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domingo, 9 de junho de 2013

Siete sonetos medicinales / 1907



Almafuerte (Seud. de Pedro Bonifacio Palacios) (1854-1917)

¡Avanti!

Si te postran diez veces te levantas
Otras diez, otras cien, otras quinientas...
No han de ser tus caídas tan violentas
Ni tampoco, por ley, han de ser tantas.
Con el hambre genial con que las plantas
Asimilan el humus avarientas,
Deglutiendo el rencor de las afrentas
Se formaron los santos y las santas.
Obsesión casi asnal, para ser fuerte,
Nada más necesita la criatura,
Y en cualquier infeliz se me figura
Que se rompen las garras de la suerte...
¡Todos los incurables tienen cura
Cinco segundos antes de la muerte!


¡Piú avanti!

No te des por vencido, ni aun vencido,
No te sientas esclavo, ni aun esclavo;
Trémulo de pavor, piénsate bravo,
Y arremete feroz, ya mal herido.
Ten el tesón del clavo enmohecido,
Que ya viejo y ruin vuelve a ser clavo;
No la cobarde intrepidez del pavo
Que amaina su plumaje al primer ruido.
Procede como Dios que nunca llora,
O como Lucifer, que nunca reza,
O como el robledal, cuya grandeza
Necesita del agua y no la implora...
¡Que muerda y vocifere vengadora,
Ya rodando en el polvo tu cabeza!


¡Molto piú avanti!

Los que vierten sus lágrimas amantes
Sobre las penas que no son sus penas;
Los que olvidan el son de sus cadenas,
Para limar las de los otros antes;
Los que van por el mundo delirantes,
Repartiendo su amor a manos llenas,
Caen, bajo el peso de sus obras buenas
Sucios, enfermos, trágicos..., ¡sobrantes!
¡Ah! ¡Nunca quieras remediar entuertos!
¡Nunca sigas impulsos compasivos!
¡Ten los garfios del odio siempre activos,
Y los ojos del Juez siempre despiertos!...
¡Y al echarte en la caja de los muertos,
Menosprecia los llantos de los vivos!


¡Molto piú avanti ancora!

El mundo miserable es un estrado
Donde todo es estólido y fingido,
Donde cada anfitrión guarda escondido
Su verdadero ser, tras el tocado.
No digas tu verdad ni al más amado;
No demuestres temor ni al más temido;
No creas que jamás te hayan querido
Por más besos de amor que te hayan dado.
Mira cómo la nieve se deslíe
Sin que apostrofe al sol su labio yerto,
Cómo ansía las nubes el desierto
Sin que a ninguno su ansiedad confíe...
¡Trema como el Infierno; pero ríe!
¡Vive la vida plena, pero muerto!


¡Moltissimo piú avanti ancora!

Si en vez de las estúpidas panteras
Y los férreos estúpidos leones,
Encerrasen dos flacos mocetones
En esa frágil cárcel de las fieras,
No habrían de yacer noches enteras
En el blando pajar de sus colchones,
Sin esperanzas ya, sin reacciones
Lo mismo que dos plácidos horteras;
Cual Napoleones pensativos, graves,
No como el tigre sanguinario y maula,
Escrutarían palmo a palmo su aula,
Buscando las rendijas, no las llaves...
¡Seas el que tú seas, ya lo sabes:
A escrutar las rendijas de tu jaula!


¡Vera violetta!

En pos de su nivel se lanza el río
Por el gran desnivel de los breñales;
El aire es vendaval, y hay vendavales
Por la ley del no-fin, del no-vacío;
La más hermosa espiga del estío
No sueña con el pan en los trigales;
El más noble panal de los panales
No declaró jamás: Yo no soy mío.
Y el sol, el padre sol, el raudo foco
Que fomenta la vida en la Natura,
Por fecundar los polos no se apura,
Ni se desvía un ápice tampoco...
¡Todo lo alcanzarás, solemne loco,
Siempre que lo permita tu estatura!


