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sexta-feira, 25 de janeiro de 2008

ACTUALIDADE DO COACHING EM ESPANHA

LA EVOLUCIÓN DEL COACHING PERSONAL EN ESPAÑA
Autor: Maria Pallarés
TRABAJO EN EQUIPO


02-2005
El coaching personal está empezando a despegar definitivamente en España.
En Estados Unidos el boom de esta disciplina se produjo en los noventa; en nuestro país este fenómeno está teniendo lugar en la actualidad. Desde el 2000 —año en que se publicó uno de los primeros portales de coaching personal (1)—, hasta el 2003, el crecimiento de esta disciplina ha sido moderadamente lento.
Sin embargo, en el último año han proliferado las webs que anuncian servicios de coaching personalizado y han surgido distintas asociaciones, corporaciones y organismos que aglutinan buena parte de la oferta de coaching personal existente en nuestro país.
A ello cabe añadir la abundante oferta formativa que se está ofreciendo desde todo tipo de escuelas, academias, instituciones y organismos.
A pesar de que cada vez son más los profesionales del sector, fuera del mundo de la empresa —donde el coaching está más arraigado y se ha dotado de herramientas de la consultoría— muchas personas todavía desconocen cómo pueden beneficiarse de un proceso de coaching personal.

Nos hallamos así frente a una gran paradoja: cada vez hay más profesionales en un sector que no para de crecer mientras que en el mercado todavía hay muchos nichos que ni tan siquiera saben que el coaching es un recurso útil que puede dar respuesta a muchos de sus problemas.

En este artículo hago un breve repaso del estado del coaching personal en España y propongo algunas sugerencias personales sobre lo que podemos hacer para resolver esta paradoja.

El coaching personal en España

El coaching es una disciplina joven, en pleno proceso de crecimiento, que todavía tiene mucho camino por recorrer.

En los Estados Unidos, a medida que el coaching ha adquirido el estatus de profesión auténtica y legítima, se ha movido hacia una mayor especialización.

En la actualidad en los USA hay más de cien especialidades distintas de coaching personal, tantas como posibles segmentos de mercado: coaching para escritores, abogados, consultores, solteros, jubilados, adolescentes, etc.

En España el mercado del coaching no ha alcanzado un nivel de madurez equiparable. Estamos todavía en una fase inicial de desarrollo en la que predominan los coaches de perfil generalista que trabajan todo tipo de casuísticas y que enfocan sus servicios hacia la mejora del bienestar de la persona.

En nuestro país todavía es habitual pensar que un coach de talento puede aplicar este proceso a cualquier área del coaching —personal, ejecutivo, empresarial, etc.— y dentro de éstas a cualquier subespecialidad.

En cuanto al coaching personal se refiere, en los últimos tiempos se observa una cierta tendencia hacia la especialización.

Algunos profesionales se dirigen a determinados sectores; así podemos encontrar especialistas en coaching personal para la mujer profesional, coaching para adolescentes, coaching para emprendedores, etc. Al margen de estos ejemplos y de unos cuantos más, lo cierto es que todavía nos hallamos en una fase en la que predomina el coach todoterreno.

Acreditaciones y competencias

A la relativa juventud del coaching en nuestro país hay que añadir que no hay organizaciones reconocidas internacionalmente que acrediten a los profesionales del sector.

La dificultad para establecer credenciales se debe, en gran parte, al hecho de que esta disciplina reúne a profesionales procedentes de campos académicos tan variados como los recursos humanos, las ciencias sociales, la consultoría, la educación, la psicología....

A pesar de que cada vez hay más cursos “homologados”, no existen acreditaciones reconocidas que especifiquen cuáles son las competencias básicas que debe tener un coach personal.

No todas las escuelas o asociaciones nacionales e internacionales que han trabajado en esta dirección cuentan con el reconocimiento de todos los coaches. Así, por el momento, no disponemos de unos estándares globales con los que juzgar y evaluar las competencias profesionales en este sector.

En nuestro país se ha puesto muy de moda la formación de “fin de semana”; cursos de dos días en los que supuestamente se capacita a las personas para que puedan ejercer como coaches. No hace falta ser una lumbrera para saber que convertirse en un buen profesional no se consigue en un fin de semana, ni en meses.

Tampoco hace falta ser demasiado perspicaz para darse cuenta de que la formación en coaching se ha convertido en un negocio altamente lucrativo, mucho más que los procesos personalizados y que hay más gente haciendo formación en coaching que coaches con clientela propia (2).

