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quarta-feira, 22 de maio de 2013

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE


ochomil, en alpinismo, se escribe en redonda y en una palabra

Ochomil (plural ochomiles), en una sola palabra, sin comillas ni cursiva, es la forma adecuada de escribir este término empleado en las informaciones sobre alpinistas especializados en escalar montañas de ocho mil metros de altura.

Sin embargo es frecuente encontrar esta palabra escrita de diversas maneras: «Carlos Pauner asciende el Everest y consigue los catorce “ochomiles”», «Egocheaga corona su decimotercer “ochomil”» o «Fernández, que ha ascendido seis ‘ocho miles’, no ha podido superar lo que en principio parecía un catarro…».

El Diccionario de la lengua española, en el avance de su vigésima tercera edición, recoge la grafía ochomil, por lo que en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir «Carlos Pauner asciende el Everest y consigue los catorce ochomiles», «Egocheaga corona su decimotercer ochomil» y «Fernández, que ha ascendido seis ochomiles, no ha podido superar lo que en principio parecía un catarro…».

“Cuatro Leyes de la Espiritualidad”



1° LEY: “La persona que llega es la persona correcta”, es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.
2° LEY: “Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido”.
... ... ... Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante.
... ... No existe el: “si hubiera hecho tal cosa…hubiera sucedido tal otra…”. No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante.
Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.
3° LEY:”En cualquier momento que comience es el momento correcto”.
Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará.
4° LEY: “Cuando algo termina, termina”.
Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia.
Creo que no es casual que estén leyendo esto, si este texto llegue a nuestras vidas hoy; es porque estamos preparados para entender que ningún copo de nieve cae alguna vez en el lugar equivocado!

¡Vive Bien, Ama con todo tu Ser y se Inmensamente Feliz!!!!

FERNANDO PESSOA


Sí, soy yo, yo mismo, tal cual he resultado de todo (...).
Cuanto fui, cuanto no fui, todo eso soy.
Cuanto quise, cuanto no quise, todo eso me forma.
Cuanto amé o dejé de amar es en mí la misma saudade.
Y al mismo tiempo la impresión un tanto lejana,
como de sueño que se quiere recordar
en la penumbra a la que despertamos,
de que hay en mí algo mejor que yo.

(F. Pessoa)

POESIA HISPANA EN MIAMI


Poesía hispana de todas las ciudades en Miami

OLGA CONNOR
Durante todo el mes de abril se celebró el festival de poesía O, Miami, actividad que fue reflejada oportunamente en este diario y que en su expresión hispana comenzó en el Palacio de los Jugos. Culminó también con representantes hispanos, pero invitados de otras ciudades de Estados Unidos. Por otra parte, en el Centro Cultural Español de Miami, Ediciones Baquiana presentó la obra de una amiga de Radio y Televisión Martí, ya fallecida, la poeta Rina Lastres Beritán, cuyo libro A cal y canto me ha impresionado, por lo bueno y por su increíble ausencia desde hace solo dos años.

‘O, MIAMI’

O, Miami fue el Segundo Festival de Poesía de Miami, en el que la poesía explotó desde el aire, en el cuerpo y hasta en una caja de jabones. Fue poesía en acción, en movimiento, en el tacto. Palabras, palabras, palabras. O, Miami quiso impresionar. Cerraron con un desfile, el primero de poesía de esta ciudad: La poesía está muerta.

Entre los eventos, se realizó uno notable el último fin de semana con tres escritores hispanos de Estados Unidos: José Angel Leyva, Víctor Rodríguez Núñez y Achy Obejas. Estos participaron en una lectura en español en el B Bar del hotel The Betsy South Beach en Ocean Dr. Luego tuvieron una discusión de Poesía global, en inglés, con Jean Portante y Catherine M. Hedeen, para relacionar a los poetas de escritura hispana con los que crean poesía en otros idiomas.

Phillip Scott Cunningham, cofundador y director de O, Miami, explicó que cada año “el propósito de O, Miami es que llegue por lo menos un poema a cada persona en el Condado de Miami-Dade durante el mes de abril”. Su método es asociarse con organizaciones y negocios para realizar los eventos. “Lo hicimos en la forma más orgánica y tan ampliamente como nos fue posible”, agregó. “Tratamos de contextualizar la poesía para una audiencia moderna y aparejarla a otras formas de arte, o diciéndola en lugares no tradicionales, como por ejemplo, con anuncios en los ómnibus o en los autos”. Muchos eventos fueron producto del trabajo de otras organizaciones, que se sumaron a ellos para recibir cooperación y apoyo.

“La poesía es la más democrática de todas las formas de arte”, afirmó Cunningham. “Si puedes hablar o escribir eres un poeta. La poesía no está en peligro. Simplemente ha sido mal comprendida”.

‘A CAL Y CANTO’

El mismo fin de semana de O, Miami se realizó la presentación del libro póstumo de Rina Lastres Beritán, A cal y canto: Poesía y prosa, 2005-2011 (Ediciones Baquiana, 2012), con la ilustración de portada de la artista plástica murciana Obdulia Olmedo Botia. Tuvo lugar en el Centro Cultural Español de Miami (CCEM) y estuvo a cargo de los escritores Maricel Mayor Marsán, editora en jefe de la Revista Literaria Baquiana, y Orlando Rossardi, de la Academia Norteamericana de la Lengua Española.

