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segunda-feira, 11 de março de 2013

Leer era cosa de hombres


Antonia Gutiérrez Bueno, una perfecta desconocida hoy, tumbó en 1837 la prohibición de la Biblioteca Nacional para aceptar investigadoras y lectoras

Un templo del saber pagado con juego
TEREIXA CONSTENLA Madrid


Hay que tener una gran confianza para sentarse a un escritorio y, en 20 líneas, pedir la luna. Lo nimio —un agente subversivo, bien usado— está minusvalorado. En 1955 Rosa Parks, con su empecinamiento rebelde para no levantarse de su asiento en un autobús de Alabama,dinamitó la segregación racial en Estados Unidos. Un siglo antes, con su carta de 20 líneas, Antonia Gutiérrez Bueno, cuyo nombre nadie recuerda hoy, sepultó para siempre la discriminación de género que laBiblioteca Nacional (BNE) arrastraba desde su fundación en 1713.
Hay que tener mucha seguridad para resistir las coacciones sin levantarse del asiento o para, una mañana o una tarde de enero de 1837, sentarse a escribir al ministro de la Gobernación para reclamar un imposible. Es bien probable que Antonia Gutiérrez Bueno creyese que si no estiraba la mano no tocaría la luna. Porque eso era entonces la Biblioteca Nacional, un lugar tan inaccesible para las mujeres como la luna, con la pequeña salvedad de días festivos, cuando las damas podían recorrerla en lo que equivaldría a una visita guiada de la época. Se mira, pero no se toca.
Cuando se sentó a escribir su carta, Antonia Gutiérrez (Madrid, 1781-1874) tenía 56 años, un hijo diplomático y dos obras impresas. En 1835 había publicado el primer volumen de un Diccionario histórico y biográfico de mugeres (sic) célebres y antes, en 1832, un librito con artículos que ella había traducido del francés sobre “el cólera-morbo”, donde entre otros tratamientos ensayados en Francia figuraban algunos tan poco delicados como la aplicación de sanguijuelas en el ano. Ambos libros delatan aspectos de su autora: la ambición intelectual y el interés por la salud pública, sin duda un tanto extravagantes a ojos de otras mujeres decimonónicas. Había vivido en París —quizás el Nueva York de la época— hasta la muerte de su marido, Antonio Arnau, y había crecido en una casa con libros, diccionarios y gramáticas en distintas lenguas, tratados científicos y piano. Antonia fue la tercera hija de Mariana Ahoiz y Navarro y Pedro Gutiérrez Bueno, un ilustrado que acabaría siendo boticario mayor del rey y que acostumbró a sus hijas a pensar más allá de los muros domésticos.
“El padre fue un importante hombre de ciencia y Antonia tuvo acceso a una formación no habitual”, señala Gema Hernández Carralón, jefa del Museo de la BNE y rastreadora de las huellas de la primera investigadora que puso sus pies en la institución. “Fue amigo deMoratín, que le llamaba Petrus Bonus y que apodó Toinette a Antonia”, añade.
Gema Hernández Carralón sospecha —aunque ya nunca podrá confirmar o desmentir su hipótesis— que Antonia Gutiérrez utilizó elDiccionario como “excusa” para lograr que le franqueasen la puerta de la biblioteca. Lo cierto es que nunca publicaría los siguientes volúmenes de aquella obra, que firmó con el seudónimo masculino de Eugenio Ortazán y Brunet y que dedicó “al bello sexo”. Como correspondía a un perfecto caballero.
“Siéndole difícil y aun imposible, a causa de sus circunstancias, procurarse los libros que necesita para continuar su obra, la que va recibiendo bastante aceptación del público”, solicitaba la escritora en la carta de 1837 al ministro, “un permiso para concurrir a la Biblioteca Nacional”. La celeridad de la respuesta a su petición no deja de sorprender. Un mes después se había cambiado la historia, tal vez propiciada por la inusual circunstancia de que España estaba gobernada por otra mujer, la reina regente María Cristina, quien ordenó que le autorizasen la entrada y la consulta de libros. A ella y a todas las mujeres deseosas de acceder a un espacio donde, entonces, se custodiaba todo el conocimiento del mundo. “Esta mitad del pueblo tiene todavía en España conventos donde encerrarse y no bibliotecas donde instruirse”, censuró a propósito del veto machista un consejero de la reina, al tiempo que animaba a María Cristina a desterrar “ese precepto bárbaro” y abrir todas las bibliotecas públicas a las mujeres. Y fue entonces cuando el director de la Biblioteca Nacional, José María Patiño, que había canalizado sin remilgos la petición de Antonia Gutiérrez, se encogió con desagrado y contraatacó con un escrito, dirigido al secretario de Estado de la Gobernación, repleto de pegas (la sala no resultaría suficiente “si llegasen a exceder del número de cinco o seis las mujeres que pretendiesen aprovecharse de este beneficio”) y reproches (en el último año no había recibido “un solo maravedí”).
Una sala de mujeres dispararía los gastos de mobiliario y personal: “Sería preciso comprar mesas, un brasero, escribanías y lo necesario para que las señoras concurrentes estuviesen con la decencia que corresponde”. En definitiva, pide al secretario que “incline el real ánimo de Su Majestad” para que limite la autorización a la solicitante o bien que dote la medida de presupuesto. A la reina no debió gustarle el tono, porque en el siguiente despacho reiteró que admitiesen cuantas mujeres lo solicitasen, “y en el caso de que afortunadamente el número de estas exceda de cinco o seis, lo haga usted presente, manifestando el aumento de gasto que sea indispensable”.
En el expediente que se conserva en el archivo de la biblioteca no figura el histórico día en que Antonia entró finalmente en una biblioteca donde antes que ella había ingresado su obra, se sentó en una sala separada de los lectores masculinos y reclamó todos aquellos libros que siempre había deseado consultar. Después de esa fecha no publicó más que artículos, algunos en defensa del derecho a la educación de las mujeres. Derribó un muro, tocó la luna. En el futuro lo harían otras, como Ángela García Rivas, que hace un siglo se convirtió en la primera bibliotecaria de una casa que aún debió esperar hasta 1990 para ser dirigida por una mujer, Alicia Girón.

