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sexta-feira, 10 de maio de 2013


Duverger atribuye la paternidad de la crónica de América a Hernán Cortés
En el libro, el autor francés, arqueólogo, antropólogo y especializado en civilizaciones mesoamericanas, no rehuye la polémica y responde a la polvareda levantada por el libro diciendo que es "difícil" desterrar "ideas preconcebidas" durante cuatro siglos.

Hernán Cortés sería el verdadero padre de la crónica, según Duverger
EL UNIVERSAL
Madrid.- El historiador Christian Duverger quita a Bernal Díaz del Castillo la paternidad que ha tenido durante 400 años de la crónica de la conquista de América para dársela a Hernán Cortés, algo "difícil de aceptar" pero que hace justicia al conquistador de México, "satanizado" por la historia.

En una entrevista con Efe para presentar en España su "Crónica de la eternidad. ¿Quien escribió la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España" (Taurus), Duverger desmonta una de las verdades más asentadas sobre la historia de la conquista de América: la autoría de esa crónica, que narra la conquista de América.

En el libro, el autor francés, arqueólogo, antropólogo y especializado en civilizaciones mesoamericanas, no rehuye la polémica y responde a la polvareda levantada por el libro diciendo que es "difícil" desterrar "ideas preconcebidas" durante cuatro siglos.

"Una mitificación que ha durado cuatrocientos años implica un gran cambio mental y supone, necesariamente, un rechazo", asegura Christian Duverger, quien considera que será necesario esperar "un tiempo" a que las tesis "contrastadas" de su libro se asienten.

Reconoce que inicialmente tuvo "serias dudas" respecto a si publicar este libro o no por ser consciente de que la conquista de América es un "tema muy sensible", especialmente en España y México, y sobre todo el papel que tuvo Hernán Cortés en esos hechos.

En su ensayo, escrito en forma de novela para tratar de acercarlo no solo a los historiadores sino al público en general, Duverger se pregunta cómo un simple soldado raso, "sin ninguna formación ni experiencia literaria", pudo escribir la magna crónica de la conquista.

"¿Cómo pudo estar tan cerca de Hernán Cortés en todo momento, incluso en entrevistas privadas con Carlos V, y, sin embargo, no aparecer en ninguna de sus cartas, en ninguna de las crónicas y registros de la época", se pregunta el historiador francés.

Uno de los apartados que más "sorpresa" le causa es pensar que Bernal, a quien considera "una expresión del genio popular", comienza a escribir su crónica a los 84 años de edad, medio siglo después de los hechos que relata, lo que le lleva a poner en duda que este soldado tuviese "tanta memoria" como para contar todo, "con todo lujo de detalles", tantos años después.

Christian Duverger reconoce "la dificultad" de que en un país como México, dónde Bernal Díaz del Castillo es "un héroe" y su famosa crónica está incluida dentro del programa académico, "se esfume" su logro más universal; "no dudo de su existencia, pero sí de que fuese el auténtico cronista de la conquista de América".

Al contrario que este, Hernán Cortés es un personaje "de muy mala fama" en muchos lugares del mundo y está considerado como "el villano de la historia", aunque -afirma- "eso no fue así siempre", porque en el siglo XVI el "equilibrio de poderes" entre el conquistador de México y la Corona estaba a favor del primero "por distintos motivos".

De hecho, afirma, en el siglo XVIII se consideraba a Cortés en México "el padre de la Independencia", algo que -ratifica- "es verdad", aunque posteriormente, en el siglo XIX, la reacción de los norteamericanos a la independencia de los países de Latinoamérica supuso el inicio de "la leyenda negra" entorno a su figura, con la ayuda de documentos "inventados" sobre su actuación en la conquista.

Ante esa tesitura, los españoles -afirma- "decidieron echar la culpa a los conquistadores", entre ellos a Cortés y Pizarro, quienes fueron "satanizados" por ser considerados los autores de la desaparición de los indígenas, algo "totalmente falso", según Duverger, quien reconoce que estos en la conquista causaron "muchos muertos" y un baño de sangre pero "no mayor que el de las guerras europeas".

Según relata en el libro el historiador francés, Cortés, un hombre "culto y letrado", autor de una obra paralela, histórica y literaria y conocedor de los clásicos, escribió, "a la manera de un soldado raso" y anónimamente -por ser ya entonces un autor prohibido- su versión de la conquista, "y lo hace con una veracidad tan aguda que la mitificación ha durado cuatrocientos años".

