendo errores, o escribió 200 páginas sin cometer ni uno solo de ellos, lo que es bastante improbable”, afirma.

Montemurro espera ahora poder analizar otras secuencias que aporten información no necesariamente lingüística, como el ADN o quizás incluso las señales neuronales. Esto podría ayudar a los genetistas a centrarse en los tramos más valiosos del ADN y revelar si las diferentes partes del cerebro ‘hablan con otras por medio de un código. “Pero el manuscrito de Voynich genera esta fascinación porque, por una única vez, no tenemos una conclusión sobre su significado”, admite Rugg. “Es como si a la historia de misterio más interesante de todos los tiempos alguien le hubiera arrancado las tres últimas páginas”, concluye.

FUTURO EN ESPAÑOL

Una marca, un idioma, un futuro
Futuro en Español se pone de largo en la Casa de América
por INÉS MARTÍNEZ | MADRID - El Mundo
‘El valor intercontinental del español’. Bajo este lema, la Casa de América de Madrid acogió este miércoles una mesa redonda dedicada a reflexionar sobre las posibilidades que ofrece el idioma español como fuente de creación de riqueza y motor de negocio. Organizado por Futuro en Español el acto cuenta con el patrocinio de CAF (Banco de Desarrollo de América Latina), Iberdrola, Gobierno de La Rioja, Ayuntamiento de Logroño, Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano y Fundación Mare Australe.
Durante la mesa redonda, moderada por Fernando R. Lafuente, exdirector del Instituto Cervantes y coordinador de Futuro en Español, una de las pricipales ideas que se abanderaron fue la importancia de que el Español no sea una muleta que ayude a avanzar, sino una pértiga que impulse a España y a los países de habla hispana en proyectos no sólo culturales, sino empresariales y económicos.
José Ángel López Jorrín, director de la Oficina del Alto Comisionado de la Marca España, se encargó de presentar a los ponentes: Guillermo Fernández Soto (director general CAF Europa), Javier Noya (director del Observatorio Marca España) y Juan Carlos Jiménez, subdirector de Estudios y Relaciones Institucionales de la Comisión Nacional de Energía e investigador del prestigioso proyecto ‘El valor económico del español’, un estudio que sirvió para reforzar la idea del idioma como vehículo de negocio.
Fernando Rodríguez Lafuente ha destacado en su presentación de los ponentes, que Futuro en Español implica a la globalidad del Español: "La ambición es ampliarlo al aspecto financiero". “La lengua española es el petróleo de la comunidad Iberoamericana”, ha dicho, y ha establecido que “no debemos dar un paso sin Iberoamérica”.
Guillermo Fernández de Soto, director general de CAF Europa, ha comenzado su intervención destacando la importancia de temas de innovación y desarrollo para el banco. "Cuando uno mira las cifras puede concluir que el Español es el futuro. Deberíamos buscar que el Español sea algo más pragmático, más practicable. Las prosibilidades de desarrollarlo en el campo empresarial son inmensas". Ha puesto su mirada en el futuro al decir que en cuatro generaciones, el Español será hablado por el 10% de la población mundial, por lo que “debemos ser concientes de su importancia: la creación de nuevos esquemas de integración demuestran que el potencial cultural y lingüístico es importante y puede colaborar a la hora de incrementar el comercio".
Por su parte, Javier Noya, director del Observatorio Marca España, ha hecho un análisis de la situación del español como marca. Ha puesto un punto de optimismo a la situación que desde fuera creemos que se ve de España. “Fuera no se nos ve tan mal. En Alemania la nota media que dan a España es un 6. Hace 15 años nos daban un 7, pero hay que pensar en los problemas por los que estamos pasando". Según Noya, uno de los componentes que etán contribuyendo a que tengamos más valor es el patrimonio cultural y lingüístico, que añade un valor de certidumbre a la marca España”. El punto negativo lo ha establecido en la creencia de que “podemos satisfacer la demanda de español nosotros solos. Si no contamos con América Latina, moriremos de éxito”.
Como recomendaciones para mejorar la marca España en relación con el Español, Noya ha puesto el punto de mira en páises como India o Rusia, que también están fijándose en América Latina para hacer negocios. Además, ha inisitido en la imagen de modernidad que debe dar España en todo lo que hace y en la necesidad de “no solo vender cultura, sino también ciencia y tecnología”.
Juan Carlos Jiménez ha comenzado su intervención comparando el valor económico del Español con un brilante “con muchas aristas y muchos brillos diferentes, poliédrico. Cada uno de sus valores se deben sumar, y si se puede, medir”.
Uno de los aspectos principales que han centrado su intervención ha sido la capacidad del Español de acercar y multiplicar el comercio entre países”: "Desde el punto de vista de las inversiones internacionales, hablar una misma lengua, multiplica por 7 las inversiones empresariales entre los países", ha dicho. Para terminar su charla, Jiménez ha concluido que "el prestigio del español es el pretigio de lo que sepamos hacer en español".

