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sexta-feira, 31 de outubro de 2008

INTELIGENCIA EMOCIONAL

La contribución de la Inteligencia Emocional a la eficiencia de los individuos y las organizaciones.
Geetu Orme y Dr. Reuven Bar-On 28/03/2003

La contribución de la Inteligencia Emocional a la eficiencia de los individuos y las organizaciones. Programa.
Parte 1
El significado de la Inteligencia Emocional
La necesidad de que las cosas tengan un sentido
La necesidad para la auto- expresión

Parte 2


La necesidad de tener relaciones interpersonales
La necesidad de equilibrio
El modelo de cociente de inteligencia emocional de Bar-On (EQ-I)



En nuestras investigaciones, hemos descubierto que muchas personas parecen estar orientadas hacia cuatro objetivos:

Significado (saber para qué hacen las cosas)
Auto- expresión (expresión de su propia individualidad)
Relaciones humanas
Equilibrio (entre distintos aspectos de su vida)



A la luz de estos datos, observados en todo el mundo, pensamos que se puede concluir que se trata de necesidades básicas, de carácter universal. Además, creemos que estas necesidades están directamente relacionadas con la Inteligencia Emocional.

En este artículo, describiremos en primer lugar lo que significa, para nosotros, Inteligencia Emocional; luego, hablaremos de qué relación hay entre estas cuatro necesidades y la Inteligencia Emocional; trataremos, asimismo, de por qué esta relación es importante para los individuos y para las organizaciones; y, finalmente, explicaremos cómo, al promover competencias emocionales, satisfaremos estas necesidades y ayudaremos a la gente a ser más eficiente.



El significado de la Inteligencia Emocional

La Inteligencia Emocional y la Inteligencia Social son conceptos que están estrechamente relacionados, y ambos tienen que ver con el uso de las emociones, a la hora de afrontar situaciones de la vida diaria. Algunas personas han pedido que se acuñe la expresión "Inteligencia Emocional y Social", pues estamos describiendo dos caras de la misma moneda. La mayoría de las definiciones de la Inteligencia Emocional y Social tienen que ver con una o más de las siguientes habilidades básicas:

La capacidad de entender y expresar emociones constructivamente.

La capacidad de entender los sentimientos de los otros y establecer relaciones interpersonales cooperativas.

La capacidad de gestionar y regular las emociones de una manera efectiva.

La capacidad de afrontar nuevas situaciones de una manera realista, así como resolver problemas de naturaleza personal e interpersonal, a medida que surgen.

La capacidad de ser suficientemente optimista, positivo y auto-motivado, para plantear y conseguir objetivos.



Incremento del interés por la Inteligencia Emocional y Social en el siglo XX

Ha habido un gran interés en el campo profesional de la Inteligencia Emocional y Social durante la segunda mitad del siglo XX. Y se ha producido un aumento espectacular de interés durante los últimos 30 años. Esto se demuestra analizando lo que ha ocurrido entre 1970 y el año 2000: se ha producido un incremento del 500% en el número de publicaciones sobre este asunto.

Si hablamos únicamente de publicaciones científicas, han surgido más de 3.500 entre 1970 y 2000. Casi dos tercios de ellas, han sido creadas en la última década, y, especialmente, durante los últimos cinco años, a raíz de la publicación del "bestseller" de Daniel Goleman: Emotional Intelligence: why it can matter more than IQ (Inteligencia Emocional: por qué es más importante que la Inteligencia Racional). En este campo, cada vez resulta más importante la mejora de competencias clave, relacionadas con la Inteligencia Social y Emocional. Con esta mejora, se persigue ayudar a los individuos y a las organizaciones a ser más eficientes, más productivos y a tener más éxito.




