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sexta-feira, 16 de março de 2012

¡VIVA LA INNOVACIÓN!











Publicado el 28 diciembre de 2011 por Rowan Gibson

Excelencia e Innovación en América Latina

¿Donde está América Latina en el mapa mundial de la excelencia e innovación?


De acuerdo con el Índice Global de Innovación, del INSEAD, la innovación en toda la región es prácticamente mínima o inexistente. La noticia triste del índice de 2011, publicado cerca de 6 meses atrás, es que solo Chile consiguió entrar entre los top 40 (en el número 38). Costa Rica y Brasil siguen, en los lugares 45 y 47, respectivamente. Después viene Argentina, clasificada en el lugar 58, y Uruguay en el 64. Colombia, Paraguay y Panamá fueron todos clasificados dentro de los 70, México, Perú y Guatemala entre los 80, El Salvador, Ecuador y Honduras entre los 90 y, finalmente, Venezuela se ubicó en el puesto 102, Nicaragua y Bolivia 110 y 112 respectivamente, lo que coloca a estas últimas tres economías casi a la par con países como Suazilandia, Tanzania, Ruanda, Camboya y Madagascar.
Pero es exactamente por esto que el Índice Global de Innovación es tan engañoso. El mismo está basado en un conjunto específico de variables, tales como I & D, el número de patentes o marcas comerciales registradas, el número de personas con doctorado en la población, el número de artículos científicos publicados y otras cuestiones como las políticas gubernamentales, reglas fiscales y niveles de productividad económica.
Estos indicadores son insuficientes para medir el verdadero nivel de desempeño de la innovación dentro de un país, y ciertamente ellos no consiguen crear una imagen exacta de la actividad de América Latina y su potencial.
Como el INSEAD admite en un capítulo del índice, intitulado "Innovación en América Latina: Percepciones recientes", "Esas variables son, sin duda de gran importancia, mas ellas se concentran en puntos tecnológicamente orientados, innovaciones patentables y no consiguen captar las innovaciones tecnológicas y lo nuevo para el mercado o nuevo para la empresa de innovaciones. "Lourdes Casanova, conferencista en gestión comparativa del INSEAD y uno de los autores del capítulo, dice: "Nosotros, tendemos a medir la innovación a través de formas muy tradicionales", pero la captura de "innovación” en América Latina no viene de fuentes tradicionales."

Dominar un tipo diferente de innovación

Yo he argumentado repetidamente que la innovación no existe tan solo en los laboratorios de I & D fuertemente financiados, ni en los ejércitos de científicos, ni en la lista de patentes. Por el contrario, nuestra concepción de innovación debe ser ampliada para abarcar un nuevo pensamiento radical en todo el espectro: procesos, prácticas, tecnologías de productos, servicios, estrategias de marketing, experiencias de clientes, estructuras de costos, modelos de negocios, gestión y arquitecturas de la industria. Y lo que encontramos cuando observamos más atentamente para las empresas latinoamericanas - grandes y pequeñas - es que ellos están realmente innovando muy bien en este sentido más amplío. En los hechos, hay una abundancia de innovación en toda la región. El problema es, tan solo, que no aparece en la pantalla del radar del INSEAD porque no se encaja en las concepciones populares sobre innovación y como medirla y, por lo tanto, no figura en los rankings.

Países versus empresas

Otra falla de los índices globales (el otro es el Informe de Competitividad Global) es que, por su propia naturaleza, ellos se concentran en países enteros, en vez de en las empresas individuales dentro de ellos. Así, un determinado país puede recibir una clasificación muy baja debido a cuestiones como las políticas gubernamentales y macroeconómicas, pero puede, realmente, ser el hogar de algunas empresas muy innovadoras que merecen mucho crédito por su creatividad, sus negocios y por sus proezas en comercializar nuevas ideas y oportunidades de crecimiento sobre una base bastante continua.
Mi propia experiencia de trabajo con empresas y gobiernos de América Latina es que muchos de ellos están mucho más avanzados en sus esfuerzos para tornar la innovación una capacidad empresarial que sus contrapartes en los Estados Unidos, Europa, Medio Oriente y Asia. Las empresas en toda la región - independientemente del tamaño o del tipo de industria- parecen haber entendido profundamente el imperativo de la innovación.