La yapa

Como una sola estrella no es el cielo,
Ni una gota que salta, el Océano
Ni una falange rígida, la mano,
Ni una brizna de paja, el santo suelo:
Tu gimnasia de cárcel no es el vuelo,
El sublime tramonto soberano,
Ni nunca podrá ser anhelo humano
Tu miserable, personal anhelo.
¿Qué saben de lo eterno las esperas:
De las borrascas de la mar, la gota
De puñetazos, la falange rota;
De harina y pan, la paja de las eras?
¡Detente! por piedad, pluma, no quieras
Que abandone sus armas el ilota!

¿Por qué eres pobre? ¿Por qué eres rico?


Preguntas para reflexionar.
Por Victoria Permuy

El mantra del “todos son iguales”/ www.elruidodelasnueces.com.ar

Hace no mucho tiempo Iria Meléndez, Sonia Alberca y yo misma, publicamos un trabajo titulado: El mantra del “todos son iguales” [1], en el cual tratábamos de dar cuenta desde diversas áreas de la Psicología, tanto de las actitudes fatalistas de los ciudadanos, como del desapego social generalizado respecto a las formas participación política (entendida tanto en su vertiente convencional, a través de los partidos políticos, como en la no-convencional, a través de la construcción social de la protesta).

En lo que respecta al fatalismo como actitud, un/a lector/a, de seudónimo Maioio, hacía una interesantísima reflexión poniendo en relación el fatalismo descrito en el artículo con una obra relativamente reciente del ensayista y periodista norteamericano William T. Vollman: Los Pobres.

Dicho autor había formulado durante diez años a personas de todo el mundo la siguiente pregunta: ¿por qué eres pobre?

Detrás de todas las respuestas y, dependiendo del contexto cultural donde se formulase la pregunta, subyacía el fatalismo que, como bien apuntaba el lector, lo hacía adoptando diversas formas: ley del karma, Dios, la pereza, el destino, etc.

Definido de manera sucinta, el fatalismo haría referencia al tipo de relación que se establece entre las personas y un entorno social que perciben como incontrolable. Concretamente, la Psicología Política ha mostrado que el fatalismo constituye una actitud con enorme poder para favorecer la desmovilización política y el mantenimiento de la situación actual o statu quo.

No obstante, este lector proponía acertadamente darle la vuelta a la pregunta de Vollman: “¿por qué no eres pobre?”, para formulársela a los ricos o a las clases sociales acomodadas; pronosticando, además, que casi ninguno de ellos respondería que su situación personal fuese un resultado de doscientos años de luchas populares.

Más bien sus respuestas se centrarían en que ”son trabajadores, guapos y talentosos”.

Todo este conjunto de apreciaciones del lector podría ponerse en relación con lo que se conoce en Psicología como atribuciones de causalidad.

En este sentido, al plantear la pregunta “¿por qué eres pobre?”, Vollman habría obtenido respuestas que situaban la causalidad en factores externos al individuo y estables, por tanto, difíciles de modificar.

Sin embargo, al plantear la pregunta a la inversa: “¿por qué eres rico?”, o de manera análoga: “¿por qué no eres pobre?”, probablemente las atribuciones de los individuos se centrarían más en factores personales o internos. Dicho de otro modo, los pobres realizarían atribuciones de causalidad externas de su situación- el destino, el karma, la mala suerte, etc; mientras que, los que tienen dinero- o la “clase media europea” a la que aludía el lector y que también sería corresponsable de mantener el statu quo- llevaría a cabo atribuciones de causalidad centradas en factores internos e individuales: la valía personal, la inteligencia, la capacidad de trabajo y sacrificio.

Así, si bien el empoderamiento desde abajo trataría de modificar dichas atribuciones y actitudes fatalistas para que las personas tengan mayor percepción de control sobre la realidad político social, resulta algo bastante más complicado modificar la percepción de la realidad social que tienen las personas que poseen cierto estatus económico, quienes tenderían a rechazar la idea de que su éxito se deba a factores externos y no individuales (como a la historia de luchas populares- retomando el ejemplo del lector- o al esfuerzo colectivo).

Las denominadas “clases medias” prefieren mantener la idea de que merecen lo que tienen por factores internos o de valía personal.

Esta sería precisamentemente la esencia del neoliberalismo y sus planteamientos acerca de la distribución de la riqueza.

