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quarta-feira, 9 de janeiro de 2013

REFERÉNDUM






La RAE cambia el significado del sustantivo 'referéndum' en su nueva edición
La definición cambiará 'actos administrativos' que se someten a voto popular por 'decisiones políticas con carácter decisorio o consultivo'

Redacción (Barcelona).-

La nueva edición que se prepara del 'Diccionario de la Real Academia Española' (DRAE) tiene previsto cambiar la definición del sustantivo 'referéndum'. El cambio no supone una variación significativa de la definición y sólo supone una matización de lo que se somete al voto popular. Así, la definición que se indica en la actual edición es: 'Procedimiento jurídico por el que se someten al voto popular leyes o actos administrativos que se propone que sean ratificados por el pueblo.' En la nueva edición, que se publicará en 2014, la definición cambiará 'actos administrativos' por 'decisiones políticas con carácter decisorio o consultivo'. De hecho, la nueva definición ya se puede consultar en la web de la RAE.

La definición de la palabra 'referéndum' en el diccionario de la RAE tiene dos acepciones. La segunda, que se refiere a la despacho en el que un agente diplomático pide a su gobierno nuevas instrucciones sobre algún punto importante 'se mantendrá. Pero la primera cambiará:

La edición actual del diccionario de la Real Academia de la Lengua Española es la vigésimo segunda, que se publicó en 2001. Desde entonces, se han ido haciendo cambios en definiciones de miles de palabras, y los que se han hecho en los últimos cinco años se pueden consultar en la web de la RAE, son un adelanto de los que habrá en la vigésimo tercera edición, que se publicará en 2014.
El cambio en la definición coincide con el proceso iniciado en Catalunya para la celebración de una consulta popular o referéndum sobre el derecho a decidir de los catalanes. La presencia de este y otros procesos de consulta ciudadana en los medios a raíz de iniciativas políticas ha propiciado la matización del significado de la primera acepción.


Leer más: http://www.lavanguardia.com/politica/20130109/54359744878/rae-matiza-significado-sustantivo-referendum.html#ixzz2HTQxwR31
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FUNDÉU RECOMIENDA...


Recomendación del día


recabar o recoger firmas, mejor que recolectarlas o recopilarlas

Los verbos recoger y recabar, de acuerdo con el Diccionario combinatorio del español contemporáneo, resultan más apropiados para referirse a la acción de ‘pedir firmas con un fin determinado’, que recolectar o recopilar.

Tanto recoger como recabar encierran en su significado un sentido general de ‘juntar, reunir o conseguir con un fin determinado algo que se pide a otros’, mientras que recolectar y recopilar no incluyen el sentido de petición: este primero es más preciso para referirse a la cosecha y el segundo para escritos, como se señala en el Diccionario del español actual, de Seco, Andrés y Ramos.

Por ello, en ejemplos como «Campaña para recopilar firmas en internet» o «Comienzan hoy a recolectar firmas para derogar ley», habría sido más apropiado escribir «Campaña para recoger/recabar firmas en internet» o «Comienzan hoy a recoger/recabar firmas para derogar ley».

DESPUÉS DE UN TIEMPO














Después de un tiempo aprendes la diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma.

Y aprendes que amar no significa apoyarse y que la compañía no significa seguridad.

Y comienzas a aprender que los besos no son contratos y los regalos no son promesas.

Y comienzas a aceptar tus derrotas con la cabeza en alto y los ojos abiertos, con la gracia de un adulto y no con la aflicción de un niño.

Y aprendes a construir todos tus caminos en el hoy, el suelo del mañana es demasiado incierto para hacer planes.

Después de un tiempo aprendes que hasta la luz del sol quema si te expones demasiado.

Entonces, cultiva tu propio jardín y embellece tu propio espíritu, en vez de esperar que alguien te traiga flores.

Y aprendes que en verdad puedes persistir.

Que en verdad eres fuerte.

Y que en verdad eres digno.