El manuscrito, en manos de los hijos de Cortés, aparece en Guatemala, dónde un hijo de Bernal Díaz del Castillo "se apropia" de su autoría y se la otorga a su padre con el ánimo de ganar una encomienda, la propiedad de una de las tierras dadas a los conquistadores por Cortés.

Duverger asegura que entiende el "rechazo" que puede generar la desmitificación de un hecho tan asentado en la historia, e invita a leer el libro y todo su "aparato documental" dejando a un lado las ideas preconcebidas, aunque hayan perdurado durante cuatro siglos.

Hernán Cortés Monroy Pizzarro Altamirano, 1°. Marquês do Vale de Oaxaca (Medellín, Estremadura, España , 1485 - Castelleja de la Cuesta, Sevilha , 2 de Dezembro de 1547)

Diez científicos que cambiaron el mundo y casi nadie recuerda


BITACORAS.COM
A pesar de que sus descubrimientos contribuyeron a cambiar la sociedad, muchos investigadores son grandes desconocidos para el gran público

Personajes como Nicolás Copérnico, Galileo Galilei, Charles Darwin, Isaac Newton o Albert Einstein han pasado a la historia como artífices de grandes avances en diversos campos de la ciencia. Sin embargo, a lo largo de la historia otros muchos investigadores han realizado descubrimientos tan importantes como los de los anteriores sin obtener el reconocimiento que merecían por ello.

Para rendirles un pequeño homenaje y, a la vez, reivindicar sus figuras, el autor del blog «Ojo Científico» ha elaborado una lista con diez científicos científicos desconocidos que también cambiaron el mundo

1.-Alhacén (965-1039)
Este matemático, físico y astrónomo musulmán es considerado uno de los responsables de sentar las bases del método científico. Realizó valiosas contribuciones en matemáticas, filosofía, física, anatomía, astronomía, ingeniería y medicina. Entre sus logros más destacados se encuentra su trabajo en óptica, que sirvió para desarrollar microscopios y telescopios en épocas posteriores.

2.-Avicena (980-1037)
Con trabajos en matemáticas, lógica o geología y autor de alrededor de 450 textos de una amplia variedad y riqueza científica, Avicena fue uno de los científicos persas más importantes de la historia. Sus mayores aportaciones se encuentran en el ámbito de la medicina, donde escribió tratados como “El libro de la curación” y “El canon de medicina” o “Canon de Avicena” e introdujo avances como la cuarentena y la experimentación sistemática.

3.-Joseph Lister (1827-1912)
Basándose en los trabajos de Louis Pasteur, Joseph Lister dedicó sus esfuerzos investigadores en el estudio de las infecciones de las heridas. Considerado padre de la medicina antiséptica, Lister introdujo conceptos esenciales de higiene en los hospitales, convirtiendo estos establecimientos en lugares muchísimo más seguros de lo que eran hasta entonces.

4.-Karl Landsteiner (1868-1943)
La mayor aportación a la ciencia de este médico austriaco es el descubrimiento y la clasificación de los grupos sanguíneos, un avance que salvó muchas vidas, ya que hasta entonces las transfusiones de sangre de tipos incompatibles provocaban numerosas muertes cada año. Además, realizó notables contribuciones en histología, anatomía e inmunología, campo en el que identificó el virus de la polio.

5.-Thomas Midgley Jr. (1889-1944)
Este ingeniero mecánico estadounidense, titular de 170 patentes, es indirectamente responsable de gran parte de la contaminación mundial, ya que fue el artífice de que se añadiera tetraetilo de plomo a la gasolina y del desarrollo de los clorofluorocarburos, gases que destruyen la capa de ozono. Irónicamente, Midgley sufrió varios problemas de salud e incluso falleció a causa de sus descubrimientos.

Así, en 1924, sufrió una intoxicación por inhalar gasolina con plomo cuando intentaba demostrar que no perjudicaba la salud. Años después, se vio postrado en una cama tras contraer la poliomielitis. Para gozar de algo de autonomía ideó un complejo sistema de cuerdas y poleas con las que mover su cuerpo. Un fallo en el sistema hizo que se enredara en las cuerdas del aparato, que acabaron estrangulándolo y ocasionándole la que sin duda es una de las muertes más absurdas de la historia.

El geógrafo y naturalista inglés Alfred Russel Wallace; el descubridor del espectro electromagnético y autor de la primera fotografía en color de la historia, James Clerk Maxwell; el químico alemán Fritz Haber; el desarrollador del transistor eléctrico, John Bardeen, y el creador de la «world wide web», Tim Berners-Lee, son el resto de descubridores prácticamente olvidados que recoge la lista del blog «Ojo Científico».