Vendría siendo algo similar a lo que se ha dado en llamar el “american dream” o sueño americano, donde la prosperidad depende únicamente de las habilidades de uno- y que, como decía el ya fallecido cómico de la contracultura americana, George Carlin “habría que estar dormido para creérselo”.

Frente a este, está el otro sueño, el que trasciende al individuo en pos del colectivo y al que tan bien hacía referencia Javier Couso en su artículo: Soñar es diseñar el futuro [2].



[1]https://www.diagonalperiodico.net/saberes/mantra-del-todos-son-iguales-indefension-aprendida-fatalismo-y-disonancia-cognitiva.html

[2]http://hablandorepublica.blogspot.com.es/2013/04/buscando-el-futuro.html?m=1

Victoria Permuy
Doctora en Psicología por la UDC y master en Ciencias del Comportamiento por la Universidad de Leiden. Ha trabajado como docente investigador en la UDC y como psicóloga, impartiendo cursos y desarrollando programas en APACAM.

EL IDIOMA ESPAÑOL EN MARRUECOS


El español se afianza en Marruecos pero tiene todavía muchos retos pendientes
Por Faiza Marouan

El uso del idioma español en Marruecos no es una mera casualidad, sino el resultado de una historia de convivencia compartida, una proximidad geográfica y unos lazos linguísticos y culturales que unen España y Marruecos.

Marruecos es el país árabe que tiene el índice más elevado de hispanistas -entre 4 y 7 millones de personas-, sobre todo en las zonas septentrionales, donde hay una fuerte impronta del español, lo cual no quiere decir que no tenga también muchos retos pendientes.

El norte de Marruecos fue durante gran parte de la mitad del siglo XX -más de cuarenta años- un protectorado español, del mismo modo que el territorio de Sidi Ifni y el Sáhara occidental.

Varios ejes configuran la difusión y promoción de la enseñanza del español en colaboración con el sistema educativo marroquí. Destaca el papel de la Consejería de Educación, con su interesante red de centros de recursos didácticos en Agadir, Casablanca, Fez, Rabat, Tánger y Tetuán, donde presta su apoyo a la divulgación de la lengua y cultura españolas.

El segundo país en importancia para el Cervantes

Marruecos es, además, el segundo país del mundo con mayor implantación de los centros del Instituto Cervantes, después de Brasil. Existen 6 centros, que se encuentran en Casablanca, Fez, Marraquech, Rabat, Tanger y Tetuán.

También cuenta Marruecos con otros centros educativos españoles: once en total, situados en Alhucemas (Melchor de Jovellanos), Nador (Lope de Vega), Rabat (Colegio Español de Rabat), Casablanca (Juan Ramón Jiménez), Larache ( Luis Vives), dos en Danger (Ramón y Cajal, y Severo Ochoa), tres en Tetuán (Jacinto Benavente, Juan de la Cierva y Nuestra Señora del Pilar) y El Aaiun (Colegio español La Paz).

Para la enseñanza superior existen 5 universidades con departamentos de lengua y literatura españolas que imparten los estudios de filología española: Rabat (1959), Fez(1974), Tetuán (1978), Casablanca(1988) y Agadir(1992). así, en la escuela normal superior de Tetuán y en el centro pedagógico regional de Tánger se forman los futuros profesores de español.

El papel del francés y el inglés frente al español

Ahora bien, en Marruecos existe una supremacía del francés sobre otros idiomas. Se utiliza en el ámbito educativo como primera lengua extranjera y tiene en la práctica un carácter de lengua cooficial, en la administración, prensa, televisión y otros medios de comunicación. Asimismo, el idioma inglés también goza de una situación privilegiada en Marruecos, y recobra en los últimos años una gran relevancia para los marroquíes, puesto que se ha convertido en una demanda constante en el sector laboral y académico.

España, aunque fue la primera en descubrir América (1492), tiene una lengua que todavía no está suficientemente difundida en el mundo. De hecho, no atrae la atención de muchos países árabes. El español es una lengua muy unitaria y de gran prestigio cultural y literario pero de poco peso económico, cosa que es propia del inglés, dado que Estados Unidos y el conjunto de países anglófonos constituyen la mayor concentración de poder económico en el mundo. En el mundo anglosajón se producen la mayoría de innovaciones científicas y técnicas, lo cual tiene relevancia para fines sociales y laborales, pero también lingüísticos.