Claves para entender un cónclave


Cónclave, camarlengo, congregaciones de cardenales, escrutinios o sede vacante, son términos que escuchamos diariamente desde que el pasado 11 de febrero Benedicto XVI anunciara su renuncia al pontificado y cuyo significado con frecuencia desconocemos.

Joaquín Sedano, coautor del Diccionario General de Derecho Canónico de la Universidad de Navarra, repasa para la Agencia Efe algunas de las palabras clave del cónclave que elegirá al sucesor de Benedicto XVI.

- Sede vacante: Esta situación se produce ante la falta del papa por muerte o renuncia. En ese momento se activa el procedimiento para la elección del nuevo pontífice y mientras, el colegio de cardenales se hace cargo del gobierno de la Iglesia, siguiendo el principio del canon 335 del Código de Derecho Canónico: nada se ha de innovar durante el tiempo de sede vacante.

- Cardenales: Tienen su origen en los clérigos que colaboraban con el obispo de Roma y que estaban agrupados en tres órdenes fundamentales, los cardenales obispos, los cardenales presbíteros y los cardenales diáconos.
El nombramiento de los cardenales es competencia exclusiva del pontífice, que los elige, por lo general, de entre los obispos que destacan por «su doctrina, costumbres, piedad y prudencia en la gestión de los asuntos».
La función principal de los cardenales es la de colaborar con el papa, individualmente o a través de la actividad colegial, que se concreta, sobre todo, en los consistorios.

- Camarlengo: Es nombrado por el papa cada cinco años, preside la Cámara apostólica y está prescrito que presente su dimisión al cumplir los 75 años. Sus principales funciones se desarrollan cuando la sede apostólica está vacante, con la preparación del cónclave y su correcto desarrollo. Es el encargado de comprobar oficialmente la muerte del pontífice y comunicarla al cardenal vicario de Roma.