GIORDANO BRUNO


El hereje que adivinó otros mundos
MIGUEL GILARTE

Desde que Giordano Bruno fuera quemado en la hoguera hace 400 años por decir que existen más planetas habitados seguimos solos en el Universo y con la misma duda

El 17 de febrero de 1600, moría en la hoguera un hombre y su idea. Giordano Bruno, astrónomo, entre otras menciones de relevancia. Su pecado, castigado y perseguido hasta la saciedad por la Inquisición por hereje y blasfemo, fue el de pensar que el Sol era una estrella más. Aún peor, pensaba que existían múltiples mundos, es decir, que las estrellas que ven en el cielo poseían planetas a su alrededor, habitados por seres inteligentes.

Éste fue solo uno de los ocho puntos importantes en el “proceso judicial” que lo llevaría a entrar en prisión durante 8 años y al final, ser quemado. El resto de los fundamentos del proceso contra él se basaban en la pérdida de fe religiosade Giordano. Su muerte y el temor de otras personas a pensar lo mismo nos llevó a un retraso considerable en la revolución científica que perduró durante cientos de años.

En 1855 se examinó una estrella denominada 70 Ophiuchi. Algo tiraba de aquella estrella, algo invisible que con su fuerza de gravedad alteraba su movimiento y se pensó que podría ser un planeta. Eran las primeras investigaciones para localizar planetas fuera del Sistema Solar (exoplanetas) aunque fue un error, ya que 70 Ophiuchi es en realidad una estrella binaria (doble), cuyos componentes son estrellas enanas naranjas a 16 años luz de distancia.

Hasta 1992 no se confirmaría la teoría de Giordano Bruno, cuando se detectaron dos objetos con masa planetaria alrededor de un púlsar. Los púlsares son el resultado de las explosiones de las estrellas mucho más masivas que el Sol. Un púlsar es el núcleo al descubierto de esas estrellas. Giran a velocidades de vértigo, en ocasiones varios cientos de veces por segundo.

Un púlsar es un objeto muy pequeño, es una estrella reducida al tamaño de una ciudad, unos 10 km de diámetro, pero su densidad es tal que un centímetro cúbico de la estrella pesa como una gran montaña. Además, como su nombre indica, emiten pulsaciones de radiación electromagnética; son como faros del Universo. De hecho, la posición de la Tierra se gravó en placas que llevan algunas naves que algún día saldrán del Sistema Solar (Pioneer 10 y 11) y se hizo con respecto a 15 púlsares. Cualquier civilización inteligente y no tanto, podría localizarnos. En este aspecto muchos científicos piensan que estamos vendidos.

Estas naves que navegan desde los años 70 por el espacio, aparte de las investigaciones que hicieron de los planetas gigantes del Sistema Solar, sirvieron como representación del interés del hombre por otras civilizaciones de otros mundos, pues desde tiempos de Giordano Bruno se ha creído en la pluralidad de los mundos y en otros seres de otros planetas. El problema es que Giordano no tenía medios para demostrarlo, pero ahora sí los tenemos. Giordano estaba atrapado en su época, nadie podía defender sus ideas porque no había medios, hoy día comenzamos a entender sus principios, 400 años después.

Buscando extraterrestres
Hemos pasado de tener pudor a decir que los extraterrestres pueden existir, ya que nos podrían tomarlos por locos, a gastar miles de millones de euros en todo el mundo para intentar localizar planetas en otras estrellas porque estos deben existir por billones en nuestra Galaxia, según las referencias de los descubrimientos de los últimos 20 años.

Uno de estos costosos artilugios es el telescopio espacial Kepler de la NASA, que ya ha encontrado varios miles de planetas desde hace cuatro años y entre ellos varios cientos semejantes en tamaño al nuestro. Es tal la potencia del telescopio que puede detectar lunas grandes en esos planetas. Este telescopio tiene por misión observar 150.000 estrellas de una forma curiosa. Se trata de “aguantar la mirada” hacia una estrella determinada y ver si su luz mengua en algún instante. Si ello ocurre, es muy probable que alguno de sus planetas pasara por delante de la estrella e hiciera que la luz del astro se atenuara mínimamente. Con ello podemos saber el tamaño, masa, composición de la atmósfera si la tuviera, distancia a su estrella y posibilidad de vida.

Planetas candidatos
Ya tenemos planetas candidatos a albergar vida, tienen el tamaño de la Tierra, atmósfera y se localizan a una distancia de su estrella que hace que la temperatura sea la adecuada para que el agua, de existir, corra por su superficie. Como no hemos encontrado vida en ningún otro planeta que no sea la Tierra, seguimos pensando que para que exista, debe haber agua. No hay otra prueba más que la de nosotros, en todos los sentidos una referencia vaga, pero no hay otra cosa. Tal vez la vida en otros planetas ni tan siquiera se base en el carbono o compuestos de hidrocarburos en agua.

