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segunda-feira, 21 de março de 2011

LA PALABRITA...


El talante
21 marzo, 2011

Por Roberto C. Ordóñez

Aunque la palabra del título es cada día menos usada, pertenece al idioma Español y tiene 23 sinónimos. En pocas palabras significa el estado de ánimo reflejado en el rostro de una persona o sea el semblante. Es también la apariencia física en general de alguien.
Un individuo o individua de mal talante, es alguien desharrapado o mal presentado que resulta repulsivo a la vista, unos porque tienen mal gusto y mal gesto y otros porque no tienen pisto para lucir mejor.
Entre nosotros abundan los del primer grupo, que se visten según ellos y ellas a la última moda, pero ni así mejoran su talante.
Las damas que no están acostumbradas a usar sombrero y de repente se sienten obligadas a usarlo para verse más elegantes, se ven peores.
Es una buena costumbre semblantear a los funcionarios públicos antes de hacerle una petición, aunque ésta sea dentro de la ley y de sus atribuciones. Si notamos un semblante hosco y de pocos amigos, es mejor buscar otra ocasión en que no ande con la luna, por ejemplo un día de pago; en las vísperas de un feriadón o un puente de los que los burócratas se recetan a cada rato, o unos diítas antes de que repartan el aguinaldo o el decimocuarto salario. Los lunes son malos días para hacer peticiones, pues dicen que ese día ni las gallinas ponen, aunque la mías sólo ponen durante los fines de semana.
Además del dinero y del buen gusto, la Luna es responsable muchas veces de nuestro talante, así como es responsable de las mareas, del crecimiento de las plantas y de los malestares periódicos femeninos.
Pero después de tanta vuelta para describir el talante voy a aterrizar.
Deseo referirme al cambio de talante de las personas cuando cambian de posición económica o política.
Algunos políticos en campaña presentan un talante hasta agradable y otros aunque quieran son como los puentes rotos. Nadie los pasa, pero a veces hasta son electos sin ganar las elecciones.
Cuando andan en busca de votos los políticos siempre andan de buen talante. Repartiendo sonrisas; chineando cipotes caretos; estrechando manos; abrazando a gente humilde de los mercados y hasta comiendo con ellos en el mismo plato y repartiendo tarjetas con sus números telefónicos a diestra y siniestra.
Algunas del sexo débil –que cada día son más fuertes– hasta reparten besitos en los dos cachetes, al estilo de los gachupines y de algunos hombres barbudos musulmanes.
Se ponen a la orden de medio mundo. Prometen el sol, la luna y las estrellas y el mar y sus conchas. Donde no hay ríos prometen hacer puentes.
Pero cuando ganan y hasta cuando van punteando en las encuestas a boca de urna, las cosas cambian y dan una vuelta de 180 grados. No como los gatos que la dan de 360 grados, pero se parecen a éstos en que muchos siempre caen parados.
La cosa es que aún antes de ser juramentados en la chamba pero su nombramiento es un secreto a voces que anda de boca en boca, cambian su talante, así como sus números de teléfono móvil y el de la casa no lo contesta nadie o si lo contesta alguna “nacha”, dice que el señor o la señora andan de viaje.
Una vez montados en la burra o en el macho, ¡quién los aguanta!
Se vuelven encopetados; arrogantes, mal humorados y con la cara agria.
Cuando viajan por nuestra cuenta en la primera clase en los aviones, se concentran, leyendo cualquier cosa o “ingridos” en sus computadoras (que muchas veces no saben manejar) para no saludar a ninguno de los pasajeros que pasan frente a ellos buscando acomodo en la “chusma class”.
Las que antes nos saludaban con uno o dos besos en ambos cachetes, ahora si acaso se apresuran a extendernos la mano, por miedo a algún contagio.
Como escribió el poeta Juan Ramón Ortega en sus Verdades Amargas, “sólo por compromiso nos saludan”.
Cuando vuelven a la llanura, el ciclo se repite, y es tiempo de pasarles la factura.
Lo triste es que muchos aunque tengan buen talante, no tienen talento, o no tienen ninguno de los dos…

FUNDÉU RECOMIENDA


Recomendación del día

en relación a es una expresión incorrecta

En relación con es la forma correcta para designar que algo tiene conexión o correspondencia con algo es y no en relación a, según el Diccionario panhispánico de dudas.

Es habitual emplear de forma incorrecta la expresión en relación seguida de la preposición a, como se ve en los siguientes ejemplos: «En relación a la situación legal, 10 de ellas tenían medidas de protección en vigor en el momento de su asesinato» o «Detienen a un joven de una población pontevedresa en relación a la muerte de su pareja por un disparo».

Sin embargo, en los anteriores ejemplos hubiera sido más recomendable escribir: «En relación con la situación legal, 10 de ellas tenían medidas de protección en vigor en el momento de su asesinato» y «Detienen a un joven de una población pontevedresa en relación con la muerte de su pareja por un disparo».

También es válida la expresión con relación a: «El Gobierno ha aclarado que, con relación a Rabat, pondrá por delante los intereses de España».
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