- Colegio de cardenales o cardenalicio: cuerpo principal de consejeros y colaboradores del papa en el gobierno de la Iglesia. Sus funciones son fundamentalmente de tipo consultivo y se desarrollan principalmente a través de la reunión del colegio convocada por el pontífice y denominada consistorio.
La función principal que el ordenamiento canónico atribuye al colegio cardenalicio durante la sede apostólica vacante es la de proveer la elección del nuevo papa.

- Congregaciones de cardenales (generales y particulares): durante el periodo de sede vacante tienen lugar dos tipos de congregaciones: generales y particulares.
En las generales participan, hasta el comienzo del cónclave, todos los cardenales que no estén legítimamente impedidos y tratan las cuestiones más importantes que vayan surgiendo. Las congregaciones generales que preceden al comienzo de la elección se llaman «preparatorias», y deben celebrarse a diario a partir del día establecido por el cardenal camarlengo.
La congregación particular está integrada por el cardenal camarlengo y por tres cardenales electores, uno por cada orden, elegidos por sorteo y renovados cada tres días. Tratan las cuestiones de menor importancia.

- Cónclave: Asamblea de los cardenales reunidos para la elección del papa. Las normas de procedimiento, disciplinarias, penales y litúrgicas que regulan el cónclave forman un sistema que pretende proteger la libertad de los electores ante las intromisiones externas así como garantizar que el acto se desarrolle en un contexto de «retiro sagrado».

- Cardenales electores: Son aquellos que tienen derecho a elegir al papa, es decir, quienes no hayan cumplido los 80 años el día antes de que la sede apostólica quede vacante. Su número no debe superar los 120.
Participan en las congregaciones generales y tienen la obligación de guardar secreto de todo lo relativo a la elección del pontífice antes, durante y después del proceso.

- Escrutinios: es el único modo permitido para la elección del papa. Todo cardenal elector presente en el cónclave está obligado a votar y han de realizarse cuatro votaciones cada día —dos por la mañana y dos por la tarde—.
Si a los 33 o 34 escrutinios no se ha alcanzado la mayoría de dos tercios, se pasa obligatoriamente a la forma extraordinaria de elección, que consiste en elegir entre los dos candidatos que en el escrutinio precedente hubieran obtenido el mayor número de votos. En este caso también es necesaria la mayoría de dos tercios.

- Fumata (blanca y negra): Nube de humo que anuncia el resultado de la votación en la elección del papa. Se trata de una señal hacia el exterior utilizada por los reunidos en el cónclave para indicar si se ha producido la elección (fumata blanca) o si la votación recientemente efectuada ha sido infructuosa (fumata negra).
Hasta ahora, la fumata blanca se conseguía quemando con paja seca las papeletas, mientras que para conseguir la fumata negra la paja debía estar húmeda, pero en algunas ocasiones este sistema ha dado lugar a cierta confusión, cuando el humo tomaba un color grisáceo.
Ahora, y para eliminar este inconveniente, se utilizarán dos estufas: una para quemar las papeletas y otra para mostrar al mundo, de manera indudable, el color negro o blanco del humo.

- Cardenal protodiácono: es cardenal de más antiguo nombramiento entre todos los diáconos. Sus principales atribuciones consisten en anunciar al pueblo la elección y el nombre del nuevo pontífice e imponer, en nombre del papa, el palio a los obispos metropolitanos.
Además, recibe el encargo de dirigir a los cardenales electores una «breve exhortación espiritual», prevista cuando han pasado tres días del cónclave sin que se haya llegado a la elección del papa.

