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terça-feira, 27 de junho de 2017

EL TERTULIANO

El tertuliano como síntoma (y como símbolo)

Hay un espécimen de tertuliano para cada español

EL PAÍS - ESPAÑA
El tertuliano como síntoma (y como símbolo)
La figura del tertuliano no puede considerarse específica de España, pero sí característica, en la medida en que el tertuliano estiliza, sublima o elabora la versatilidad de las charlas de bar o la promiscuidad de criterio en la reunión de amigos.
Propensos somos a hablar de todo los españoles, tan propensos como hacerlo con apasionamiento, de forma que el tertuliano se convierte en la expresión profesional del todólogo que llevamos dentro, y no tanto por la convicción de las posiciones dialécticas como por el énfasis de la dialéctica misma. Que requiere un antagonista y que emula alegóricamente La riña a garrotazos de Francisco de Goya.
No cabe expresión más poderosa del cainismo que nos identifica. Y que identifica también la tertulia política en su naturaleza del despecho. Más que confrontarse ideas en los platós, se confrontan perfiles psicológicos, cuando no patologías psiquiátricas.
Entiéndanse éstas hipérboles en la experiencia de quien se gana la vida como tertuliano. Recelaba del oficio hasta haberlo asumido y haberlo explorado, en todos los horarios, todos los formatos, todos los medios y de todas las maneras, consciente del desprestigio del sustantivo, pero también de sus méritos y de sus cualidades adaptativas, pues los tertulianos se han consolidado, he aquí la paradoja, como una especie eternamente amenazada. Y cumplen un papel incomparable en los tiempos del periodismo espectáculo o del periodismo precario. Precario quiere decir que el tertuliano rellena espacios de bastante audiencia y mayor exposición a cambio de una remuneración modesta. Les resulta rentables a las cadenas la figura del tertuliano. Aprecian su piel de amianto. Y agradecen especialmente a los periodistas que han construido un personaje, de manera que los contenidos quedan subordinados al sensacionalismo de la “actuación” o la vehemencia de las cualidades teatrales.
Podrá discutirse al tertuliano la superficialidad y ocurrencia de sus comentarios, la frivolidad con que oscila del independentismo catalán al terrorismo de ISIS, del último disco de la Pantoja —que nunca es el último— al gambeteo de Neymar, de la crisis bancaria a la angustia milenial, pero la supervivencia de esta mutación periodística sería inconcebible sin la credibilidad o la solidaridad que le conceden la sociedad misma, incorporando el tertuliano a su hábitat informativo o encontrando en él caminos de identificación, variada como es nuestra especie —la especie del tertuliano— en aspecto, ideas, extravagancias, matices, criterios o formalidades.
Quiere decirse que hay un espécimen de tertuliano para cada español. Y que las tertulias adquieren por idénticas razones culturales, “antropológicas”, la proyección sociológica de la metatertulia, hostigándose la palabra y el discurso con las pantorrillas enterradas en el fango, igual que ocurre en el cuadro de Goya, no por adherirse a una posición en la que realmente se cree o se crea, sino para negarle la razón al prójimo.

DIVERSIDAD LINGÜÍSTICA

OPINIÓN

Diversidad lingüística 

en América (Parte I)