Conocí a Rina en los estudios de la Oficina de Transmisiones a Cuba del Internacional Broadcasting Bureau de Estados Unidos, Radio y Televisión Martí (RTM), donde trabajó por 20 años. Solo pudo disfrutar de su jubilación durante cuatro años en España. Pero publicó antes Hábito de ser, en el 2003. Es una gran fortuna que haya dejado, antes de irse, estos poemas que garantizan un importante lugar en el ámbito de la poesía cubana exiliada. Como informó Mayor Marsán, Rina colaboró en la Revista Literaria Baquiana en varias ocasiones y publicó su primer libro de cuentos y relatos Soledad para tres y una vaca con Baquiana en el 2006.

Read more here: http://www.elnuevoherald.com/2013/05/21/1481292/olga-connor-poesia-hispana-de.html#storylink=cpy

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE


en vías de, no en vía de

En vías de, con ese, es la forma correcta para expresar que algo está ‘en proceso’ o ‘en camino de’ algo, no en vía de, tal como indica el Diccionario panhispánico de dudas.
Sin embargo, es frecuente encontrar en los medios de comunicación frases como «Donan teléfonos móviles a países en vía de desarrollo», «Presos en vía de reinserción pintan y arreglan las sedes de Salud», donde lo adecuado habría sido decir en vías de.

Borges, en estos días


Por Enrique Medina
Fuente: Página 12

Borges paga y el taxista le pregunta si necesita ayuda para descender. Responde que no, el escritor; tantea la manija y consigue abrir. Picotea con el bastón y se da cuenta de que el cordón de la vereda no está cerca. Maldice, entre dientes. Como el asiento es flojo y más bien bache que inflado cojín, debe hacer fuerza para erguirse y salir del pozo en el que está como chupado por una acaroinada sopapa de baño público. Exigiéndose, toma envión y, pum, se golpea en el marco de la puerta. No mucho, pero lo suficiente para volver a maldecir (ni insultar, ni putear, aunque está cerca). Alcanza la vereda. Se toca la cabeza para verificar algún resultado, sangre o chichón. Nada, todo bien, por suerte, salvo el dolor. El taxista se extiende por el respaldo de su asiento y cierra la puerta puteando a estos viejos de mierda. Borges, entre brumas, da los pasos ineludibles y choca con una fila de personas que discuten de fútbol. Consigue que una señora lo escuche y le confirme que sí, que un poco más allá está la Gerencia Operativa de Asuntos Previsionales del Gobierno de Buenos Aires. Agradece y se lanza a la aventura de acertar la puerta apropiada. Tras soportar varios choques y empujones de transeúntes que jamás agarraron un libro, logra ingresar al recinto deseado. Tenues colores y bultos sin forma se entrecruzan con voces equidistantes. “¿Qué busca?”, le pregunta alguien con tono de mando. Sorprendido, Borges balbucea una respuesta pobre. ¡Saque número!, le ordena el poste de alambrado. El pregunta “¿dónde?” “¡Allí, ¿no ve los papelitos con números?!”. Por la orientación que el mal aliento le indica, el poeta alcanza el objetivo. Pero parece que hay varias opciones. Por suerte una mujer (siempre la mujer, tan precisa y tan necesaria) le explica que los papelitos verdes son para determinados trámites y los azules para otros. Borges prefiere el azul, pero la mujer le dice que para lo suyo le corresponde el verde. Un señor se levanta y le cede el asiento. El agradece, se acomoda y apoya las manos en el vertical bastón; muestra el papelito y pregunta qué número le tocó. Se lo dicen y lo repite para memorizarlo. No los ve, pero conjetura la pasividad de quienes lo rodean. Sólo falta un patíbulo y que todos aplaudamos, piensa. Transcurrido el tiempo acostumbrado en estas circunstancias, cantan su número. Lo ayudan. Gracias al sustento del bastón evita irse de bruces al resbalar una grada. Llega a la mesa conveniente y le piden que se siente. El dice que viene a hacer la supervivencia y entrega el DNI. La persona que lo atiende le pregunta: “¿Qué es lo suyo?”. Borges no sabe si decir jubilación o beneficio, duda; entonces, antes de que pueda responder, el otro le inquiere:

–¿A qué se dedica?

–Escribo, gané un premio; cobro una mensualidad.

–¿Trajo el comprobante de supervivencia?

–¿Cómo? En las otras oficinas no me pedían nada, sólo el DNI.

–Eso era antes. Ahora hay que ir a la policía, pedir el comprobante de que usted está vivo y traerlo acá.

–Pero le acabo de entregar mi DNI. Y usted me está viendo.

–Falta el comprobante. Si no me lo trae no le puedo hacer la supervivencia. Y se va a joder porque no le depositarán la guita.

–No entiendo. Si yo no estuviera vivo no podría estar hablando con usted.

–Mire, no me haga perder tiempo, hay mucha gente para atender. Si no me trae el comprobante de supervivencia de la policía, usted para mí está muerto.

Borges duda. Abre la boca para ganar tiempo y pretextar algo, pero el empleado le repite: para mí, usted, está muerto. Algo confuso, más bien asustado porque ya se ve apretado en el ataúd, Borges trata de ordenar su repentino desorden interior; pero como no parece conseguirlo, resuelve enfrentar la situación con orgullo y le pide al robot si le puede hacer el favor de anotarle en un papel unas líneas para no olvidarlas. El otro, fastidiado, bufando, le dice que bueno, dígame. Y Borges le dicta:

–Hay un perfume a libro con madera. Todos, por gusto o complacencia, o a la fuerza, nos rendimos al punto de dejarnos quebrar la voluntad. Y un día cualquiera nos convertimos en esclavos de quien, supuestamente, nos jura amar.

Mirándolo con la cara, Borges indica con un efímero gesto que eso es todo, y extiende la mano para obtener el papel. El empleado se lo da preguntándole:

–¿Para qué es?

–Para escribir un cuento... Sólo un cuento de ciencia ficción sobre la supervivencia. Gracias.
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