La Innovación – no es apenas una prioridad, sino que ella es crítica para la supervivencia

En una investigación reciente del tema de la innovación realizada en Brasil, 61% de los ejecutivos dijeron considerar a la innovación como el elemento más importante en la definición de su estrategia corporativa. De hecho, 57% de los entrevistados encuentran a la innovación como "crítica para la supervivencia".
En una investigación más amplia realizada en más de 1500 empresas de manufactura, de ocho países (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, México, Perú y Uruguay), el informe Innova Latino de 2011 concluyó que "en América Latina y el Caribe, la innovación - la adopción de nuevos productos, procesos de producción, métodos de marketing y modelos de negocios - subió para el tope de la agenda para los tomadores de decisiones en el gobierno y en los negocios”.
Estos tomadores de decisiones, justamente, reconocen que la cuestión más candente que las empresas enfrentan hoy no es como optimizar sus organizaciones para la producción en masa, de clase mundial, calidad y bajo costo, estos fueron los desafíos de ayer. Por el contrario, el desafío actual es como llegar a nuevos productos, servicios, estrategias y modelos de negocio radicales que creen un valor significativo para sus clientes.

Conozca una nueva generación de campeones en innovación

Lo que es interesante es que muchas empresas latinoamericanas no están apenas hablando sobre la importancia de la innovación, pues ellas están trabajando metódicamente para transformarlo en una realidad cotidiana de la organización. Empresas como Petrobras, Natura, Embrapa y Braskem en Brasil; Davivienda, Crepes & Waffles, y Cementos Argos en Colombia; Colección Casa Andina Private en Perú; Britt Grupo, Rocket Adastra, BAC Credomatic y Coopedota en Costa Rica, de cuero de salmón en ES Chile, Los Grobo, en Argentina; Sertecpet en Ecuador; Pollo Campero en Guatemala; Autoridad del Canal de Panamá, en Panamá; Nicaragua Sugar en Nicaragua, y la lista continúa. Habiendo puesto el foco, durante años, en alcanzar la excelencia operativa, estas empresas están ahora luchando para reinventarse para la excelencia en innovación. Ellos están ocupados reevaluando sus organizaciones para tornar a la innovación el "elemento clave del sistema", algo que se hace de forma reflexiva y natural para todos. Ellos están demostrando que las empresas latinoamericanas realmente pueden enfrentar con éxito el desafío de la innovación, de una forma profunda y sostenible.
Tal vez estas organizaciones públicas y privadas son las mensajeras de la nueva era económica prometida - la "década de América Latina". O tal vez ellas están destinadas a ser islas de excelencia en una región que continuará siendo económicamente desafiada en el futuro. De cualquier manera, su historia merece ser contada.


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Recomendación del día


quilate es la forma correcta de esa unidad de medida, no kilate

Quilate con q es la escritura adecuada del nombre de la unidad de peso o de pureza usada para medir piedras preciosas y oro, y no kilate.

La forma recogida en el Diccionario de la Real Academia Española para esa unidad de peso o de pureza es quilate, por lo que no resulta apropiado escribir esta palabra con la letra k (kilate), como suele aparecer en algunas informaciones: «Una ama de casa fue timada con la venta de una supuesta barra de oro de 24 kilates», «La actriz lucía un diamante de cuatro kilates en el dedo anular de la mano izquierda».

Probablemente por confusión con el elemento compositivo kilo, que se usa en muchas medidas (kilogramo, kilómetro, kilovatio...), surgió la forma kilate, que no es propia del español.

Lo adecuado en los ejemplos anteriores sería, pues, escribir: «Una ama de casa fue timada con la venta de una supuesta barra de oro de 24 quilates», «La actriz lucía un diamante de cuatro quilates en el dedo anular de la mano izquierda».
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