LITERATURA


Pequeñas anécdotas con buena letra

En el libro Vida secreta de grandes escritores, Roberto Schnakeberg compila historias curiosas de personalidades literarias como Edgar Allan Poe, Honoré de Balzac, Lord Byron y Tolstoi, entre muchos otros. Como para sacarlos un poco del bronce.
No dejan de ser datos o, literalmente, chismes para animar cualquier conversación de gente bien educada. Pero los protagonistas de estas historias le dan un plus que excede la competencia de un programa televisivo de la tarde. El libro Vida secreta de grandes escritores, recién publicado por la editorial Océano, sumerge al lector en mitos y entretelones de figuras de la literatura como Shakespeare, Byron, Carson McCullers, Jean-Paul Sartre y Ernest Hemingway. “Este libro le informará de todos los defectos, fobias y debilidades que probablemente no conocía cuando descubrió la existencia de estos gigantes literarios y espero que sea un aliciente para leer o volver a leer sus obras”, escribe Roberto Schnakeberg en el prólogo.
La selección es caprichosa y navega por distintas épocas y nacionalidades. Para comenzar, William Shakespeare, hijo de un fabricante de guantes que se hizo conocido al escribir una serie de obras de teatro –según figura en los archivos históricos– aunque todavía hoy se discute si realmente fue el autor de sus obras.
Lord Byron es descripto como el Casanovas de su época: “Se dice que en Venecia se acostó con doscientas cincuenta mujeres en un solo año”. Entre su larga lista de amantes figuran lady Caroline Lamb y Anne Isabella Milbanke (convertida en lady Byron en 1815). Un año después, su mujer lo puso de patitas en la calle y Byron viajó a Suiza con su médico John Polidori, donde conoció al poeta Percy Shelley y su prometida, Mary Godwin. El grupo se entretuvo en imaginar historias monstruosas y Mary escribió Frankenstein.
“No soy profundo, pero sí muy ancho”, comentó Honoré de Balzac en cierta ocasión, famoso por su apetito pantagruélico, su excéntrica forma de vestir y su grosería. Cosechaba material para sus novelas asistiendo a fiestas donde una simple conversación era suficiente para una nueva entrega de La comedia humana.
Edgar Allan Poe fue el padre de la ficción macabra, un escritor cuyos espeluznantes relatos y etéreos poemas despejaron el camino para H. P. Lovecraft y Stephen King. Le asustaba la oscuridad y una vez confesó: “Creo que los demonios aprovechan la noche para engañar a los incautos. Aunque, desde luego, yo no creo en ellos”. Estaba muy orgulloso de El cuervo, dijo que era el mejor poema escrito nunca (la modestia no era su fuerte). Sin embargo, esa obra apenas le dio dinero por su desconocimiento de los derechos de autor, ya que la publicó en el periódico The New York Evening Mirror y cualquiera podía reimprimirla sin pagarle un centavo.
“De las tres novelistas de los Brontë, Emily era la más atractiva. Medía un metro setenta, lo que la convertía en una mujer bastante alta para la época. Su encantadora figura y bello rostro irradiaban un aire de misterio que fascinaba a los hombres. Su hermana Anne también era guapa y Charlotte... bueno, apenas medía un metro cincuenta, parecía un pajarito (...)”, recupera Schnakeberg en el libro.
Tolstoi nunca obtuvo el Premio Nobel de Literatura. En 1901, cuando la distinción se concedió por primera vez, figuraba entre los favoritos, pero el galardón recayó en el oscuro poeta francés Sully Prudhomme. Uno de los jueces mencionó su “intolerante hostilidad hacia toda forma de civilización”, pero no fue el único: “Henrik Ibsen y Emile Zola también fueron ninguneados”.
“¿Qué tienen en común Oscar Wilde y Ernest Hemingway? –continúa Schnakeberg–. No demasiado, aparte del travestismo. Ambos pasaron parte de su infancia vistiendo ropa de niña por deseo de sus madres. Lady Jane Wilde era una poetisa excéntrica a la que le gustaba lucir trajes estrafalarios a juego con tocados adornados con joyas y plumas.”
Y añade que en cierta ocasión Jack London aseguró: “‘Cuando tenía compañía siempre estaba dispuesto a beber; cuando no había nadie, bebía solo’. En un universo literario repleto de borrachos –Poe, Jack Kerouac y Dylan Thomas entre otros–, el autor de clásicos relatos de aventuras como Colmillo blanco probablemente fuera el más ebrio de todos.”
Por otra parte, cuenta que Virginia Woolf adoraba a los animales. “De pequeña tuvo una ardilla, un tití y un ratón llamado Jacobi. Como si no hubiera suficientes bestias en casa, le gustaba poner nombres de animales a las personas de su entorno. Eligió Delfín para su hermana Vanessa, quien la llamaba Cabra. Resulta apropiado que el primer ensayo que publicó fuera una necrológica del perro de la familia.”
Leyendo este libro, el lector también puede enterarse de que “durante años Hemingway explicó que el FBI lo seguía. Muchos pensaron que se trataba de otra de sus descabelladas ideas, pero tenía razón. Documentos publicados después de su muerte revelan que los federales vigilaron sus actividades desde la Segunda Guerra Mundial hasta sus últimos días”.
Jean-Paul Sartre, decidido como él mismo dijo a “estrujarse los sesos de la cabeza y liberar su imaginación, tomó mezcalina y experimentó extrañas alucinaciones durante casi un año”, consigna este compendio de datos curiosos y escandaletes del mundillo literario que tiene muchas más anécdotas para entretener al lector.