'El corazón de las tinieblas'

Conrad y sus circunstancias

El escritor polaco Joseph Conrad, en una foto de principios del siglo XX. | EL MUNDO
El libro se reedita en España junto a textos personales del autor sobre África
Efe | El Mundo - Madrid

"El horror, el horror...". Pocas frases hay en la historia de la literatura tan icónicas como las últimas pronunciadas por Kurtz en 'El corazón de las tinieblas', una de las obras cumbre de Joseph Conrad. El libro acaba de reeditarse en España junto con sus textos más representativos sobre África. La historia en la que se inspiró 'Apocalypse Now' narra la búsqueda del enigmático Kurtz, jefe de una explotación de marfil desaparecido misteriosamente en el Congo, por parte del marinero Charlie Willard, en una suerte de expedición Livingstone-Stanley que se saldará con consecuencias trágicas.

Esta nueva edición de Meettok, traducida y prologada por Jon Bilbao, incluye un diario del propio Conrad que resume sus experiencias en el Congo, además de una sucinta correspondencia con superiores y familiares y un relato también ambientado en el continente africano, 'La avanzadilla del progreso'. Con ecos de 'La conjura de los necios', de John Kennedy Toole, este relato cuenta las desventuras en suelo africano de dos empleados coloniales pomposos e incompetentes, Kayerts y Carlier.

A lo largo de un texto lleno de ironía y con un final violento, los estrambóticos protagonistas sirven al autor para denunciar los males de la dominación colonial en África, en una lectura subliminal que no se reflejó posteriormente en 'El corazón de las tinieblas'. El escritor Jon Bilbao se lamenta en el prólogo de un reciente aluvión de críticas postcoloniales contra la novela de Conrad, acusada de racista, cuando para el traductor refleja un retrato negativo de las personas embarcadas en la "causa civilizadora".

Este libro también incluye el 'Diario del Congo', texto de Conrad escrito durante la marcha desde Matadi a Léopoldville (hoy Kinshaha), cuando el autor aspiraba a capitanear uno de los barcos de la Société, empresa belga cuyos vapores fluviales enlazaban puestos mercantiles a lo largo del río Congo. Durante su trabajo para la compañía comercial, Conrad padeció fiebres y disentería, que no superó hasta sus excursiones veraniegas por el Támesis a bordo del barco 'La Nellie', nombre que utilizaría para la nave al inicio de 'El corazón de las tinieblas'.

Numerosos episodios de su estancia descritos en el 'Diario del Congo' fueron rescatados para la novela, como una charla que convocó Conrad para sus marineros de la que no entendieron ni una palabra o la manía infantil de Willard de señalar en un globo terráqueo lugares recónditos que explorar cuando fuera adulto.

'El corazón de las tinieblas' también refleja con fidelidad figuras reales coetáneas al autor, desde el capitán propietario de 'La Nellie' George Fountain Weare Hope al director adjunto de la Société Albert Thys. Por su parte, algunos de los personajes se inspiran en referencias directas de la vida del escritor, como el mítico Kurtz, quien sería un marinero llamado Klein que falleció de disentería en un viaje junto a Conrad; o la influyente tía de Willard, basada en una parienta lejana del autor por la que sentía un cariño especial.