En Júpiter el agua está congelada, sin embargo el amoniaco está en estado líquido y abunda. ¿Podríamos concebir una vida basada en el amoniaco? Se están realizando investigaciones sobre si es posible la vida, no empleando carbono, sino silicio combinado con oxígeno. Tal vez debamos entender que nuestra vida es única y que en otros planetas la vida se ha desarrollado a base de otros compuestos. En realidad aún nos preguntamos qué es la vida. La astrobiología sostiene que la vida es una consecuencia de la propia evolución del Universo. Si este paradigma es el correcto, el Universo debe hervir de vida. Es poco probable que nosotros hayamos sido los primeros en “eclosionar”.

El Universo es homogéneo e isótropo, todo es igual, está compuesto de lo mismo, esencialmente de hidrógeno y helio, material de las estrellas y sabemos que de las estrellas surgen los planetas, diferentes claro, pero la abundancia es tal en el Universo que en muchos lugares se deben dar las mismas características que en la Tierra. Otro dato relevante es la antigüedad del Universo, de unos 13.800 millones de años. La Tierra tiene 4.600 millones de años y la vida surgió hace unos 3.500 millones de años. Desde que se comenzó a formar la Tierra hasta que apareció la vida pasaron unos 1.000 millones de años.

El nacimiento de las estrellas
Tras el nacimiento del Universo (Big-Bang), pocos minutos después, protones y neutrones colisionaron para fusionarse en hidrógeno y helio. Con el tiempo el Universo se enfriaría y no dio lugar a la formación de elementos más pesados. Otros elementos básicos para la vida no se formaron hasta que aparecieron las primeras estrellas. En su interior y a altas temperatura se fusionan los elementos para convertirse en otros más pesados, todos los elementos se han creado en el interior de las estrellas (excepto los iniciales), por ello somos materia de estrellas. Recientemente unos investigadores de los institutos tecnológicos de Massachusetts (MIT) y California (Caltech) han comprobado que las primeras estrellas datan de hace 11.000 millones de años.

Nuestro Sistema Solar “solo” tiene de 4.600 a 5.000 millones de años. Si las primeras estrellas y sus planetas se formaron hace 11.000 millones de años y la vida es una consecuencia de la evolución del Universo, cuánta vida debe haber en el Universo que surgiera antes que la nuestra, ya que por nuestra experiencia, sabemos que la vida en un planeta (como en la Tierra) aparece al cabo de 1.000 millones de años desde la formación de dicho planeta. Pasaron 7.000 millones de años desde que apareció la primera estrella hasta que surgiera la vida en la Tierra.

Seguimos solos
El 28 de agosto de 1883, John Joseph Montgomery fue la primera persona que consiguió volar en un aparato más pesado que el aire; en 1957 se lanzaba el primer satélite artificial al espacio, el Sputnik 1. En sólo 74 años hemos llegado al espacio, hemos mandado naves a explorar otros planetas y otras están a punto de salir del Sistema Solar, aunque éstas no pasarán por alguna estrella hasta dentro de 40.000 años. Qué tecnología podría tener una civilización inteligente que haya permanecido en el Universo como tal durante 1.000 años y durante 1.000 millones de años o tal vez 6.000 millones de años, que puede ser el máximo de tiempo de vida de una civilización desde que se crearon las primeras estrellas hasta que tal vez y tras este acontecimiento surgiera la vida después de mil millones de años.

Si diéramos por hecho que existen otras civilizaciones en otros mundos, tendríamos dos problemas insalvables: la comunicación y la distancia. Por lo tanto y aún pensando que hubiera vida, seguimos solos en el Universo y todavía no hemos podido resolver la brillante idea de Giordano Bruno.

Miguel Gilarte Fernández es director del Observatorio Astronómico de Almadén de la Plata y presidente de la Asociación Astronómica de España.

Piedad Villavicencio Bellolio


Piedad Villavicencio:
“Un libro de estilo puede allanar el camino, no solo a la RAE sino a cualquier estudioso del idioma”

Piedad Villavicencio Bellolio es una de las principales expertas en el estudio del uso del idioma español en el ámbito hispanoamericano. Nacida en Guayaquil (Ecuador), compagina desde hace años su labor como profesora de Lenguaje y Comunicación en diversas instituciones universitarias de su país con la de auditora de Calidad de la Redacción de El Universo. En este diario publica desde octubre de 2003 la columna dominical 'La Esquina del idioma', una sección pionera en la prensa ecuatoriana, y concebida para atender las dudas y consultas de los lectores y explicar las claves para un manejo apropiado de nuestra lengua.