Si analizamos con detalle los componentes básicos de la Inteligencia Social y Emocional, nos daremos cuenta de que este tipo de Inteligencia está muy vinculada con los conceptos a los que antes aludíamos: significado (saber para qué hacen las cosas), auto- expresión (expresión de su propia individualidad), relaciones humanas y equilibrio (entre distintos aspectos de su vida). Pensamos que estas cuatro necesidades del ser humano suponen un deseo y un impulso por ser más inteligente emocional y socialmente.

Cuando estas necesidades están suficientemente satisfechas, y, de esta manera, somos más inteligentes emocional y socialmente, nuestro rendimiento general y nuestra eficiencia aumenta en muchos aspectos de la vida en casa, en el aula de formación, en el puesto de trabajo.

Además, se ha descubierto que las personas social y emocionalmente inteligentes son capaces de entenderse a sí mismas y a otros, expresarse de una manera eficaz, y establecer relaciones cooperativas y constructivas con otras personas, al mismo tiempo que equilibrar las necesidades personales con las necesidades de la familia, la sociedad, el trabajo y la comunidad en la que uno vive.


Ahora:

Debatiremos sobre cada una de estas necesidades básicas, por turnos, haciendo un esfuerzo por entender su significado, y su relación con la Inteligencia Emocional y Social.
También destacaremos la importancia de esta relación (entre Inteligencia Emocional y las necesidades básicas) y las formas en que cada necesidad puede ser inicialmente evaluada, en un esfuerzo por fortalecer estas competencias y aumentar nuestra capacidad de ser más eficientes y exitosos en la vida.



Cuando hablamos de cuáles son los mejores métodos para evaluar los diferentes aspectos de estas necesidades que están relacionados directamente con la Inteligencia Emocional y Social, nos estaremos refiriendo a sistemas de medición como : Bar-On EQ-i.

Bar-On EQ-i
El sistema EQ-i es un test de 15 competencias básicas de Inteligencia Emocional y Social, que está bien validado y resulta muy fiable. Se trata del primer test de esta naturaleza que fue publicado (Multi-Health Systems, Toronto, 1996). Es el test emocional más popular que existe en el mundo hoy día. Se puede considerar como una herramienta rápida y precisa, a la hora de recoger información, que evita entrevistas largas y farragosas.





La necesidad de que las cosas tengan un sentido

Hace años, un trabajo era un trabajo. Ahora, un trabajo es casi la vida misma del profesional. Cuando se pasa tanto tiempo en el lugar de trabajo, necesitamos que sea un sitio en el que nos guste estar. Este cambio en las prioridades de los profesionales está directamente relacionado con la búsqueda de significado, con el deseo de los profesionales de vivir una vida que tenga sentido. En estos momentos, la gente suele buscar un trabajo que sea una parte gratificante de su vida, no sólo una fuente de ingresos. Esta búsqueda de significado ha empezado a ser determinante en la elección de empleo.

Todo este proceso empieza con una pregunta muy importante: "¿Quién soy yo?" Esta pregunta se relaciona luego con otra cuestión muy importante: "¿Qué me gustaría hacer en la vida?" Todo en la vida gira en torno a estas dos preguntas, la búsqueda de respuestas para estas preguntas y la interpretación que nosotros hacemos de ellas.


Llegar a una adecuada comprensión de "quién soy yo" y "qué me gustaría hacer en la vida" es algo que está directamente relacionado con la Inteligencia Emocional. En concreto, comprendernos a nosotros mismos está relacionado con tener un adecuado conocimiento de nuestra propia personalidad, con ser consciente de cómo somos y cómo actuamos.


Aspectos importantes de la auto- conciencia o auto- conocimiento
Un aspecto importante de la auto- conciencia o auto-conocimiento es la capacidad de percibirnos y comprendernos eficazmente (esta habilidad es medida por el método EQ-i Self-Regard scale).

Otro elemento importante a la hora de conocernos a nosotros mismos es la capacidad de ser conscientes y comprender nuestras emociones (medidas también por la herramienta EQ-i Self-Awareness scale).