Sin embargo, según Jon Bilbao la novela no se puede calificar de autobiográfica, sino de trabajo de ficción, pese a que los textos de Conrad permitan evaluar la medida en la que el autor volcaba las vivencias personales en sus obras. 'El corazón de las tinieblas' fue adaptado al cine libremente con el contexto de la guerra de Vietnam en 'Apocalypse Now' (Francis Ford Coppola, 1979), protagonizada por Marlon Brando como Kurtz y Martin Sheen como Willard.

BLOGS EN ESPAÑOL

Un uruguayo, una española y un colombiano firman los mejores blogs en español
27/06/2013 | AGENCIA EFE
Un uruguayo con inquietudes viajeras, una española dedicada a la enseñanza de su lengua materna y un joven colombiano aficionado a la literatura han sido elegidos como los autores de los mejores blogs escritos en español.

Así lo ha decidido el jurado de la II edición del Concurso de Blogs para la promoción del español y de la cultura iberoamericana, organizado por la Universidad de Alcalá de Henares, el Instituto Cervantes, Fundéu BBVA, la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), Google, Madrid Network-Plataforma del Español y Monografías.com.

En la categoría de «Blog joven», el ganador es Bitácoras de viaje, de Andrés Vogler (Uruguay), un proyecto que destaca, a juicio del jurado, por la riqueza y calidad de sus contenidos.

Aprende español callejeando por Madrid, de la española María Luisa Coronado González, ha sido elegido como la mejor propuesta en la categoría de «Blog de enseñanza del español».

El tercer premio del concurso, que reconoce el mejor «Blog de difusión de la cultura en español», ha recaído en Daniel Ferreira (Colombia) por la calidad estética, la variedad de recursos y la accesibilidad de la bitácora Una hoguera para que arda Goya frente otros proyectos que se han presentado a esta categoría, ha señalado el jurado.

En la ceremonia de entrega de los premios, que ha tenido lugar hoy en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá, los ganadores han coincidido en expresar el «estímulo» que supone el reconocimiento recibido para continuar difundiendo el español y los valores culturales de sus hablantes a través de sus blogs.

Los tres autores latinoamericanos premiados han expresado su agradecimiento a través de un vídeo grabado para la ocasión, mientras que la bloguera española premiada ha trasladado en el acto al jurado su felicidad por el reconocimiento.

María Luisa Coronado, que enseña español en una Escuela Oficial de Idiomas, ha dedicado el premio a su madre y también al «sistema público de educación español», por haberle permitido desarrollar su carrera profesional, ha señalado.

Además, el certamen ha reconocido la bitácora Creaciones literarias, de Ohara Janet Correa (Colombia), en la categoría de «Blog más votado por los internautas».

Los ganadores en las cuatro categorías recibirán una tableta, a lo que se añadirá un curso intensivo en la Escuela de Escritura de la Universidad de Alcalá en el caso de los premiados en «Blog joven» y «Blog de difusión de la cultura en español».

La ganadora del considerado el mejor «Blog de enseñanza del español» podrá optar a una beca para recibir formación sobre la enseñanza del español como lengua extranjera en un curso impartido por el Instituto Cervantes.

Un total 1.500 bitácoras -de las que 665 eran de España, 253 de Colombia, 141 de Argentina o 75 de México- se han presentado este año al certamen, lo que supone un aumento del 50% en la participación respecto al año anterior.

En esta edición, el jurado ha estado integrado por personalidades del mundo de las letras, de la enseñanza y de los medios de comunicación en español, como el presidente de la Agencia Efe, José Antonio Vera, el director académico del Instituto Cervantes, Francisco Moreno, o los escritores Carmen Posadas y Martín Caparrós.

EL LENGUAJE EN EL TIEMPO






Al detal
Por: FERNANDO ÁVILA |

La expresión inglesa retail no es más que lo que se ha llamado siempre comercio minorista o venta al detal.

Cada vez se usan más los extranjerismos en el lenguaje comercial, como si las teorías o conceptos expresados en inglés fueran más válidos que los que se expresan en español.