LIBRERIAS





¿Corren las librerías el riesgo de desaparecer?
Por Maximiliano Tomas | Para LA NACION


Hace muy pocos años, con la aparición fulgurante del libro electrónico, comenzó a pensarse cómo sería la nueva comercialización de contenidos de lectura. Entre otras dudas y desafíos, surgió el de saber cómo venderán las librerías los textos digitales. Algunas de las alternativas barajadas por entonces suenan hoy entre irrisorias e ingenuas: instalar terminales de descargas en los locales, por ejemplo. Desde entonces, las disputas comerciales estallaron, entre ellas la que enfrenta en los Estados Unidos a dos gigantes: la tradicional cadena Barnes & Noble y Amazon.
En los últimos siete años el número de librerías se redujo a la mitad. De las 4 mil que existían en 2005 quedan unas 1878
Al margen de la batalla entre estos dos agentes dominantes del mercado, la crisis de paradigma que acarrea una nueva manera de descargar, comprar y leer textos está generando efectos en otro tipo de librerías, no sólo en las cadenas. En el East Village de Manhattan, uno de los locales más tradicionales del barrio, la St. Mark's Bookshop, se salvó de cerrar por una acción conjunta de vecinos, celebridades y funcionarios municipales. Pero las últimas noticias que llegan de Gran Bretaña no son alentadoras para los que todavía disfrutan de la lectura en papel, o de comprar libros a la manera tradicional, es decir, yendo hasta su negocio favorito, revisando estantes, charlando con los libreros: en los últimos siete años el número de librerías se redujo a la mitad. De las 4 mil que existían en 2005 quedan unas 1878. Y cuatrocientas de ellas cerraron sólo el año pasado. ¿Las razones? Si es que puede atribuirse un fenómeno así a unas pocas variables, entre ellas están la apertura de puntos de venta masivos (los supermercados y aeropuertos, entre otros) y el crecimiento del comercio de libros digitales. En Nueva York, como se dijo, sucede algo parecido, aunque los lectores se vuelcan de a poco pero de forma sostenida hacia las bibliotecas públicas, que están en pleno proceso de adaptación para conformar a un público (sobre todo el joven) que ya no ve como una dificultad o una afrenta el hecho de retirar libros prestados o alquilarlos.
Es cierto que hay librerías que se reconvirtieron, en mayor o menor medida, adelantándose a estos cambios
Es cierto que hay librerías que se reconvirtieron, en mayor o menor medida, adelantándose a estos cambios. En la Argentina, la cadena Yenny-El Ateneo diversificó su oferta de productos (discos y películas además de libros), construyó espacios que funcionan como una atracción en sí misma (la librería Grand Splendid de Santa Fe y Callao por ejemplo, que figura en todas las guías turísticas de Buenos Aires), y abrió la posibilidad de que los visitantes pudieran hojear los libros antes de comprarlos, en espacios diseñados especialmente para ello. Otras tiendas más pequeñas y especializadas, como Libros del Pasaje o Crack Up, incorporaron bares a la tienda y suelen ser sede de presentaciones de libros y conferencias. Eterna Cadencia(que a los pocos años de su apertura se convirtió también en una editorial) hizo lo mismo, pasó a ser en poco tiempo un punto de encuentro obligado para escritores y lectores, y funciona hoy casi como una especie de centro cultural. En Madrid, una librería como Tipos Infames no sólo ofrece una cuidada selección de títulos, sino que además le da una importancia fundamental a la venta de vinos, tanto como para incorporarlo a su lema: "libros y vinos". Y el nuevo e inmenso local de la cadena La Central en Callao (también en Madrid) se presenta como un espacio con tiendas de objetos, un café-restaurante y un bar o coctelería incorporado en el subsuelo.
Nadie duda hoy de que los textos van a seguir existiendo (y hasta los más apocalípticos auguran una larga convivencia entre los libros de papel y los digitales), al igual que la gente que escriba y publique. Las editoriales, si terminan por adaptarse a los tiempos que corren, seguirán siendo quienes construyan catálogos y colecciones, den visibilidad a los autores o los prestigien (ya sean las multinacionales o las independientes) con la marca de sus sellos. Pero para los intermediarios, es decir, para las librerías, el futuro se está volviendo algo incierto. Las de usados, de saldo o para coleccionistas sobrevivirán. Pero las tradicionales, como las conocemos hasta ahora, se enfrentan a una situación compleja: la peor amenaza es seguir el destino de los videoclubes y las tiendas de discos, casi extinguidas. ¿Será sólo una cuestión de cambiar el modelo de negocio o deberán encarar transformaciones más profundas?.