Todos estos factores -a favor y en contra- definen los vectores que impiden y restringen una mayor difusión del español en el mundo y, sobre todo, en los países árabes.

Autor: Faiza Marouan - Licenciada en Lengua y Literatura Españolas por la Universidad Mohamed V de Agdal, Rabat (Marruecos).

CABALIDAD




¿Cuál es la forma adecuada de utilizar el termino a cabalidad o como yo considero cabalmente?

Ambas formas cabalmente y a cabalidad son correctas.
La voz cabalmente aparece registrada en el Diccionario de la lengua española (2001) con la siguiente definición: cabalmente. 1. adv. m. Precisa, justa o perfectamente.
Por su parte, la expresión a cabalidad aparece registrada en el Diccionario del español de Cuba (2000) y en el Diccionario de americanismos (2010).
En este último se define de la siguiente manera: cabalidad. 1. f. Méx., Guat., Rep. Dom., Ven., Perú, Parag., Chile, Urug. Habla culta esmerada. Cualidad de cabal, completo, exacto. // a cabalidad. Loc. adv. Culto, habla esmerada. Adecuadamente, convenientemente.
En el Corpus de Referencia del Español Actual (CREA), de la Real Academia Española de la Lengua (RAE) se documenta el uso de ambas formas, igualmente en América.

(Depto. Lingüística, ILL)

Defendiendo el idioma español apasionadamente


POR EDGAR OTERO EN LIBROS — 7 JUN, 2013

Hay que ser sinceros en cuanto a los ensayos. Algunos son un verdadero tostón. Quizá la falta de una historia definida puede ser uno de los motivos para que el libro acabe en el cajón, muriendo cruel y lentamente de risa.

Pero si hay algo que debería preocuparnos y apasionarnos es nuestro idioma. Alex Grijelmo así lo piensa cuando trata el tema de nuestro idioma como algo que hay que defender. Defenderlo empuñando una espada de pluma y denunciando todos los abusos que padece nuestro principal medio de comunicación hoy en día.

La denuncia principal va dirigida a los medios de comunicación, que tanto influyen en nuestra vida. El deporte, por ejemplo, parece a veces incompatible con la cultura. Digo parece, porque no creo que deba ser así. Cuenta nuestro querido escritor del libro rojo, que un grupo de alumnos examinó un periódico de tirada nacional, deportivo, hallando en él unas 700 faltas ortografía, desatinos en la sintaxis y fallos tipográficos.

La verdad absoluta es que existe un problema fundamental en el español. La ortografía nunca es nuestra amiga. La gran mayoría de las personas no buscan la excelencia. Les sirve con que les entiendan. Cuántas veces habré escuchado aquello de “qué más te da si ya me has entendido”. Quizá vivimos en una sociedad que se hunde cuesta abajo aniquilando la base de cualquier ser humano: el saber y la cultura. Al fin y al cabo, el ser humano es en su mayor parte auto destructivo.

La defensa apasionada de un idioma en decadencia. ¿Creéis que está justificada? Es decir, ¿consideráis el español un idioma herido? Bien a veces se nos pasa por alto que muchas de las normas ortográficas de la actualidad, antes eran aberrantes errores en el idioma español de la época. Es decir, que al final se extendieron y el idioma evolucionó. Porque todos los idiomas evolucionan. ¿Será que nos hemos olvidado de que nuestro idioma tiene que adoptar la cantidad de barbaridades que hoy en día escuchamos?

Casa del Libro | Defensa apasionada del idioma español

RAIMUNDO HIRIART LE BERT


Cuarto y mitad de idioma castellano
Fuente: El Día - España

De un tiempo a esta parte, cuando nos vemos abrumados con la imposición de la excelencia a todos los niveles, venimos observando con preocupación cómo el mal uso de nuestro idioma común va en caída libre; por parte de dirigentes políticos, periodistas, tertulianos, deportistas y demás. A mi juicio, esta laxitud y carencia profesional en los medios audiovisuales merece un toque de atención, de autocrítica, para no continuar en la espiral de prostituir nuestro rico y variado idioma castellano, o español, como se quiera. Valgan, pues, algunas breves reflexiones al respecto.