¿Se puede hacer formación en coaching sin tener una experiencia previa como coach? Dejo la pregunta abierta para que cada uno se construya su propia respuesta.

Para ejercer como coach personal hay una serie de requisitos básicos que deben de darse y que, sin duda, no pasan por un título de fin de semana donde se enseñan “las 15 preguntas poderosas”.

Los profesionales del sector saben que no hay recetas ni fórmulas mágicas de validez y aplicación universal;

saben que cada persona es diferente; que es preciso saber adaptarse a diferentes estilos de comunicación y de aprendizaje; y que los recursos y estrategias que funcionan en determinados casos son ineficaces en otros.

Para dar respuesta a las necesidades de cada persona es importante tener una gran versatilidad y una elevada capacidad de adaptación.

Como dice James Flathery (3) hacer coaching es como tocar jazz: el coach ha de saber dónde comenzar y dónde acabar y cuál es la estructura básica, escuchando bien la música que tocan los demás, fusionándose con ella. En coaching hay que saber improvisar,

pero dentro de una estructura, y este nivel de maestría y de creatividad sólo puede adquirirse a través del aprendizaje continuo, de muchas lecturas y de muchas horas de vuelo.

Además de estas habilidades y de esta dedicación es necesario tener un amplio
dominio de distintas técnicas de resolución de problemas, pensamiento creativo, mind-mapping, planificación estratégica...

por poner tan sólo algunos ejemplos. A mi juicio la equiparación del coaching con la mayéutica, o el arte socrático de hacer preguntas, ha contribuido a trivializar la disciplina. Muchas personas piensan que el coaching es tan sencillo como “escuchar” y “hacer preguntas”.

La mayéutica es tan solo una de las herramientas que se utilizan en coaching, pero no la única. Asimismo, la escucha activa es un proceso más complejo de lo que puede parecer a priori, que no se aprende de la noche a la mañana.

Pienso, sin embargo, que más allá del dominio técnico, un buen coach personal ha de reunir los siguientes requisitos: ha ser una persona racional;

ha de ser un modelo de congruencia; y debe estar comprometido con el aprendizaje continuo.
¿Por qué? Por que es bastante improbable que personas que carecen de un pensamiento crítico y racional puedan orientar a otras personas para que obtengan los resultados que desean en la vida.

Quien vive en mundos mágicos e irracionales no puede ayudar a alguien a cambiar sus creencias irracionales.

Tampoco puede ampliar la perspectiva de un cliente quien cree en determinismos y etiqueta a las
personas según dictan las modas del momento.

Por otro lado, es difícil ayudar a alguien a conseguir lo que tú aún no has logrado; por eso es tan importante que el coach personal sea un modelo de referencia.

Que los actos del coach sean un reflejo de sus palabras en un requisito fundamental en coaching. Como diría Romano Guardini: el factor más eficaz para educar es cómo es el educador; el segundo, lo que hace; el tercero, lo que dice.

Los consejos que se dan son importantes, pero por encima de todo está lo que se hace.

Si el coach es coherente ofrece un modelo para que el cliente sea consecuente en el esfuerzo de orientar sus acciones en una dirección determinada.

A la congruencia y la racionalidad hay que añadir un compromiso serio con el aprendizaje y la formación continua. Puedes haber recibido una formación inicial para adquirir unas técnicas de trabajo

—sea cual sea tu formación de base—, pero necesitas actualizarlas constantemente y desarrollarlas para que sean eficaces. En coaching uno nunca puede dejar de formarse. Y es que no se puede entrenar para el éxito viviendo de renta.

Perspectivas de futuro

¿Cuál va a ser la evolución del coaching en nuestro país en los próximos años? Si tomamos como referencia la evolución del sector en los países pioneros —

Canadá y Estados Unidos— es de esperar que la primera hornada del coaching personal, la que persigue el bienestar de la persona y promete paraísos soñados ofreciendo muy poco a cambio, dé paso a un coaching mucho más riguroso —construido sobre las bases del pensamiento crítico y de métodos validados—, en el que se expliciten claramente los resultados que los clientes pueden obtener de este servicio.

Por otro lado, también se espera que el sector experimente una evolución hacia una mayor especialización, tal como hemos apuntado anteriormente. Cuanto mayor sea el grado de especialización mayor será la posibilidad de adquirir la experiencia y la maestría necesaria para asegurar procesos de coaching exitosos.