Periodismodeportivodecalidad se ha puesto en contacto con esta defensora apasionada del idioma con el objetivo de conocer su visión sobre el presente y el futuro del español en el ámbito internacional, y sobre el papel que están llamados a desempeñar en este sentido los medios de comunicación.

- 'La Esquina del Idioma' se encamina hacia los diez años de vida. ¿Qué resumen hace de esta experiencia? ¿Quizá lo más enriquecedor haya sido el contacto permanente con los lectores?
- 'La esquina del idioma' me ha dado la oportunidad de entrar a las aulas de escuelas, colegios y universidades; también, de cruzar fronteras. Cuando por algún motivo imperioso no se ha publicado esta columna, enseguida he recibido cartas y llamadas telefónicas de alumnos y profesores de diferentes rincones del Ecuador. Ellos suelen decirme que la columna del idioma es un material didáctico de uso obligado.
Estar en comunicación con los lectores, ayudarlos a resolver alguna duda idiomática, me ilusiona y motiva a estar en permanente estudio. Estos casi diez años de trabajar en defensa del idioma español ha sido y es una experiencia gratificante.

- Tal vez los estudiosos del idioma como usted no dejan por eso de aprender. La lengua es algo vivo y cambiante.
- Quien se interna por los entresijos de la lengua jamás encuentra el fin del camino, no porque no se logre resolver alguna duda lingüística, sino porque el idioma está en constante movimiento. En estos tiempos de globalización, el terreno se torna fértil y la cosecha resulta inacabable.

- Y ante este cambio permanente en un idioma tan diverso y amplio como el español, ¿cómo se pone orden? ¿cómo se fija la norma cuando los usos son tan dispares?
- Hoy es complicado poner orden o fijar una norma; sobre todo, cuando muchas Academias no disponen de recursos humanos y económicos para emprender proyectos que tiendan a la difusión de recomendaciones para unificar los usos. Aparte de esto, los hablantes ya no aplican a rajatabla todo lo que recomiendan las Academias. Las empresas que difunden información quieren estar en armonía con los hablantes más que con la norma. Y ante eso, ningún defensor del idioma ni ninguna Academia puede hacer nada: simplemente se cumple aquello de que «el hablante impone la norma».

- Muchos ciudadanos siguen teniendo la percepción de que las Academias actúan con demasiada lentitud a la hora de incorporar palabras a su diccionario. ¿Tiene usted la misma percepción?
- Los diccionarios académicos no pueden actualizarse tan rápido. Cualquier cambio, adición o supresión debe pasar por un exhaustivo análisis. Esto, hablando del diccionario impreso, porque el que está disponible en internet se actualiza de manera paulatina. Y al decir esto no me yergo como defensora de las Academias.

- Y eso hace que tengamos que acudir también a otro tipo de obras como los diccionarios de uso o los libros de estilo periodísticos.
- Eso es así. Cuando el Diccionario académico no nos resuelve alguna duda, hay que recurrir a otras obras. Pero, en sí, los diccionarios de uso y los libros de estilo periodístico son un complemento de los diccionarios académicos. Digo que se complementan porque no todo lo que se busca está en una o en otra obra. Los libros de estilo tienen la particularidad de que algunas de sus normas funcionan generalmente dentro de un ámbito u organismo específico. Recogen unificaciones o usos que se basan en criterios o reglas locales, convenciones que a veces se contraponen a la norma académica. Así, lo que es de uso obligado en un medio de comunicación o en una región específica, puede no serlo en otro diario o país.

- Precisamente, usted es una gran conocedora de estas obras porque ha participado en la actualización del Manual de Estilo de El Universo. ¿Actúan los libros de estilo de los medios de comunicación como terreno de avanzadilla de la Real Academia Española?
- Por supuesto que sí. Los medios de comunicación imponen tendencias y normas. Son una herramienta poderosa para fijar los usos, en algunas ocasiones correctos, en otras no tanto. Pero la mayoría de los lectores cree en cómo se escribe en los medios. Un libro de estilo puede allanar el camino, no solo a la RAE sino a cualquier estudioso del idioma.