Aparte de este retail, que tanto les gusta a los especialistas, se ven numerosos extranjerismos en el lenguaje comercial, que conviene cambiar por los vocablos propios de nuestra lengua.
Recomiendo usar la forma española en casos como el mencionado, al detal, mejor que retail, y en otros similares, como inventario o existencias en vez de stock, eslogan en vez de slogan, estand en vez de stand, comercio electrónico en vez de e-commerce, contenedor en vez de container, materias primas o productos básicos en vez de commodities, financiación colectiva en vez de crowdfunding y exprés en vez de express. Esta última conviene tenerla en cuenta en los nombres de los establecimientos de venta al público. ¡No más supermercados express, por favor!, que express es forma francesa e inglesa, sino exprés, que es la forma española.
Y por qué no escribir en español lo que se suele ofrecer al público en inglés, francés o italiano: dona en vez de donut, pai en vez de pie; cruasán en vez de croissant, café con leche en vez de caffe latte, espagueti en vez de spaghetti, bluyín en vez de blue jean; suéter en vez de sweater, brasier en vez de brassier, chor en vez de short, bodi en vez de body, champú en vez de shampoo y yacusi en vez de jacuzzi, por dar solo algunos ejemplos que aparecen en el Diccionario de la lengua española, 2001 y avances del 2014, en el Diccionario panhispánico de dudas, 2005, y en el Diccionario de americanismos, 2010.

FERNANDO ÁVILA, DELEGADO DE LA FUNDÉU BBVA PARA COLOMBIA

Francisco Porrúa


Poco dado a dar entrevistas, en 2004 charló con una experta en Cortázar y contó detalles de la edición de la novela
ESPECIAL 50 años de Rayuela, una obra querida por todos


MARIÁNGELES FERNÁNDEZ Madrid 26 JUN 2013 - El País
El editor Francisco Porrúa. / EL PAIS

Celebrar el medio siglo de la publicación de Rayuela, la novela de Julio Cortázar que cambió entre otras cosas el lugar del lector en este mundo, y no mencionar a Francisco Porrúa, sería tanto una injusticia como perder una oportunidad para hablar del editor que, haciendo lo que él considera sólo su labor, transformó para siempre el panorama de la Literatura.

Francisco Porrúa, Paco Porrúa, el gallego de Corcubión que el azar y la necesidad llevaron a la Patagonia argentina en 1924 porque su padre, marino mercante, había solicitado un puesto en tierra para poder estar más tiempo con su mujer. La familia recaló en Comodoro Rivadavia cuando Porrúa no había cumplido aún los dos años (nació en 1922) y allí, en un lugar que según su expresión entonces “era el Far West”, se instalaron en una casa a las faldas del cerro Chenque, accidente geográfico propio de la meseta patagónica en ese lugar de la provincia del Chubut que acaba en el mar, y cuyo nombre remite a la presencia en la zona de los primitivos pehuenches.

Es un editor que no ha escrito sus memorias, y bien que podría –o debería–, porque por sus manos ha pasado la literatura del siglo XX que anticipó la modernidad todavía vigente en el XXI.

En enero de 1955 Cortázar le cuenta a un amigo que la última liquidación semestral del libro “arrojó la suma de doce pesos”. A pesar de aquel desalentador resultado económico, Porrúa tuvo claro que quería apostar por un autor que había continuado escribiendo cuentos como los reunidos en un volumen titulado Final del juego que se publicó en 1956 en México o Las armas secretas, en 1959, en Sudamericana.

El escritor argentino Marcelo Cohen hacía mucho que me había animado a escribirle, si es que yo quería seriamente seguir investigando sobre la vida y la obra de Cortázar, para que me contara su experiencia como editor, ya que se prodigaba muy poco y era difícil encontrar datos. Él por supuesto había conseguido entrevistar a su amigo y admirado editor en Buenos Aires, en abril de 2003, y, en noviembre del mismo año, la Feria del Libro de Guadalajara (México) le hizo un homenaje del que Rodrigo Fresán escribió una crónica entrañable, y pocas cosas más había publicadas sobre él.