Los que nos dedicamos a esta profesión y hacemos procesos de coaching personalizados sabemos que el coaching es un vehículo de gran valor para acelerar la consecución de resultados y que cada vez será más necesario para responder a las demandas de la actual sociedad globalizada.

Si nuestro objetivo es desarrollar el estatus del coaching como una profesión, hace falta un esfuerzo serio y decidido de todos los profesionales del sector para desarrollar modelos explicativos consistentes y moverse hacia una mayor transparencia en la definición de los servicios que ofrecemos y de los problemas que solucionamos.

En el año 2002 Perry Zeus y S. Skiffington (4) decían que a menos que los coaches sean reconocidos como expertos en cambio, el coaching corre el peligro de perder su inercia y de ser absorbido por otras profesiones más asentadas y acreditadas, como la formación y la consultoría.

Sea válido o no este pronóstico, como coaches tenemos la responsabilidad de dotar de un mayor rigor y credibilidad a nuestra profesión para diferenciarla de otras disciplinas y para que el público la perciba como un recurso valioso.

Si queremos resolver la paradoja que hemos comentado al inicio de este artículo, nos corresponde hacer pedagogía y las tareas divulgativas necesarias para dar a conocer el marco epistemológico en el que se enmarca nuestra actividad profesional, así como el método de trabajo que utilizamos y los resultados que conseguimos.

Cuanto más información específica se publique sobre los distintos modelos de coaching personal —y especialmente sobre los resultados que se consiguen en este tipo de procesos— más contribuiremos a sentar las bases de una de las industrias que está experimentando un mayor crecimiento en los últimos tiempos.


Maria Pallarés - mariapallaresarrobamproactiva.com
Ph. D. y Coach personal

UM POUCO DE POESIA

AXIOMA

Hay verdades dulces, pero no son eternas.
Hay verdades dulces, porque no son eternas.
No hay verdades eternas.
Y dulces hay muy pocas.
No hay verdades eternas,
porque no hay certidumbres,
ni tan siquiera una.
Verdad y certidumbre no son el mismo asunto.
La verdad es humana
y, como tal, es insegura y débil,
o clama justicia o calla acobardada,
e implora compasión cuando se la persigue.
Es veleidosa y múltiple, frágil y palabrista,
si le conviene, miente, o al menos se acomoda,
y encontramos en su debilidad su gloria verdadera.
La certidumbre, en caso de que exista,
pertenece a otro mundo, que quizá es pensable,
pero no imaginable, y menos aún vivible,
y nunca viene a cuento, y en nada nos concierne.
Mi amor es dulce, y también es verdad.
La más dulce que tengo. Y tanto su firmeza,
como su duración, me son desconocidas.
Mi amor tampoco es mi certidumbre,
es todavía mucho más hermoso.
Mi amor es dulce y además me colma
de esa verdad humana, clara y frágil.
Mi amor me mueve y además me empuja,
como un peso,
el dulce peso que me obliga a ser,
para que yo ahora ame.
En su dulzura nada me retiene.
En su verdad nada me pone límites.
Ninguna eternidad promete tanto.

Enric Soria (Andén de cercanías)

"Sí, es verdad, yo no tengo ninguna certidumbre, ni siquiera la certidumbre de la incertidumbre. De modo que creo que todo pensamiento es... bueno, conjetural."

Jorge L. Borges




"Sodos sueñan con la libertad , pero estan enamorados de sus cadenas."

Rumi




"Las convicciones son cárceles."

Federico Nietzsche




"La vida humana es inseguridad."

Julián Marías




"La gente no le tiene miedo al cambio, sino a la incertidumbre que genera el cambio."

Alvin Toffler

"La cosa más maravillosa que podemos experimentar es el misterio."

Albert Einstein



Cuando operamos bajo el prejuicio cultural inherente a la 'objetividad', no podemos confiar en nuestro interlocutor. Al no establecerse la confianza recíproca en la convivencia, no se despliega la sensación de seguridad entre los agentes en la conversación, razón por la cual se mueve en el que quiere lograr algo la emoción del control y del dominio que niegan al otro y socavan el respeto por sí mismo y por el otro. Estas emociones, creencias y acciones impiden la dinámica de la coexistencia en la mutua aceptación.

Humberto Maturana
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