La auto- conciencia es lo que hacemos con nosotros mismos a lo largo de la vida, y está basada en la habilidad de plantearnos y alcanzar objetivos personales, siendo además capaces de darnos cuenta de nuestro verdadero potencial (evaluado a través de EQ-i Self-Actualisation scale).

Estas expresiones de la necesidad de saber para qué se hacen las cosas son explicadas en detalle más abajo.



Saber quién eres es algo que está basado en la conciencia y en la comprensión de tus recursos internos, tus fortalezas y debilidades. Además, se trata de comprender por qué pensamos, sentimos y actuamos como lo hacemos. Todas estas cuestiones abarcan los ingredientes clave que configuran nuestras señas de identidad. Estamos hablando, por tanto, de conocer nuestras emociones, y de saber cómo usarlas para guiar nuestros pensamientos y comportamientos de forma inteligente. Ser consciente de nuestras emociones, de qué las produce y de cómo nos afectan a nosotros y a los demás es el primer paso para tener control sobre ellas, y, de esta manera, poder usarlas a la hora de tomar decisiones inteligentes. Si no somos capaces de identificar nuestras propias emociones y de distinguir unas de otras, podemos caer en decisiones y comportamientos que produzcan consecuencias negativas.

Las personas que se comprenden a sí mismas son capaces de aceptar sus características positivas y negativas, así como sus limitaciones y posibilidades, lo que significa esencialmente: "Yo soy así, y me acepto a mí mismo". Esto está asociado a sentimientos de fuerza interior, auto-confianza y auto- adecuación. Y estos sentimientos son vitales para llegar al éxito, pues son lo que uno necesita para plantearse y alcanzar objetivos importantes tanto en la vida privada como en el trabajo.




Además de para los individuos, para las organizaciones resulta importante:

Conocer sus puntos fuertes, con el fin de aprovecharlos, y resulta importante conocer sus debilidades, para compensarlas.

También necesitan ser conscientes de los ambientes emocionales que existen en la organización.

Es transcendental para los empleados y para los directivos supervisar las tendencias negativas que pueden desarrollarse dentro de la compañía, e intentar afrontarlas, tan pronto como sea posible.

Esta conciencia corporativa general puede ayudar a crear una cultura organizativa, que se caracterice por tener un acusado sentido de la identidad.

Personas con un bajo nivel de auto- conciencia Personas con un alto nivel de auto- conciencia
La incapacidad para comprenderse a sí mismo está típicamente asociada con el hecho de tener una baja autoestima, actitudes negativas sobre uno mismo, y una falta de confianza y adecuación.
Esto suele conducir a tener sentimientos de miedo y, a veces, de desesperación.
En las organizaciones, se llegan a crear culturas corporativas centradas en la derrota y el desánimo. Esto provoca que los resultados corporativos se acaben casi siempre resintiendo.
Las personas con un alto nivel de auto- conciencia tienen una idea bastante precisa de hacia dónde van, hacia dónde quieren ir, y por qué.
Intentan, continuamente, buscarle sentido a la vida.
Esta necesidad y esta búsqueda del éxito es uno de los factores más importantes a la hora de distinguir a los triunfadores de los empleados medios.


Las debilidades en este campo implican carencias en dirección, objetivos y visión, tanto para los individuos como para las organizaciones.

El auto-conocimiento es una tarea que hay que realizar durante toda la vida, con el fin de llegar a comprender el potencial que tenemos. Es, ni más ni menos, la habilidad para establecer y conseguir objetivos lo que puede llevar a dar sentido a la vida.

El auto-conocimiento se manifiesta en implicarse en proyectos que nos conducen a vivir de una manera plena y gratificante. Todo esto genera entusiasmo y energía, lo que motiva a una persona a seguir implicado en aquellas cosas que le interesan y trabajar para alcanzar sus propios objetivos.