Admitiendo que no es un fallo exclusivo de nuestro país, hay una tendencia creciente, tal vez con la absurda intención de darle mayor énfasis a las palabras, a esdrujulizar (pido excusas por el palabro) vocablos agudos. De hecho, ya no se habla de seguridad, sino de "séguridad"; de constitución sino de "cónstitución"; de institucional sino de "ínstitucional".

Durante mis cuarenta años residiendo en Madrid, Santa Cruz de Tenerife, Las Palmas, Santander y ahora Málaga siempre se ha utilizado como despedida "adiós", "hasta ahora" o "hasta luego". Me valen, obviamente, al tratarse de lenguas del Estado, "adeu" o "agur". Estas sabrosas expresiones españolas se han sustituido por el "chao-chao", mal copiado de países lejanos, no del italiano bien escrito, "ciao", que, como se sabe, es empleado también como saludo, además de como despedida de una conversación.

Quiero destacar también dos locuciones que, en mi humilde opinión, se están imponiendo como muletillas del idioma, pero que no obedecen al buen uso de nuestro exquisito y variopinto léxico. De siempre se ha dicho, por ejemplo, "después", "luego", "posteriormente", etc. Ahora se han sustituido por una frase foránea e innecesaria, repetida hasta el hartazgo por quienes señalaba al comienzo: "Y a partir de ahí".

Otro verbo que en nuestro idioma es suficientemente explícito, como valorar o apreciar, se viene reemplazando por la cursilería francófona de "poner en valor".

El empleo inadecuado de la lengua española, utilizando un restringido número de palabras, se detecta no solo en los medios no escritos, sino que se hace patente en la llamada dirigencia política. ¿Cuánto tiempo hace que no vemos a un ministro o diputado subir al estrado y exponer su discurso sin papeles, o con un simple y breve esquema escrito? Han desaparecido la retórica y la inteligente improvisación.

Hace algunas décadas, precisamente para fomentar la capacidad de expresión, improvisación y síntesis, allende los Andes, en la universidad se nos impartía una asignatura que se denominaba Castellano Instrumental. Una parte de esta, a grandes rasgos consistía en lo siguiente: el profesor, a la sazón de origen alemán, nos sorprendió en más de una oportunidad cuando, tras pasar lista, extraía de su maletín un sobre grande que contenía un montón de papelitos. Los ponía sobre su mesa y nos iba llamando, por cualquier orden. Cada pequeño trozo de papel en su reverso llevaba escrita una palabra; le dábamos vuelta y, tras cinco segundos para pensar, teníamos que hablar sobre ella un mínimo de tres minutos, que este excelente profesor con aspecto de agente de la Gestapo cronometraba con rigor inflexible. Admito que para unos cuantos aquello constituía un suplicio. Sin embargo, con el tiempo (no a partir de ahí) fuimos valorando (no poniendo en valor) la gran utilidad de aquellas experiencias que sirvieron para mejorar la forma de comunicación y, en otros casos, para ir neutralizando la explicable timidez para hablar en público.

Gabriel de la T. S. Sampol


Gabriel de la T. S. Sampol, premio de traducción de poesía Jordi Domènech
C.domènec / Barcelona |

El poeta y traductor Gabriel de la S. T. Sampol (Palma, 1967) recibió el pasado miércoles, en el centro cultural Arts Santa Mònica de Barcelona, el IX Premi Jordi Domènech de traducción de poesía por la versión catalana de L'escena de l'odi , del portugués José de Almada Negreiros. El galardón tiene una dotación de 6.000 euros e incluye la publicación de la obra traducida en la colección Jardins de Samarcanda de Cafè Central y Eumo Editorial.
Sampol recordó al profesor Perfecto Cuadrado, divulgador de la cultura portuguesa en Mallorca a través de la Universitat de les Illes Balears (UIB). «Él es el culpable de todo lo que he hecho», admitió el premiado, quien apuntó que « L'escena de l'odi son 700 versos escritos en plena revolución».
El profesor de la UIB y de Secundaria en Inca explicó que «Fernando Pessoa tapa a los demás escritores portugueses porque es una literatura en él mismo, pero existen otros autores interesantes». Sampol desveló que «ha sido difícil encontrar el tono pero el trabajo de los traductores no tiene gracia sin dificultades».
La traducción se publicará en octubre. Víctor Sunyol, secretario del jurado del premio, aseguró que «Sampol es capaz de hacer revivir el momento de la creación de la obra». El mallorquín, que también ha traducido del francés y del latín, ganó, con Nicolau Dols, el Premi Serra d'Or de Traducció 2003 con Llibre del desassossec , de Pessoa, y el Giovanni Pontiero 2007 con Fetge de tigre , original de Gomes de Amorim.