- Luego el periodismo tiene un papel decisivo en la experimentación que hace de los nuevos usos del idioma, que está en permanente evolución.
- Aparte de las características inherentes al trabajo periodístico, en este ámbito se tiene la responsabilidad no solo de comunicar bien sino de usar el idioma con propiedad, pues, reitero, muchos lectores creen en la forma en que se construyen las noticias. Por ejemplo, un neologismo que se emplee de manera frecuente puede crear hábito y la consecuente aceptación del término en los espacios académicos. Un periodista debe analizar si el efecto que espera conseguir con el uso de vocablos extraños justifica el posible deterioro que pueda causar a la herramienta idiomática. Esto no implica que la evolución del idioma se entorpezca, todo lo contrario: como ente vivo que es nadie podrá detener su desarrollo.

- La globalización y el desarrollo de internet han abierto un nuevo camino de estudio del idioma, ese que algunos denominan 'español internacional' y otros prefieren llamarlo 'español neutro'. ¿Hablamos de una realidad incipiente o tan solo de una posibilidad?
- No es una realidad incipiente ni una posibilidad, tampoco es inminente. El español internacional ya está presente en las redes sociales y en cualquier medio digital. En estos ambientes nos vemos apremiados a usar vocablos comunes, que se entiendan en todas las latitudes. Si nos limitáramos a usar términos regionales, nuestros mensajes se quedarían en la mitad del camino. Me gusta que el idioma español sea internacional, pero hay que estar vigilantes porque su desarrollo sea óptimo.

- ¿Cómo ve el futuro del idioma español? ¿Goza de buena salud?
- Está rebozante de salud. Se regenera minuto a minuto. Tan solo hay que tener mente abierta para aceptar los cambios que impone su internacionalización. Su horizonte se ve amplio y fructífero. Quién me diera la oportunidad de reduplicar mis días para seguir luchando por su preservación.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE


incurrir en gastos, uso apropiado

Se incurre en gastos solo cuando el gasto se percibe como algo negativo.

Los medios de comunicación utilizan habitualmente la expresión incurrir en gastos como simple sinónimo de ‘gastar’, como en «De la misma forma aseguró que donde más se incurrió en gastos por concepto de indemnización fue en la nacionalización de la empresa», y no de ‘gastar indebidamente’, que es su significado preciso.

Tanto el Diccionario académico como el Diccionario del español actual, de Seco, Andrés y Ramos, definen el verbo incurrir como ‘caer en un error o falta’ (incurrir en delito) y ‘pasar a ser objeto de una actitud o sentimiento desfavorable’ (incurrir en sospecha), es decir, el complemento siempre tiene que referirse a un concepto que incluya un sentido negativo.

Por lo tanto, son adecuadas frases como «Se expone que la petrolera incurrió en gastos que superaban su capacidad institucional» o «Incurrió en gastos excesivos en sobresueldos y dietas», mientras que en el ejemplo inicial lo apropiado habría sido escribir «De la misma forma aseguró que donde más se gastó por concepto de indemnización fue en la nacionalización de la empresa», pues en este caso el gasto no encierra matiz negativo.


final four, alternativas en español

Las expresiones fase final y final entre cuatro —mejor que final a cuatro— son alternativas para aludir en español al acontecimiento deportivo que reúne las semifinales y la final de una competición y al que los medios suelen referirse como final four.

Con motivo de la disputa en Londres de las semifinales y la final de la Euroliga de baloncesto, es frecuente encontrar en los medios frases como «Hawai, Abriles y Todorovic, listos para debutar en una final four» o «Barcelona y Real Madrid afrontan la Final Four con mucho optimismo».

En esos casos habría sido posible escribir «Hawai, Abriles y Todorovic, listos para debutar en una fase final» o «Barcelona y Real Madrid afrontan la final entre cuatro con mucho optimismo».

Si se opta por el término inglés, lo adecuado es escribirlo en redonda y con iniciales mayúsculas cuando se hace referencia al nombre propio del acontecimiento («Todo preparado en Londres para la Final Four 2013»), y en minúscula y cursiva cuando se emplea como nombre común («Un Madrid dominante se gana el pase a su cuarta final four»).


“La encrucijada argentina. República o país mafioso”.


Carlos Gabetta: “No les exigimos a los gobiernos lo que deberíamos”
El ex director de Le Monde Diplomatique edición Cono sur estuvo en el stand de Ñ de la Feria del libro donde presentó “La encrucijada argentina. República o país mafioso”. “Tenemos una ciudadanía que se queja pero no atina a participar”, dice.

POR IVANNA SOTO – FUENTE: REVISTA Ñ – CLARIN – BUENOS AIRES


PROLOGO. "Elegí citar a Borges y a Jauretche para que no me acusen ni de liberal, ni de nacionalista", dice el autor.