La necesidad para la auto- expresión

La necesidad de expresar la propia individualidad es el deseo de transmitir a los demás nuestras ideas, creencias y preocupaciones. Se trata del deseo de ser escuchado, y esto está profundamente anclado en la Inteligencia Emocional y Social. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que la necesidad de auto- expresión está directamente relacionada con la habilidad para transmitir nuestras emociones y expresarnos nosotros mismos, de una manera efectiva y no destructiva (esta habilidad es medida por la Escala EQ-i Assertiveness).

Asertividad
La auto-expresión comprende la habilidad para aceptar y expresar una amplia gama de emociones. Se trata, también, de la capacidad para explicitar opiniones, creencias y convicciones, a la vez que para discrepar con otras personas y para defender lo que uno considera que es correcto.


Las personas que tienen capacidad para la auto- expresión:

Saben transmitir sus planteamientos sin ser abiertamente defensivas, arrogantes o agresivas.
Pueden exteriorizar opiniones que son impopulares, sin agredir verbalmente a sus interlocutores.
Tener suficiente habilidad para expresar la propia individualidad es un requisito previo para ser un adecuado comunicador. Y esto es uno de los componentes básicos de la Inteligencia Emocional y Social, que necesitan, especialmente, personas que trabajan en ventas, marketing y gestión.


Resulta importante para las organizaciones promover una expresión constructiva de las emociones, con el fin de fomentar la comunicación entre los empleados y la dirección, así como dentro de los equipos, y entre unos equipos y otros. Algunas organizaciones, en las que los individuos no pueden expresarse con libertad, restringen la comunicación, pero también limitan sus posibilidades de recibir ideas innovadoras y formas creativas de afrontar los retos desde todos los niveles directivos, así como desde la posición de los empleados.


Falta de asertividad
La falta de asertividad suele hacer que la gente se sienta perdida e impotente, a nivel individual. Por otro lado, la expresión de la propia individualidad debe ser adecuadamente controlada, sino puede plantear graves problemas desde un punto de vista individual o corporativo.

Algunas situaciones a evitar serían:

Cerrar negociaciones delicadas de una manera prematura.
Intentar firmar un acuerdo de forma rápida e impetusosa.
Expresar emociones negativas (como la ira) de modo incontrolado, lo que puede molestar a nuestros colegas, superiores o cliente.


Por tanto, otro ingrediente muy importante de la Inteligencia Emocional, que necesitamos para expresarnos de manera efectiva y no destructiva, es el auto-control (cualidad medida por la escala EQ-i Impulse Control).

Auto-control
Las personas que controlan adecuadamente sus emociones son, generalmente, tranquilas, pacientes, poco impulsivas, y saben trabajar bien bajo presión. Dominar esta habilidad es fundamental para las relaciones interpersonales, la comunicación y la resolución de problemas. Un buen control de los impulsos es también importante cuando se participa en negociaciones. Nos da tiempo para pensar en los objetivos del interlocutor, para escuchar y para leer señales del lenguaje corporal.


Una falta de auto-control emocional provoca comportamientos explosivos e imprevisibles. Las personas a las que les falta esta habilidad suelen ser etiquetadas como "impulsivas", "hostiles", "agresivas", "irresponsables", "individuos que abusan de los demás". Desde un punto de vista puramente corporativo, las personas con un bajo grado de auto-control, suelen tener un efecto negativo sobre la resolución de problemas y la planificación estratégica de la organización.

No saber controlar las emociones supone, en ocasiones, tomar decisiones rápidas, pero no necesariamente acertadas, con consecuencias potencialmente negativas para el individuo y para la organización. Existen problemas de comportamiento violento en el lugar de trabajo que tienen su origen en un bajo nivel de control emocional.





Geetu Orme es fundadora de EI Limited, una empresa británica especializada en Inteligencia Emocional. Puede contactarse con ella en el e-mail geetu@ eiuk.com

El Doctor Reuven Bar-On es un experto de fama mundial, pionero en el mundo de la Inteligencia Emocional. Puede contactarse con él en el e-mail: re baron@attglobal.net
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