"Mañana Es La Única Utopía”


Mañana Es La Única Utopía”, José Saramago
Frecuentemente me preguntan que cuántos años tengo… ¡Qué importa eso!. Tengo la edad que quiero y siento. La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso. Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso, o lo desconocido. Tengo la experiencia de los años vividos y la fuerza de la convicción de mis deseos. ¡Qué importa cuántos años tengo!. No quiero pensar en ello. Unos dicen que ya soy viejo y otros que estoy en el apogeo. Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice, sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte. Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso, para hacer lo que quiero, para reconocer yerros viejos, rectificar caminos y atesorar éxitos. Ahora no tienen por qué decir: Eres muy joven, no lo lograrás. Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero con el interés de seguir creciendo. Tengo los años en que los sueños se empiezan a acariciar con los dedos, y las ilusiones se convierten en esperanza. Tengo los años en que el amor, a veces es una loca llamarada, ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada. Y otras en un remanso de paz, como el atardecer en la playa. ¿Qué cuántos años tengo? No necesito con un número marcar, pues mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos, las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones rotas… valen mucho más que eso. ¡Qué importa si cumplo veinte, cuarenta, o sesenta!. Lo que importa es la edad que siento. Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos. Para seguir sin temor por el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis anhelos.
¿Qué cuantos años tengo?
¡Eso a quién le importa!.
Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento.

José Saramago
Fuente: Indalo, de Mila Villanueva, José Saramago Diciembre 26, 2011

GEORGE STEINER REVISA LAS INTERACCIONES Y RIVALIDADES ENTRE LITERATOS Y PENSADORES


Toda buena filosofía es estilo
En su último ensayo, el sabio humanista aborda, de manera magistral, las relaciones entre discurso filosófico y creación poética. ¿Son la misma cosa? La cuestión no se define, pero tiene la certeza de que no podría haber una sin la otra.
Por Guillermo Belcore - La Prensa - Buenos Aires

Afirmaba Montaigne que la filosofía "no es más que una poesía sofisticada". La delicada sensibilidad de Borges lo llevó a conjeturar (no puede ser otro el verbo) que todas las proposiciones mentales son un soñar despierto. El infame pero colosal Heidegger propuso cultivar "el pensamiento como poesía y la poesía como pensamiento".


Puede aceptarse o no la hipótesis de que no existen diferencias esenciales entre filosofía y poética -al fin y al cabo ambas son las creaciones lingüísticas más valiosas- pero las conexiones sinápticas entre uno y otro campo son innegables. Quién mejor para desmenuzarlas que George Steiner (Viena, 1929), el último de los críticos sublimes.

Steiner publicó "La poesía del pensamiento" (Fondo de Cultura Económica, 231 páginas). El ensayo revisa dos mil quinientos años de interacciones y rivalidades entre poeta, novelista o dramaturgo, por una parte, y pensador declarado por la otra. "Del helenismo a Celan", reza el subtítulo. El recorrido es fascinante (a Borges le dedica seis carillas). Como todo el mundo sabe, el pensamiento serio, bellamente expresado, es poco frecuente.

Con la gentileza que lo caracteriza, Steiner nos invita a meditar sobre un aspecto poco estudiado de los gigantes de la especulación filosófica: su genio literario. El Sócrates de Platón evidencia que el autor del "Fedón" compartió con Cervantes o Conan Doyle "la enigmática capacidad de la literatura de presentar personajes inolvidables".