EN BUSCA DE TESOROS LITERARIOS


Por:Virginia Collera07/01/2013


Telegrama enviado por Dorothy Parker a Pascal Covici, su editor. Fuente: Letters of Note
La escritora Dorothy Parker estaba bloqueada, frustrada y avergonzada. Ni siquiera se atrevía a llamar a su editor, Pascal Covici, para decirle de viva voz que era incapaz de cumplir el encargo. "Sencillamente no puedo hacerlo. Nunca he trabajado tan duro ni querido hacer algo tan bien y todo lo que tengo es una pila de papel cubierta con las palabras equivocadas", escribió en un telegrama que le envió el 28 de junio de 1945. Documentos así, de mayor o menor importancia, son un tesoro para Ken Lopez, quien aconseja desde las páginas de The Wall Street Journal que ningún escritor se desprenda de su lista de la compra, sus post-its o sus discursos porque él puede venderlos amuy buen precio. Quizás Yasmina Reza pueda capitalizar los borradores de su nueva novela, Heureux les heureux, que acaba de editarse en Francia y que pronto coincidirá en las librerías con Berazachussetts de Leandro Ávalos Blacha, la novela que ha consagrado a los zombis made in Argentina. Empezamos.
ESTADOS UNIDOS
En 2005 Norman Mailer vendió varias cajas de papeles por 2,5 millones de dólares al Harry Ransom Center de la Universidad de Texas en Austin. La poeta Wendy Cope acaba de vender 40.000 correos electrónicos a la British Library por 50.000 dólares. Y entre uno y otro se encuentra alguien comoKen Lopez, que se dedica profesionalmente a vender bagatelas literarias a bibliotecas de investigación que buscan desentrañar las claves de la creatividad. Desde la lista de la compra hasta dibujos infantiles. Todo vale. Antaño los escritores estaban encantados de regalar sus tesoros, pero en 1969 Estados Unidos puso fin a las deducciones fiscales para este tipo de donaciones y empezó a gestarse un mercado que ha dado buenos réditos a autores como Salman Rushdie, Bob Woodward y Carl Bernstein. (vía The Wall Street Journal)
La semana ha dado una noticia y un rumor sobre el huraño Thomas Pynchon: según anunció Ron Charles en The Washington Post, el autor deLa subasta del lote 49 publicará nueva novela en 2013. Su título será Bleeding Edge y la editará Penguin. El rumor es cortesía de Daily News que asegura que Pynchon podría estar colaborando con Paul Thomas Anderson en la adaptación cinematográfica de Vicio propio.
HAITÍ
Este mes se cumplen tres años del terremoto que sacudió Haití y en el primer número de 2013 de Words Without Borders los escritores haitianos Évelyne Trouillot, Kettly Mars, Lyonel Trouillot, Yanick Lahens, Guy-Gerald Ménard, Louis-Philippe Dalembert, James Noël y Nadève Ménard escriben sobre los efectos del desastre sobre las gentes de Haití y sobre la literatura. (vía Words Without Borders & The Literary Saloon)
ARGENTINA
Los zombis no son sólo patrimonio anglosajón. Como muestra, el argentinoLeandro Ávalos Blacha, autor de Berazachussetts, su primera novela y una de las primeras publicaciones argentinas protagonizada por zombis. La obra fue galardonada con el premio Indio Rico en 2007, en 2011 fue publicada en Francia por la editorial Asphalte y ahora el prestigioso sello Gallimardultima su edición de bolsillo. (vía Revista Eñe)
REINO UNIDO