“El libro trata de nosotros, desde el último ciudadano hasta el presidente de la República, todos”, dice Carlos Gabetta. El ex director de Le Monde Diplomatique edición Cono sur acaba de publicar La encrucijada argentina. República o país mafioso, donde habla de nuestro “ser nacional”. Empieza por los tiempos actuales, con una sociedad a la que define como desorientada y enfrentada, pero también retrocede a los gobiernos anteriores de todos los colores políticos que, desde su óptica, concluyeron en la corrupción, la violencia, la crisis económica y la impunidad. Todo para tratar de entender por qué, como dice, “no podemos dejar de ser un país bananero”.

-El libro abre con dos citas, una de Borges y otra de Jauretche, que hacen referencia a un "ser nacional" que nos impediría progresar como país…
-Yo me preocupé por citar a los dos para que no me acusen de liberal o nacionalista, porque son dos intelectuales que están situados en las antípodas, políticamente hablando, pero que dicen lo mismo sobre lo que los sociólogos llaman “nuestra personalidad básica”. Borges dice: “Nosotros somos individuos y no ciudadanos”; y Jauretche dice: “Nosotros somos vivos de ojo y zonzos de temperamento”. En definitiva, los dos dicen que somos individuos plenos y ciudadanos mediocres. Porque los dirigentes políticos y lo que pasa a nivel del Estado no es otra cosa que el reflejo de lo que la sociedad es capaz de exigir, reclamar, de aplicar, no sólo en lo que se refiere a sus derechos, sino, a sus deberes. Entonces, el subtítulo es “República o país mafioso”, porque esa es nuestra alternativa hoy: o construimos una República digna de ese nombre o nos instalamos definitivamente en una sociedad que tiene un Estado y los sucesivos gobiernos que se alternan con un comportamiento mafioso.

Hoy somos un país que produce alimentos para 200 millones de personas en un mal año, somos 40 millones en un territorio inmenso que podría albergar a 500 millones, y hay 8 millones que o no comen o comen muy mal o para comer tienen que ir a hurgar en la basura. Somos un país que no alcanza a explotar sus enormes posibilidades, no sólo naturales sino humanas. No les exigimos a los gobiernos lo que deberíamos. Nuestro comportamiento cotidiano, aunque individualmente funcionemos bien, en términos cívicos no es correcto: desde pasar el semáforo en rojo hasta decir que los políticos “Roban pero hacen”. Esa es la madre del borrego de nuestra impotencia.

A lo largo del siglo XX hemos tenido una sucesión de golpes de Estado que no han permitido que la democracia se instale. En 1983 la democracia se instaló pero es una “democracia”, porque lo único que hemos cumplido fue ir a votar cada tantos años y que distintos gobiernos se sucedan, porque hemos tenido la crisis de 2001, tenemos una inseguridad brutal, nuestro sistema educativo y de atención sanitaria se ha degradado enormemente, la corrupción es estructural, la impunidad otro tanto. Y tenemos una ciudadanía que se queja de todo esto pero no atina a participar, y más que quejarse, sufre todo esto.

-Las distintas formas de intervención actuales, sea militancia, protestas, marchas, ¿son realmente actos de ciudadanía o son reclamos meramente individuales?
-Hay que distinguir, porque hay protestas legítimas, espontáneas, y también tenemos muchas protestas que ya conocemos: gente que viene en colectivo, con el choripan, paga, traída desde los barrios. Nosotros tenemos uno de los sindicalismos más corruptos del planeta, nuestros dirigentes sindicales se eternizan en el poder, son millonarios y no lo ocultan. Y este dato es importante: que no lo oculten, que se sepa cuáles son los bienes de Moyano, cuáles fueron los de Ubaldini, los de Lorenzo Miguel, los de Pedraza, etcétera, indica que se sienten impunes. Saben que ya no las autoridades sino su sociedad, sus propias bases, no les reclaman. Entonces, acá tenemos una especie de círculo vicioso donde, puesto que nada se resuelve, nada es reclamado en tiempo y forma y con la persistencia necesaria. Entonces, todo termina agravándose en una pendiente cuyo ritmo de caída se acelera. La prueba es el 2001. En el momento en que hubo una quiebra del sistema bancario, financiero y de toda la estructura económica, la gente salió a la calle diciendo “Que se vayan todos”. ¿Acaso se fue alguien? Nadie.

