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sexta-feira, 21 de setembro de 2012

Limpia, fija y da esplendor en internet



La Fundéu publica un manual para escribir en los nuevos medios y las redes sociales en un acto apadrinado por la Real Academia. El diccionario incluirá «tuit», «tuitear», «tuiteo» y «tuitero»

Limpia, fija y da esplendor en internet
20 Septiembre 12 - - Laura Seoane - Madrid
Hace 20 años, con la aparición de los mensaje de texto en los móviles, los estudiosos de la lengua y algunos padres preocupados por la formación de sus hijos se echaban las manos a la cabeza cada vez que veían la nueva y, en ocasiones, ininteligible forma en la que los jóvenes se expresaban: «Qdmos xa cenar?» «Dd nos vemos?» o «Yo tb t echo de -», por poner algunos ejemplos de esta escritura sintética. Todavía es pronto para saber si los peores augurios, esos que pronosticaban la muerte de la ortografía a causa de las nuevas tecnologías, se cumplirán. Sin embargo, dicha amenaza, de existir, está lejos de desaparecer. De la expansión del uso de internet y las redes sociales viene de la mano un código y unas conductas improvisadas que, en muchos casos, constituyen la mayoría de nuestra forma de escribir diaria. Incluso esa que «limpia, fija y da esplendor», es decir, la Real Academia, ha apadrinado la presentación del manual «Escribir en internet» (Galaxia Gutenberg), elaborado por Fundéu BBVA, que pretende aportar líneas maestras para escribir con corrección en internet.

Renovarse o no entender
«Es común encontrar fórmulas como “xq” en lugar de “porque” o prescindir del signo de apertura de las exclamaciones e interrogaciones. Sin embargo, esta economía del lenguaje en internet no se debe entender como ignorancia, sino como la adaptación de la escritura a estas nuevas realidades», explica Markus Steen, uno de los autores del libro. Recomendaciones, que no normas sobre un código en el que cada vez es más difícil estar al día. Un mes de vacaciones en el que permanecemos desconectados es suficiente para perder el tren. Un día, un amigo le guiña un ojo con el símbolo ;-) y usted cree que tiene el teléfono estropeado. Al siguiente, en su «TL» (timeline, es decir, el listado de tuits, la página principal) de Twitter alguien añade un LOL al final de su mensaje que significa «laughing out loud» («riendo a carcajadas», en español) y piensa que ha cambiado su firma y, de paso, su nombre. O, dado el caso, tiene que pedir por enésima vez que le expliquen la diferencia entre un post y un blog. No se sienta incomprendido. Este nuevo código va muy rápido.

El miedo que nos paraliza a veces ante expresar nuestra opinión en público a las redes sociales es prácticamente proporcional al escarnio del que somos capaces si un famoso comete una falta de ortografía. Al margen de la satisfacción de ver ridiculizados a aquellos que reciben generalmente tanta admiración, también «es una muestra importante de una sensibilidad social hacia el buen uso del idioma», según esta publicación.

Cuidado con los emoticonos
El uso de los emoticonos merece un capítulo aparte. De la misma forma que el movimiento de cabeza de un lado a otro no significa lo mismo en Oriente que en Occidente, los emoticonos que proliferan en las redes sociales, mensajes de texto y «whatsapp» tampoco. Si estás contento en España pondrás :-) mientras que si lo estás en China, deberás utilizar (^_^).
Importante también para aquellos que escriben en internet son los estudios sobre cómo nos enfrentamos a los textos digitales. En general, el tamaño debe ser menor que en el papel. De hecho, esto habla de un 50 por ciento de lo que se escribiría para un formato tradicional. La forma de leer también varía y respondería a la forma de la letra F. Es decir, la primera línea, después bajamos por las palabras pegadas al margen izquierdo, y otra vez hacia abajo.