Leer en voz alta vuelve a estar de moda, escribe Elizabeth Day en The Guardian. En esta época de redes sociales y soledad frente a la pantalla, desatendemos cada vez más los placeres de la experiencia directa, por eso Day y el galerista Simon Olfield pusieron en marcha unos talleres de lectura colectiva el mes pasado y la respuesta ha sido abrumadora. Su conclusión: la gente anhela tanto la intensidad como la intimidad de la experiencia y, además, hay y sigue habiendo un gran apetito por las historias orales. SegúnThe Reader Organisation, la descarga de audiolibros ha aumentado un 32,7% en el Reino Unido con respecto a 2011. (vía The Guardian)
Parece que, a juzgar por la malas críticas de la tercera temporada y su especial de navidad, el fenómeno Downton Abbey empieza a remitir. Y laBBC pretende que PG Wodehouse les ayude a encontrar a su digna sucesora: la cadena británica adaptará en seis capítulos las aventuras y desventuras de Lord Emsworth, una de las grandes creaciones humorísticas del escritor. (vía The Guardian)
FRANCIA
Yasmina Reza acaba de publicar Heureux les heureux, "una novela impresionante" en la que, según Le Nouvel Observateur, logra no sólo renovarse, sino también deleitarse en un arte y un método que domina: "el de provocar la violencia con la ligereza y relatar horrores con frivolidad". En este caso, esa violencia surge de la vida conyugal, de parejas que se amenazan, que se rompen, que se insultan. En la reseña de Le Monde, el crítico Jean Birnbaum resume que es una novela "sobre personas que son atacadas por la vida" y que, además, "tratan de hacer frente a sus embestidas" en un texto "sorprendente y divertido". Aunque Reza no leerá nada de esto porque ha decidido que, para trabajar en paz, tiene que mantenerse al margen y dejar de leer, de intervenir, de meterse en líos. (vía Le Nouvel Observateur y Le Monde)
INDIA
Antaño Bombay presumía de cultura literaria, pero de eso ya hace mucho: hoy domina la piratería y es más fácil comprar libros en la calle que en las librerías. Y quienes los venden son "niños libreros" que "se mueven ágilmente entre el tráfico" de la ciudad "y pueden cargar muchos más ejemplares" que las niñas. A estos pequeños libreros dedica un largo artículo Sonia Faleiro enThe New York Times. "La trágica ironía del comercio ilícito de libros en Bombay es que sus mejores vendedores nunca comprenderán el valor de lo que venden. Pueden recitar de un tirón los títulos de los libros y los nombres de los autores más vendidos. Pero como renuncian a ir al colegio para trabajar, no saben leer y para ellos los libros no son distintos a los pañuelos o las naranjas. El placer, la magia, de la literarura que define a muchos ávidos lectores durante su infancia, que define quiénes son y ejerce una influencia sobre el destino de sus vidas, está fuera de su alcance". (vía The New York Times)
CHINA
¿Por qué China jamás será una mina de oro para los editores occidentales? La respuesta parece clara para Edward Nawotka, redactor jefe de la revista especializada Publishing Perspectives: "En el sector editorial, como en el resto de los negocios, los chinos están mucho más interesados en desarrollar su mercado nacional que su exposición internacional. La realidad es que nosotros [los occidentales] los necesitamos más a ellos que a la inversa". Sí, varios grupos editoriales se han adentrado en la edición de libros en China -HarperCollins, Hachette, Penguin-, pero, según Nawotka, más que una estrategia es un mero "artificio": "el mercado editorial chino es una entidad fundamentalmente autosuficiente políticamente, socialmente y, sobre todo, económicamente". (vía Publishing Perspectives)

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