Vivimos tiempos difíciles. No resulta novedoso. Tiempos en los cuales se rinde culto a la diversidad, pero paradojalmente, esos mismos sectores suelen al unísono apostar a favor de la masificación intensiva.
¿Naturaleza del humano? Seguramente resulta difícil sostener la diversidad social en nuestra realidad, ponderar la valoración y respeto de la pluralidad debido a la asimetría de poder en la sociedad.
El término diversidad proviene del latín “diversitas”, y se refiere a la diferencia o distinción entre personas, animales o cosas, a la variedad, a la infinidad o abundancia de cosas diferentes, a la disparidad o multiplicidad. La lingüística, por su parte, es aquello perteneciente o relativo al lenguaje (como sistema que nos permite abstraer y comunicar conceptos) o la lengua (el sistema de comunicación verbal humano).
La diversidad lingüística se correlaciona con la existencia y convivencia de distintas lenguas. El concepto ampara el respeto por todos los idiomas y suscita la preservación de aquéllos que se encuentran en riesgo de extinción ante la falta de hablantes. Una lengua se extingue al morir el último integrante del grupo social que la habla. Cuando esto sucede, se quiebra la transferencia intergeneracional a través de la cual los mayores enseñan la lengua materna a sus hijos.
La desaparición de una lengua implica una pérdida irrecuperable de cultura, ya que ésta  encuentra en la lengua su principal vehículo de expresión; cuando un lenguaje deja de existir, la cultura azotada sobrelleva el riesgo de disiparse por siempre en el olvido.
En la actualidad subsisten más de 6.500 lenguas en el mundo. Oceanía es el continente con mayor diversidad lingüística, pues conviven cuantiosos grupos aborígenes que protegen su lengua originaria. En otras regiones del mundo, es más común que una lengua se imponga. Por ejemplo, Estados Unidos, donde el idioma inglés llevó a la desaparición de la mayoría de las lenguas nativas.
Iberoamérica constituye un vasto conjunto de naciones que comparten raíces y el rico patrimonio de una cultura fundada en la suma de pueblos, creencias y sangres diversas. Esta convergencia de afinidades históricas y culturales “se sustenta no sólo en un acervo cultural común, sino, asimismo, en la riqueza de nuestros orígenes y de su expresión plural” [1].
El biculturalismo se erige en otra cuestión diferente. La educación bilingüe bicultural es aquella que pretende proporcionar una formación y una capacitación en dos culturas a través de dos lenguas, sobre la base de un absoluto respeto hacia ambas [2].
¿El camino hacia la extinción de una lengua comienza mucho antes de la desaparición de un pueblo? ¿O es la responsable de la desaparición del mismo?

[1] WARLETA FERNÁNDEZ, Enrique; Ex-Subsecretario de la OEI. “Pluralidad Cultural y Social de Iberoamérica. El papel de la educación bilingüe intercultural”. En Revista Iberoamericana de Educación Nº 4; Ed. Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), México, 1994. Pág. 131.
[2] GALLIANO, Gustavo M.; “Guaraní, Idioma Oficial del MERCOSUR”; Revista del Centro de Investigaciones en Ciencias Sociales (CICSO) Nº 5; Facultad de Derecho, UNR, 2009; Rosario, Sudamérica Impresos; Pág. 14.

FUNDÉU RECOMIENDA:



Estar <<al norte>>...



<<al norte>> expresión ambigua.

Estar al norte, al sur, al oeste… puede expresar que se está tanto fuera como dentro de una región, por lo que se recomienda emplear en el norte, en el sur, en el oeste… si se está dentro de ella para evitar ambigüedades.
Es muy frecuente leer u oír en los medios de comunicación frases como «Se producirán precipitaciones al sur de Galicia» o «Atentado en Kirkuk, al norte de Irak».
Cuando se dice que algo se encuentra al norte, al sur, al este… de un lugar, lo que se expresa a menudo es que está fuera de él, en la dirección en la que se indica. No obstante, la idea de orientación, lugar aproximado o posición relativa que tiene la preposición a no implica necesariamente que ese lugar se ubique en el exterior del marco geográfico de referencia.
A menudo, el contexto deja claro a qué se refiere, pero hay casos en los que el uso de a puede ser demasiado vago, lo que no resulta aconsejable en las noticias. Así, quien no esté al tanto de la geografía de Oriente Medio podría pensar, al leer el segundo ejemplo, que Kirkuk está en realidad en Turquía.
Por ello, en los medios de comunicación se recomienda por precisión emplear en siempre que el lugar aludido se encuentre en el interior: «Se producirán precipitaciones en el sur de Galicia» y «Atentado en Kirkuk, en el norte de Irak».
#puestaapunto. Esta recomendación sustituye a una anterior en la que se censuraba el uso de al norte para aludir a un lugar en el interior del marco geográfico de referencia.

al norte, expresión ambigua


al norte, expresión ambigua

Estar al norte, al sur, al oeste… puede expresar que se está tanto fuera como dentro de una región,

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