Así que, lo importante, pegado a la izquierda. Además de servir de apadrinar y albergar la presentación de este volumen, la Real Academia ha querido sumarse a la innovación del lenguaje al que, irremediablemente, nos empujan las nuevas tecnologías. Por ello, la XXIII edición del Diccionario de la Real Academia Española, que se presentará en 2014 incluirá las palabras «tuitear», «tuiteo», «tuit» y «tuitero», así como «libro electrónico» y «blog», según anunció durante la presentación el director de la RAE, José Manuel Blecua. De esta forma se oficializa las versiones castellanizadas del léxico principal que se utiliza en la red social Twitter, una de las que más ha influido en los cambios lingüísticos que hemos tratado, principalmente, debido a la acotación a 140 caracteres de todo lo que queramos escribir.
Una última recomendación es aquella que se puede aplicar a cualquier página o red social en internet. Que esté escrito y publicado en un sitio no significa que sea cierto. ¿Nos creemos todo lo que nos cuentan en persona? No. Pues en internet tampoco. La única forma fiable de obtener información en la red es la misma que en persona: la confianza.
Qué no hacer en Twitter
-No es un depósito de enlaces, sino una red social de comentarios.
-Atención con las críticas que recibamos. esto va más allá de «cuatro gatos».
-Nunca prohibir el diálogo en la red. Hay que favorecerlo.
-Aceptar las críticas de los usuarios, y comentar el porqué: nunca atacar como respuesta.
-Hace falta disciplina si quien maneja una cuenta es un medio de comunicación. Este es un canal importante.
-Seguir probando siempre con herramientas nuevas, pero atención: con gente capacitada.


LAS PEQUEÑAS TRAMPAS DE LA BUENA VIDA






Fuente: http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/pequenas-trampas-buena-vida_0_774522559.html
¿Cómo sería el mundo si trabajásemos menos horas? Dos miradas contrapuestas orbitan un tema en común: El lugar del ocio en sociedades que idolatran la producción.
POR RICHARD A. POSNER


TIEMPO DE OCIO. ¿Qué se hace con el tiempo libre?