Marx fue también un gran estilista, "el más eminente virtuoso del oprobio", comparable al clérigo Swift o a Karl Kraus. Este libro puede levantar ampollas en el barrio de Palermo: postula que el único Freud que ha pervivido es el escritor. La presencia dramática de los pacientes evocados es digna de un Maupassant o un Chéjov, pero no tienen la menor relevancia científica.

"Freud ambicionaba el Nobel de Medicina. Recibió el premio Goethe de literatura. Quien habló en su ochenta cumpleaños no fue ningún psicólogo o psicólogo clínico: fue Thomas Mann. Freud se cuenta entre los maestros de la prosa alemana".

No se trata, en el fondo, de que "la filosofía labra el surco en el que la poética depositará su semilla", sino que no habría una sin la otra. Este libro inspirador establece, por ejemplo, que Hegel no habría podido concebir la "Femenología" sin Shakespeare, Cervantes y Defoe. Los medios y los límites de una y otra expresión lingüística son el estilo. Es decir, "el estilo lo es todo", para un maestro de lecturas, cuya prosa elegante trae -como la de Bergson- "un soplo a la vez delicioso y anticuado como de lavanda en el armario de ropa blanca".

Steiner, asimismo, llama la atención sobre la estética del fragmento. "Ha llamado la atención en los últimos tiempos. No solamente en la literatura. En las artes, el boceto, la maqueta, el borrador, han sido valorados por encima de la obra acabada"". En efecto, mucho de lo que es emblemático en lo moderno queda inconcluso: Proust, Musil, Schömberg, Berg, Gaudí. En filosofía, el aforismo tiene un amplio y virtuoso recorrido. Es todo Heráclito, Nietzsche y Wittgenstein. La excelencia de esta tríada se halla en "la exponencial economía". La técnica del rayo que cae. ¿No es éste otro atributo de la buena poesía?

AMBICION Y TOLERANCIA

Dos conclusiones propician los lucidos comentarios de Steiner. El primero atañe a la estética y a la pregunta primordial de siempre: ¿Qué leer? Una respuesta posible es que los literatos más interesantes hoy en día son aquellos que persiguen idéntica ambición que los grandes pensadores: definir una visión del mundo, una intuición del todo (Weltanschauung).

No sería descabellado postular, por otro lado, que los mejores novelistas son los que se valen de alguno de los dos hechos excelsos del lenguaje: la poética y la filosofía. ¿Quiere nombres, amable lector? La obra magna y copiosa de Thomas Pynchon comparte los mismos afanes enciclopédicos de un Aristóteles o de un Diderot. Los destellos de poesía pura de John Banville -acaso el mejor estilista de la anglósfera- ejemplifican las posibilidades del mysterium tremendum de la metáfora. Con sus epifanías semánticas, la maciza prosa de Juan Benet -y de su mejor discípulo, Javier Marías- refirman la validez de la perspicaz intuición heideggeriana del "lenguaje como casa del ser". Y la de Wittgenstein sobre "el incomparable ser del lenguaje".

En segundo lugar, una ética y una praxis ciudadana emergen de la profunda mirada de Steiner. Si todo, en el fondo, son palabras, ninguna proposición -por convincente que nos parezca- puede arrogarse el monopolio definitivo de la verdad. Más aun: cada acto filosófico, cada acto de pensar (con la posible excepción de las matemáticas) es irremediablemente lingüístico. ¿Dónde está la realidad en todo esto? En el "Yo, la farsa suprema", diría Cioran.

Entonces, el discurso político (el relato, según la áspera nomenklatura argentina) no debe tener más pretenciones que la hegemonía temporal, una precariedad que exige ser cuestionada en todo momento. Es un buen punto de partida contra el despotismo político o de mercado.

No obstante el carácter provisional del verbo, el Poder siempre ha considerado peligrosas y amenazantes a las palabras, trátese un epigrama de Osip Mandelstam, la homilía de un sacerdote, o el comentario de un periodista opositor. Steiner lo advierte sin rodeos: se piensa por cuenta y riesgo del pensador.

"No hay vocación más peligrosa que el ejercicio de la razón, una constante crítica, franca o disimulada de las normas dominantes". Desde Heráclito a Liu Xiaobo, la cuestión de la intolerancia al pronunciamiento no oficial nos acosa.

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