Por suerte, en marzo de 2004 la Universidad de Cádiz logró que Porrúa participara en una mesa redonda titulada En la Rayuela con Jean Andreu, Mario Muchnik y Nieves Vázquez, la organizadora del ya mítico encuentro “Veinte años sin Julio Cortázar”. Después de aquel homenaje pensé que no tenía que demorar más el mandato de Marcelo Cohen y así fue como le pedí una cita y un sábado de finales de septiembre de 2004 Porrúa me recibió en su casa de Barcelona.

Recuerdo aquella tarde en la terraza con vistas a las copas de los árboles del Parque de la Ciudadela como un viaje en el tiempo donde Porrúa evocó al niño para quien el universo estaba en torno a una casa respaldada por el cerro Chenque y donde el camino, la playa y el mar fueron en su infancia “una especie de revelación de la inmensidad”. “Yo era muy feliz”, confesó, y a la vez recordó el llanto de su madre porque echaba de menos los paseos con sus amigas por la orilla de la ría –como símbolo de todo lo perdido–. Yo también pensé en las lágrimas de mi madre por lo mismo, por haber dejado a su familia en su pueblo abulense rodeado de pinares tras la aventura de embarcarnos para ir a hacer la América también a la Patagonia, aunque un poco más al Norte, en la provincia del Río Negro.

En aquella conversación –me contó algunas cosas que yo le prometí guardar solo para mí, y eso hago– recordó los dos años y medio que estuvieron en España en tiempos de la República para que su madre se repusiera de una enfermedad cerca de su familia.

Cuando por fin Cortázar termina Rayuela hablaron de la edición y Porrúa dice que si bien estaba publicando todo en Sudamericana, Cortázar tenía la impresión de que era “una editorial poco formal todavía para Rayuela”. Después de intercambiar varias cartas sobre el tema (que lamentablemente no se han conservado), Cortázar decide que la novela sea para la editorial.
“España me pareció un lugar muy ameno” –dice–. “Quizá la ausencia de padre ayudaba a que yo me sintiera un poco más libre, pero volví a Comodoro (Rivadavia) y yo sentía que esa era mi tierra”. En aquel lugar, donde nacieron también sus tres hermanos, la morriña no era privativa de los gallegos sino de todos los inmigrantes que poblaron la ciudad que en su infancia era sobre todo un campamento petrolero que atraía trabajadores de todos los confines.

Después, a los 18 años, hizo su propia emigración de Comodoro Rivadavia a Buenos Aires (a 1.471 kilómetros) para estudiar en la Facultad de Filosofía y Letras donde hizo un camino que lo llevó a fundar la editorial Minotauro en 1954, lo que supuso su desdoblamiento en Luis Domènech, Ricardo Gosseyn, Francisco Abelenda o F. A., pseudónimos con los que se ocupó de traducir a los mejores autores de ciencia ficción que publicó después de su primer título, Crónicas marcianas, de Ray Bradbury, con un prólogo de Jorge Luis Borges en el que se preguntaba qué había hecho ese hombre de Illinois para que episodios de la conquista de otro planeta "me pueblen de terror y de soledad”.

Luego vino su salto a Sudamericana en 1958, de la mano de Jorge López Llovet, hijo del director Antonio López Llausás. Entonces fue cuando encontró, arrumbado en los sótanos, Bestiario, el primer libro de Julio Cortázar, publicado en 1951 justo antes de que se marchara definitivamente a Europa.

En enero de 1955 Cortázar le cuenta a un amigo que la última liquidación semestral del libro “arrojó la suma de doce pesos”. A pesar de aquel desalentador resultado económico, Porrúa tuvo claro que quería apostar por un autor que había continuado escribiendo cuentos como los reunidos en un volumen titulado Final del juego que se publicó en 1956 en México o Las armas secretas, en 1959, en Sudamericana.

Y entonces, en 1960, cuando le publica la novela Los premios Cortázar ya empieza a hablarle de que está escribiendo un libro muy diferente, una obra insólita, “que sobre todo sorprenderá a los editores”.