Robert Skidelsky es un historiador, conocido sobre todo por su biografía definitiva en tres tomos de John Maynard Keynes. Su hijo, Edward Skidelsky, es filósofo. Ambos han colaborado en un libro donde argumentan que los habitantes de los países ricos como Gran Bretaña y Estados Unidos trabajan demasiado y al hacerlo se pierden “la buena vida”, un concepto ético de una vida que sea “digna de deseo, no que simplemente sea deseada por muchos”.
How Much Is Enough? (¿Cuánto es suficiente?) está inspirado en un ensayo de Keynes de 1930, “Posibilidades económicas para nuestros nietos”. Siendo de Keynes, es ingenioso y está escrito de una manera brillante. También es anticuado y poco convincente. Predecía que salvo en la eventualidad de otra guerra mundial o alguna tragedia comparable, en el lapso de un siglo el ingreso per cápita sería entre cuatro y ocho veces mayor debido a la inversión continua en capital. Hasta ahí, todo bien; pese a otra guerra mundial, el PBI per cápita en los Estados Unidos creció casi seis veces desde 1930 (y más o menos lo mismo en Gran Bretaña).
Keynes pensaba que el aumento de la producción per cápita traería aparejada una fuerte disminución de las horas de trabajo. En 2030, una persona debería trabajar sólo 15 horas por semana para mantener su nivel de vida. El “problema económico” se habría resuelto y el desafío sería llenar el tiempo libre de la gente con actividades ociosas gratificantes. En esta parte del ensayo, Keynes erró por mucho en su cálculo. Los habitantes de los países ricos como Estados Unidos y Gran Bretaña trabajan en promedio menos horas por semana que en 1929, antes de que la Gran Depresión redujera la cantidad de trabajo disponible; casi 40 en vez de 50. Pero Keynes consideraba que en 2010 el promedio serían 20.
Su ensayo es muy británico en la medida que la aspiración tradicional de la clase alta inglesa era directamente no trabajar. Keynes, de clase más media que alta, trabajó mucho durante toda su vida, pero era sumamente culto: miembro del grupo de Bloomsbury, amante del ballet, admirador de la “buena vida” en un sentido inglés no relacionado con el confort material.
En estos últimos años, Inglaterra se volvió más parecida a los Estados Unidos, pero recuerdo perfectamente lo pobretona que era todavía en los ‘80, lo terrible que era la plomería, lo ordinarios que eran los materiales de construcción, lo traicioneramente desparejas que eran las veredas, lo inadecuada que era la calefacción y mala la comida. Recuerdo un desayuno en Hertford College, Oxford, en una sala imponente con una enorme ventana rota y los profesores acurrucados como ovejas con sus abrigos.
Recuerdo haber sido huésped en Brasenose College –el más rico de Oxford– y ser envidiado porque me habían propuesto quedarme en el sector principal para invitados, sólo para descubrir que entrar en el sector de los invitados era como entrar en un cuadro surrealista pues el piso tenía una pendiente en una dirección y las dos camas angostas en otras dos direcciones. Recuerdo al economista inglés (ahora estadounidense) Ronald Coase diciéndome que hasta no visitar los Estados Unidos no supo lo que era sentirse abrigado.
Los Skidelsky tienen razón cuando dicen que, desde el momento que los bienes y servicios pueden producirse con mucha menos mano de obra que en 1930, podríamos vivir ahora como vivíamos entonces pese a trabajar muchas menos horas. Queremos vivir mejor que entonces. ¿Y qué haríamos con nuestro nuevo ocio? La mayoría de las personas se aburriría rápidamente sin los recursos de actividades para el tiempo libre variadas y excitantes como los viajes al exterior, el cine y la televisión, casinos, restaurantes, mirar eventos deportivos, participar en actividades atléticas exigentes, videojuegos, salir a comer, hacerse cirugías estéticas y mejorar la salud y la longevidad. Sin embargo, con todo el mundo trabajando solamente 20 horas semanales (que bajarían a 15 en 2030), pocas de esas oportunidades se materializarían porque quienes trabajaran tan poco no podrían pagarlas. Tampoco los servicios de actividades para el ocio contarían con la cantidad de personal necesario. Las consecuencias serían tanto sociales como individuales. La productividad caería porque los trabajadores adquirirían conocimientos a un ritmo menor. Los países estarían indefensos, con soldados de servicio apenas 20 horas a la semana, y tendrían pocas armas porque los empleados de las fábricas de municiones también trabajarían sólo 20 horas semanales. Pensemos, por otra parte, en el mantenimiento del orden interno en una sociedad en la que los policías, bomberos y paramédicos trabajasen sólo 20 horas por semana.
Los Skidelsky tienen una concepción exaltada del ocio. Dicen que el verdadero sentido de la palabra es “actividad sin un fin extrínseco”: “El escultor que disfruta tallando mármol, el maestro empeñado en impartir una idea difícil, el músico que lucha con una partitura, un científico que analiza los misterios del espacio y el tiempo; esas personas no tienen otro objetivo que hacer bien lo que están haciendo”. No es verdad. La mayoría de los individuos son hacedores ambiciosos que buscan un reconocimiento. Y es ridículo pensar que si trabajaran 15 o 20 horas por semana, usarían su tiempo libre para luchar con una partitura musical. Si no tuvieran productos de consumo y servicios para llenar su tiempo, se pelearían, robarían, comerían en exceso, beberían y se acostarían tarde a dormir. Los aristócratas ingleses en su época de gloria no trabajaban, pero tampoco tallaban mármol. La caza, el juego y la seducción eran sus actividades preferidas para el tiempo libre.
Los estadounidenses valoran el ocio, pero es un ocio caro, y por eso tienen que trabajar para pagarlo. De ahí que tengan menos tiempo libre que si su forma preferida de ocio fuera acostarse en una hamaca, pero en líneas generales obtienen más placer.
Los autores proponen algunas sugerencias para cambiar el equilibrio entre el trabajo y el ocio. Primero, cada uno debería recibir al nacer un salario del gobierno (sin obligación de trabajar para ganarlo) lo bastante generoso como para que le permita trabajar sólo con un horario parcial, o bien una donación de capital. El riesgo de que las personas malgasten su donación en “una vida desenfrenada puede reducirse limitando su gasto a objetos aprobados (como la educación)”. Además, las escuelas educarían para el ocio. Segundo, recomiendan establecer un impuesto progresivo al consumo. De esa manera los productos de consumo serían más caros con la esperanza de desalentar a la gente de trabajar mucho para poder pagarlos. Tercero, las empresas tendrían prohibido deducir gastos de publicidad del ingreso imponible, ya que la publicidad alienta el consumo.
Sin embargo, en esto radica lo más extraño del libro: prácticamente no se aborda cómo se supone que la gente, con los ingresos reducidos a la mitad, empleará el tiempo libre enormemente mayor que los autores quieren que tenga. Además de la frase que mencioné sobre el músico, el escultor, el maestro y el científico –y la descripción corresponde a su trabajo, no a las actividades en el tiempo libre– la sugerencia es que una buena actividad ociosa es dejar vagar la mente “libremente y sin ningún objetivo”, y una lista de tres diversiones –“jugar al fútbol en la plaza, hacer y decorar los muebles de la casa, tocar la guitarra con amigos”– propuestas para refutar cualquier afirmación de que el concepto de ocio de los autores es “estrictamente intelectual”.
Si usted le pide a alguien que trabaje la mitad del tiempo por la mitad de la remuneración, debería tener mejores respuestas para cuando le pregunte: “¿Qué hago con mi nuevo tiempo libre?”.
Richard A. Posner es juez de la Corte de Apelaciones de Estados Unidos. © The New York Times. Traducción de Cristina Sardoy