Marta Ostiz (Agencias Efe)

LA LENGUA VIVA


Humor y polisemia
Amando de Miguel

No me canso de repetirlo. Tenemos muchos humores en el cuerpo, pero el humor más presentable, el que nos hace sonreí¬r, es el que se deriva de la polisemia de las palabras. La gracia del chiste o del comentario humorístico está en la sorpresa que produce el hecho de que una palabra o una expresión puedan significar dos cosas. Si una de ellas es un tabú o un prejuicio (sexualidad, escatología, racismo), la sonrisa está asegurada. Se trata de un gesto que no tienen los otros animales. El niño normal empieza a sonreír mucho antes que a hablar. No hay cosa más lamentable para un adulto que no encontrar ocasión para sonreír, mejor aún, para reír francamente, a lo largo del día. Sospecho que muchas enfermedades se incuban por la falta de ocasión para dejar fluir el gesto de la risa. Como esta seccioncilla tiene también el propósito de prevenir dolencias del cuerpo y del alma, transcribo a veces comentarios jocosos.
Agustín Fuentes, tan serio él y tan circunspecto, me enví¬a el examen de un estudiante norteamericano listo. Transcribo las respuestas del test con algunos retoques:
P: ¿En qué batalla murió el general Lee? R: En la última.

P: ¿Dónde fue firmada la Declaración de Independencia? R: Al final de la página.

P: ¿El río Ohio corre en qué estado? R: Líquido

P: ¿Cuál es la primera causa de divorcio en los Estados Unidos? R: El matrimonio.

P: ¿Qué no se puede comer nunca en el desayuno? R: El almuerzo y la cena

P: ¿A qué se parece la mitad de una manzana? R: A la otra mitad.

P: ¿Cómo puede permanecer un hombre ocho días sin dormir? R: Durmiendo de noche.

P: Si se necesitan ocho hombres para construir un muro en diez horas, ¿cuánto tiempo necesitarían cuatro hombres para construir el mismo muro? R: Nada de tiempo. El muro ya está construido.
El test es más largo, pero creo que basta la muestra dicha para componer el diálogo socrático transcrito. Digo bien, pues en los diálogos de Platón, con Sócrates de protagonista, hay muchas escenas que recuerdan el test del estudiante. El truco está en seguir la lógica de la primera significación de las palabras. En el caso del test del estudiante el prejuicio es que los profesores saben mucho y que los estudiantes son tontos.
Juan A. Fernández M. nos hace sonreír con un cuentecillo que sintetizo. El marido sale de la ducha cuando su mujer se dispone a entrar en ella. En ese momento llaman a la puerta de la casa. La mujer se envuelve el cuerpo desnudo en una toalla y sale a ver quién es el que llama. Es el vecino de enfrente, quien le dice: "Te doy 3.000 euros si dejas caer la toalla". La mujer duda, pero le hace gracia la propuesta y piensa que los eurillos les vendrían muy bien. Total, nadie va a enterarse. Así que deja caer la toalla y el vecino se queda extasiado. La mujer vuelve al cuarto de baño y el marido, que se está afeitando, le pregunta distraído: "¿Quién era el que llamaba?". Ella le responde: "El vecino de enfrente, tu amigo". El marido le pregunta: "Supongo que habrá venido a devolvernos los 3.000 euros que le presté".
Si no logra usted sonreír con el examen del estudiante y con el cuentecillo de la toalla es que su salud peligra. No otra cosa es dejar de entender que las palabras y las frases pueden interpretarse en más de un sentido. El lenguaje no está solo para transmitir información, sino para alegrar la vida. Ese es el principio saludable de esta seccioncilla.