-¿Y estas últimas, como el 18A, por citar alguna?
-El 18A es una reacción muy interesante de una parte de la sociedad que protesta contra todo lo que ya sabemos de este gobierno actualmente. Ahora, eso tiene que traducirse en proposiciones concretas, en un programa concreto alternativo que evidentemente tiene que asumir la dirigencia política. El 18A tiene que reiterarse, sistematizarse y ampliarse, y ya no sólo para protestar contra el gobierno, sino para preguntarles a los representantes de la oposición qué es lo que proponen. Hasta ahora lo que vemos es que son lo mismo.

-¿Y cómo es posible esto con una política construida como sistema de creencias?
-Exactamente, así construyen la política. Y esto no es propio de este gobierno solamente, con otros gobiernos también ha pasado. Por eso, el capítulo “Pensar la Nación” empieza en 1810. Es una cosa que se viene reiterando y se ha ido agravando. Por ejemplo, en julio del año pasado renunció el presidente de Alemania, Christian Wulff, porque una semana antes la prensa había publicado que, siendo lo que para nosotros sería el “gobernador” de Baja Sajonia, había contraído un crédito con una banca privada para comprarse una casa para él y su familia. Ahora bien, los funcionarios en Alemania, mientras están en ejercicio de sus funciones, no pueden mantener ningún tipo de relación con el sector privado. Sale en la prensa esto y la corte de Hannover le pide el levantamiento de la impunidad. Y el presidente de Alemania al día siguiente renuncia, porque no tuvo apoyo de nadie, ni de su partido, ni de Angela Merkel, ni de la sociedad. No hay un sistema de creencias ahí, en lo único que se cree es en la Ley.

-Igual que acá, ¿no?
-(Risas) Sí, igual que aquí con tantas cosas. María Julia Alsogaray, acusada de gravísimos casos de corrupción, no acaba de ser ni absuelta ni declarada culpable, sino simplemente su causa prescribió, después de más de diez años. Entonces, evidentemente esto no funciona. Y no cité el caso de Alemania porque crea que es una sociedad perfecta. Hace 50 años estaba Hitler en Alemania. Las sociedades son organismos vivos que se enferman, generan anticuerpos, se curan o no y hay sociedades que se siguen deteriorando durante mucho tiempo. Alemania, que provocó la más espantosa y terrible de las catástrofes de la historia, el país de Hegel, Kant, Marx, tuvo a Hitler. No hay sociedades perfectas, pero hoy en Alemania las cosas son castigadas. Ese es el ejemplo y lo que tenemos que tener en cuenta nosotros. Como sociedad, nosotros nos hemos instalado en una especie de resignación cuyo resumen es el “Roban pero hacen”. Es horroroso desde le punto de vista democrático republicano porque tienen que hacer sin robar.

-Pese a todo lo dicho, su libro no es pesimista. ¿Cuáles son las soluciones que plantea?
-Nosotros no somos lo únicos. Está lo que pasa en Italia, España, Grecia, Francia, como producto de la crisis estructural del sistema. Ahora bien, cada uno se cae desde donde estaba. Nosotros ya estamos en el fondo. Soy realista porque digo esto en el libro. Y creo que, con la ayuda de los testigos y entrevistados, lo demuestro. Pero no soy pesimista porque nuestro país sigue teniendo enormes posibilidades y puede salir de esta crisis mundial entre los líderes.

-¿Cuáles son algunas de las formas de reactivación de la ciudadanía?
-Ya hay síntomas: hay asociaciones civiles, jóvenes que se movilizan. La clave es empezar por lo local. En el barrio, la comuna, la municipalidad, la provincia. Si todos empezamos a presionar desde abajo, aplicando nuestros derechos y deberes, dando el ejemplo, no pasando el semáforo en rojo, no evadiendo impuestos. Pero es un círculo vicioso: la gente trata de no pagar impuestos porque no ve el producto de esos impuestos en la calle: ni en el transporte, ni en la educación, ni en la sanidad pública, en las calles, en las rutas. Entonces, dicen “Yo no pago”. Ahora, así seguimos viviendo mal. ¿Por dónde empezar? Hay que empezar por pagar y reclamar, por rechazar de plano el “Roban pero hacen”, que es falso. Quien roba, no hace. En general, no hacen nada y lo que hacen, lo hacen mal. Entonces, el trabajo ciudadano local es empezar por una propia introspección. ¿Qué soy yo como ciudadano, no como individuo? ¿Qué es lo que yo tolero o dejo de tolerar, con quién me asocio, cómo reclamo, cómo analizo cuáles son mis derechos y dónde está el sitio donde hay que reclamar, si es posible, acompañado? No hay otra solución. Algunas sociedades son capaces de hacer una autocrítica, modificar sus comportamientos y avanzar. Nosotros, hasta ahora, no.


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