ESTILO






Uso de la cursiva

Versión 1.2. 2012-01-22
Fuente: http://www.tex-tipografia.com/ortotipografia_puntuacion.html


La letra cursiva o itálica es la que tiene inclinados los trazos ascendentes de letras como b, d, h, m, L, F, H, T, etc., a menudo con formas más redondeadas que las correspondientes letras redondas.
La cursiva es, junto con las mayúsculas y las comillas, uno de los tres procedimientos básicos para indicar que una palabra o grupo de palabras tiene un sentido especial que no se corresponde con el del léxico común de la lengua. Estos tres procedimientos rara vez se combinan (salvo en los nombres propios y la mayúscula de la primera palabra de una expresión, título, cita o similar).
La normas sobre el uso de la cursiva no son ortográficas, y por tanto lo establecido sobre ella en la Ortografía del 2010 de la RAE (Real Academia Española) y la Asale ha de entenderse como una mera orientación general destinada a textos generales.
Las principales funciones de la cursiva son de énfasis y para señalarle al lector que un sintagma o una palabra común puede resultarle ajena por ser un neologismo, formar parte de una jerga o argot, adoptar una forma incorrecta o funcionar como metalenguaje, es decir, no formar parte del discurso con el sentido propio de las palabras.
Naturalmente, las reglas que siguen a continuación también han de entenderse como orientativas, pues la ortotipografía debe ser flexible y adaptarse a las necesidades de cada escrito. Como ejemplo de esta flexibilidad, pensemos en un escrito donde abundan tanto los énfasis como los neologismos; en tal caso, podemos optar (siempre manteniendo la coherencia) por escribir entrecomillados los neologismos, o bien podemos expresar el énfasis con negrita u otro cambio tipográfico.
Cursiva sin mayúsculas
1) Énfasis:
A ver si te enteras: si lo hizo fue porque quiso, no porque se lo pidieran.
2) En las palabras o letras españolas que se usan como referencia a sí mismas y no por su significado.
¿Una palabra que tenga cinco íes? La respuesta es dificilísima.
3) En las palabras comunes que, por ser de origen extranjero, no siguen las normas ortográficas del español (no van en cursiva, por tanto, los nombres propios, títulos entrecomillados, citas…):
Su partenaire tenía mucho glamour.
La revista se imprime en offset.
4) Las palabras que no se emplean correctamente y las creaciones coloquiales:
Tenía un helao de cocholate, pero me se cayó cuando veía la peli.
5) En textos didácticos, el nombre de los conceptos cuando se introducen o explican:
Los caracteres son representaciones abstractas de los componentes mínimos con valor semántico de una lengua escrita. Una fuente es una colección de glifos, que son representaciones gráficas de caracteres.
6) En diccionarios, la función gramatical, los ejemplos, comentarios, etc., del significado:
durante prep. Denota simultaneidad de un acontecimiento con otro. Durante los días de invierno.
7) Las indicaciones escénicas en obras de teatro o guiones de cine, radio y televisión, incluyendo los paréntesis[1]:
Félix. (Gritando y yendo hacia él.) ¡Hable usted! (Cogiéndole por el pecho un puñado de tela y zarandeándole en el sillón.) ¡Diga usted si es cierto o no es cierto lo que ha dicho esa mujer!
8) Las indicaciones de dinámica y carácter en música empleadas en sentido general, incluyendo las abreviadas:
piano, allegro, mf
Cursiva con mayúscula en la primera palabra
Se emplea la cursiva con inicial mayúscula en la primera de sus palabras y las que pudieran corresponderle por las normas generales:
1. En los títulos de obras artísticas que forman una unidad física o temporal, y en particular en los de:
a) libros:
Ortografía de uso del español actual
Ecosistemas de los Andes colombianos
Hamlet
b) pinturas, fotografías y esculturas:
Las meninas, Presencia de América Latina, El beso
c) obras teatrales, espectáculos y películas:
La venganza de don Mendo, Desayuno con diamantes, Varekai
d) obras musicales, cuando son descriptivos y no aluden a la forma o el género:
la Sinfonía núm. 6 en fa menor, Pastoral, de Beethoven
Las cuatro estaciones
Los maestros cantores de Núrenberg
e) discos y otros registros sonoros:
Descanso dominical
f) el tema de congresos, encuentros, simposios, etc., que sirven de lema en aposición y que se aplican a toda la serie:
XI Congreso La unidad en la diversidad
Cuando afecta a uno solo de los congreso de la serie va entrecomillado.
g) programas de televisión de emisión periódica, como las series, o que consisten de un único programa:
La familia Ingalls
La casa de la pradera
Informe semanal
Diez años de democracia
h) exposiciones (que alternativamente pueden ir entre comillas):
La exposición 100 años, 50 acontecimientos. Palau de la Música Catalana se inauguró ayer.
La exposición «100 años, 50 acontecimientos. Palau de la Música Catalana» se inauguró ayer.
En ocasiones, una parte del título ocupa el lugar del completo:
el Quijote, el Times.
Los títulos dados en una lengua extranjera conservan las mayúsculas que le corresponden según las normas ortográficas generales de esa lengua:
When I was a German
La France et les Français
2. Los nombres dados a animales individuales:
Mi gata Dara es de raza persa.
Pero podría optarse también por la redonda si, por ejemplo, se trata de animales que son auténticos personajes de una obra, como Tintín y Milú.
3. En nomenclatura zoológica y botánica, los nombres científicos de género, especie y subespecie:
Artemisia campestris subsp. inodora
Felis silvestris catus
4. En nomenclatura bacteriológica, los nombres científicos de todos los niveles:
Lactobacillales
En zoología y botánica se ha preferido la redonda, pero cada vez es más frecuente la cursiva.
5. Los nombres de ejemplares individuales de los vehículos, bien sean parte de una serie, bien sean singulares:
la Numancia, el Cruz del Sur
6. Los movimientos de obras musicales concretas, cuando se refieren al carácter:
El Allegro energico e passionato—Più allegro de la Cuarta Sinfonía de Brahms.
Cursiva con mayúsculas en todas sus palabras
Se escriben en cursiva con inicial mayúscula en todas sus palabas salvo artículos y preposiciones:
1. Las publicaciones periódicas impresas, como diarios, revistas, cómics… También van en cursiva las correspondientes siglas bibliográficas:
Mundo Científico, La Vanguardia, Le Monde
Neue Zeitschrift für Musik, NZfM
2. Los sobrenombres, cuando van acompañados del nombre real
Leopoldo Alas Clarín
La regenta es una obra de Clarín.
Dolores Ibárruri, la Pasionaria
3. Los nombres dados a huracanes y ciclones individuales:
el Katrina, el Choi-wan
Casos especiales
En textos íntegramente compuestos en cursiva, como en las dedicatorias o los epígrafes, las funciones de la redonda y la cursiva se intercambian; no obstante, siempre van en cursiva los símbolos de una letra que representan conceptos matemáticos o magnitudes físicas (como velocidad, energía o temperatura):
Teorema 3. Si a = b y b = c, entonces a = c.
En titulares de prensa, donde la cursiva no se considera adecuada, es frecuente que se reemplace por comillas simples:
El ‘Katrina’ llega a Nueva Orleans
En textos que se muestran en una pantalla, las cursivas también pueden presentar problemas de legibilidad, por lo que se pueden reemplazar por comillas simples, comillas ordinarias o negritas.
Las citas, títulos entrecomillado y similares de textos en otras lenguas no se pasan a cursiva.
No debería formarse el plural de las palabras o sintagmas que van en cursiva dejando -s o -es en letra redonda, sino que han de ir íntegramente en cursiva:
Ese cuarteto tienen demasiados adagios para mi gusto.
Notas
1. ^ La posición en el ejemplo del punto con relación al paréntesis es correcta. En cambio, no es correcta la imposición académica de que el punto vaya tras el paréntesis en todos los casos.