Contacte con Amando de Miguel: http://www.libertaddigital.com/opinion/amando-de-miguel/humor-y-polisemia-67672/

FLAMENCO


La RAE se arranca por ‘seguiriyas’

La docta casa incluirá en la próxima versión del Diccionario definiciones y términos relativos al flamenco hasta ahora ignorados o mal enunciados
MARGOT MOLINA Sevilla

A Catalina Omlawska, polaca de 35 años, le fascina el flamenco. Tanto, que es asidua desde hace cuatro años al Festival de Jerez y a las clases de baile que durante la cita imparten los grandes maestros. Esta vez se ha apuntado al curso de taranto de la bailaora María del Mar Moreno. Estudiante aplicada de español, Omlawska hace lo que puede con el palo en cuestión. Eso sí, para aprender su verdadera esencia, ya cayó en que no puede contar con las definiciones. No ha encontrado su significado en el volumen que edita la Real Academia Española (RAE) porque, sencillamente, no hay rastro de él.
Tampoco figuran bambera, bandolá,toná, trilleras o mirabrás. Estos palos flamencos, y algunos más, serán incluidos tras ser aprobados por la RAE en el próximo volumen, cuya edición está prevista para 2014.
La Unidad Interactiva del Diccionario de la RAE ha admitido incluir en su 23ª edición “ciertos andalucismos”, por iniciativa del escritor y doctor en Filología Moderna Antonio Rodríguez Almodóvar. La comisión del pleno de la RAE del pasado 31 de enero “aprobó la incorporación de varios significados relativos a los palos del flamenco que, efectivamente, faltaban en el repertorio del diccionario”, dice una carta interna de la docta casa. La anterior entrega de la obra es de 2001, aunque desde entonces la Academia ha actualizado cinco veces su versión en Internet. La última ocasión llegó en junio de 2012.
“Lo que ocurre con el diccionario es que ha tratado el flamenco con bastante ignorancia y cierto desdén. No es mala fe, pero tratan nuestras realidades como algo secundario; mientras que los americanismos han entrado en tromba. La política de la Real Academia ha sido ponerse a bien con las hablas de América, pero tanto derecho tenemos nosotros como ellos”, argumenta Rodríguez Almodóvar (Alcalá de Guadaira, Sevilla, 1941), autor de medio centenar de títulos entre obras de literatura, novela, cuento y ensayo y premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en 2005 por El bosque de los sueños.
Hay ausencias tan significativas como toná, “una de las madres del cante flamenco”; la de los adjetivos relativos a la voz rajo y afillá; o seguiriya, “recogida como seguidilla con una ortografía todavía deudora de la castellano-manchega”, dice el estudioso, que también es catedrático de Lengua y Literatura. “La seguidilla es una de las matrices del folclore popular español que llegó a Andalucía a finales del siglo XVIII y adoptó una forma distinta que se fue transformando hasta convertirse en las sevillanas. José María Blanco White todavía llamaba a las sevillanas seguidillas, pero ha llovido mucho desde entonces”, afirma Rodríguez Almodóvar.
Palos ausentes
La 22ª edición del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española no incluye términos tan fundamentales para hablar de flamenco como toque, toná, seguiriya, bandolá, mirabrás, taranto, trilleras o media granaína. Ausencia que la RAE planea subsanar en la próxima edición cuya salida está prevista para 2014.
Fruto del poco interés de la institución por la “norma andaluza del español”, según el escritor y filólogo Antonio Rodríguez Almodóvar, hay otros términos que sí aparecen pero les falta su acepción flamenca como tango, cantiña, caracoles, garrotín, guajira o rumba.
La revisión aprobada por la Real Academia afecta también a términos que ya formaban parte del corpus del diccionario pero a los que se añadirán sus significados flamencos como cantiña, campanilleros, cartagenera, caracoles, colombianas, garrotín, marianas, romance, romera y temporeras. Resulta sorprendente además que en la entrada toque no aparezca la acepción de música de guitarra flamenca y sí, en cambio, la de “trago de bebida alcohólica” en Cuba.
El escritor alerta también a la RAE sobre su “propensión a identificar flamenco con gitano, una controversia no resuelta en la que la Academia no debería tomar partido”.
Hay otros muchos términos flamencos que el diccionario recoge de forma ambigua, como “canto popular andaluz”, “aire popular”, “copla andaluza”. Según el escritor, convendría homologarlos bajo la denominación genérica de cante flamenco. “Conviene recordar que ya Machado y Álvarez, Demófilo [folclorista y padre de los escritores Antonio y Manuel] dijo del flamenco que era ‘el menos popular de todos los llamados populares”.
Al filólogo sevillano le parece “llamativo y discriminatorio” que aparezcan algunos palos en sus acepciones de otras latitudes, pero no en la del flamenco. Por ejemplo en la voz “rumba” puede leerse referido a Cuba: “Cierto baile popular” y “música que lo acompaña”. Ni una palabra de la famosa rumba catalana, que Peret popularizó en la década de los sesenta. Lo mismo ocurre con los términos tango, vidalita y milonga, que sí aparecen pero definidos como músicas y bailes argentinos. Ni rastro de sus acepciones flamencas.
“La norma andaluza del español, con sus subnormas oriental y occidental, está muy poco presente en el DRAE. Las carencias y errores con que es tratado el flamenco no son más que una pequeña parte de nuestra reivindicación. Pero la entrada de esos palos flamencos es unapica en Flandes y espero que sirva para abrir la puerta a otros muchos andalucismos que aún faltan”, añade.
Con estos mimbres es difícil que Catalina se aclare cuando oiga en clase: “El toque acompaña a ese cantaó que tiene un rajo muy gitano”.

FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE


Salón Internacional del Automóvil de Ginebra 2013: claves para una buena redacción

Con motivo de la 83.ª edición del Salón Internacional del Automóvil de Ginebra, que se celebra estos días entre el 8 y el 18 de marzo, se ofrecen las siguientes claves para una buena redacción:

1. La cifra que señala la edición de este salón puede escribirse con números romanos (LXXXIII Salón Internacional del Automóvil) o con números arábigos, y estos pueden ser bien ordinales, con punto entre el tres y las letras voladas (83.er Salón Internacional del Automóvil), y desarrollado entonces octogesimotercer u octogésimo tercer, bien cardinales (83 Salón Internacional del Automóvil), ochenta y tres en su forma desarrollada, uso igualmente recogido en la Ortografía de la lengua española.

2. La marca de los vehículos se escribe en mayúscula, aunque se aluda a un coche específico: «Nada de especial en el diseño de un Hyundai i20 o de un Kia Ceed». Además, de acuerdo con la Ortografía de la lengua española, el plural es regular si acaba en vocal (Ferraris) e invariable si acaba en consonante (los Fiat).

3. Spoiler trasero es un anglicismo innecesario, sustituible en español por alerón trasero, definido en el Diccionario académico como ‘en un automóvil, especie de aleta que se coloca sobre la parte superior trasera de la carrocería, originalmente con fines aerodinámicos’.

4. Un motor boxer es en español un motor de cilindros opuestos, de modo que una noticia como «El motor boxer y la transmisión son completamente nuevos» habría sido preferible escribirla así: «El motor de cilindros opuestos y la transmisión son completamente nuevos»

5. Prototipo es un equivalente adecuado del anglicismo innecesario concept. Así pues, en lugar de «Toyota presenta en Ginebra un ‘concept’ descapotable», lo apropiado habría sido escribir «Toyota presenta en Ginebra un prototipo descapotable».

6. Un one-off equivale en español a un modelo único. Lo apropiado, por tanto, en vez de «El regalo de cumpleaños que se ha hecho la marca es esta unidad ‘one-off’, destinada a la colección», habría sido «El regalo de cumpleaños que se ha hecho la marca es este modelo único, destinado a la colección».

7. El sustantivo led se escribe en minúscula, pues así aparece recogido ya en el avance de la vigesimotercera edición del Diccionario académico. Su plural es regular: los ledes.

8. Los prefijos, de acuerdo con la Ortografía de la lengua española, se escriben unidos a la palabra a la que se incorporan: cambio autosecuencial, no cambio auto secuencial, y llantas multirradio, con dos erres, no llantas multi radio ni multiradio.

9. Motor diésel, con tilde en la primera e, pero motor de gasolina o propulsor de gasolina, no motor gasolina ni propulsor gasolina.
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