Cuando por fin Cortázar termina Rayuela hablaron de la edición y Porrúa dice que si bien estaba publicando todo en Sudamericana, Cortázar tenía la impresión de que era “una editorial poco formal todavía para Rayuela”. Después de intercambiar varias cartas sobre el tema (que lamentablemente no se han conservado), Cortázar decide que la novela sea para la editorial.

Lo que sucedió fue que “entonces Sudamericana no parecía apta para Rayuela, pero Rayuela la hace apta para otras cosas” y en su opinión “la introducción de una obra que parece ajena al catálogo, cambia el carácter del catálogo”.
En este punto Porrúa modula el grave tono de su voz para recordar con entusiasmo que la publicación de Rayuela, que lo había dejado “bastante desasosegado” cuando terminó de leer por primera vez el manuscrito, provocó “algo curioso, algo que ocurre a los editores, y es que el catálogo es el que hace al editor”.

Lo que sucedió fue que “entonces Sudamericana no parecía apta para Rayuela, pero Rayuela la hace apta para otras cosas” y en su opinión “la introducción de una obra que parece ajena al catálogo, cambia el carácter del catálogo”.

La afirmación de Porrúa se puede corroborar simplemente repasando la solapa de la primera edición de Rayuela, donde aparece una lista de otras publicaciones de Sudamericana.

Junto a las tres obras de Cortázar (Bestiario, Las armas secretas y Los premios) en orden alfabético aparecen, como un corte sociológico, Sebastián J. Arbó, Francisco Ayala, Leónidas Barletta, Silvina Bullrich, Estela Canto, Arturo Cerretani, Attilio Dabini, M. de la Sota, V. Fernando, Manuel Gálvez, Sara Gallardo, Carmen Gándara, Alberto Gerchunoff, M. Lancelotti, Norah Lange, Enrique Larreta, Luis M. Lozzia, Eduardo Mallea, León Mirlas, Juan Carlos Onetti (La vida breve), Bernardo Verbistky, Elvira Orphée, Pepita Serrador, Leopoldo Marechal (Adán Buenosayres), Conrado Nalé Roxlo y Richard Wright.

Se exagera el papel del individuo, es una cosa de la situación del siglo XX, con la edad se ve, lo verás tú también
Pasados los preceptivos cincuenta años que diría Jorge Luis Borges para considerar que un libro ha sobrevivido, a efectos del catálogo no está mal la pléyade reunida por el editor hasta entonces aunque él todavía defiende la idea de que Roberto Calasso “es el editor más grande” porque “Adelphi es una colección que la puedes comprar toda”.

No acepta los halagos que le prodigo en cuanto a su papel decisivo del editor que con su sensibilidad contribuye a transformar toda una época. “Yo estoy absolutamente convencido de que no soy el hacedor de nada” –me contradice. “Yo tengo historias que parecen anécdotas de lo sobrenatural sobre cómo he recibido algunos libros” –agrega para tratar de convencerme y entonces habla de cómo llegó a sus manos Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, porque vio en el manuscrito de Los nuestros, que le proponía Luis Harss vio en un capítulo "un nombre desconocido entre toda esa fila de héroes" y quiso leer algo suyo.

Para minimizar la idea de su importancia como editor, cuenta que algo similar le ocurrió con El señor de los anillos, ya que supo que habían quedado libres los derechos de esa obra de Tolkien que tenía entonces Jacobo Muchnik en Fabril Editores y decidió publicarlo.

“Se exagera el papel del individuo, es una cosa de la situación del siglo XX, con la edad se ve, lo verás tú también” –replica cuando le señalo la humildad con la que habla de decisiones como esa que luego le permitió vender la editorial Minotauro y retirarse, o haber publicado Rayuela o Cien años de soledad.

“No es humildad, es realismo, es comprender lo que ocurre” –dice– y trae a colación la frase “las cosas no se hacen, pasan” para recordarme que eso está presente “en toda la literatura kármica, oriental, en muchos europeos occientales, la corriente del determinismo”.