EL IDIOMA ESPAÑOL







'El español se promociona creando productos de primera categoría'
Laura Amorós Ballesta | Madrid
Fuente: El Mundo.es


El español es el cuarto o quinto idioma en importancia dentro de la Unión Europea y sólo el tercero en la Organización de las Naciones Unidas, aunque en la ONU, el inglés es tan importante que tiene él solo casi todo el monopolio lingüístico. Ésta, al menos, es una de las conclusiones extraídas por el diplomático Javier Rupérez y el profesor David F. Vitores en su nuevo estudio sobre el idioma, recogido en el libro 'El Español en las Relaciones Internacionales'.
La importancia del español no se debe únicamente a su proyección internacional, sino que es una de las lenguas con un mayor número de hablantes nativos, "casi más que el francés", asegura David F. Vitores. Y estas dos características de nuestro idioma siempre ha sido un argumento de peso del Gobierno español para hacer presión, según el profesor, "pero no han conseguido hacerlo de forma elocuente".
Por ejemplo, Vitores piensa que ha sido un gran avance el hecho de haber conseguido que en la UE los idiomas minoritarios dentro de España (el euskera, el catalán y el gallego), se hayan incluido como tres de las 23 lenguas oficiales, "pero esto también hace que el mensaje de unidad se pierda y, por lo tanto, el español siga siendo un idioma no tan reconocido como el inglés, el francés o incluso el alemán". El profesor pone como ejemplo de esa visión de no unidad las opiniones de la comisaria de multilingüismo, Androulla Vassiliou, que aseguró que sólo hay 35 millones de españoles porque excluyó a Galicia, País Vasco y Cataluña.
En cuanto a los métodos de promoción del idioma, el profesor dice que Francia y Alemania siempre han seguido la política del 'multilingüismo', aunque en realidad sólo lo han hecho siempre para defender sus propios idiomas, para que no vayan perdiendo peso ante la potente importancia del inglés.
En Francia, como va disminuyendo la importancia del idioma en la UE, los políticos franceses protestan y hacen desplantes cuando no cuentan con un intérprete en su idioma, por ejemplo, por un intento forzado de proteger su lengua. Sin embargo, David F. Vitores no lo ve buena estrategia: "La mejor forma de promocionar el idioma y, en nuestro caso, el español, no es a través de las políticas, sino creando productos de primera categoría", opina.
La obra
'El Español en las Relaciones Internacionales' es un libro que realiza un recorrido sobre los hispanoparlantes en el mundo, sus sistemas de comunicación con el entorno exterior, la presencia del español en foros y organismos multilaterales y el futuro de nuestra lengua en el universo globalizado.
Este estudio está dividido en dos partes: en primer lugar, el diplomático Javier Rupérez hace un análisis sobre todo cualitativo recogiendo sus propias experiencias. Por otro lado, la investigación del profesor David F. Vitores es mucho más cuantitativa, ya que recoge, fundamentalmente, datos y estadísticas.
Ambas partes, por lo tanto, se complementan y, según el propio Vitores, "cubren todas esas lagunas que tienen que ver con el español, actualizando esos estudios que ya existen sobre el tema y que han quedado bastante obsoletos".
El libro recoge también la supervisión de varios especialistas, como diplomáticos y miembros del Instituto Cervantes, que permiten dar una visión más general sobre el tema.
David F. Vitores, uno de los dos autores de 'El Español en las Relaciones Internacionales', asegura que el objetivo de esta obra es "que este estudio a nivel académico sirva de base a los actores políticos para ayudarles a promocionar nuestro idioma".

FUNDÉU RECOMIENDA...


b>Recomendación del día


alzhéimer, escritura correcta

Según el Diccionario panhispánico de dudas, en las expresiones enfermedad de Alzheimer o mal de Alzheimer, debe respetarse la grafía del apellido del neurólogo alemán que investigó esta dolencia y escribirlo con mayúscula inicial y sin tilde.

Por el contrario, si se emplea este término aisladamente para referirse a dicha enfermedad, se convierte en un sustantivo común, por lo que ha de escribirse con minúscula inicial y con tilde: alzhéimer, como en «Los médicos creen que los casos de alzhéimer se triplicarán en 50 años»; aunque la Real Academia Nacional de Medicina aconseja que, en textos médicos, se utilice la denominación enfermedad de Alzheimer y no la común de alzhéimer.

Por último, Día Mundial del Alzhéimer se escribe con iniciales mayúsculas (Día, Mundial y Alzhéimer), pues así es como la norma señala que debe hacerse con los sustantivos y adjetivos que forman parte del nombre de días señalados, y con acento, por referirse a la enfermedad.
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