Y aunque como él mismo afirma “no se puede decir de ningún modo que soy el que era hace treinta o cuarenta años” Francisco Porrúa es, sobre todo, el hombre cuya primera reacción después de leer Rayuela fue decirle a Cortázar “Tengo ganas de tirarte el libro a la cabeza”. Justamente lo que esperaba de su editor hace ahora cincuenta años el autor del libro que a tantos nos ha cambiado la vida e incluso a muchos se la ha salvado.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE

desistimiento, no desestimiento

Desistimiento, y no desestimiento, es la palabra adecuada para referirse a la acción y efecto de desistir de una empresa o proyecto.

Pese a ello, es frecuente encontrar en los medios de comunicación la forma desestimiento, que el Diccionario panhispánico de dudas señala como incorrecta.

Esa palabra puede proceder de una confusión entre desistimiento, que es el sustantivo correspondiente al verbo desistir, y desestimación, que es ‘la acción y efecto de desestimar’ (‘denegar, desechar’).

Así, en frases como «Frente al terrorismo ha habido desestimiento de los Gobiernos y los sectores sociales» o «El abogado de la mujer tramitó el desestimiento de la demanda y pidió el archivo de la causa», lo adecuado habría sido escribir desistimiento.

ROBERTO BOLAÑO




Roberto Bolaño: el escritor detrás de los mitos
Por Maximiliano Tomas | Para LA NACION - Bs.As.

Las cosas como son: el 15 de julio de 2003, cuando el chileno Roberto Bolaño muere a sus cincuenta años a la espera de un trasplante de hígado, no era lo que se dice una celebridad literaria. Su obra tenía lectores, y críticos señalándola como una de las más destacadas de hispanoamérica, e incluso había obtenido premios como el Herralde y el Rómulo Gallegos; pero el verdadero salto llegó, como suele ocurrir, con su muerte. Desde entonces, los lectores se multiplicaron por decenas de miles en países como España, México o la Argentina, y él se transformó en el autor contemporáneo en castellano más difundido del exclusivo mercado editorial de los Estados Unidos. Ahora han pasado diez años, y las cosas cambiaron radicalmente. Tanto, que el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB), un espacio dedicado por lo general a dar cabida a las expresiones artísticas de vanguardia, le dedicó una muestra titulada "Archivo Bolaño: 1977-2003", que exhibe objetos, fotografías y un extenso muestrario de manuscritos (de sus libros más conocidos, y de muchos inéditos) que cierra el próximo domingo, y que desde entonces viajará por distintas ciudades del mundo.

Su obra tenía lectores, y críticos señalándola como una de las más destacadas de hispanoamérica
El origen de esta exhibición fue el acercamiento de su viuda, Carolina López, a uno de los curadores del CCCB, el argentino Juan Insua, a finales de 2011. Bolaño había dejado a su muerte muchos cuadernos y manuscritos (de los que fueron saliendo algunos libros póstumos), y López, que los había estado ordenando, quería ver si había algo ahí que tuviera interés para ser mostrado en público en Barcelona, lugar donde el escritor había decidido vivir desde 1977 (primero en la ciudad, después en Gerona y más tarde en Blanes). Cuando Insua, que había leído sus libros, accedió al material, se dio cuenta de que todos esos papeles, garrapateados con una caligrafía de prolijidad extrema, y celosamente guardados desde hacía décadas por el autor, tenían un valor excepcional. Y no se equivocó: más allá de cualquier fetichismo, los lectores de Bolaño que accedan al recorrido propuesto por el CCCB disfrutarán de una propuesta planteada con devoción, seriedad y respeto; una verdadera invitación a descubrir la manera en que escribía y pensaba el escritor chileno. Un recorrido lejos de la hagiografía o la mitología, y lleno de sorpresas.

En "Archivo Bolaño" hay fotos, videos y objetos (la máquina de escribir del autor de Estrella distante, las revistas que editó en su juventud, los originales de las antologías donde publicó sus primeros poemas y cuentos, las cartas que se cruzaba con Enrique Lihn o el editor Jorge Herralde), pero sobre todo hay cuadernos y más cuadernos, decenas de libretas y papeles que evidencian que Bolaño escribía desde siempre, y que no dejaba de hacerlo nunca. Dividida en tres períodos creativos y existenciales (Barcelona, Gerona y Blanes), si hay algo que queda claro al ver el montaje de la muestra es la hiperconciencia que Bolaño tenía de su propia escritura, de su vida de escritor, y del futuro que más tarde o más temprano le esperaba. Guardaba todo, y llevaba una especie de arqueo de su producción que linda con la obsesión patológica. Pero si de algo sirve descubrir los esquemas y dibujos donde proyectaba las tramas de sus historias y bosquejaba a sus personajes, la meticulosidad general con que trabajaba estos planes, a veces con años de antelación, es porque así aparece un sentido hasta hoy vedado para sus lectores: la convicción que parecía tener de que su obra era en realidad un gran conjunto, un libro casi infinito compuesto de poemas, ensayos, cuentos y novelas. No son todas las novedades: al parecer se conservan alrededor de quince libros inéditos aún. El primero en ver la luz sería una novela llamada El espíritu de la ciencia ficción, escrita en 1984.

No hay mitificación posible: Bolaño vivía para escribir, y lo hizo a mano, sobre cualquier superficie en blanco
No hay mitificación posible: Bolaño vivía para escribir, y lo hizo a mano, sobre cualquier superficie en blanco, hasta muy avanzada su producción, mientras se mantenía como podía, de manera austera y trabajando de cualquier cosa. Aunque se definiera como "Poeta y vago" (en la muestra se conserva una de las tarjetas personales que repartió hasta su muerte y que lleva esa leyenda), lo cierto es que parecía tomárselo muy en serio, y que pensaba al detalle cada uno de sus libros. Casi no hay tachaduras o correcciones a lo largo de cientos de páginas, y en la solapa de los cuadernos anotaba ya la dedicatoria y los epígrafes que llevarían sus libros una vez editados. La muestra es, en este sentido, reveladora, y de ella se desprende una ética de la escritura que bien harían en captar muchos escritores que recién comienzan.

Ahora que los homenajes y los recordatorios se multiplicarán (Anagrama está lanzando reediciones de El gaucho insufrible, Llamadas telefónicas y El Tercer Reich, y la librería El Ateneo realizará durante julio una serie de mesas en las que escritores y críticos analizarán parte de su obra), la exhibición cierra sus puertas en Barcelona. Tendrá paradas en Santiago de Chile, Madrid y Nueva York. La buena noticia es que existe la posibilidad de que, antes que en todas esas ciudades, recale primero en Buenos Aires. Sería a fines de 2013. A Bolaño, lector voraz de la literatura argentina y admirador confeso de autores como Macedonio Fernández, Borges, Arlt y Cortázar, sería algo que seguramente le agradaría.

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Tamim bin Hamad al Zani, nombre del emir catarí

Tamim bin Hamad al Zani es la escritura recomendada del nombre del nuevo emir de Catar, pues es la transcripción que mejor se adapta a la pronunciación del árabe estándar.

Con motivo de la abdicación del padre del nuevo emir, se ha podido ver este nombre escrito de diversas maneras, como muestran las siguientes frases: «A la edad de 33 años, el jeque Tamim bin Hamad al-Thani se convierte en el soberano más joven» o «El jeque Hamad ben Jalifa Al Thani anunció la transferencia del poder a su hijo Tamim ben Hamad Al Thani».

Sin embargo, ninguna de estas grafías se adapta a la pronunciación según la ortografía española, pues incluyen el grupo th, que representa el sonido de la z y que no es propio del español, por lo que se desaconseja su uso en las transcripciones.

Además, aunque el artículo árabe al se puede escribir unido al nombre con un guion (Tamim bin Hamad al-Zani), se recomienda, por simplicidad, separarlo con un espacio (Tamim bin Hamad al Zani).

En consecuencia, los ejemplos anteriores se podrían haber escrito mejor del siguiente modo: «A la edad de 33 años, el jeque Tamim bin Hamad al Zani se convierte en el soberano más joven» o «El jeque Hamad bin Jalifa al Zani anunció la transferencia del poder a su hijo Tamim bin Hamad al Zani».

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